.: White Days:.
Capitulo Cinco
Se despertó en su cama pero aun no había abierto los ojos. La noche anterior había vuelto tan cansado que no se preocupó en bajar las persianas por lo que la luz de la mañana penetraba sus parpados levantándole un intenso dolor de cabeza. Le dolía terriblemente el brazo izquierdo. Trató de recordar el concierto de anoche y...un momento ...
¿su cama?
Abrió los ojos al instante, aturdido, y observó que no era dolor si no el peso de la cabeza de Mimi lo que afectaba su extremidad. ¿Qué demonios? Levantó la sabana y no pudo creer que se encontraran ambos sin una sola prenda. Enrojeció mientras que Mimí ronroneaba algo en sueños y se daba la vuelta, acomodándose sobre su hombro. ¿Cómo haría para tener esos labios tan húmedos siempre, aun dormida?
Pero da igual, aquello no era importante. ¡Por dios, se había acostado con Mimi! Su amiga Mimi, la que con nueve años lloraba porque un bicho se le había metido en la bota. La que agarraba fuerte su sombrero y pataleaba el suelo si no le hacía caso. La misma Mimi a la que le daba vergüenza que la vieran en bikini, y la demasiado escrupulosa para compartir su botella de agua.
Mimi la que adoraba cantar mientras hacía algo delicioso para comer. La que vestía siempre tan femenina y conjuntada, que olía a caramelo y chicles de hierbabuena. La que había ido y venido tantas veces a su corazón. La que salía con fornidos chicos guapos, casi modélicos, y le duraban como mucho dos o tres días.
Mimi yacía a su lado, desnuda, después de una noche que no podía recordar.
Se llevó mano libre a la cara, apretó los lagrimales con los dedos y cerró fuertemente los ojos tratando de buscar en aquellas lagunas etílicas pero no había nada para salvar. Sea lo que sea lo que pasó ayer mientras terminaba su copa en el concierto de Matt se había guardado en archivos temporales que se borrarían al reiniciar el sistema de su cerebro.
Se imaginó borracho y baboso, llevándosela a su cuarto, obligándola a quien sabe qué. Quizá con un poco de suerte sólo habían dormido así, desnudos...aunque algo le decía que eso era improbable. Cualquiera sabría que Mimi Tachikawa nunca en su sano juicio se acostaría en la misma cama que él, asique todo aquello era un error, un error demasiado grande.
Volvió a abrir los ojos y la observó solo unos segundos más. Grabó en sus retinas aquellos labios húmedos y semi-abiertos, aquellas mejillas sonrojadas y sus tirabuzones libres sobre la almohada y deseó besarla, pero solo contuvo un suspiro y retiro suavemente el brazo debajo de su nuca.
Ese tímido movimiento levantó un aroma indescriptible. Algo que olía a sus recuerdos, pero también a la Mimi de veintiún años y todo ello con ese toque de caramelo tan particular. El corazón brinco un poco, pero como siempre, no le hizo caso. Se levantó procurando no hacer ruido. Cogió los restos textiles de aquella noche, desperdigados por todas partes de aquella habitación y sonrojándose de nuevo con cada prenda intima de Mimi.
Abandonó el cuarto sin poder evitar echar la vista atrás para observar a la chica que dormía plácidamente bajo su nórdico blanco y se hacia un ovillo notando el frio de su ausencia.
Sigilosamente, cerró la puerta tras su espalda.
Si Tk no se hubiera roto la nariz, la noche no podía haber sido más perfecta. Aún la boca le sabía a alcohol y sentía cierto pitido en sus oídos por la fuerte música de ayer, pero su cuerpo yacía relajado como nunca antes y creía que no podía ser más feliz que aquella mañana.
Izzy había vomitado algo muy liquido cuando caminaban rumbo a casa y aquello había manchado sus zapatos nuevos, pero no pudo enfadarse con el pelirrojo que rápidamente se había quitado su propia camisa para limpiarlos arrodillado frente a ella y sinceramente avergonzado. Aquello la hizo reír. Y mientras se incorporaba, lentamente para no marearse de nuevo y sujetado por ella misma, la observaba como con rayos X, y se sintió de repente desnuda ante aquellos ojos tan negros y, al mismo tiempo, tan profundos.
-Eres buy bomita.- masculló torpemente.
-¿Cómo? -rio.
-Que eres buy...muy...bonita. - Parecía perder el equilibrio incluso manteniendole la mirada y derepente rió.- ¿Que tonteria eh? Como si acabara de descubrir la soja.
