.:White Days:.

Capítulo dos.

Mimi tenía razón en que ocupaba poco espacio en el cuarto. Le extrañó, teniendo en cuenta que aún con dieciséis la habitación de su casa parecia un fuerte de peluches y libritos de manga shojo, figuritas de bailarinas y maquillaje por todas partes. Su habitación en aquel piso, mas grande que la que él compartía con Undai, solo tenía una estanteria medio llena con los libros del curso, un pequeño cofre y apuntes perfectamente colocados, un escritorio con su portátil, unas mancuernas sobre una alfombra de yoga y un armario que si, tenía muñecos sobre su techo.

-Bueno, y este es el armario.

Al abrir las puertas le inundó un olor a caramelo.

-¡Mimi! ¿Bañas todas tus cosas en ambientador?

-¡Claro que si! – se defendió cohibida- Es mi olor favorito. Además, ese detergente baratucho con aroma que compra Sora no es que te haga un favor ¿eh?

No podía entender como todo se mantenía perfectamente limpio, ordenado, planchado y sin una mota de polvo. Incluso cuando él vivía con sus padres su cuarto ya era un desastre y aquella parecía una habitación preparada en una tienda de muebles. Además, olía maravillosamente bien. Bueno, como todas las cosas de Mimi.

No había un solo rincón libre, ni siquiera para un par de zapatos más. El suelo del armario estaba lleno de cajitas de zapatos que además, eran bonitas y se mantenían como nuevas a pesar de ser de cartón. Los pantalones estaban colgados en perchas de pisos, los vestidos de verano estaban guardados en una caja sobre el estante superior con su nombre. Las camisas colgaban limpias y sin ninguna arruga al igual que los abrigos y en una cajonera se encontraba todo lo demás. Vamos, como cualquier armario, solo que demasiado pequeño para tanta ropa. Aún así sabía bien como aprovechar el espacio. Para no tener mas que un par de camisas y pantalones, el de Izzy desbordaba el suyo siempre.

-Bueno…-comenzó, pensativa- Creo que a lo mejor…podía ser buen momento para cambiar los muebles ¿Qué te parece? Y de paso tirar todos esos trapos y enseñarte a vestir, esta claro que esos pantalones no te favorecen nada.

Dijo con un dedo en el mentón observando sus vaqueros olgados y deteriorados con el tiempo.

-Ya estamos- suspiró y salió al salón.

-¿Que ocurre?

-¿Ves por que no queria compartir casa con dos mujeres? - se giró y sonrió de medio lado, restandole importancia al asunto - Porque sois unas con-tro-la-do-ras.- enmarcó cada sílaba pulsando su dedo indice sobre su nariz.

-¡Oye! -rió su amiga, dándole un manotazo en el hombro- solo buscaba lo mejor para ti

Riiiing

El horno había terminado de hacer su trabajo en el bizcocho de manzana. Se colocó los guantes rosas con adornos de cupcackes y sacó la bandeja con cuidado, que dejó reposar sobre la repisa de mármol. Desmoldó el bizcocho en una bandeja de tonos violetas y se desvistió de nuevo los guantes.

Izzy la observaba desde la puerta de la habitación y volvió a echar una mirada hacia el interior de la misma.

Seguía siendo la habitación de una chica, pero su caja de herramientas, el bloque de cds, así como su carpeta descuidada llena de hojas de apuntes hacía que perdiera la compostura. Era una habitación milimétricamente perfecta. Ahora es una habitación con cierto desastre organizativo en aquellas zonas donde había una parte de él.

-Siento mucho el desorden

Mimi levanto la mirada con las cejas enarcadas mientras cortaba el bizcocho en rebanadas gruesas.

-¿Eres tonto? No ha quedado tan mal. Además, casi te obligué a mudarte aquí. ¿Cómo me iba a enfadar por tener tus cosas por ahí?- sonrió.

Tomo aire echándole un ultimo vistazo al cuarto que compartía con su amiga antes de apagar la luz y cerrar la puerta de nuevo.

Había sido un dia duro. En cuestión de horas había cambiado de vivienda y ya parecía que llevara toda una vida conviviendo con Mimi. Ella sacó dos platos pequeños con la misma decoración y colocó los trozos de bizcoho en ellos, decorándolos con una montañita de crema de mantequilla y fresas en una esquina. No le sorprendia que fuera tan extremadamente meticulosa, sobretodo en la cocina. Aún así que fuera tan detallista en una simple merienda le hacía sonreir. Sacó dos refrescos de la nevera y la siguió hasta el salón.

-¿Qué soleis hacer Sora y tu en casa?

-Pues normalmente, los viernes alquila una peli cuando viene de la biblioteca. Ahora sois dos contra una con las películas de acción.

-Sora tiene buen gusto- respondió con la boca llena.

