Todos los personajes le pertenecen a J.R K - escritora de la saga de Harry Potter.
Capítulo 6: Disfrútenlo
Ron llegó al departamento, pero parecía que no había nadie.
- ¡Harry! ¿Dónde estás? – pero ninguna respuesta…
Se tiró al sillón, con una cerveza en una mano y con el control remoto de la tele en la otra. No había nada mejor que tirarse un buen rato ahí, según Ron.
Pero de todos modos, nada podía hacer que dejara de pensar en la castaña que lo volvía loco. No podía haber un solo día en que no discutieran.
¡Pero no es mi culpa! No es mi culpa que ella tan – tan como es. Tan increíblemente insoportable. Pero, ¡Dios!, qué linda que es cuando está enojada. La haría enojar todos los días para poder verla ponerse de esa forma. Pero… espera, ¡si ya lo hago!
Soy un completo idiota. No tengo idea de porque las cosas están tan mal. ¿Por qué me prohíbo ser feliz? Ella se enteró de lo que pasó con Lavender, entonces… ¡Claro! ¡Por eso estaba besando a ese chico la otra noche!
Pero, espera… Ella supuestamente no me ama. Después del beso glorioso de la batalla me ignoró completamente.
Ron había ido a buscar a Harry por ayuda, pero terminó ahogándose solo en sus pensamientos. Decidió que lo mejor era irse a bañar; se había levantado esa mañana y no había tenido tiempo ni para hacer eso.
Hermione volvía a su casa con muchas bolsas, ya era de mediodía y había decidido volver para comer con sus amigos. Quería aprovechar sus vacaciones a pleno. Dejó las bolsas en su habitación y fue para la cocina, donde encontró a Ginny y a su ahora novio, riéndose a más no poder, con las caras llenas de chocolate.
- ¿Pero de qué se ríen tanto? ¿Y por qué están tan sucios?
- Perdona Herm, pero esta niñilla parece que no sabe ni siquiera hacer una torta de chocolate. – le decía Harry mientras continuaba riéndose.
- Yo ayudo si quieren, pero… creo que vamos a necesitar más chocolate, lo desperdiciaron todo, jaja. – se ofreció la castaña.
- En mi casa hay, ¿por qué no lo buscas? Está en uno de los mueles cerca de la heladera.
- De acuerdo. Ahí voy. – y desapareció en la cocina. Lo que no sabía era que había alguien, y tampoco sabía con qué se iba a encontrar. No era nada más ni nada menos que su gran amigo el pelirrojo con sólo una toalla rodeándolo por la cintura. Podía verle el torso mojado, ya que acababa de terminar de bañarse. Ronald se encontraba caminando, justo cuando ella apareció en la cocina, hacia allí mismo.
- Ah… Perdón, Ron.—No sabía que había alguien… - decía sin dejar de mirarle el cuerpo.
Ron, que obviamente notó eso, se aprovechó de la situación y se le fue acercando provocativamente hasta quedar a pocos centímetros de ella, pero terminó esquivándola e ignorándola. Le encantaba ese efecto que provocaba en ella, y cuando podía, utilizaba sus encantos para molestarla, porque no había nada mejor que Hermione en ese estado.
- ¿No era que estábamos peleados nosotros dos? – dijo sin más.
- Eh… Sí, vine a buscar algo que me pidió Harry, y… - agarró la caja del chocolate para la torta – acá lo tengo. Así que… - se iba alejando, yendo hacia la puerta, esperando que él la detuviera, cosa que él notó, también – bueno, me voy, supongo.
Ron no la miraba, se hacía el que buscaba algo en la heladera. Pero se moría por agarrarla y decirle que se quedara con él.
- Hermione, espera…- dijo sin poder aguantarse. Sabía que no iba a poder tolerar más no poder hablarle a su amiga como siempre.
- ¿Qué pasa? - dijo con tono de estar agotada de él, pero en verdad ella también se moría por quedarse y besarlo, de una buena vez.
- ¿Cómo qué pasa? No sé vos, pero yo no soporto esta situación, somos amigos, ¿o no? - esa palabra la mató. "Amigos". – Yo te extraño Herm, aunque nos hayamos peleado hace menos de un día, no me gusta ni un poco todo esto. Deberíamos dejarnos de boludeces.- Creyó que su "amigo" tenía razón. No dijo nada, sólo se acerco al pelirrojo y lo abrazó. Cosa que desconcertó al chico, que esperaba que ella siguiera gritándole.
- Nada va a hacer que dejemos de ser—amigos. – le costó decir esa palabra. Pero ante todo, no le gustaba perderlo a su mejor amigo. Pero seguían abrazados y ella comenzó a llorar.
- No, Herm, no llores. Ya está todo bien. Perdoname. Prometo nunca más hablarte del modo que lo hice. Por favor no llores más. – la consolaba como buen amigo que era.
- No, no estoy triste, me alegra volver a ser tu amiga. Eso es todo. – respondió de modo que su amigo le creyó.
