Aquí el capitulo dos de este Fanfic que con tanta ilusión estoy escribiendo *3* Espero que os guste~ Este capitulo esta escrito bajo el punto de vista de Ja'far (un poco exagerado el pobre, ya se sabe.) Pero no por eso es menos querido, ay Ja'far, que tierno eres (?) 3
Noche uno; -Ja'far-
-¡A veces me arrepiento de estar a tu lado! - Oh no. Oh no, oh no, oh no. ¿Porque he dicho eso? ¿PORQUE? Busco rápidamente la mirada de Sin. Esta dolido, MUY dolido.
"Miedo"
Tengo miedo a como pueda reaccionar Sin... Se que sufre mucho, se que tiene una gran responsabilidad con la que carga el solo. Es normal que a veces se sienta así, sin embargo yo solo le atosigo mas pero, de que otra forma podría ayudarle si no?
Mis rodillas chocan contra el suelo, lo que he dicho a sido lo peor que podría haber hecho. Juré que siempre estaría a su lado, aún así he dicho lo peor que podría haber dicho. He herido a Sin, solo pretendía ayudar y he conseguido justo lo contrario.
De repente noto mis ojos húmedos, tengo que arreglarlo ahora.
-Responsabilidades, responsabilidades y responsabilidades. -Me giro repentinamente hacía Sin buscando de nuevo sus ojos, sus ojos son los que siempre me indican si esta bien o no, como se siente, por eso se que cuando me ha abrazado y dicho todas esas cosas, no mentía. Por eso me he desconcertado aún más. ¿Sin me necesitar para estar tranquilo? Eso es pedir demasiado para alguien como yo.
Miro a sus ojos y lo que veo no es precisamente lo que deseo. Veo dolor. Definitivamente le ha dolido y mucho. Ahora mas que nunca tengo miedo a lo que pueda decir.
-Sin... -Tengo que hacer un gran esfuerzo para pronunciar su nombre, pues un nudo me ahoga la garganta.
-Si tan harto estas de estar a mi lado eres libre de marchar donde quieras. -Dice Sin. Y sin darme cuenta, mi rey empieza a correr, se aleja de mi.
"Pánico"
Tengo pánico a que Sin me deje, si el no estuviera yo no sería nadie. No puedo dejar que se vaya sin más, así que me levanto del suelo y empiezo a correr tras él. Grito su nombre una y otra vez para que pare, pero todo en vano. Me duele el pecho de tanto correr pero no me importa, pase lo que pase he de alcanzarle. Mientras sigo corriendo, tropiezo con algo que me hace caer de boca al suelo. Siento un dolor agudo en el tobillo derecho, al mirar compruebo que esta hinchado y que necesitaría un milagro para poder continuar corriendo al ritmo de Sinbad.
-Mierda, mierda, mierda, mierda. -Digo una y otra vez con toda la impotencia del mundo.
Vuelvo a ponerme en pie como puedo, pero el pinchazo que siento en el tobillo me recorre el cuerpo y me hace caer en el suelo de nuevo.
-No quiero alejarme de Sin. -Digo mientras alargo la mano. Como si pudiera alcanzarle de esta forma. Con mis brazos comienzo a arrastrarme por el suelo. Necesito llegar a palacio, necesito pedirle perdón a Sin. -Le... necesito. -Y de repente, dejo de ver a Sin corriendo. En el instante que pasa eso mis ojos se anegan de lágrimas y golpeo el suelo con el puño una y otra vez.
¿Como hemos llegado a esto? Por una tontería, una tontería que he empezado yo. Es mi culpa, por mi culpa Sin ahora me odiará. Todo es mi culpa. Me merezco las palabras de Sin.
Pero al menos tendría que intentar llegar a palacio y pedirle perdón. Al menos eso, solo eso. Me gustaría verle de nuevo aunque solo fuera una vez. Decidido. El pie no puedo utilizarlo, pero mis brazos están perfectamente, así que me arranco un trozo de tela y lo ato bien fuerte al tobillo para que arremeta el dolor. Bueno, me parece sentir el efecto contrario, pero a la larga espero que funcione.
