Disclamer: Lamentablemente no soy la reina JK Rowling, no tengo millones sobre millones ni soy rubia... y para dejar bastante claro, Harry Potter y su fantastico mundo no son mios :(
4TA VIÑETA
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James Sirius Potter
14 años después.
Desordena su cabello naranja y estira sus hombros de forma perezosa.
James ha observado niño tras niño y niña tras niña, altos, bajos, delgados y regordetes, de ojos claros y pequeños hasta oscuros y enormes, de todas clases posibles subir y bajar de ese taburete y sencillamente, ya esta aburrido, el no es de esos jovencitos que se quedan quietos por demasiado tiempo, siempre ha considerado que su tiempo es valioso y que mejor manera de invertirlo que divirtiéndose.
Mejor aun, cuando tiene a su primo a su lado y una ración entera de surtidos salta clases, cortesía del grandioso George Weasley, su tío favorito, dentro de los bolsillos en su túnica.
Sus ojos marrones escudriñan con cautela su alrededor, buscando algún nuevo amigo con quien probar las bromas de su tío George, observa a una niña pecosa y castaña, una extraña combinación según el, tal como su prima Molly, y considera la idea de soltar una bomba fétida a su lado, aunque siendo sincero llamaría demasiado la atención, y vamos, era el primer día, probablemente su madre y su tía Angelina sufrirían un ataque a los nervios si recibieran la primera lechuza del año, notificándole alguna de sus bromas, el día de selección.
Chasquea la lengua fastidiado, sus manos se cansaron de aplaudir selección tras selección, sus ojos estudiaron los rostros de cada profesor frente a el, reconociendo algunos, y justo cuando esta decidido a soltar la bomba, aunque seguramente reciba un vociferador alocado, de su frustrada y furibunda madre durante el desayuno mañana por la mañana, siente el codo de su primo golpeando su costado, y sus miradas se encuentran, los ojos azules de Fred brillan y mirando detenidamente, conoce su plan.
Sonríe, mirando al niño frente a su primo, con su mandíbula altiva y su porte elegante, cruza los brazos en su pecho y asiente quedadamente sin mirar a Fred, sabiendo que el entenderá perfectamente su gesto.
Su risa retumba en el aire tras el sonido que produce el pequeño petardo explosivo, la gente a su alrededor observa la escena y el solo mira Fred que sonríe, tan complacido por su travesura como el.
Reprime una nueva carcajada al ver como Fred aprieta sus labios, sus ojos recorren el mismo camino que los de el y se encuentra con la montura cuadrada de la directora, recriminando su comportamiento, el daño esta hecho, sabe que mañana durante el desayuno la voz de su madre se hará presente en un sobre rojo que explotara si el se atreve a no abrirlo, así que, que mas da un poco mas de risa.
Se remueve a un lado de Fred y acerca su rostro a el para murmurarle algo que solo el otro pelirrojo es capaz de escuchar.
- Su rostro me recordó al tío Percy… cuando hablamos mal sobre el culo de los calderos.
La risa de Fred se contagia, pero la pierde cuando el profesor Longbotton – al cual no le dará los saludos y mucho menos los recuerdos enviados por su madre- dice su nombre y no sabe si es solo su idea o en realidad un jadeo recorrió el gran comedor.
James se acerca al sombrero, quien cubre sus ojos chocolates, hunde sus manos en los bolsillos de su túnica negra, repletos de dulces y trucos, esperando por el sombrero, las únicas palabras que el dedica, lo hacen sonreír de oreja a oreja.
- James Sirius Potter… nombre y alma de merodeador.
Baja del taburete con soberbia y le dirige una mirada tranquila a su primo Fred, sus pies recorren el camino con altanería y se deja caer en su nueva mesa, su nueva casa, su futuro.
Gryffindor, donde residen los de corazón valiente… como su padre… y su abuelo.
Un poco mas largo que el resto, espero les guste tanto como a mi :D
Saludos y dejen sus comentarios.
