Todos los personajes le pertenecen a J.R K - escritora de la saga de Harry Potter.
Capítulo 7: ¿Me haces compañía?
Después de esa noche intensa, venía la pasividad en la Madriguera. Se habían reunido todos, absolutamente todos los hermanos con sus respectivas parejas e hijos. Y por supuesto que no faltaban Harry y Hermione, que prácticamente eran parte de la familia.
- Pero mirá quienes aparecieron… El cuarteto de oro. – Percy se burlaba de los 4 amigos inseparables, mientras los recibía con un cálido abrazo.
- ¿Y Mary Joe? ¿No vino? – preguntaba Ginny muy interesada en su cuñada. Era con la que mejor se llevaba.
- Por supuesto, está ayudando a mamá y a Bill con la comida. Tu hermano mayor estaba tan contento de que viniéramos todos que está imparable. – reía Percy.
Se saludaron todos, algunos no se veían hacía un tiempo yo, aunque solían juntarse seguido. Y a los pocos minutos ya estaban todos sentados en la mesa, salvo Fleur que estaba acostando a dormir a la bebé, Charlotte.
Hermione y Ron no paraban de mirarse. Ella se mordía las uñas constantemente. No había podido dejar de pensar qué había estado a punto de decir su amigo. ¿Había escuchado mal, estaba soñando, o realmente él había mencionado el beso? ¿Se referiría al beso que había tenido en la guerra? ¿Ése beso?
- Hermione, ¿estás bien? – su amiga la conocía como nadie. Podía entenderla con sólo una mirada. Hermione le hizo señas para que se encontraran en el baño, y se levantó para dirigirse ahí. A los 5 minutos Ginny hizo lo mismo.
Ya en el baño…
- ¡¿Qué te está pasando?! En Howgwarts, ir al baño significaba que algo catastrófico estaba pasando. – Ginny no podía controlar su intriga.
- Ginny… En Hogwarts TODO era catastrófico.- Hermione la miraba con una cara divertida.
- Bueno, dale. ¿Qué pasó? ¿Tiene que ver con Harry? – Ginny sólo la miraba. - ¡No! Tiene que ver con Ron, ¿no? – Ni la dejaba hablar.
- Sí. No puedo dejar de pensar en anoche.
- ¿Qué pasó anoche? ¿Te dio un beso? – Ginny ni siquiera frenaba para respirar. No la dejaba contestar. - ¡No, ya sé! ¡Te dijo que te amaba! ¡Ay, qué bueno! Por fin mi hermanito se animó. Yo lo sabía, es un completo cobarde… - Hermione intentaba frenarla pero no había caso.
- ¡Ginny! ¿Podés controlarte? Nada de lo que decís, pasó. – Hermione se ponía nerviosa nuevamente.
- ¿Qué pasó? Decime de una vez… - Ginny comenzaba a impacientarse.
- No sé… No mucho en verdad. Me empezó a preguntar algo sobre el beso… - Hermione sonaba dubitativa.
- ¿El beso? ¿Qué beso? – Esperaba respuesta y se volvía a interrumpir. - ¡No! ¿El beso-beso? ¿El famoso beso que paró la guerra por unos instantes? ¿El beso que cambió sus vidas? ¿El beso que compartiste tan asquerosamente con mi hermano? ¿El be-
- ¡Ginny! ¡Calmate! ¡Estás empezando a gritar! Nos van a escuchar.
- Contame, ¿qué dijo del beso?
- No sé, no llegó a preguntar, ahí fue cuando llegaron ustedes.
- ¡Uh que tonto es ese Harry! – Ginny se hacía la tonta.
- Vos también llegaste… - Hermione se reía en su cara.
- ¿Y por qué tantos nervios, Herm? Es algo bueno.
- No sé, creí que estaba olvidado el tema. Me había prometido sacarme a Ron de la cabeza, y mirá… Ni siquiera me dijo algo concreto y ya estoy volviéndome loca. Ni siquiera sé si estaba hablando de ése beso. Quizás hablaba de cualquier otra cosa… Parezco una idiota, escuchame. Parezco vos cuando agarrabas cada frase de Harry para ver si tenían algo que ver con vos.
