Antes de todo quería avisar que este episodio no es apto para menores porque podían contener situaciones un poco subidillas de tono. No comprendo este editor asique sé que va a salir un poco aglomerado; pido disculpas por ello. Espero que disfruteis del capitulo.


.:: White Days ::.

Capítulo 3.


Sonó el timbre y cuando abrió la puerta, Tai esperaba al otro lado cargando una mochila al hombro y dos bolsas blancas llenas de botellas y comida.

-¿Qué has traído?- preguntó curiosa mientras cogía una de las bolsas y se dirigía a la cocina.

-Un poco de todo- comentó mientras se descalzaba en el rellano- Doritos con queso, Palomitas, Chetos, Patatas campesinas, refrescos...

-Que bien, has traído Limón.- exclamó Sora mientras depositaba las cosas de la bolsa sobre la mesa de la cocina.

Tai escondió una sonrisa y se sintió satisfecho con el comentario de su mejor amiga, mientras la ayudaba a llevar cosas al salón. Recordaba cuando eran pequeños y jugaban a los legos en su casa tirados sobre aquella alfombra grande que simulaba una ciudad. Fue allí, en su propia casa, cuando ella descubrió que le gustaba el refresco de sabor a limón cuando su madre les llevó unas galletas de sémola y un par de vasos largos con dibujos de dinosaurios. Desde aquel momento, en el que Sora comenzaba a amar los cítricos él supo que su nevera siempre tendría que tener una de esas botellas.

-Bueno, ¿Cuál es la misteriosa película?- Preguntó mientras se sentaba en el sillón de la izquierda, al lado de Izzy.

Sora se sentaba en el sillón de la derecha con su postura habitual; la espalda apoyada sobre un reposabrazos y los pies colgando sobre el otro dejando un bol con las palomitas ya hechas en la mesa de cristal.

-Tu favorita- canturreó

-¿Las fieras futbol club?

-Tu otra favorita

-¿Regreso al futuro?

-Exacto-sonrió.

-¡Genial! Hace mil años que no las veo.

Mimi salía del baño con cara de malas pulgas, dejando ver a todos que no estaba de acuerdo con la decisión que habían tomado sus compañeros; una peli sin gracia, ni drama, ni chicos guapos. Apagó la luz antes de dejarse caer en el sofá de tres plazas entre Izzy y el asiento de Sora y se tapó las piernas con la manta amarilla "de los inviernos".

-Se de alguien que no le va a gustar mucho- rió Yagami metiéndose un puñado de palomitas en la boca mientras que Izzy pulsaba el botón Play para reproducir la película. Su compañera de sofá no hizo comentarios.

Durante aproximadamente la primera media hora, tres de los cuatro amigos estaban completamente absortos en el filme hasta que uno de ellos sintió algo sobre su hombro. Mimi se había quedado completamente dormida y su cabeza había resbalado buscando la comodidad. Completamente rojo, disimuló que nada pasaba para no llamar la atención de sus dos amigos, inútilmente.

Tai y Sora hicieron el cruce de miradas rápido y lleno de significado mientras aguantaban la risa. El pelirrojo no podía estar ni mas tieso ni más rojo. En cuanto la película llegó a su fin el futbolista se levantó estirando los brazos hacia el techo con un falso bostezo.

-Sora ¿Me llevas a casa?- pregunto con voz adormilada.- A estas horas no hay autobuses y los nocturnos pasan cada mucho tiempo.

-Claro, deja que vaya a por un abrigo

Izzy iba a despertar a su amiga cuando Sora desaparecía del cuarto con los vasos, que dejó en el fregadero antes de entrar en su habitación.

-Eh, eh ¿Qué crees que haces?- susurró Tai.

-¿Cómo?

-¡No la despiertes hombre!

-Tai- dijo aun en voz baja.- ¡Duermo aquí! Y no puedo con Mimi en...

-¿Vamos?- Sora salía de su cuarto.

-Si -Tai cogió su abrigo de la percha de la entrada mientras su amiga se calzaba las botas y aprovechó su despiste para hacerle un gesto singnificativo a su amigo y decía solo moviendo los labios: No la despiertes si eres un hombre.