-Yo las prefiero de comedia.- dijo lamiendose un dedo manchado de crema- O lacrimógenas. Soy muy pasional.- Respondió orgullosa y dio un bocado a una fresa- Los sabados no solemos cocinar, como mucho algo de arroz y una tortilla. Pero normalmente pedimos comida italiana por encargo, unas pizzas o un kebap, ya sabes. Si podemos, incluso nos ahorramos salir de casa. Es nuestro "dia vago"

-Bueno, yo era de comer pizza y kebap casi todos los días. Creo que no es problema para mi.

-¿Enserio? –Se sorprendió. Undai estaba mas entradito en carnes, pero Izzy era poco más que un saco de huesos. - ¿Y salíais a correr?

-¿Yo? ¿Undai? El deporte no es lo nuestro. Somos mas…de vida sedentaria.- rieron

-El domingo quemamos la cena basura corriendo por el parque de Odaiba. Después desayunamos un zumo y unas galletas en una cafetería cercana y volvemos a casa.

-Me vendría bien aprender de vuestra disciplina.

-¿Tu indisciplinado? Eso no me lo creo

-He perdido mis facultades en ese antro, creeme.

-¡Buenas!- Sora entraba cargada de libros y una mochila a la espalda.- Mhh que bien huele.- añadió mientras se quitaba los zapatos en el rellano.

-Es de manzana.

-¿Y de guarnición?

-Fresas y buttercream.- añadió la cocinera haciendo hueco en el sofá. Su brazo derecho tocaba el izquierdo de Izzy provocando una mirada furtiva entre ambos que, de alguna manera, les incomodó.

-¡Que bueno, que bueno!

Se sirvió la merienda en un plato y, a pesar del hueco que le había preparado Mimí, se dejó caer en el sillón de la derecha, con las piernas colgando en el reposabrazos, al mismo tiempo que dejaba un porta dvd's en la mesa auxiliar de cristal.

-¿Qué has pillado?

-Regreso al futuro.

-¿Qué?- exclamó Mimí con disgusto dejando caer la cucharilla en el plato- Pero si es muy antigua.

-¡Pero si es buenísima! Es del tipo de películas que siempre son buenas, aunque los efectos especiales hayan mejorado y la calidad de la cámara sea un poco antigua.

Mimi observó a Izzy con la ceja levantada, claramente molesta de su posición hacia Sora. Ella sonrió.

-¿Sabes? Es una de las películas favorita de Tai, voy a llamarlo, seguro que quiere verla otra vez.

-¿Y Matt?

-¿Matt?- preguntó distraída mientras marcaba el teléfono- Pues ensayando, me imagino.

-¿No le invitas?

-A Matt no le gustan las películas- intervino Mimi.- Ninguna.

-Hola Tai ¿Tienes algo que hacer hoy?...ahá…vaya, habíamos alquilado una peli, pensé que igual te gustaría... ¿si? De acuerdo. No, no, mejor que sea una sorpresa. Vale. Nos vemos, chao. ¡Espera! Mimi ¿Hay palomitas?

-No creo, mira en la despensa.

-¿Tai? ¿Sigues ahí? Trae palomitas o algo. De acuerdo, hasta luego. –colgó el teléfono y volvió a dejarse caer en el sillón para terminarse su postre.- Dice que viene, pero más tarde. Oye Mimi, te ha salido muy bueno.


Terminó de colocar los documentos en su carpeta de piel y suspiró. Salió de la puerta 3 de Médicos de cabecera mientras se desabrochaba la bata blanca y tarareaba distraido su canción favorita de los Red-hot Chili Peppers de camino a las taquillas: Don't forget me.

-….I'm a dance hall dirty breakbeat…

Se giró sorprendido. Una chica de pelo corto y rojo como el fuego sonreía tímidamente.

-Red-hot ¿eh? – preguntó. Tenía un diminuto brillante en la aleta derecha de la nariz.

-¿A ti también te gustan?

-Me encanta su estilo, tan californiano, aunque no es mi banda favorita. Soy mas de Gun's and roses

-¿Enserio?- Dijo colocándose las gafas- Pues no tienes mucha pinta de rockera.

-Oh- se hizo la ofendida llevándose una mano en el pecho y sonrió- apuesto a que tu si.

Jou sonrió a la chica y le tendió una mano. Le gustaban las mujeres con sentido del humor.

-Mi nombre es Jou Kido.

-Yo me llamo Sil Kawauchi. ¿Estás de prácticas aquí?

-Si- respondió retomando la marcha junto a la joven-. Estudio Medicina en la universidad de Odaiba.

-Yo estoy haciendo prácticas de enfermera- dijo al tiempo que pellizcaba su uniforme blanco. A su lado, la ventana del pasillo del hospital comenzaba a crepitar
con las primeras gotas de lluvia- Parece que se está poniendo feo…

-Menos mal que he traído el coche ¿Quieres que te lleve?

La chica le miró con las cejas levantadas.

-Quizá otro día...es que me he traído la moto.

-¿Conduces una moto?- preguntó asombrado. Aquellos trastos le parecían tan temerarios.- Nadie lo diría.

-Vaya –respondió divertida- ¿Y qué cosas me pegan a mi, según tu?