La situación era de alguna manera tensa. Podía percibir algo en el ambiente que no sabía descifrar, pero también le parecía tierna. Sonrió cuando el chico le apartó torpemente un mechón rebelde de la cara, despeinándola aun más con la correa del reloj.
-Hueles fatal, Izzy. - susurró al ver que sus labios se acercaban peligrosamente.
-Tu siempre bueles tan biem.- pronunció torpe.
Sus labios se acercaron más pero, para su propia sorpresa, la cabeza de su amigo se dejó caer sobre su hombro, como dormido, aunque sabía que estaba despierto porque rodeaba su cintura con los brazos y ejercía algo de presión. Ella respondió el abrazo.
Durante cierto tiempo estuvieron así, en silencio, hacia las dos de la mañana de un sábado por la noche, en mitad de una calle desierta y apenas iluminada por un par de tímidas farolas. Tras ese tiempo, en el que Izzy parecía encontrarse más sereno, caminaron de la mano como si fuera lo más habitual del mundo y entraron a casa con besos que comenzaron en el ascensor, como si tuvieran hambre de ellos, como si no fuera la primera vez que sus labios se buscaban en la noche.
Decidió a abrir los ojos y saborear aquella dulce mañana. Se giró aún adormecida pero Izzy ya se había levantado y aún estaba cálida la huella de su cuerpo en las sabanas. Seguramente habría ido al baño. Sonrió aún más, avergonzada y feliz y hundió su nariz en la zona de la almohada de su amigo, saboreando el aroma de su pelo. Tenía una maravillosa sensación brotando en el pecho.
Después de un par de minutos, se calzó las zapatillas dispuesta a cocinar un desayuno especial. Bueno, su despertador marcaban las dos y cuarto del medio día, asique aquello tenía que ser un desayuno que les sirviera de almuerzo también.
La instancia estaba vacía, seguramente Sora se quedaría en casa de Matt y no había restos de Izzy. ¿Tendría algo que hacer? Se sintió un poco decaída, le hubiera gustado un "buenos días princesa" o algo así romántico aunque sabía que ese tipo de cosas no encajaban con Izzy.
Aún así sacó los cuencos para sorprender al pelirrojo con un almuerzo especial. Rompió un par de huevos en uno de ellos y comenzó a batirlo, pensando en lo bien que había salido todo, aunque quizá algo rápido para su gusto.
-Bueno, técnicamente no es tan rápido, lo conozco desde hace más diez años- se dijo
Haría esos vegetales rebozados en tempura que le gustaba tanto, bolitas de pescado con masa de Takoyaki, y tal vez un poco de…
Ring,ring.
Corrió descalza sobre el suelo de tarima, con el bol en el brazo izquierdo. Seguramente era Sora para preguntarle que tal la noche, estaba deseando contarle todo y más, iba a explotar de felicidad.
-Moshi, moshi.- saludó alegre, con la voz algo ronca.
-Buenos días, diablilla. ¿Qué tal la noche?- preguntó con picardía.
-¡Sora, no podía haber sido mejor!
-¿Te ha tratado bien?
-¿Cómo no va a tratarme bien? Es Izzy. Al principio no le entendía nada, se le pegaba la lengua al paladar, pero después…
-Despues se le pegó al tuyo, no?- rió.
-¡Oye!- la regaño avergonzada.
-Venga, no te enfades...¿No está por ahí?
-No, ha salido un momento ¿Qué tal el concierto?
-Genial, Tk acabó en urgencias, Tai tiene un labio roto y algunas magulladuras, llamaron a la policía y acabaron declarando los cuatro, al final el concierto se suspendió. Creo que fue una noche fantástica- rió.
-¿En serio? Cuanto lo siento.
-No tienes nada que sentir. Ese tío era un capullo, siento no habértelo quitado de encima cuando estaba contigo, no debí irme.
-No había nada que pudieras decirle, no se porqué la tomo conmigo. Además yo tengo parte de culpa, pensé que si me veía hablando con otro, Izzy se pondría celoso y…
-Bueno, ha funcionado.
-Si.
-Pero sabes que él no es de esos.- dijo seria.
-Lo sé.
-Has tenido suerte de que estaba borracho y el tio fuera un desagradable. De otra manera lo hubieras perdido, no es de los que luchan por una mujer ¿sabes? Izzy siempre se sintió fuera de juego.
