Antes de nada tengo que decir que puede que no encontréis conexión a este capítulo con los anteriores y sobretodo disculparme por la demora, pero estoy muy liada con la universidad y apenas tengo tiempo libre. Sobre el tiempo, intentaré administrarme mejor y sobre la conexión a lo anterior, no supe como continuar la trama asique básicamente se trata del concierto de Matt desde el punto de vista de Izzy. Espero que os guste igualmente. Gracias por seguir aquí.


.: White Days:.

Capitulo cuatro


Se sintió un poco estúpido en aquel lugar, con una fanta de limón bañada en alcohol, la incesante luz de colores y aquella música ensordecedora que le dañaba los oídos. Agradeció, sin embargo, la presencia de Tai que se encontraba junto a él, apoyado contra la pared, bebiendo también de su cubalibre mientras señalaba algo y hablaba entre gritos inaudibles.

Al principio, incapaz de escuchar una oración completa a su amigo, le preguntaba casi dejándose las cuerdas vocales una y otra vez qué era lo que había dicho pero incapaz de mantener la situación por tanto tiempo, aparentó que escuchaba asintiendo con la cabeza en señal de afirmación y poniendo cara de disgusto cuando las facciones del rostro de su amigo lo requerían o riéndose si este también lo hacía.

Le gustaba salir con sus amigos, pero no aquellos antros de música lamentable y exageradamente alta, sin ventilación y con iluminación no apta para epilépticos. No obstante aquella vez era una excepción, pronto la música electrónica daría paso a un concierto de música rock al mas puro estilo de Matt Ishida.

Mimi y Sora bailaban al compás de la música, parecían divertirse después de los exámenes de Enero, Matt y su grupo estaban apartados al fondo del escenario poniendo todo en orden y Joe estaba enfrascado en una conversación con una chica de pelo caoba que acababa de presentar al grupo.

Tk y Kari se habían ausentado un momento a tomar el aire, pero él les había visto muy acaramelados en una esquina. Se alegró de que el hermano de la chica estuviera tan entretenido contándole no-sabia-qué con tanto entusiasmo, pero tragó saliva cuando el pensamiento de un Tai saliendo del local se encontrara una escenita non-grata para su vista. Temió que un rubio adolescente fuese a morir hoy.

-¿Eh Izzy? – le oyó de repente decir.

-¿Decías?- pregunto avergonzado, devolviéndole la mirada. Su amigo observaba la pista con un aire ausente.

-El vestido de Sora ¿No te parece está radiante?

Oh, no. Ya estamos.

Aún así miro un poco más a la izquierda y observo a sus dos amigas, bailando de una manera completamente pasada de moda que le hizo reír. Era cierto que ambas estaban muy guapas aquella noche, y se divertían la una con la otra, dándoles un aspecto especial en el rostro. Desde su convivencia en el piso de estudiantes su relación se había vuelto mucho más estrecha y ambas habían adquirido una pequeña parte de la personalidad de la otra; Mimi tenía mas sentido del humor y Sora era mas coqueta.

Asintió con la cabeza, dando un trago. Tai parecía de nuevo enfrascado en su amiga. Sora había desarrollado su cara más femenina desde la convivencia con Mimi y lucía un vestido beige con la espalda al descubierto y unos botines no demasiado altos para sus bien estilizadas piernas. El deporte había hecho un buen trabajo con ella. El pelo, algo mas largo que en el pasado, caía libre con unos adornos plateados que hacían que su rostro brillara más que de costumbre.

Sin embargo, a pesar del buen aspecto de su amiga aquella noche, no pudo evitar que su mirada se desviara a aquella melena larga que hondeaba en la contorneada cintura de su acompañante al ritmo de la música.

Su melena levemente ondulada, suelta y de un color avellana muy apetecible refrescaba el calor de aquel antro. Vestía un conjunto negro con vuelo y unos sencillos zapatos de tacón, dándole ese aspecto que le recordaba que ya no era la niña que conoció hacía siete años. Sus miradas se encontraron de forma abrupta y la chica le invito con un movimiento de mano para que se uniera a la pista. Izzy sintió que el color de su pelo se extendía por toda su piel y parpadeo absorto en aquella enorme y húmeda sonrisa dirigida solo a él.

Miró a su amigo rápidamente y se sorprendió. Se encontraba apoyado como antes, contra la pared, en esa pose chulesca mirándole con suspicacia y con una sonrisa malvada que le hacia estremecerse. Era la sonrisa de aquel Tai que le empujaba a hacer cosas que no quería cuando eran niños. Era la sonrisa de "vas a hacer lo que te digo y se acabó".