Después se calzó los zapatos, salió de la casa detrás de su amiga y dejó a un pelirrojo aturdido sentado en el sofá.


Abrió los ojos. Se descubrió hecha un ovillo en su sofá, tapada con la mantita amarilla que cubría el reposabrazos. Aún llevaba puesto el vestido de cuadros de invierno y los calcetines largos y holgados. La instancia estaba en completa oscuridad, salvo un pequeño haz de luz que entraba por la ventana.

¿Qué hora era? Y sobretodo ¿Qué hacia ahí?

Sus ojos comenzaban a acostumbrarse a la escasa luz. Notó que un brazo caía sobre su regazo y alzó la vista. Alguien dormía en el mismo lugar que ella, sentado, con la cabeza caída.

-Dios mio! Izzy!- pronunció asombrada mientras se incorporaba. Detrás de su amigo, en la cocina, un reloj digital sobre la nevera indicaba la hora: las 4:26 de la mañana.

Se mordió el labio sintiéndose culpable y egoísta. Ahora lo entendía todo. La película que habían visto ayer era tan coñazo que seguramente se había quedado dormida. Le solía pasar con las películas que elegía Sora excepto cuando los protagonistas eran hombres musculados sin camisetas, con la sutil diferencia que ahora ayudaba a su amigo ofreciéndole aquel sofá donde ella estaba echada y el sentado, aguantando su peso sobre sus piernas.

Buscó la manera de acomodar a Izzy sin despertarle. El pobre venía en busca de comodidad y ella le quitaba la cama de mala manera. Menuda amiga. Se arrodilló enfrente a el y le estiro con cuidado las piernas sobre el sofá. Todo iba perfectamente hasta que, al hacer girar su cuerpo, la cabeza de Izzy golpeó con la lámpara que se tambaleó.

-AUCH!

Izzy se despertó de la peor manera en la que se puede despertar a un hombre. Quizá no lo hubiera hecho por el trastazo en la cabeza, durante el año y medio que convivió con Undai había conseguido alcanzar un sueño profundo e inquebrantable para todo tipo de festejos en la habitación contigua y un pequeño impacto podía pasar desapercibido. Fue más bien la rodilla de su amiga en la entrepierna (se había lanzado sobre su cuerpo para coger la lámpara antes de que se cayera al suelo) lo que había ocasionado su dulce despertar.

Mierda, mierda,mierda,mierda..

Mimi no pudo sentirse mas estúpida en aquel momento. Depositó la lámpara en su sitio y apartó su rodilla de aquel lugar donde Izzy tenia ahora sus manos en un intento vano de calmar su dolor.

-¡Lo siento!- susurró- Perdóname, ¿estás bien?

Él abrió los ojos, aún intentando recobrar la respiración. Estaba morado de dolor, asique el color carmesí que estaba adquiriendo su rostro por la imagen que estaba ante sus ojos podía pasar desapercibido. Estaba tumbado boca arriba en el sofá, con la cabeza en el posa brazos y Mimi sobre él con una mano a cada lado, el pelo suelto cayendo como una cortina que les escondía en aquel salón oscuro y con las piernas demasiado cerca de sus manos. O mas bien sus manos demasiado cerca de esas piernas. Las apartó.

-Estoy bien.- consiguió pronunciar.

Mimí suspiro aliviada y se impulsó para sentarse en el sofá a los pies de su amigo, que estaba encogido.

-Perdona, no quería despertarte.

-Pues no lo has conseguido- rió a pesar que aún le dolía su intimidad.

-Lo sé.

Sonrió de medio lado a su amigo, con aquella sensación de culpabilidad y egoísmo trepándole por la garganta. Por algún motivo se le apetecía llorar, pero sabía que no debía hacerlo. La Mimí llorona había muerto en el Digimundo. O al menos eso quería hacer creer.

Se levantó con la mantita amarilla que le había cubierto durante la noche en la mano y se la echó a su compañero por encima.

-Deberías descansar algo, ya te he dado la lata lo suficiente esta noche.

-Venga Mimi, no tiene importancia.

-Tranquilo- forzó una sonrisa y emprendió el camino hacia su cuarto- Buenas noches.