Dejo que pase un rato e intento ponerme en pie de nuevo. Bien, al menos esta vez no he caído estrepitosamente como antes. Lentamente apoyo el pie malo en el suelo y ahí vuelve a estar la punzada de dolor agudo. Imposible, este pie esta inutilizable. Decido ir a la pata coja. Siento la presión de la sangre en el pie malo, pero tengo que hacerlo. Tengo que ver a Sin a toda costa. Calculo que he debido de tardar una hora y media mas o menos a llegar hasta palacio, ya que la puesta de sol ilumina mi débil sudor recorre mi cuerpo y el dolor en la pierna es mas intenso que al principio. Mis jadeos no cesan, siento la boca seca y el pie bueno entumecido de tanto saltar, pero no me importa, ya queda poco para llegar a el.
Al entrar a palacio veo guardias por todas partes. Sigo saltando a la pata coja pero esta vez intentando esbozar una sonrisilla para que nadie sospeche. Veo a Drakon y Hinahoho charlando en un pasillo, alejándose de mi poco a poco. Bien, un problema menos. Consigo subir las escaleras y llegar al piso donde se encuentra la habitación de Sin. Mientras sigo saltando me doy cuenta que no hay nadie en toda la planta. Me resulta extraño, pero estoy tan obcecado en ver a Sinbad que no le doy importancia. Paro un momento a hacer una pausa por el maldito dolor, total, si Sinbad sale de sus aposentos me verá y no podrá el evitar esquivarme. A la vez que descanso pienso mil y una posibilidades de como debería disculparme, y lo mas importante, como decirle que me iré de su lado, que soy una molestia para el y que no debo seguir a su lado. Mis ojos vuelven a humedecerse. Es doloroso, pero será la única forma de no volver a herir a mi querido Sinbad.
Espera. ¿Yo he dicho mi querido Sinbad? Me quedo mirando fijamente su puerta.
-Ah... claro -Esbozo media sonrisa tristemente. -Gracias a él vuelvo a creer en las personas, al menos en el. -¿Como he sido tan ciego de no darme cuenta antes? Ahora si, mas que nunca he de pedirle perdón.
Me seco las lagrimas con las manos y decido que el tiempo de descanso ha acabado. Me aferro a la poca fuerza que me queda y doy unos ultimos saltitos antes de llegar a la puerta de su habitación. Al final de todo el pasillo, una puerta grande y vistosa, junto a las incontables ventanas que forman el largo pasillo iluminado por el hermoso atardecer.
Antes de picar a la puerta decido coger una gran bocanada de aire y apoyar el pie en el suelo para que Sin no sospeche nada. Poco a poco voy apoyando el pie y de nuevo esta ese dolor agudo, pero me muerdo el labio y sigo apoyando el pie. Respiro lenta y tranquilamente para calmar el dolor. Al rato, cuando considero que las punzadas agudas son suficientemente aguantables decido picar a la puerta.
-Sin... soy yo. -Digo. Pero no obtengo respuesta -Sin, tengo que hablar contigo. -Pero de nuevo el silencio reina en el ambiente. Me dispongo a abrir la puerta pero esta cerrada. "Maldito Sinbad" -Pienso. Suspiro y hago otro intento, el último.
-Sin... se que estas ahí. Solo quería pedirte perdón. Yo... de verdad que no quería decirte esas cosas horribles... -Y aquí esta de nuevo ese nudo en la garganta que me hace hablar a trompicones. -Me he puesto nervioso, no sabía porque me abrazabas de golpe y... no sabía que decir... mierda -Vuelvo a llorar. Doy pena. -Sin por favor, perdóname. -Digo entre sollozos. -Sin ti no soy nadie, tu eres la razón por la que sigo vivo, por favor, abre la puerta... -Espero diez largos e interminables minutos y lo único que consigo oír son dos pasos desde el interior de la recamara. Esta claro que no quiere ni verme.
-Esta bien, si eso es lo que quieres desapareceré de tu vida -Hago una pausa. -Lo siento Sinbad, yo... yo... -Las lagrimas me impiden pronunciar ninguna palabra mas. Así que me giro de nuevo sobre una pierna y empiezo a dar saltos para alejarme de aquello que mas quiero en el mundo. Ya no se si el dolor que siento es físico o no, pero es tan intenso que cuesta respirar. Cuesta de verdad. A los cinco saltos siento que pierdo el equilibrio y sin evitarlo me dejo caer al suelo. Ojalá todo acabara aquí. Los ojos se me cierran solos...
Oigo unos pasos fuertes y una puerta se abre de golpe, la puerta de Sinbad.
