CAPITULO IV

- Un… ¿nuevo hokage? – preguntó Gaara sorprendido.

- Sí, como verás yo ya estoy muy vieja… aunque no se note… pero es así y ya tengo a mi candidato perfecto para ese puesto. – le comunicó lady Tsunade al sorprendido kazekage.

- Pues sólo puedo decir que es decisión de su aldea… aunque estoy de acuerdo con ello, ¿quién sería ese candidato, si es que no es mucha la indiscreción?

- Naruto… Naruto Uzumaki. – continuó ella atenta a las reacciones del kazekage con una mirada ávida.

- Bien… ¿Cuándo lo conoceré? – preguntó Gaara un tanto incómodo, la verdad no tenía ningún problema con la decisión tomada, pero la mirada fija de la hokage lo estaba poniendo algo nervioso.

- Llega esta noche, pero sería conveniente que lo conociera mañana… aún no se le ha informado nada a él acerca de la decisión que tomé.

- Comprendo… entonces creo que me quedaré en la aldea hasta mañana. – dicho esto, se despidió, dejando atrás a sus dos hermanos, a la hokage, a Shizune y a Shikamaru.

El kazekage era perfectamente capaz de cuidarse solo y sus hermanos lo conocían lo suficiente como para saber que quería estar un tiempo solo luego de un viaje tan cansador. Si bien había cambiado bastante, su actitud solitaria seguía siendo la misma.

Una vez que se había marchado, la hokage soltó un suspiro mientras meneaba la cabeza con resignación.

- No parece recordar nada… ni siquiera parece haber reconocido su nombre… - habló Tsunade algo decepcionada.

- ¿cree que recupere la memoria? – preguntó Temari con tristeza.

- No parece haber nada malo con él… es sólo que todos los recuerdos que involucraban a Naruto han desaparecido – repuso Tsunade con determinación, ella era probablemente la persona más capacitada para diagnosticarlo, sin embargo se sentía sobrepasada por ello.

- Ya veo… -contestó Temari con preocupación.

/ flashback /

La guerra ninja estaba en su clímax, gracias a Naruto, Killer Bee y los Kages, habían logrado mantener vivos a muchos ninjas que podrían haber muerto de no ser por ellos.

Madara luchaba contra todos los Kages a la vez con un poder inimaginable, a pesar de que habían logrado resistir no se podría saber quién se llevaría la victoria en aquella encarnizada disputa.

Los cuatro kages atacaban en conjunto a madara mientras que Gaara los protegía con su arena muy ágilmente. De esta forma lo lograban mantener a raya, pero el cansancio comenzaba a apoderarse de todos ellos y aquello no duraría demasiado. Los cuatro kages habían tomado una decisión, les habían informado acerca de la situación en el campo de batalla donde se encontraba Naruto a través de los ninjas mensajeros.

- ¡Gaara…! ¡Debes ir a donde se encuentra Naruto…! – sentenció uno de los Kages tras reflexionar rápidamente sobre la situación.

- Pero… si los dejo solos no podré protegerlos – dijo Gaara mientras contrarrestaba los feroces ataques de madara.

- ¡No te preocupes por eso…! ¡Es nuestra única oportunidad! – volvió a decir, era un plan descabellado pero tenían plena confianza en que era su última oportunidad.

- … - con un asentimiento y sin decir nada más, Gaara se marchó a toda velocidad hacia el otro campo de batalla donde encontraría a Naruto, no tenía ni la menor idea de qué querían que hiciera, pero no era el momento de preguntar.

Sin perder más tiempo corrió al encuentro de su amigo… cada segundo que pasaba parecía ir en contra suya.

En otro campo de batalla se encontraba Naruto y Killer Bee contra Tobi, contaban con el apoyo de todos los demonios con colas sin olvidar que Naruto y Kurama se habían vuelto amigos. Era complicado esquivar los ataques de Tobi al mismo tiempo de que le atacaban, pero se las habían podido ingeniar para ello.

Habían hablado con el resto de los demonios y sólo necesitaban derrotar a Tobi para poder liberarlos a todos, sin embargo también podrían hacer un jutsu para liberar al menos a uno de ellos… aunque eso suponía un gran gasto de chakra y era una apuesta arriesgada.

Killer Bee había tenido una idea que podría inclinar la balanza a su favor, pero hasta el momento, la única esperanza que tenían el resto de los ninjas la habían puesto en ellos dos y si uno cayera, el otro no podría continuar solo… por lo que necesitarían a alguien más que pudiera ayudarles… el único jinchuriki que quedaba aparte de ellos.

Naruto intentaba acertar un ataque a Tobi, pero éste los reducía con su rinnegan, nada parecía ir bien… de pronto Naruto posó su mirada sobre algo que instantáneamente siempre lo hacía sentir mejor y lograba sacarle su mejor sonrisa… Gaara.