Maldita sea su personalidad de líder.

El vaso se resbaló entre sus dedos pero no lo suficiente para caerse, y se llevo la pajita a la boca, disimulando, mientras perdía la mirada en el suelo y luego en la compañera de Joe, deseando con todas sus fuerzas que ninguno de sus amigos le estuviera mirando, aunque sabía que se equivocaba especialmente con uno.

Un mareo repentino le hizo perder por unos segundos la conciencia sobre si se acercó a su oído y pronunció de forma clara y completamente audible.

- Así que…Mimi de nuevo- Canturreó la ultima silaba, recordándole sus propias palabras el día que Tai le contó que volvía a estar enamorado de Sora.

Su aliento olía a Whiskey y Cocacola. Algo en su estomago necesitaba más sorbos de esa extraña mezcla alcohólica y bebió varios tragos hasta terminar la copa, se giró rápidamente acercándose más a su amigo y dejó el vaso vacio de un estrépito en la mesa que tenía Taichi a sus espaldas. Este no dejo de observarle sonriente, como cuando estando en casa los domingos encuentra algo especialmente interesante en su colección de videojuegos. Como cuando navegando por internet descubre un nuevo campo de tiro de paintball y le obliga a ir. Como cuando se proponen olvidar a Sora y Mimi de nuevo y alguien le invita, de repente, a una goukon. (*)

-No digas bobadas. –masculló. No se iba a dejar llevar por el esta vez.

Intentó hacerse el despistado pero aquellos vahídos le hacían cambiar de opinión. ¿Por qué tenía aquellas ganas de correr hacia su amiga y besarla delante de todo el mundo? Casi tenía que forzarse a no hacerlo. Las miradas de los otros chicos hacia ella le quemaban de rabia. ¿Por qué?

-¿Qué pasa? ¿Me vas a negar que la estabas mirando?

-No

Su respuesta fue tan rápida y rotunda que incluso el moreno se sintió desconcertado y dejo su copa al lado de la vacía de su amigo que miraba algo en su móvil, aunque solo abría y cerraba el buzón de mensajes para parecer ocupado y evitar así una conversación incomoda.

-Te ha llamado. ¿Por qué no vas con ella y…te acercas un poquito? –rió cerca de su oído.

-Cállate Tai.- su mareo iba en aumento. La música le estaba afectando demasiado y aquellas luces que se encendían y apagaban constantemente, como flash de fotografía, no ayudaban a la causa. Esa sensación en el pecho, la falda de Mimi, la mirada de Tai y el repugnante sabor alcohólico pegado en su lengua se mezclaban en una especie de remolino luminoso que hacía que todo girara a su alrededor de manera tenue y lenta. Muy lenta. A fotogramas.

Se sintió de repente poderoso y la vergüenza desaparecía, aunque no del todo sus nervios. Se preguntó si sería fruto del alcohol, pero no era la primera vez que bebía algo más que unas cervezas y, de hecho, lo hacía en todos los conciertos de la banda de su amigo. Quizá la causa fue la rapidez con la que se lo tomó. Quizá le echaron algo a la copa, su madre solía advertirle con esas cosas.

-Yo que tu lo haría. –susurró de nuevo Tai cerca de su oído, mirando fijamente la pared que tenia el pelirrojo a sus espaldas. Parecía que hubiera leído sus pensamientos y eso le erizó la nuca – Puede que luego te arrepientas.

Entonces Izzy no pudo evitar levantar la mirada. Un segundo, solo un segundo. Mimi le sonreía a un chico alto y falsamente rubio, con aspecto surfista aunque bien vestido, muy del estilo de los hombres que le gustan a Mimi. Un Ken para una Barbie.

Algo se combustionó en su garganta. Sora, que de repente parecía apartada de la conversación, le dijo algo a Mimi al oído y se acercó a los dos chicos tomando un trago de su coctel azul. Parecía tener calor después de tanto bailar. Tengía sed.

-¿Qué hay? –preguntó ella elevando su voz sobre la música del lugar. Izzy se encogió de hombros sin apartar la vista del surfista mientras Tai parecía contarle la misma anecdota simpática que le había contado el. Oyó que ambos reían. Pero la mano de aquel chico en la cintura de Mimi le estaba poniendo de los nervios.