-¡Idiota! ¿Quien te ha dado permiso para marcharte? -Me grita Sin. Consigo abrir un poco los ojos y esbozar una sonrisa. Este es uno de los momentos más felices de mi vida. Cuando logro girarme un poco para poder contemplar a Sin, busco su mirada, esa mirada que nunca miente, esa mirada tan clara y pura. La encuentro. Y en ella solo veo una gran preocupación y tristeza. Se acerca corriendo y me coge entre sus brazos. Me siento a salvo y seguro entre sus brazos, pero el punzante dolor me recuerda de nuevo la realidad. Estoy atontado, tengo mucho calor y frio a la vez. Debo tener fiebre, si, seguro que si.
-¡Ja'far! ¡Ja'far! -Sin me zarandea entre sus brazos, lo que me hace recobrar un poco el sentido de todo. -¡Es todo mi culpa Ja'far, soy un idiota, si tan solo me hubiera comportado como debía nada de esto habría ocurrido. -Noto unas lágrimas humedeciendo mi cara, pero no son mías. Alzo la mirada y veo a Sin llorando.
Llorando por mi culpa, por mi culpa de nuevo. Noto como mi brazo se mueve, como si tuviera voluntad propia, y va directa a secar las lágrimas de mi Sin.
Mi Sin, suena demasiado bien para ser cierto.
De repente Sin me mira sobresaltado y me coge de la mano con fuerza.
-¡Ja'far, estas ardiendo! -Posa su frente sobre la mía lo que me hace ponerme demasiado nervioso. Sin busca nerviosamente la causa de mi temperatura, y yo consigo señalarle mi tobillo, que por lo que veo, el vendaje se ha esfumado y mi tobillo está completamente lila.
Veo como Sin frunce el ceño, parece sentirse culpable. ¿Por que se siente culpable? No debería darme tanta importancia Mientras sigo sumido en mis pensamientos, me doy cuenta de que sus brazos fuertes me aprietan contra su pecho. Decido corresponderle y rodeo su cuello con mis débiles brazos. Noto como intenta levantarme del suelo pero yo se lo impido.
-Sin yo... -Empiezo a llorar, de nuevo. -Yo no quiero irme de tu lado, no importa lo que me pase yo... -El me interrumpe.
-No digas mas, déjalo para después... ya no puedo aguantar mas. -Y suavemente posa sus labios junto a los míos Mi corazón va a mil por hora, no se que hacer, tampoco es que tenga fuerzas para zafarme de él. Siempre he sabido que Sinbad es especial para mi, pero, hasta que punto de especial? En ese momento se me pasa la imagen de Sin con otra persona en la misma situación y me doy cuenta de cuan de especial es Sinbad para mi.
-Es mio. -Pienso una y otra vez. ¿Aunque esta bien que piense eso? Noto como siguen fundiéndose nuestros labios dejando paso a nuestras lenguas. Una sensación cálida recorre mi cuerpo de forma instantánea -Sin es mio y yo soy suyo. -Vuelvo a pensar. -No dejaré que nadie me separe de él, ni yo mismo. -Mis manos rodean su cara, obligandole a separarse de mi por un instante, me da la sensación de que llevamos un buen rato sin respirar y me falta el aire. Le miro a los ojos y se que nada de esto es falso. Su mirada es extremadamente seria, asegurándome que todo esto es real. Entre jadeos hago una mueca de dolor, estúpido tobillo.
-Hay que curarte ya, yo puedo esperar. -Su cara volvía a ser de preocupación.
-Pero yo no quiero esperar. -Mi tono sonaba desesperado.
-Ja'far... -Su voz era de suplica y entonces entendí como debía sentirse al verme así. Con cuidado, Sin me levanta del suelo cogiéndome entre sus brazos como si de una princesa se tratara. Yo me aferro a su cuello con mis brazos y cierro los ojos, sintiéndome la persona más feliz del mundo, hasta que noto algo punzante clavándose en mi hombro. No entiendo nada. Abro los ojos y tanto Sin como yo estamos en el suelo. Puedo notar un cuchillo clavado en mi. Miro a Sinbad y también le veo el brazo mal herido, aunque a el solo le ha rozado. Los dos miramos hacia las ventanas buscando un objetivo que no tardamos en encontrar.
Al Sarmen.
Espero que os haya gustado ò_ó En el capitulo tres se pondrá TODO muy interesante. Y cuando digo todo... ES TODO *giño giño* Eh Ja'far? -o- (se que con cada capitulo le dejo mas con las ganas, lo sé, lo séeeee e_e) Soy cruel 3 Pero no, solo guardo LO MEJOR PARA EL FINAL 3
De aquí poco subiré el tercer capitulo :3 Disfruten imaginando posibilidades mientras~
