Los personajes son de la escritora J.K. Rowling - Espero que les guste! Dejen reviews POR FAVOR. Cugerencias, opiniones, todo, todo. Gracias por leer.
Capítulo 4: ¿Por qué nos callamos todo?
- Herms, para. Si vamos a seguir con esto, creo que lo mejor va a ser que lo hagamos de otro modo. Harry cree que estoy saliendo con vos. Y sumando lo que se rumorea que nos contó Ginny… En cima ahora vamos a estar los 4 de vacaciones, de cierto modo va a ser más complicado. - Decía el pelirrojo con su disfraz de anciano, a Hermione que estaba de otra anciana también en su misma mesa.
- Si, es verdad todo lo que decís. Después veremos, ¿está bien?
- No no, yo también tenía una cita… ¿Con quién la tenías vos?
- No sé, era una cita a ciegas. Sólo sé que se llama Harrison Potbern. ¿y vos? - Decía Ginny un poco apenada por el hecho de que la hayan dejado plantada.
- No, yo no sabía su nombre, solo sabía que se iba a sentar en una mesa junto a la ventana y que se iba a vestir de rojo. Pero se ve que nos dejaron plantados a los dos. Que vergonzoso, ¿no?
- Yo digo que lo olvidemos y cenemos juntos, ¿qué te parece? - Le propuso Gin, con una sonrisa que hacía que el morocho se derritiera.
- Por supuesto. Me encantaría.
- Ron, creo que ya escuchar de qué hablan es demasiado. ¿Nos vamos mejor? - Decía Hermione todavía vestida de vieja señora con su esposo.
- Herms, creo que el hecho de que les hayamos inventado citas y que los hayamos dejado esperar por tanto tiempo es peor, pero... Si, tenés razón. Vayámonos a casa.
Se levantaron de sus asientos y salieron del restaurante. Decidieron irse caminando hasta el departamento, y se pasaron unos 5 minutos sin hablar. Sólo caminaban en silencio pensando.
- Herms, ¿Creés que cuando envejezca voy a tener el color de pelo así? ¿O va tener aunque sea un poquito de pelirrojo? - Decía Ron con una sonrisa mientras se reía.
- ¡Mira en las cosas que pensás! Jajaja. Yo creo que lo vas a tener así, lo lamento. Pero seguro vas a tener a quien te consuele en caso de que llores por tu cabello. Jajaja - Dijo Hermione sin saber lo que Ron le iba a decir…
- ¿Y quién creés que será esa persona con la que envejezca? - Preguntó Ron ya sin reírse. Mirándola a los ojos, ya habían dejado de caminar, estaban parados mirándose.
- Mm, no sé. Quien conozcas y sientas que es la persona para ti… Yo qué sé, Ron. - Dijo ella, desviando la mirada para otro lado. Su comentario la había apenado un poco por alguna razón que sólo ella sabía. O, bueno, todos sabían, menos él.
De repente vieron cómo empezaba a llover…
- Uh, Herms, se está largando a llover. Va a ser mejor que nos aparezcamos. ¿Vamos?
- Anda yendo. Tengo que comprar algo en el kiosco de la esquina, ahora voy. - Le dijo la Hermione "anciana" con la cara ya un tanto mojada.
- No, está bien. Te acompaño. - Y caminaron hasta la esquina, y vieron a nada más ni nada menos que a George y a Fred.
- Buenas noches. - Dijeron Ron y Hermione, con voces de viejitos.
- ¿Qué tal? - Respondieron los gemelos a la vez, mientras sonreían.
Ron se había olvidado de que los gemelos además de tener sus tiendas de Sortilegios Weasley, también tenían un kiosco en el centro de la ciudad de Londres para los muggles. También recordó que Hermione no lo sabía. Porque era nuevo el kiosco.
- Lo último que nos faltaba… - Dijo Ron en voz baja, más para sí que para Hermione. - Justo ahora se le ocurre venir a comprarse golosinas.
Hermione escuchó todo lo que dijo, pero trató de no hacerle caso. Después se pasó 5 minutos tratando de decidirse en qué llevar. Mientras Ron perdía la paciencia…
- Apurate si no querés que nos atrapen. - Le dijo Ron muy bajito con un tono bastante molesto cerca del oído para que los gemelos no lo escucharan.
- No es mi culpa que alguien no me cuente las cosas que pasan con sus hermanos. - Dijo Hermione todavía con voz baja al lado de Ron, pero se había olvidado de hacer la voz de anciana de todos modos. Le había molestado el comentario del chico. - Podrías haberme dicho que trabajaban también acá.
- ¿Qué? ¿Me culpás a mí? ¿Qué pasa si nos descubren? Van a dudar más todavía de si estamos saliendo o no. Y también le van a comentar a Ginny y a Harry, quienes se van a dar cuenta de todo. Nos vieron en el restaurante. ¡Los dos nos vieron! - Cada vez fue aumentando el volumen de la voz, mientras que los pelirrojos se les quedaban mirando.
- ¡¿Y creés que es mi culpa?! ¿Se suponía que debía adivinar o leer tu mente? - Dijo irónicamente la chica. - ¡Me lo podrías haber dicho!
- ¡Y vos podrías haberme dicho que te habías besado con ese chico ayer en el boliche! - Dijo Ron en el mismo tono enojado de la chica.
-¡Vos tampoco me dijiste que te acostaste con Lavender! - Le empezó a gritar Hermione. Sin darse cuenta de que ya George y Fred podrían escucharla claramente.