- ¡Ey! Un poco más de respecto que estoy acá en frente tuyo… - Ginny se hacía la ofendida. – Bueno, pero calma, Herm. Esperemos a ver qué pasa ahora. Por sólo una palabra no podés pensar cualquier cosa. Y si es lo que creés, mejor para vos. No te aterrorices así. ¡No es que te propuso casamiento! – decía Ginny, intentando hacer razonar a su amiga.
- ¡Ginny! – Hermione salió apurada del baño por su último comentario.
De vuelta en la mesa…
Hermione volvía a sentarse en su silla y detrás venía Ginny, que ni se esforzó por disimular que venían las dos del baño. Harry las observaba, y bien que las conocía. Seguro habían estado hablando de él y de Ginny, pensaba Harry un tanto preocupado.
- ¿Y vos, Herm? ¿Cómo anda todo? – preguntaba Charlie, que estaba intentando informarse de las novedades de cada uno, ya que era quien menos los veía por vivir tan lejos.
- Bien, todo igual. Sigo trabajando con Ginny, seguimos compartiendo el departamento, y sigo estudiando. Podría decir que todo sigue igual. – Hermione contestaba desinteresada, no quería que se notara alguna actitud rara de su parte.
Estaba costándole mantener la cordura al estar sentada al lado de Ron, después de haber escuchado lo que había escuchado la noche anterior.
- No sonás muy contenta, Herm. – agregó Fred, con su sonrisa de todos los días tan conocida por todos. Y por supuesto, mirando a su hermano gemelo en busca de otra broma.
- Sí, ¿qué anda pasando, Herm? ¿Qué, ya no te andas disfrazando en la calle? – Hermione no pudo evitar escupir todo lo que tenía en la boca. Ron se limitó a mirar a sus hermanos con desagrado.
- ¡No puedo creer que nunca podamos comer todos en paz! ¡Hace mucho no estamos todos, no puede ser que no tengamos ni una comida normal! – estalló Ron, tapando la vergüenza de que probablemente Fred y George ya le habían contado a todos los ocurrido unas noches atrás. Se paró de su silla y se fue. Hubo solo 2 segundos de silencio y Hermione pensó que lo mejor era ir a buscarlo así podía disfrutar el resto del día con sus hermanos.
Ron se metió en su antiguo cuarto. Seguía estando su cama, y algunos decorados de Victor Krum, claramente colocados antes de lo ocurrido entre el búlgaro y Hermione. Algunas fotos de él y sus amigos, y algún que otro recuerdo de Hogwarts. Apenas entró a la habitación, escuchó que alguien subía las escaleras yendo detrás de él. Hermione tocó la puerta, y entró. Ron estaba sentado en su cama, estaba bastante oscuro ahí adentro, considerando que era un altillo.
- Ron, no estés molesto. Ya sabés cómo son. No tienen malas intenciones. – Hermione no quería que se notara que moría de vergüenza, otra razón por la que se había levantado de la mesa. Sin Ron ahí era todavía más incómodo.
- Ya sé, Hermione. Pero estoy cansado. Ya no tengo 15 años. A veces me toman como a un nene, y estoy harto. – Ron sonaba muy molesto.
Se recostó en su cama y se tapo la cara por la bronca que tenía. Hermione se acercó a su cama y se sentó en el borde. Se quedaron en silencio por unos pocos minutos.
- No puedo creer que sigas conservando todos estos recuerdos de Hogwarts. – comentó Hermione nostálgica observando todo el cuarto viejo de Ron.
- Sí, yo tampoco puedo creerlo. Son muchos recuerdos, ¿no? – Ron se sentó en la cama, quedando más cerca de ella.
La mirada de Hermione quedó prendida en el cartel de Victor Krum colgado en la pared. Al ver eso, Ron miró en la dirección que iba la mirada de Hermione. Y volvió a mirarla.
- Hermione, había algo que quería decirte ayer… - Ron sonaba más tranquilo ya, o nervioso quizás.
- Espera, Ron. – Hermione no aguantaba ya.
Con los nervios de antes, y agregada la vergüenza que sentía por los comentarios de los gemelos, no creía que pudiera aguantar lo que tuviera para decir Ron. O quizás tenía miedo de lo que tuviera para decir.