Matt estaba sentado sobre su sillón negro de piel, tarareando algo mientras afinaba su bajo otra vez y Sora no pudo evitar resoplar por ello. Que raro, ella estaba aquí pero el prestaba mas atención a su música. Cambio otra vez de canal en busca de algo más interesante que un estúpido concurso de televisión para ancianos.

-Creo que tu amiga debería buscarse un novio

Matt rió.

-¿Estas celosa de una guitarra?

-Estoy celosa de todos los instrumentos musicales de esta casa.

38 canales y ni uno bueno. Dejó caer el mando a distancia en el sofá y el rubio se acerco a ella para darle un masaje en los hombros.

-Sabes que para mi es muy importante por lo que estamos pasando en el grupo ¿Verdad, amor?

-Claro- dijo sincera mientras apoyaba sus manos sobre las de su chico y lo atrajo hacia adelante haciendo que el se agachara abrazándola. -Pero echo de menos pasar más tiempo contigo.

-Lo sé, yo también contigo.

Matt la beso en la nariz, soltó el abrazo y se sentó a su lado del sofá.

- Pero necesitamos un concierto. Hace demasiado que no tocamos en ningún sitio. Si seguimos así...

-Relájate.- apoyó su cabeza en el hombro de su chico.- Quizá si no pusieras tanto empeño…a veces las cosas salen cuando menos lo esperas ¿No crees?

Matt pensó en ello. Lo cierto es que ella era una chica peculiar, que hacia las cosas porque tenía el impulso de hacerlas, luchaba por lo que quería pero lo suficiente para no obsesionarse y la vida le iba bien. De hecho, ella apareció en su vida sin avisar, con un pastel en una caja decorado con un enorme lazo rosa, asique no le faltaba razón. Quizá debería de dejar de buscar esa oportunidad y que fuera la oportunidad quien le encontrara a él.

-Tienes razón pequeña- le beso la cabeza.- ¿Qué tal si salimos mañana?

Ella se apartó de su hombro para mirarle expectante.

-Si! ¿Dónde me vas a llevar?

-Pues… ¿Qué tal si cenamos en el italiano y después damos un paseo?

Bueno, no era el mejor plan del mundo, pero al menos saldrían de aquella casa.

-Estoy deseando que llegue mañana- selló con un beso.


-¿Estás segura?

-Completamente

-Como nos pille me mata.

-Tk, por favor, tenemos dieciocho años. Eso en mi país es mayoría de edad.

-Ya, pero eso tu hermano no lo entiende.

-Me da igual ¿Sabes cuantos años tenía él cuando le pille con una chica por primera vez?

Tk negó con la cabeza.

-Mejor. No querrías saberlo. – Dijo y le besó antes de que volviera a llenarla de preguntas.

Tk intentó separar sus labios pero la fuerza gravitatoria que ejercía Kari era demasiado fuerte. Rendido, decidió abrazarla y dejarse caer sobre su cómodo colchón de lunares de colores. El señor Yagami estaba en uno de esos viajes de negocios que le ocupaba los fines de semana y su esposa se había aficionado recientemente a jugar al Go con su hermana y su cuñada, por lo que estarían solos hasta la hora de la cena.

-Quizá ya sea tarde.-Consiguió separarse de sus labios- Igual tu madre está de camino.

-Por dios, Tk, eres un carca.- Kari se giró sobre su cuerpo apartándose del rubio y quedando tumbada en la cama boca arriba. Resopló.

-Pe-pero tienes que entenderlo. - Kari rodó los ojos.- Es-estoy incomodo. I-imaginate que tu madre abre la puerta y no-nos ve en la cama.

Kari sonrió aun mirando el techo. Tk tartamudeando era tan mono… no pudo resistirlo y se giró de nuevo, casi lanzándose sobre su cuerpo y rodeándole con las piernas ambos costados.

-Pues pondremos el pestillo.- dijo juguetona.

No era su primera vez, pero la casa de Tk siempre había sido más segura que la de su novia, empezando por que su madre era la única habitante, trabajaba 9 horas al día y no se imponía a esa relación. Tai se negaba a que su hermana saliera con hombres, mucho mas si eran rubios y por alguna razón, mucho más si era un Ishida Takashi, por lo que su relación era alto secreto.