- ¡Yo te tuve que ver! ¡¿No es peor de cierto modo?!
- ¡Uy, Ronald! ¡No puedo creer que seas tan… - Pero la interrumpieron…
- Tan increíblemente sexy. Te amo, ¿lo sabías? ... Jajaja... Vamos Herms. Sabemos que eso era lo que ibas a decir. - Dijo Fred imitando la voz de la chica, mientras que George se desmayaba de la risa, y Ron y Hermione los miraban con caras de enojo y con los cachetes colorados a la vez. Continuaban riéndose y decían cosas como "miralos, se disfrazaron… son ridículos." "Apuesto que lo hicieron para poder pasar una noche romántica solos". Hasta que Hermione se cansó…
- George, sólo me voy a llevar esos chicles. Tomá. - Hermione le pagó rápido y se alejó hasta un callejón y se desapareció.
- ¿Así que tuviste una noche agitada ayer, eh? - Dijo George, cuando logró parar de reírse.
Ron se fue sin decir nada e hizo lo mismo que Hermione. Pero él se apareció en su departamento y se sentó en el sillón de la sala y se quedó pensando un rato.
¡Qué estúpido había sido! ¡Se había acostado con Lavender! ¿Por qué no podía hacer las cosas bien por lo menos una vez? Estaba alejando cada vez más a la mujer que amaba, al amor de su vida. Se pasó como una hora sentado ahí pensando todo el tiempo en aquella castaña que le robaba el sueño hasta que llegó a una conclusión. E iba a cambiar las cosas de una vez por todas, empezando al día siguiente. Luego se levantó y se fue a dormir. Hermione apenas llegó a su casa se fue a acostar y se pasó un largo rato llorando e intentando dormir, pero ninguno de los dos logró pegar un ojo. Pasaron la noche entera en vela.
Mientras, en el restaurante…
- No, ¿y te acordás de esa vez que nos escondimos en ese depósito de Snape para que McGonagall no nos encontrara? Estábamos en tal aprieto que nos metimos ahí, jajaja. - Decía Ginny mientras se reían hasta llorar los dos.
- Jajaja, sí. Fue una noche divertida.
- ¿Les traigo otro vino? - Preguntó un mozo que los había atendido antes para que tomaran su pedido una hora atrás.
- No, gracias, ¿vos querés Gin? - Preguntó Harry.
- No, gracias. Es más, ya deberíamos ir pagando, ¿no? - Dijo la pelirroja.
- Dale, tome, le pagó en efectivo, y quédese con el cambio.
- Gracias, señor. Adiós. - Respondió el mozo y se alejó, a la vez que ellos se paraban y se alejaban del restaurante.
- O sino está la vez que estábamos con Ron y Hermione también y que nosotros nos estábamos besando - Dijo esto mirando para otro un poco avergonzado - y que en un momento ya habíamos empezado a hacerlo para incomodarlos, jajaja. Era muy gracioso. - Decía Harry mientras la chica se reía también.
De repente Harry notó que la chica se había detenido y no caminaba más. Por lo que miró para atrás.
- ¿Qué sucede Gin? ¿Dije algo malo? - Preguntó Harry preocupado, ya que tenía los ojos llenos de lágrimas.
- No, pero… No puedo creer que hayamos vivido todas esas cosas, y que ahora estemos-- No sé, acá, así. - Decía a la vez que le caía una lágrima. - Lo lamento Harry. La pasé muy bien, pero debo irme. - Y se desapareció.
Harry hizo lo mismo, pero apareció en su departamento, un poco desconcertado por toda la situación. Y fue a ver, caminando despacio a la vez que seguía pensando en las palabras de la chica: "… hayamos vivido todas esas cosas, y que ahora estemos-- No sé, acá…". Vio que Ron estaba acostado en su cama, y asumió que estaba dormido, pero no podía verle la cara porque estaba de espaldas a la puerta.
Cerró la puerta y fue a su cuarto, y se sentó en su cama, a la vez que se sacaba la corbata y se sacaba la camisa de adentro del pantalón. De repente todo le entró en razón…
Salió corriendo hasta el departamento de las chicas y trató de abrir la puerta… pero estaba con llave. Decidió aparecerse en el living, y ahí la vio… Sentada en el sillón, llorando. Luego la chica notó su presencia y cuando levantó la vista el morocho ya se le había acercado lo suficiente y se había arrodillado para quedar a su altura, ya que ella estaba sentada.
- ¿Por qué hacés esto Ginny? ¿Qué querés de mí?... No entiendo… - Decía él sin dejar de mirarla con los ojos llenos de lágrimas. Ella lo miraba con una expresión triste.
- Nada, Harry. No hago nada. Por favor andate. - Decía esto mientras se paraba.
- No, vos quisiste decir algo. No me voy a ir hasta que me lo digas. - Le dijo mientras le caía una lágrima, y mientras que se paraba. Ella no respondió, y él se le acercó y le limpió las lágrimas de la cara.
- No, ¿ves? Yo soy la que no entiende. No sé porqué hacés esto. Deja de lastimarme... ¿Tanto te olvidaste de mí? Por todo lo que hablábamos hasta hace un rato supongo que no, recordabas todos los momentos que vivimos juntos, entonces… ¿Por qué actuás como si nada? - Decía Ginny mientras se alejaba de él.
Luego Harry le agarró las manos para que no se fuera y se le acercó mucho.
- ¿Cómo me voy a olvidar de todo eso? Ni perdiendo la memoria podría. - Y sin decir más la besó. Y ella le correspondió en seguida.