Estaba ahí parado, listo para entrar a ayudarle en cualquier momento como siempre estaba dispuesto a hacerlo… a pesar de estar en medio de una gran lucha no pudo evitar pensar en lo bien que se veía, su expresión seria, fría y decidida… era una combinación que siempre lo hacía lucir sexy… inmediatamente Naruto se deshizo de todos esos pensamientos inapropiados… no podía ver con esos ojos a otro chico, simplemente no estaba bien.

Volvió a concentrarse en su pelea justo a tiempo para esquivar un certero ataque del enmascarado… Killer Bee le había explicado para qué necesitaban a Gaara con ellos y debían actuar rápido. Recuperar al Shukaku era su siguiente misión.

Gaara se posicionó a gran velocidad junto a Naruto, espalda con espalda, no necesitaban hablar para coordinarse a la perfección. Gaara lo defendió de cada ofensiva posible para que el rubio pudiera explicarle, su rubio, el que tenía los ojos más hermosos y puros que había visto, simplemente su sol personal… capaz de deshacer cualquier sombra en su vida… sus cabellos dorados que simplemente le iluminaban y sus azules ojos, como el cielo más despejado de sus días. El único que podía sacarle una sincera sonrisa. Claro que el pelirrojo nunca sería sincero consigo mismo… ¿cómo era posible que tuviera sentimientos más que fraternales con Naruto? Sencillamente impensable.

- Sabía que no podrías vivir sin mí… mapache… - dijo Naruto haciendo una sonrisa zorruna tan propia de él.

- Eso quisieras kitsune… - le contestó Gaara con una sonrisa de medio lado.

Naruto le explicó brevemente que intentarían recuperar a su demonio e inmediatamente le enseñó los sellos que debía hacer para conseguirlo… el rubio tenía una leve mueca de preocupación ya que creía que hacerlo solo era más justo, pero aunque quisiera no lo lograría.

Además el Kazekage no era ningún idiota ni mucho menos y memorizó enseguida cada uno de los sellos que el rubio le enseñó, no eran extremadamente complicados, sin embargo exigían una enorme cantidad de chakra para llevarlo acabo, ya había utilizado la mayor parte del suyo, pero haciendo caso omiso de ello lo llevaría acabo como fuera.

Ya había muerto una vez y si estaba vivo, se debía a que Naruto le había salvado… ahora devolvería el favor salvando al resto de los ninjas. Aunque eso significara su muerte debía intentarlo con todas sus fuerzas, él era la última carta.

El jinchuriki del hachibi había distraído todo ese tiempo al responsable de esa guerra y ahora era el turno de ellos para entrar.

Ambos se unieron para atacar, hacían un dúo perfecto y se anticipaban a los movimientos del otro con gran agilidad. Mientras Gaara distraía a Tobi con su arena, Naruto logró asestarle un primer golpe.

Era el momento para comenzar el plan.

Al tiempo en que los dos jinchurikis embestían una y otra vez al enmascarado, Gaara comenzó a hacer su trabajo, ya llevaba completada la primera parte de los sellos cuando Tobi se dio cuenta de lo que estaba haciendo, le faltaba muy poco para acabar, pero Tobi se las había ingeniado para esquivar a los otros dos con gran facilidad y ahora se dirigía a toda velocidad hacia Gaara que estaba concentrado en terminar con los sellos.

Naruto se anticipó las intenciones de éste y corrió al encuentro de Gaara, tal vez llegaría demasiado tarde, pero el impulsivo rubio no lo pensó dos veces al ver que estaban a punto de atacar al pelirrojo.

Lo último que alcanzó a ver fue una luz tan luminosa que lo cegó por segundos y al volver a abrir los ojos se encontraba junto a Gaara que los envolvía a ambos en una especie de cúpula de arena al tiempo en que aún mantenía los sellos. Naruto lo miró boquiabierto, eso era lo más estúpido que el mapache pudo haber hecho… el idiota lo había protegido al tiempo en que mantenía los sellos, arriesgaba su propia vida malgastando su energía de esa manera.

La gruesa pared de arena se desmoronó al poco tiempo, Gaara jadeaba y a simple vista saltaba lo cansado que estaba, así no podría terminar su trabajo… todo estaría perdido.

Naruto, impotente, miró a su alrededor… no estaban en el campo de batalla… era un lugar desconocido, completamente diferente a su mundo, definitivamente ese maldito los había transportado a otra dimensión…

- Así que… lograste repeler mi ataque… - dijo Tobi riendo sonoramente con una risa macabra y confiada, sin duda Gaara no lo lograría por su cuenta luego de una hazaña como aquella.

Naruto lo miró fijamente con todo el odio que pudo expresar.

- Naruto… ese mocoso no lo logrará en ese estado… - escuchó una voz que le advertía, era Kurama.

- Lo sé… pero no dejaré que eso suceda… - replicó decidido.

El zorro sólo le respondió con una sonrisa al puro estilo demonio, había una razón por la que su humano le agradaba tanto; y era su estúpida tozudez.