Kari no perdia el tiempo. Sus labios viajaron desde su boca hasta su oído, y entretubieron con el lóbulo mientras desabrochaba su camisa de cuadros. Sintió como aquello producía el efecto deseado. Tk aun estaba nervioso pero parecía haber aceptado su derrota. Con su mano izquierda acariciaba la media melena de Kari mientras que la izquierda trepaba juguetona sobre su muslo debajo de la falda de vuelo.

Ella gimió y a el no pudo volverle más loco. Kari sabia lo que hacia, sabia que con ciertas palabras o sonidos podía hacer que Tk perdiera el norte. El se giró sobre su cuerpo para tener la posición dominante, olvidando por completo dónde estaba, con toda la atención puesta en la persona que le observaba debajo de su cuerpo.

Y entonces lo hizo. Hizo ese gesto en su cara, como mirándola con superioridad ahora que la tenía bajo su dominio. Sonrió de medio lado y le atacó el cuello.

-Aw ¿Quieres jugar, gatito?

Kari se mordía el labio mientras le quitaba la camisa; le encantaba ese juego. Sus mejillas estaban rosas y notaba el calor que emanaba su cuerpo mientras sus manos trepaban por su pálido torso desnudo y las de él reptaban por sus piernas de nuevo. Llego a su prenda mas intima con la yema de los dedos y tiro de ella con cuidado cuando una puerta se abrió.

-Hoola ¿Hay alguien en casa?

Tk empalideció y su corazón dejó de funcionar unos eternos segundos. De todos los miembros de la familia, Taichi Yagami era el único que no quería ver en ese momento.


La semana pasaba sin conflictos. Ya conocía todos los secretos de la casa, la vida sin fiestas se había moldeado nuevamente a él y descubrió que tenía tiempo para todo, por lo que decidió utilizar ese tiempo libre extra para aprender algo útil para la vida, como por ejemplo cocinar.

-Y si me enseñas ¿Quién sabe? A lo mejor algún dia abres tu propio negocio y me contratas como tu ayudante.

-¿Era necesario ese grafico para pedirme que te enseñe a cocinar?

Mimi estaba sentada en la mesa de madera, tomando un café con leche delante de su amigo que había colgado un gran gráfico en el lugar donde estaba la fotografía de su viaje a Paris.

Apenas había llegado de clase y Izzy la condujo allí de la mano, la hizo sentarse y le preparó un tazón caliente para entrar en calor en esos días de frío mientras le soltaba aquella charla digna de una ponencia de una empresa importante.

-Bueno, la verdad es que también quería ensayar un poco. Las exposiciones en público se me dan bastante mal.- Apagó el puntero láser y lo dejó sobre la mesa al tiempo que apoyaba sus dos manos, retomando la conversación- ¡Piénsalo, son todo ventajas!

Se rió divertida al oir su propia expresión en sus labios y aplaudió por la actuación de Izzy.

-No me lo puedo creer, ¡me has convencido!- Dijo como si necesitara que se lo pidiera por favor. Había dos cosas que le encantaban a Mimi: cocinar y enseñar. –Bien, tendremos que buscarte un hueco en mi apretada agenda…-se llevó el dedo índice al mentón, falsamente distraída- ¿Qué tal si empezamos ahora?

Comenzaron a hacer cosas sencillas, como rosquillas. El pelirrojo había traído una libreta con la intención de tomar apuntes de cada detalle pero Mimi dejó todas esas cosas al sofá y le dijo que no era necesario: ya le daría más tarde las cantidades y todos los datos necesarios. Era más importante prestar atención a su clase magistral.

Durante aproximadamente una hora el mundo se redujo a una pequeña habitación llena de trastos y polvos blancos, en el que el único habitante era un patoso Koushiro Izumi que tenía miedo al aceite caliente y no sabía cómo apartarse de aquella masa pegajosa de los dedos.

-Tranquilo-rió.- No te va a comer.

Suspiró frustrado. A su izquierda , cinco circulitos de masa crecían lentamente mientras se cocinaban en una sartén llena de aceite. Mimí le quitaba la masa de la que no se podía librar con una servilleta de papel.

