Advertencias: Los personajes no me pertenecen, son enteramente de su creador, Kishimoto San, solo los alquilo por horas para quitarme el estrés, nada mas.

Espero que disfrutéis del cap.

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Angéles caídos, demonios levantados.

Capítulo dos: Alas dormidas.

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Los sollozos de Naruto retumbaban por todo el cielo como una banda sonora infinita. Ni uno solo de los ángeles allí presentes podía hacer nada por él, solo Sasuke podía acercarse sin sufrir daño alguno, pero el morenito había decidido dejarle desahogarse a gusto. Cuando ya no pudiera llorar mas le acompañaría hasta su cuarto y velaría su sueño como hacía siempre... más desde que Iruka había sido desterrado del cielo.

Aún no se sabía muy bien que había pasado , solo rumores, habladurías, nada concreto.

Cansado de llorar, Naruto se durmió con las alas completamente desplegadas, de rodillas y con la frente en el suelo. En cuanto el temblor cesó Sasuke entró en la sala del origen, el lugar donde los pequeños querubines veían el mundo por primera vez, y al que Naruto acudía cuando se sentía perdido o derrotado.

Los pequeñines revoloteaban torpemente en sus primeros vuelos, chocando entre ellos, sobre el rubio dormido, esquivando sus alas, blancas y brillantes, que casi cruzaban la estancia de un lado a otro.

Sasuke caminó despacio, acercándose al rubio y jugueteando con los angelitos. Levantó la mano para que volaran alrededor de ella. Los pequeños se concentraron a su alrededor, mirándole a él y a Naruto con un montón de gorgoteos, primeras risas, palabras sueltas.

Intrigados los bebés le siguieron hasta el rubio. Algunos de ellos, los mas osados, se atrevieron a tocar las alas del moreno, tan diferentes de las de su rubio amigo, de un negro azulado intenso e iridiscente.

Las alas de Sasuke vibraron al toque, y se sacudieron con cuidado de no asustar a los niños.

Mas risas y caritas sonrosadas.

Se agachó junto a Naruto y le apartó el brazo, estirado junto a su cara, para poder verlo. Retiró con la punta de los dedos las lágrimas que aún estaban prendidas de sus pestañas y le sacudió despacio, intentando ver si de verdad se había dormido con el culo en pompa.

Si efectivamente, dormido como un tronco.

Una medio sonrisa acudió a sus labios y tomó al rubio en brazos.

– Guárdalas, o te harás daño. – Besó su sien, y volvió a sonreír, cuando incluso dormido, el rubio obedecía la medio orden del moreno y plegaba sus hermosas alas completamente a su espalda, enredando las últimas plumas de la punta en sus tobillos.

Recorrió los largos pasillos del cielo con él en los brazos, sintiendo las miradas cómplices de los ángeles con los que se cruzaba, mas que acostumbrados a esa escena. Naruto dormido después de un disgusto, y Sasuke llevándole hasta su cuarto, para acostarle y quedarse velando su sueño hasta el día siguiente, en el que despertaba con una luminosa sonrisa y como si nada pasara.

Sasuke sabía que esta vez era diferente.

Iruka era uno de los altos cargos , muy querido y respetado. Un hermano mayor para Naruto.

Su desaparición, justificada tiempo después con una breve misiva en la que se le acusaba de traidor y en la que se advertía a todos los pobladores del cielo, que no debían ayudarle y que cualquier contacto debía ser comunicado de inmediato a los ejecutores, disipó cualquier pregunta que se quisiera hacer.

Sasuke sabía que había gato encerrado, y después del encuentro que había tenido con él horas atrás, mucho mas.

Si bien era cierto que Iruka ya no era un arcángel, si no algo mucho mas peligroso, un caído, seguía siendo él. Era innegable que el ángel que les había querido de niños seguía ahí, aunque pudo ver sus cicatrices claramente, donde sus blancas alas estaban tiempo atrás, también vio sus nuevas alas, negras, centelleantes, preciosas... como las suyas.

Tenía que saber la verdad, lo que fuera que había pasado con Iruka estaba afectando a su ángel rubio, y no iba a consentirlo de ninguna de las maneras.

De momento, mientras Naruto dormía, iba a entregar el mensaje.

Justo antes de desaparecer y volver el tiempo a su lugar, Iruka le había pedido a Sasuke un favor; pequeño, insignificante, insignificántemente fácil de cumplir.

" ¿Me harías un favorcito, Uchiha?, cuando vuelvas al mundo de algodón, donde la mentira se tapa con sonrisas, le dices a ese cabrón, hipócrita y mentiroso de Kakashi, que me has visto. Asegurate de que entiende eso, que sigo vivo. Dile de mi parte, que estoy ansioso por volver a vernos y devolverle lo que me prestó"

Sasuke asintió, serio, ayudando a Naruto a mantenerse en pie.

Cerró la puerta tras de sí, mirando una última vez al rubio dormir plácidamente.

No, no iba a permitir que volviese a llorar. Por nada ni por nadie. Nunca más.

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otro cap, ñañañañaña

Cortito pero mono, me encantan los angelitos, jejejee

Nos leemos en el siguientes

Besitos y mordiskitos

Shiga san.