Definitivamente necesitaba otra copa.

-Un aplauso para el grupo de esta noche que viene de Odaiba- se escuhó derepente por los altavoces- Con todos vosotros: The Mistrust!

No se había dado cuenta de que la música había dejado de sonar y Matt y sus amigos subían al escenario entre aplausos y ovaciones. Su amigo cogió el micrófono y comenzó el preludio, dedicando el concierto a los chicos del fondo que siempre habían estado con él y recordando que al final del espectáculo podían comprar una maqueta. El lugar se llenó de aplausos y silbidos hacia el grupo antes de que el bajo comenzara a entonar.

.

.

[[[ Suena: Teenagers- Green Day ]]]

.

.

Estiró el brazo hasta alcanzar la copa medio llena de Tai, que se tomó en un par de tragos largos. El y Sora se habían adelantado hacia la marea de gente para saltar al ritmo de la música, como hacían siempre. El líquido atezado sabía más fuerte que su Ron blanco con limón. De hecho, no le gustaba y le gustaba al mismo tiempo.

El Ken-falso-rubio no había apartado la mano de la cintura de Mimí, a pesar de que ella ya la había retirado en dos ocasiones sin perder la sonrisa. Una sonrisa tensa a juzgar por su mirada seria. Como cuando eran pequeños y estando en el Digimundo Tai traía la pesca del día y ella le felicitaba por su azaña pero decía que prefería tomar unas frutas porque le dolía la barriga. O cuando se despidió con la mano en el aeropuerto antes de partir a Nueva York.

No tan divertida como al principio, tenía la mirada en un punto fijo y asentía lentamente con la cabeza, para después negar fervientemente a algo que el chico parecía decir. Él le hablaba en el oído y en alguna ocasión ella se giraba a decir algo que los ojos de Izzy no podían ver. Quizá estaban tonteando. Quizá le pedía que le dejara disfrutar del concierto.

La música tronaba en el lugar y todo el público comenzó a saltar a ritmo de punk, entre ellos sus amigos que coreaban animados la canción. Joe pasaba desapercibido al lado del pelirrojo, cantaba la canción con su cerveza levantada y una sonrisa en los labios y su compañía parecía pasarlo bien a su lado cantando también y moviéndose de izquierda a derecha bajo el brazo del peliazul.

Sin apartar la mirada de Mimi, vio por el rabillo del ojo que Tk y Kari se acercaban y dio gracias mentalmente a Tk cuando se acercó a ella y le dijo algo. Parecía querer traerla con el resto del grupo. Pero cuál fue su sorpresa cuando el joven Takeru recibió un pequeño pero intimidante empujón del otro mientras siseaba algo que olía a amenaza.

Si no le gustaba el "novio surfista de Barbie", aquello era motivo suficiente para cortarle las pelotas. Dio un último trago y dejó la copa de Tai sin apartar la mirada de la escena que parecía empeorar por segundos.

Mimi le gritó algo que no consiguió escuchar por el excesivo volumen del amplificador y recibienó una mirada amenazadora de su acompañante, mientras Kari, parecía apaciguar a Tk que ardía de rabia. Y entonces ocurrió. Un tirón del surfero a la muñeca de su amiga fue suficiente para meterse en los asuntos de Mimi.

Cogió aire y caminó con paso decidido hacia donde estaban sus amigos en medio de una sorda discusión. Agarro con una fuerza inhóspita el brazo que mantenía atada a Mimi y este la soltó de forma mecánica.

-¿Qué pasa contigo? –gritó el desconocido de cejas enarcadas, con un aire de superioridad que no le gustaba un pelo.

- No me gusta que toquen a mi chica.- contestó con una voz demasiado masculina para ser la suya.

Pero ser cortante no había sido suficiente para un Izzy bajo los efectos del alcohol. Sin saber de dónde había sacado el valor, dejó que su puño viajara hasta la boca de su estomago haciendo retorcerse de dolor a su oponente. Después le propinó una patada en la espinilla que le hizo caer al suelo. Estaba desatado. Y desequilibrado, también. Por algún motivo le vino a la memoria aquel gordo de primaria que se reía por su aspecto y en especial por su pelo zanahoria. Estaba furioso.

Los brazos de Mimi le sacaron de aquel estado de aturdimiento, apartándolo hacia atrás. Ahora toda su atención se concentraba en Mimi Tachikawa y los diferentes haces de luces de colores que iluminaban su rostro. Todo a su alrededor giraba en círculos viciosos.

