"De los sonidos extraños"
Un extraño se vuelve tú amigo.
Capítulo 3:
"Está cordialmente invitada a…"
Draco tomó sus cosas y se reunió con su padre que lo esperaba en la oficina del Director, cuando llegó hasta donde ellos estaban Albus Dumbledore le dirigió una pequeña sonrisa mientras su padre simplemente había hecho un asentimiento de cabeza en forma de saludo.
–Felices fiestas, joven Malfoy –deseó el anciano profesor.
–Gracias, igualmente para usted–contestó Draco con educación. Lucius Malfoy ni siquiera le dirigió una mirada a su Director cuando salieron de allí. El transcurso hasta la Mansión Malfoy había permanecido en silencio. Draco solo pensaba que serían un par de semanas realmente largas, aburrido en casa mientras sus padres hacían sabrá Merlín que cosas, y aún peor, sin ver a Lovegood.
Al llegar a casa saludó a su madre como si se vieran todos los días, un simple abrazo y nada más. Draco se dirigió a su habitación y se tumbó en la cama, preguntándose que estaría haciendo Luna en ese momento.
Sorprendentemente Luna se preguntaba lo mismo, a pesar de que ella estaba ocupada ayudando a su papá a buscar gerdyroot, ya que según su padre había visto hace poco muchos Gulpimg Plumpies merodear por su jardín. Cuando tenían suficientes de esas plantas, que se parecían mucho a las cebollas ordinarias, ambos regresaron a su casa listos para la cena.
– ¿Qué tal éste nuevo año, Lunie? –preguntó su padre mientras terminaba de poner el pastel de calabaza sobre la mesa.
–Interesante… –murmuró Luna sin dejar de mirar el pastel embelesada, ese delicioso pastel que solo probaba estando en casa, no sabía cuál era el ingrediente secreto de su papá pero definitivamente los pasteles de Hogwarts no tenían ese exquisito sabor.
–Algún día te revelaré la receta, era de tu madre –comentó su papá sirviéndole una gran ración de pastel, a Luna se le iluminaron los ojos.
–¿De verdad?
Xenophilius asintió, ambos comieron en silencio, Luna pensaba en su mamá y en lo maravilloso que sería si pudiera hablar con ella sobre Draco, porque a pesar de que ella adoraba a su padre más que a nada, no sería nada lindo hablar con él sobre ese chico rubio que la hacía sonreír con tan solo pensar en él, Luna sentía un extrañó hormigueó en sus mejillas y un montón de mariposas en su estómago, y sabía que su padre no la entendería, pero también sabía que no la juzgaría y que la apoyaría a pesar de todas las cosas malas que se pudieran escuchar de la familia Malfoy. Porque los Lovegood no juzgaban, ellos entendían razones, y eso a Luna le encantaba de su familia, aunque ésta solo se conformara de ellos dos.
Ya era 22 de Diciembre, faltaban solo dos días para Navidad y a Draco comenzaba a formársele una loca idea en la cabeza, y sí, por una loca idea se refería a algo que tenía que ver con Luna Lovegood.
La familia Malfoy tenía esa tradición Navideña de dar una de las más prestigiosas fiestas del Mundo Mágico, asistían toda clase de Magos de Sangre Pura. Draco esperaba que éste año se cancelara debido a todos los sucesos en que sus padres estaban involucrados, porque él estaba enterado de todo el asunto, él sabía que su muy querida tía Bellatrix Lestrange estaba fuera de Azkaban y que su madre la visitaba con frecuencia. También sabía que su padre se la pasaba en reuniones con El Señor Tenebroso, y Draco no quería saber ni una mierda más sobre todo eso, aunque estaba seguro que él no se quedaría fuera de todo aquello por mucho tiempo más, tenía que prepararse mentalmente de eso...
… Y de que Luna estaba definitivamente en el bando contrario.
A pesar de todo, la fiesta seguía en pie. Porque Narcisa Malfoy no podía dejar que el apellido perdiera ni siquiera un poco de prestigio, a Draco le daba igual. Sabía que tenía que mostrarse educado, fingir divertidas charlas sobre cosas que a él ni le iban ni le venían. Siempre había sido igual, incluso cuando era un niño pequeño y tenía que jugar con los otros niños solo por obligación, ya que él odiaba compartir sus juegos con los demás. Lo único bueno que esas fiestas le habían dejado eran Pansy, Vincent y Gregory, que desde ese entonces se habían vuelto realmente buenos amigos.
Draco dejó de darle muchas vueltas a la idea que se le había ocurrido, antes de que la cobardía se apoderara de él y la desechara por completo. Se escabulló al cuarto de sus padres, en dónde su madre tenía perfectamente bien apiladas las invitaciones que faltaban por enviarse y las que habían sobrado. Tomó una de las que aún no tenían nada escrito, la guardó en el bolsillo de su saco y caminó discretamente de regreso a su habitación.
Luna, por su parte, estaba muy divertida terminando de envolver el regalo de Draco, mientras se preguntaba como diantres iba a hacer que una lechuza cargara con el, sería muy pesado. Pero ella no quería esperar hasta regresar a Hogwarts para dárselo, era un regalo de Navidad, por lo tanto tenía que abrirlo ese día junto con todos sus regalos. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una pequeña águila blanca que había tocado a su ventana, Luna se extrañó bastante al ver que tenía algo en el pico. Ella sabía que las familias más poderosas del Mundo Mágico tenían estas maravillosas aves a su servicio, tal como ellos tenían las lechuzas, pero Luna solo había visto un par de ellas volando por allí, o incluso por Hogwarts, no sé imaginaba quien podría… O esperen, tal vez sí.
Abrió la ventana y el águila se posó en su cama con elegancia, era realmente preciosa, la acarició un poco antes de tomar la carta que traía en el pico. El águila extendió sus alas y salió por donde había entrado sin esperar nada a cambio, era obvio que esas aves solo atendían a sus dueños y no llevaban cartas de nadie más. Luna se lanzó sobre su cama con una sonrisa, pero cuando abrió el sobre sus ojos se ensancharon y su boca formó una pequeña "o" de la sorpresa.
"Señorita Lovegood:
Usted está cordialmente invitada a la Celebración Navideña que se llevará acabo el día 24 de Diciembre a las 18 horas en la Residencia Malfoy.
Esperando contar con su presencia.
Draco L. Malfoy."
Luna sabía que por supuesto la invitación había sido adaptada por Draco al reconocer su letra, era la misma que estaba en la nota del obsequio que descansaba debajo del pequeño árbol Navideño de la sala, además de que estaba firmada por él. Estaba segura que sus padres no tenían ni idea, y que Draco no tenía autorización para hacer aquello, pero eso a Luna le agradaba, que él se hubiera atrevido a invitarla a pesar de todo. Así que estaba decidida a ir al menos un rato, antes de regresar con su papá, y como era su costumbre, tener una agradable cena.
Además así podía darle a Draco su regalo personalmente.
(N/A): Después de tanto aquí está el nuevo capítulo, es corto y no es lo que esperaba, pero supongo que después se pondrá mejor. Gracias por los que siguen leyendo.
