Todos los personajes le pertenecen a J.R K - escritora de la saga de Harry Potter. ESPERO QUE LES GUSTE! :) Dejen Reviews, por favor.
Capítulo 5: No lo puedo creer...
Ya salía el sol. Y no podía pensar en otra cosa que en "vacaciones". Si. Por fin un poco de paz, descanso, relajación. No había dormido ni tres horas, por lo que en ese momento esos pensamientos eran los que más pasaban por su mente, incluyendo a un hombre de cabello rojo. ¿Quién más podría ser?
Pero había que dejar todo atrás. Dejar esos recuerdos para cuando alguien quisiera amargarse. En ese caso ella iría a contar sus lamentos llamados "Ron". Ahora la prioridad era… levantarse de esa cama, bañarse, cambiarse, e ir a preparar el desayuno, para aprovechar por completo sus… ¡vacaciones!
Se dispuso a leer el diario, y luego se fue de compras, que había decidido hacer a principios de las vacaciones, ya que estaba en escasez de ropa, pero había quedado que iría con Ginny. Fue a su habitación a despertarla.
- Gin, despertate. Vamos… Habíamos quedado que íbamos a ir de compras, te acordas? – la sacudía suavemente para que despertara. No podía verla, dado que estaba debajo de todo ese lío de sábanas enredadas y desparramadas en su cama. – Dale Gin… - Y de repente se levantó alguien más de debajo de la sábana.
- ¿Qué? ¿Harry? – De inmediato Hermione se corrió unos pasos hacia atrás de la impresión. ¡Qué estaba haciendo Harry con Ginny! ¡Y ahí! Los dos estaban con la ropa que habían usado en la cita la noche anterior… Lo que significaba que nada había pasado. Bah, algo sí, porque sino Harry no estaría durmiendo con ella ahí.
- ¡Oh, cuánto lo siento, Herms! Ya me voy. – se disculpó el niño que vivió, bastante avergonzado.
- Hola Herms, sisi. Me acuerdo, habíamos quedado en ir hoy. Lo lamento, ya me cambio. – decía la pelirroja toda apresurada para que Hermione se fuera del cuarto y se acabara el momento incómodo que estaban pasando los tres.
- ¡No, Harry! No tenés que irte. Yo ya me voy. Y Gin, no te preocupes. Em… yo voy a pasear, voy a estar por la cuadra que vamos siempre… Buscame ahí más tarde, o no. Como quieras. Chau chicos. - y salió disparada del cuarto.
Al cabo de unos segundos, en que ninguno de los dos que seguían sentados en la cama, mirando a la puerta por donde había salido la castaña.
- Lo lamento Gin. Sé que querías que nadie supiera nada.
- Quizás después de todo sea mejor que los demás sepan que estamos juntos de nuevo…
- Uh, ¿lo decís para que pueda hacer esto – y la besó tiernamente – delante de todos? – dijo cuando se separaron. Y después la llevó como princesa hasta la cocina para tener su primer desayuno junto a su "de nuevo" novia.
- ¡Mamá, llegamos! ¿Ya está la comida? – gritaba George en la Madriguera.
- Oye George, creo que la idea que tuviste hoy para Sortilegios Weasley fue muy buena. Podríamos hacerle unos ajustes y sería un éxito. Creo que nos vendría muy bien sacar una broma nueva, sabé que necesitamos dinero para el kiosco.
- Chicos, acaban de llegar y ya están hablando de negocios. Están en casa, déjense de pavadas y siéntense en la mesa que su padre ya está allá con Ron.
- Uh, ¿está Ronnie? – Los gemelos se miraron con caras pícaras. Ser gemelos tenía muchas ventajas; no necesitaban hablar las cosas a veces, pensaban siempre las mismas cosas a la misma vez.
Se acercaron a la mesa y saludaron a su padre y a su hermano.
- ¿Y cómo anda todo en la tienda? – pregunto Arthur, como siempre, un papá preocupado por sus hijos.
- De los más bien, es más, recién hablábamos de un invento nuevo que tenemos. Pero, ¿sabés qué? … El kiosco se volvió más provechoso e interesante de lo que imaginamos. – contaba Fred mirando a Ron que se había atragantado con la comida.
- ¿Si? ¿Por qué lo decís? – continuaba su padre…
- Bueno, no sé papá. Tenemos muchos clientes. La zona es muy conocida parece…
- Sí, esa zona está llena de gente mayor. Seguro que esa es una de las razones por las que les está yendo tan bien. – A todo esto, Ron estaba ya que no podía meter ni un bocado más en su boca. Estaba que iba a vomitar todo.
- ¡Sí! ¡Te juro! – continuó George. – ¡Es más! Ayer a la noche aparecieron dos ancianos muy peculiares… tenemos cada cliente…
- Yo conozco a una pareja que vive cerca, sé que a veces van a su kiosco. Em… ella tiene pelo castaño, todavía no está muy canoso, y él es un pícaro… tiene el pelo de color ¡naranja! ¿Podés creerlo? Y su cara está cubierta en pecas… ¿Saben de quién hablo? – decía todo mientras entre cada oración se reía sin aguantarse. A todo esto, Ron ya estaba que iba a matarlos a los tres con la mirada.
- ¡Dejen de meterse! Nada es lo que parece…
- Uh, ¿y cómo es entonces, Ronnie? – lo desafió George.
- No se metan en esto, por favor… Ya me tengo que ir, pero para la próxima, espero que ya se hayan olvidado de lo ocurrido. Y no se lo mencionen a Hermione, seguro que la avergonzaría mucho más.
- Ronnie, te delatás solo… No es que nosotros lo estemos diciendo por ahí… - decía riéndose Fred junto a su padre y a su gemelo.
- Ja, ja, ja – ironizó Ron. Y se desapareció en su casa.
- ¡Harry! Tengo que hablar con vos… ¡Ya, por favor! – gritó Ron a penas llegó al departamento. Necesitaba descargarse un poco la bronca, la angustia, todo lo que se estaba guardando…
Muchas gracias por leer, agradecería también que me dejes reviews, por favor.. así sé cómo va yendo, y si seguirlo o no. PERDÓN POR LA GRAAAAAAN TARDANZA, mcuhas gracais de nuevo.