-¡Izzy!- Gritó con su voz angelical- ¿Estás bien?

Su mirada preocupada, sus manos rodeándole los hombros, el pelo algo despeinado y aquellos labios tan húmedos como siempre. Infinitamente húmedos. Las pestañas largas y oscuras y los parpados maquillados de un verde esmeralda. Y otra vez esos labios que parecían de caramelo. De nuevo esa sed. Se sintió capaz de hacer cualquier cosa aquella noche.

- ¿Sabes que hoy…estas muy bonita? – consiguió citar de forma entendible, apenas enfocando su mirada hacia la punta de su nariz. ¿Era aquello real?

Mimí elevó una ceja divertida pero su rostro cambió en cuestión de segundos cuando, tras la espalda de Izzy, el muchacho que se encontraba en el suelo se levantaba con una ira inapacigable con la ayuda de otro.

-¡No! Izz...

Pero antes de que pudiera decir nada, Tk saltó sobre él, Izzy se giró tras ver la mirada asustada de Mimi, Kari dio un grito lo suficientemente audible para las personas que se encontraban cerca y Tai y Joe se unieron a la pelea. O igual se unieron a separar. Da igual, no entendía nada de lo que pasaba.

De repente había otro chico moreno y muy musculoso con la cara exageradamente perfilada y casi aceitosa enfrentándose a Tai. Debía ser el Ken gimnasio con bronceador de coco. El mareo de Izzy incrementó a la par que la refriega y apoyó una mano en la pared contigua cuando estuvo a punto de caerse al suelo. ¿Qué demonios bebía Tai? ¿Veneno?

Entrecerró los ojos unos segundos pero pronto una mano tiró de la suya, desequilibrándolo en un primer momento y llevándoselo consigo a una velocidad difícil de calcular.

-N-no...no!...tengo que ayudarles…tengo que…mis amigos…-dijo a trompicones mientras se alejaba del lugar chocando con la gente de la discoteca.

Había sido tan fuerte hacía un momento, y era tan débil ahora dejándose llevar por aquella mano tan pequeña y delicada… El gordo del recreo tenía razón: era una nena.

Echó un último vistazo atrás sin poder evitar salir de allí por la fuerza. Algunas personas que se habían percatado de la pelea, miraban a la dirección donde Tk se encontraba sangrando por la nariz sentado en el suelo y Tai propinaba un puñetazo en la cara al chico moreno.

Bien por Tai.

-¡Venganza! ¡Por las zanahorias!- exclamó, pero ni siquiera se escuchó a si mismo.

El resto del público miraba en dirección al concierto como si nada hubiera pasado. Volvió a mirar al frente al tropezar con algo duro. Un escalón, otro y otro más.

El aire fresco golpeo su cara y le hizo recobrar poco a poco el sentido de la orientación. La mano suave le soltó y él aprovechó para masajearse las sienes. Le pitaban los oídos por culpa de la atronadora música de adentro y sentía un dolor inmenso en el costado izquierdo. Se preguntó si en algún momento el muchacho le había pegado, o si acaso había chocado con alguien al salir. Da igual, podía soportarlo. Aunque problablemente mañana no.

Se dejó caer en la entrada de un garaje, con los ojos cerrados y la cara levantada, tomando aire fresco para despejarse. Olía a caucho. Alguien se sentó a su lado y apoyó su cabeza en su hombro.

Y aquel olor conocido, aquel a champú de frutas del bosque de su nuevo cuarto de baño, maquilló aquel otro y le hizo abrir los ojos de nuevo mientras apartaba las manos de la cara.

-¿Mimi?


Goukon: Para el que no este muy relacionado,en Japón una goukon es una especie de reunion de chicos y chicas (generalmente el mismo numero de chicas y de chicos) en los que quedan para tener una primera cita juntos. Es como una reunión de ligue y en japón es bastante común en chavales solteros

Hola a todos

Siento mucho la estupidez de capitulo y el poco enlace que tiene con el resto pero perdí el hilo de la historia y pensé que quizá debía retomarlo desde el concierto de Matt, como expliqué antes. Espero que os haya gustado de todas formas, pasado mañana (día 27) subiré el siguiente capitulo, ya que los he escrito juntos. De hecho escribí uno muy largo y lo dividí en dos porque es más cómodo de leer. Espero no decepcionaros mucho.

Un beso a todos y no dejen de escribir! Digimon vive en nosotros

Xxx Miki Malfoy