Era increíble lo cuidadosa que era. Parecía una madre limpiándole las manitas a su hijo pequeño que se había caído en el barro. Se sintió avergonzado pero al mismo tiempo maravillado al imaginarse a Mimi en un futuro . Seguro que sería una madre increíble.

-¿Ves? Ya está.- Comentó sonriente al cabo de un rato.

El cruce de sus miradas era demasiado intenso y ella no entendía por qué, pero su corazón dejó pasar un latido. O quizá dos. La mano de Izzy , siempre tan cálida, aún entre sus manos y esos ojos negros que escondían algo demasiado misterioso e inalcanzable.

A él le penetró el olor a canela y masa cruda. Mimi Tachikawa con sus manos frías le miraba de una manera expectante, preocupada, como intentando leer que pasaba por su cabeza. Lo cierto es que imaginársela como madre había provocado un huracán de sentimientos en su interior, algo dulce y al mismo tiempo doloroso. ¿Quizá ella había visto eso en el?

-¿Qué estás haciendo? Huele demasiado bien

Sora cerro la puerta de la entrada e inmediatamente después sus manos se separaron y la chica sacó un tenedor para darle la vuelta a las rosquillas.

-¿Chicos?- Sora se asomó a la cocina- Oh, Izzy. Mi delantal te queda divinisimo.

-Oh, gracias- dijo Izzy simulando sus nervios mientras hacia una postura graciosa. El delantal rosa le quedaba ajustado al cuerpo porque tenían el mismo tipo de cuerpo a pesar de ser de sexos distintos – Me queda como un guante.

Sora rió. Mimi echaba azúcar glasé en un plato pensando en sus cosas. ¿Qué había sido eso? Esa situación extraña con su amigo. Ese mini-infarto. La montañita de azúcar glasé se amontonaba mas y más hasta derramarse fuera del plato.

-¡Ah!- exclamó.

-Pero bueno Mimi ¿estás en Babia o qué?- comento su amiga divertida y entonces se dio cuenta.

¿Izzy cocinando? ¿Todo este desastre en el mostrador de mármol? ¿Mimi desconcentrada en la cocina? ¿Estaba roja? ¿Por qué no la miraba a la cara? Miro a Izzy. ¿Por qué no se había reido de la torpeza de Mimi?

¿Qué demonios estaba pasando aquí?

-Oh, iré a comprar más azúcar de ese de polvo.- dijo sintiendose incomoda en aquel lugar.

-No! –exclamó Izzy.- Ya voy yo.


Apoyó su cuerpo contra la puerta blanca de madera casi al mismo tiempo que su hermano la abría desde el otro lado. Apenas había abierto cinco milímetros. Su corazón votaba salvaje en su pecho, pero aún así, la imagen de un Tk perdiendo los nervios dando vueltas sobre si mismo le parecía de lo más tronchante. Se mordió los labios con fuerza aguantándose las ganas de reir.

¿Kari? ¿Qué haces? – preguntó Tai al otro lado- Oye ¿No estarás con un chico no?

-No digas tonterías Tai.

-¿Entonces porque no me abres?

-Es que… estoy desnuda!- le hizo señales a Tk para que se metiera en el armario. Este pareció aliviado de encontrar una salida.

-¿Desnuda? ¿Por qué estas desnuda?

-E-estoy probando ropa ¿Hay algo más que quieras, saber hermano pervertido?- dijo simulando que estaba enfadada.

-Pues vístete y abre.

-Vale. Un segundo.

Se arregló la falda y el pelo, estiró el colchón y coloco los peluches sobre el. No había nada sospechoso. Cogió aire y lo echó despacio por la boca.

-Ala, ya puedes pasar.

Tai entró mosqueado al cuarto y cerró la puerta para cerciorarse de que no hubiera nadie detrás. Enarcó una ceja mirando a su alrededor. Parecía limpio. Kari la observaba con los brazos cruzados y cara de malas pulgas.

-¿Dónde esta mamá?

-En casa de la tia Kaede, como siempre.

-Oye, no me mires así- dijo dándose cuenta de su enfado- velo por tu seguridad.

-No. Velas por mi virginidad, que es algo muy distinto.