- Es que hay algo que vengo queriendo decirte. – Ron estaba decidido. Hermione permaneció en silencio, a lo que Ron tomó como un permiso para hablar. – Había una pregunta que quería hacerte ayer, cuando estábamos comiendo en tu casa. – Hermione creía que iba a perder la razón. Se estaba mareando. – Yo quería saber… ¿qué pasó después de que nos besamos en Hogwarts? ¿Te arrepentís?
- ¿Hermione, Hermione? No reacciona. – Ginny sacudía la cabeza de la castaña.
Hermione escuchaba la voz de su amiga pero no podía verla. Intentó abrir un poco los ojos y ahí estaban: Harry, Ron y Ginny, nuevamente en el departamento de las chicas.
- Hermione, ¿te sentís bien? Te desmayaste y preferimos traerte a casa, en la Madriguera se había armado un barullo tremendo. ¿Cómo estás? – Ginny sonaba preocupada.
- Sí, sólo me bajó la presión creo. Me siento mejor, gracias. – Intentó sentarse en el sillón donde la habían acostado. – Lo que sí quiero, es si alguno puede pasarme un vaso con agua. – Hermione sonaba débil.
Ron inmediatamente sacó su varita para darle su vaso con agua a Hermione.
- Me asusté mucho, Hermione. Estábamos hablando y de repente te caíste. Por suerte estabas sentada en mi cama, si no te habrías dado un gran golpe. – Ron la miraba muy preocupado.
- ¿Qué hacía sentada en tu cama? – Harry preguntó sin más. Con lo que recibió un codazo en las costillas de parte de Ron. Hermione hizo como si no lo hubiera escuchado.
- Bueno, te acompaño a tu cuarto así te acostás en tu cama, ¿te parece, Herm? – Ginny se acercaba para ayudarla.
- Yo la llevo, Gin, no te preocupes. – Ron quería tener el privilegio de cargar a Hermione. – Vení, Herm, yo te llevo.
Harry y Ginny miraban cómo Ron ayudaba a Hermione a caminar hasta su cama. Ron ayudó a que se metiera en su cama y ella le agradeció.
- Bueno, voy a dejarte así descansas, ¿segura que te sentís bien? – Ron no quería despegarse de ella.
- Sí, gracias, Ron. No te preocupes, ya estoy bien. – A Hermione se la veía débil pero le había vuelto el color a la cara.
- Bueno, entonces te dejo tranquila. Cualquier cosa me llamas… - Gira para dirigirse a la puerta y Hermione lo agarra de la muñeca, a lo que Ron gira nuevamente hacia ella.
- ¿Podés quedarte un rato conmigo? A hacerme compañía… - Ron nunca había visto esa cara tan dulce de Hermione, a lo que no pudo negarse.
Después de 2 horas y media, Ginny y Harry quisieron ver si Hermione dormía, o simplemente les agarró la curiosidad al ver que Ron nunca había salido de la habitación.
Al abrir lentamente la puerta, pudieron ver a Ron acostado en la cama de Hermione, completamente dormido, a e ella durmiendo en el pecho de él, abrazándolo. Ginny inmediatamente sacó su celular del bolsillo y les sacó una foto.
- ¿Qué demonios haces Ginerva? Vos siempre tan traviesa. – Harry no podía creer que su pelirroja siguiera siendo igual que cuando iban a Hogwarts.
- Esto va para Ron, que después me va a negar a muerte que esto ocurrió y no va a hacer nada al respecto. – Ginny sonreía al ver la foto tomada.
Hermione abre los ojos, puede ver en el reloj de su mesa de luz que se habían hecho las 6 de la tarde. De repente nota que esta abrazada a Ron, y al moverse, consigue que él se despierte también.
- Perdón, Herm. Parece que me quedé dormido también. – Ron no sonaba como si lo lamentara ni un poco.
Extrañamente, Hermione no estaba sonrojada ni incómoda ni avergonzada. Se sentó al lado de él, y se quedaron mirando.
- No tenés que pedirme perdón, gracias por hacerme compañía. Es lindo despertarse a tu lado. – Ni ella podía creer que acabara de decir eso.
Ron le sonreía de oreja a oreja. Y de la nada tomó su mano, sin despegar la mirada de ella.