En verdad estaba muy triste. No podía soportar el hecho de que él no le respondiera los sentimientos. En la batalla ella era la que se había arriesgado y lo había besado, pero parecía que no le había movido el piso ni siquiera un poquito. Al final de la batalla ya estaba muy abrazadito con esa maldita de Lavender. Había decidido olvidar lo ocurrido, era lo mejor, pero… no significaba que iba a ser fácil, o que iba a ser posible. Había días en que se ponía a pensar en que nunca se iba a poder olvidar de Ron, él lo era todo para ella. Pero el problema ahora era que no podía dejar de pensar en las palabras que había dicho. ¿Qué se suponía que significaba todo eso? ¿Qué clase de amigos eran ellos?
Se separaron y Ron le dijo: - Bueno, entonces, ahora me voy a cambiar, ya que sigo en toalla, jaja, y vamos a tu casa a buscar a Gin y luego vemos donde está Harry y vamos a comer algo, ¿te parece bien? – la miraba como si fuese el tesoro más preciado, pero que era imposible de obtener.
- Harry está en la cocina, y vine a buscar lo que me pidió. Está con Gin haciendo una torta. ¿Qué te parece si mejor vamos para allá y preparamos algo ahí, y no salimos a gastar más plata?
- Me parece aún mejor, esperame que me cambio rápido.
Al entrar al departamento, los dos se dirigieron a la cocina, pero parecía reluciente, ya no estaba ese piso sucio lleno de chocolate, y la mesada estaba más que limpia. Es más, había unas rosas y un vino con una nota atada al corcho. Ron se adelantó impresionado, y agarró la nota para leerla, pero no era una cartita común. Apenas la agarró, la carta se levantó y comenzó a hablarles la voz de Harry, que decía:
"Esto es para que se dejen de joder, y hagan lo correcto. Ustedes saben a qué nos referimos. Es más, si de esto no sale algo bueno, juramos no hablarles mas."
Y Ginny no podía quedarse callada:
"Va en serio. Juramos no hablarles. Y prometo romperles la cara, en todo caso. Disfruten."
Los dos se quedaron impresionados, y no hacían más que quedarse mirando la carta ya despedazada en la mesada.
- ¿A qué se refieren con "disfrútenlo"? ¿Qué vamos a disfrutar? – preguntó Ron. Pero Hermione estaba igual que él. Por lo que fueron a ver dónde estaban Harry y Ginny. Fueron al living, que estaba al lado de la cocina, pero… no había nadie. Y después llegaron a la puerta del comedor, y Hermione prendió la luz, y se encontraron con que habían preparado una comida para ellos dos. Había velas y estaba todo reluciente, como si fueran de la nobleza.
Ron se acercó y corrió la silla para que Hermione se sentara. Pero ella no se movía, no entendía nada.
- Hermione, yo tampoco sé qué quiere decir todo esto, pero aprovechémoslo, ¿dale? – la miraba Ron con esos ojos que derretían a la castaña.
Se pasaron la noche hablando acerca de todo. Llegó un punto en que ya no era charla de amigos…
- Si, pero yo no me fui con Lavender a besarme en frente de todos. Ese fuiste vos. – decía Hermione, pero riéndose.
- No, no, no. No podés sacarme este tema, Herm. No seas cruel, ja. ¡Entonces yo puedo hablarte de Krum! Yo pienso que es un completo idiota, no se merecía tenerte. – le respondió el pelirrojo.
- No, Ron, Krum fue muy amable y es muy buena persona. Que vos no quieras aceptarlo es otra cosa. – empezaba a molestarse Hermione, que estaba cansada de su actitud contra el búlgaro.
- Pero es lo mismo que decís siempre de Lavender. ¿No puedo decir nada de Krum pero vos sí podés decir cosas desagradables de Lavender? – Ron parecía estar enojándose también.
- No, no es así. Disculpa. – Se quedaron en un silencio incómodo como 5 minutos. Hasta que Ron quiso cortar el silencio.
- Olvidemoslo. Siempre discutimos por estas pavadas de hace mil años.
- Tenés razón. Parecemos idiotas. – sonreía Hermione. – No sé porqué después de conocernos hace tanto tiempo seguimos llevándonos como perro y gato. Ya no es divertido, ¿no?
- Así que vos te divertías peleándome… - se reía Ron haciéndose el desentendido.
- Vamos, Ron. Vos más que nadie sabe lo que es. Vivías haciéndome enojar con tal de divertirte un poco. – Hermione comenzaba a reírse también.
- No siempre. También me gustaba verte reír. – dijo serio esperando la reacción de ella.
- Bueno… no siempre lo conseguías. – contestó Hermione para que no pareciera incómoda ante su respuesta.
- Hermione… - Ron ya no reía. Parecía muy serio. - ¿vos creés que después del beso-
Antes de que Ron pudiera terminar su pregunta y de que Hermione pudiera decir algo, aparecieron Harry y Ginny.
- Ya nos aburríamos, quisimos volver. – Ginny le echó una mírada pícara a su amiga, para ver si había servido de algo lo que había planeado con Harry. Ron miraba a Hermione, con una enorme frustración.
- Sí, y nosotros nos preguntábamos a qué se debía todo esto… - mencionó Ron haciéndose el tonto y el molesto a la vez.
- Y bueno… como buenos amigos de ustedes dos, con Gin creímos que se lo merecían. Nada más que eso. – Harry la miraba a Gin riéndose.