-No se…- A pesar del piercing y el color fuerte de su pelo, su rostro era demasiado angelical. Le recordaba de alguna manera a Mimi.- …Quizá... los gatos, los pasteles y las tardes tranquilas viendo una película en el sofá?

Ella cerró la taquilla y le miró sorprendida.

-Pues mira, tampoco andas muy equivocado.- dijo- También tengo un gato. Se llama Mio.

-Mio. Bonito nombre para un gato.

-Gracias- respondió sonriente. Miro su reloj de muñeca.- Tengo que irme. ¿Nos vemos mañana?

-Claro

Se despidió con la mano y salió vistiéndose un chubasquero naranja a juego con el casco redondo de la moto.


-Venga, Tai, ya casi están todos

-Si, ya estoy.

Puso el modo silencio en el móvil y lo guardo en el bolsillo pequeño de la mochila, que se echó al hombro. Cruzó el umbral que separaba el pasillo del aula y comprobó que ya casi todos los asientos estaban ocupados como le había dicho Mitsuka que buscaba asiento delante de el.

Tenía que haber entrado mucho antes, los asientos altos estaban todos ocupados y ahora era imposible sacar una chuleta sin que le pillara Dora la controladora. Les echó un último vistazo y la profesora entró haciendo sonar sus pequeños pero estridentes tacones.

Tai hizo una mueca. Tenía un cuerpo demasiado pequeño para hacer tanto ruido. Odiaba a Dora porque era una persona exigente, soberbia cruel y daba la asignatura que más odiaba de la carrera: Matemáticas.

Apoyó el codo en la mesa y la cabeza en su mano con expresión aburrida. Estaba más que seguro que iba a suspender ese examen, pero en un asiento tan bajo las posibilidades habían aumentado cien veces más. Quizá ni siquiera tenía un suspenso decente.

La mujer regordita y de cara amarga comenzó a explicar las normas, como siempre. Nada de hablar, nada de copiar, y una hora y media para terminarlo. Camino lentamente entre los alumnos de la primera fila dejando un gordo taco de folios que irían pasándose de adelante a atrás.

-Tsch,tsch

Se giró. Mitsuka, una par de filas tras el, le guiñaba un ojo y le susurraba un "suerte" que ni siquiera se oyó. El la sonrió y le enseñó el dedo pulgar. Dora terminó de hablar y los exámenes comenzaron a correr desde la primera fila hasta la ultima.

-Genial.- Pensó mientras entregaba el taco al chico de atrás.- Polimonios…

Hizo lo que pudo. Si no hubiera llegado tan tarde a la facultad, si hubiera cogido un buen asiento, quizá tendría posibilidades. Miró disimuladamente a su compañero de al lado pero estaba tan nervioso tachando lo que escribia una y otra vez que consideró mejor idea no copiarle. El de adelante era demasiado alto para verle los folios. Resopló. Nadie se levantaba aún a entregar, menudo infierno.

Cogió una hoja en blanco que utilizaban para hacer cuentas a sucio. Decidió escribir algo para perder el tiempo hasta que alguien entregara el dichoso examen y no quedar mal. Seguro que en algún lugar del aula alguien pensaba lo mismo.

Después de largos minutos de espera por fín alguien se levanto e inmediatamente después dos alumnos más entregaron sus exámenes y salieron del aula. Sonrió. Estaba claro que no era el único que esperaba a que alguien se levantara primero. Entregó su examen y salió de alli con la mochila al hombro pensando en qué llevar a casa de Sora. Lo único que sabia era que mejor nada de dulce porque en aquel piso se comía pasteles casi todo el dia.

-Eh, como te ha ido? – le pregunto Mitsuki. El solo cogió aire y se estiró.

-Bueno, podía ser peor. –mintió.- ¿Y tu?

La chica, que guardaba sus gafas en la mochila, se soltaba ahora su coleta rubia.

-Yo creo que bastante bien. ¿Vas a casa?

-No, pasare por la tienda a coger algo.

-Ah, bien porque había pensado… ¿Qué te parece si salimos a tomar algo y celebramos que lo hemos quitado de encima?

Mitsuki era una chica lista, agradable, guapa y se notaba que le gustaba. Aunque no fuera correspondida, si no hubiera sido porque tenía planes seguramente había aceptado la propuesta.

-Uf…hoy no puedo- dijo incómodo- Verás: hoy había quedado con unos amigos.

-Oh

-Si, lo siento Mitsuki.- Dijo sintiéndose apenado por ella, cuyas mejillas adquirían un tono rosado- Pero podemos quedar otro dia si te apetece.

Ambos se pararon cuando llegaron a la parada del autobús y la chica parecía haber recuperado los animos.

-¡Claro! He conocido un bar nuevo que está genial, me gustaría llevarte algún dia.

-Eso esta hecho.

El autobús numero 12 se acercaba. Mitsuki se despidió con un beso en la mejilla demasiado próximo a la boca y subió a el. Una vez arriba se giró para decirle adiós de nuevo con lamano. Cuando el autobús se fue, Tai exhaló el suspiro mas grande de su vida.

Ojalá tuviera ojos para alguien que no fuera Sora Takenouchi.