Tanto Tai como Tk dentro del armario se sonrojaron al oír a Kari. Era extraño escuchar a una mujer hablar así, pero más aún a su tierna Hikari Yagami, la niña de la luz y amante de los gatos. Se notaba que estaba en plena efervescencia hormonal.

-Eres muy joven para hablar así, señorita- le reprochó.

-Oh, habló el hombre que se trajo a una chica a casa con dieciséis ¿eh, Tai? Y ¿Cuántos tenía ella? ¿Quince? Que lindo.

El susodicho tragó saliva recordando aquel incómodo momento en el que había traido a Jun Motomiya a su casa. La situación haba sido resultado de la desesperación de ambos por no poder olvidar a Sora y Matt que, para colmo, se habían hecho pareja entre ellos. Lo cierto es que lo de Jun y el no había durado ni dos telediarios, sobretodo porque cada vez que la veía recordaba la cara de Kari cuando entró en la habitación que compartía con su hermano. Jun, sobre él y en su sujetador. Imagen traumática en los tiernos doce años de Hikari Yagami.

-¿Es que no tuviste suficiente con torturarme aquel mes entero?

-No- sonrió.- ¿Qué es lo que venias a buscar?

Tai levanto una ceja, incomodo.

-A ti. Quería hablar contigo.

-¿De qué?

Tai cogió todo el aire que le cabia en los pulmones y se sentó debatido con las manos en la cabeza.

-Ahg... Es Sora.

Kari trago saliva. Tk, dentro del armario, hizo lo mismo.

-¿So..Sora dices? Bueno Tai creo que podemos hablar de esto en la cocina.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Es que creo que allí estaremos más agusto. ¡Tomemos un café!

-Anda siéntate.- dijo dejándose caer boca arriba en la cama. Kari le obedeció incomoda, sabía que su chico, el cuñado de Sora, estaba escuchando todo acerca de los sentimientos de su hermano y no le gustaba nada. Desde luego no era un secreto para él pero seguramente que, después de tantos años, el pensaba que ya la habría olvidado. Como todos los demás.

-Hoy he salido con una chica.

-Bueno Tai, eso es genial. ¿Entonces ya te has quitado a Sora de la cabeza?- Madre mia. Pensó. Y Tk detrás de esa puerta..

-No. Es ese el problema. Es guapa, lista, divertida y además hace deporte.- se tapo la cara con las manos y se frotó los ojos- Pero nada en comparación. No puedo pensar en otra persona. Sora es tan...maravillosa. Ninguna chica me parece atractiva, ni interesante a su lado. Sora es todo lo que quiero tener en la vida. La amo desde ...desde antes de saber que era amar.

-Tai….por favor no sigas.

-Pero es lo que siento, Kari

-¡Pues deja de sentirlo!

-¡No puedo! – dijo incorporándose.

-¡Vale! ¿Quieres un consejo?- dijo en voz demasiado alta y sin pensar- Está bién... Sal con esa chica. Dale una oportunidad. Sal con ella no solo hoy, también mañana. Y el fin de semana que viene. Sal con ella hasta que te acostumbres a verla, como te acostumbraste a ver a Sora y deja que Sora salga de tu vida porque ella está con Matt y no lo va a dejar por ti, por el mismo motivo que no lo dejó en estos cuatro años.

Después de soltar todo eso se sintió arrepentida. Seguramente tendría algo de razón en todo aquello pero no era necesario hablarle así a alguien que sufría por los sentimientos no correspondidos de su mejor amiga. Sintió que el silencio le separaba cada vez más de su hermano. ¿De verdad era un buen consejo? ¿Salir con una chica por la que no siente nada, darle falsas esperanzas a ella con tal de que su hermano alivie su corazón roto? ¿Qué demonios estaba haciendo?

-Tienes razón.- Tai se levanto serio y con un aura extraña.- Tienes razón. Gracias por el consejo.

Salió de la habitación y después de la casa sin un solo comentario, sin una mirada atrás. Kari se desplomo de rodillas.

¿Qué demonios le había dicho a Tai?


Gracias por leer. Y Gracias a CieloCriss, Koumi-Locc y Livi-chan 7 por sus reviews.