Se hizo un pequeño silencio en el que Mimí miraba el cuenco de huevos batidos con una extraña sensación en la garganta.
-Ahora no te vengas a bajo ¿eh? Piensa que el resultado ha sido bueno y ya sabes lo que opino sobre seguir esos impulsos. Todo pasa por algo.
-Lo sé, señorita impulsiva
-¡No te metas conmigo!- rió la indirecta de su amiga-Espero que todo haya salido bien, te lo digo de verdad. Creo que os lo merecéis. Te mereces a alguien como él, Mimi y el a alguien como tu. Creo que os compenetráis absolutamente ¿sabes? Siempre lo he pensado.
-Siempre no-rió- No creo que pensaras eso cuando yo era la persona más inmadura del grupo y Izzy sólo tenía ojos para la informática.
-Pues por eso mismo, sois como el dia y la noche, pero juntos haceis el equilibrio ideal.
-Me vas a emocionar.-bromeó
-Que tonta eres- rió Sora y suspiró. –Te dejo.
-¿Cuándo vas a volver?
-No te preocupes, no volveré hasta la noche, tenéis el día solito para vosotros dos.
-¿Y Matt?
-Con la banda.
-¿Tan pronto?
-Es Matt, esa expresión no existe en su vocabulario. De todas maneras han ido a arreglar las cosas con el dueño del bar de anoche. No te preocupes, tomate el día entero y llámame si necesitas cualquier cosa. Yo estaré por aquí, seguramente- la ultima palabra le sonó lejana y confundida, pero no hizo comentarios al respecto.
-Lo mismo digo, Sora, gracias.
Colgó el teléfono pero se mantuvo sentada en el sofá que desde hacía un par de meses era también la cama del pelirrojo. Batía distraídamente mientras pensaba en las palabras de su amiga. Le gustaba mucho que Sora le dijera esas cosas. Cuando el informático entró en su cabeza por primera vez vio sus diferencias como algo que iba a alejarle de él para siempre y jamás tubo esperanzas de que surgiera algo entre ellos.
Sin embargo para Sora era todo lo contrario, pensaba que precisamente sus diferencias hacían de ellos una pareja perfecta. ¿Sería eso cierto? La verdad es que a ella le pasaba lo mismo con Matt. Ella una chica deportiva, seria, estudiante y cariñosa y él, el hombre más despegado de la tierra, tan maduro y tan bajo de energías para algo que no fuera su música… sin embargo llevaban cuatro años en una relación bastante solida. Algo bueno tenía que haber entre las diferencias ¿verdad?
Sonrió. Sora sabía del amor más que nadie. Por eso era su consejera y jamás se había equivocado en sus predicciones. Mimi e Izzy. El dia y la noche…
¿Qué podía salir mal?
Ding,dong
-No…shhh shhh…- dijo haciendo aspavientos con las manos, levantándose del sofá, buscando algo de calzado a tientas con los pies.
Ding,dong
-Ya voy, ya voy – Susurró con voz ronca. Parecía tener un martillo dentro de la cabeza que le golpeaba fuertemente al mínimo movimiento. Por fin encontró la otra zapatilla y se encaminó a la puerta arrastrando los pies.
Tock, Tock, Tock.
-¿Pero qué pasa?- dijo sujetándose la cabeza con la mano al tiempo que abría la puerta.
Izzy apareció tras ella pálido, agitado, nervioso y sin un ápice de resaca lo cual le puso de mal humor. Él estaba así por culpa suya.
-¡Tai!- gritó y le odió aun más por eso.
-¿Qué haces aquí? – iba a pedirle que entrara, pero Izzy fue más rápido. Se descalzó con los pies dejando los zapatos de cualquier manera en el recibidor (algo de por sí impropio de él) y se sentó en el sofá.
Llevaba un abrigo negro sobre la sudadera gris nueva y la capucha sobresalía hacia afuera. Parecía terriblemente nervioso tapándose la boca con ambas manos.
-¿No tienes calor? – dijo con un bajo tono de voz
-¿Calor? Estamos en invierno.
-Shhhh- le cayó poniéndose el dedo índice sobre los labios con esa cara dormida y el pelo despeinado – no es necesario gritar
-No estoy gritando- respondió perplejo - ¿Tan afectado estas?
-Bueno, anoche me dieron una terrible paliza por culpa de un tirillas que está en mi sofá, donde, por cierto, he dormido hoy porque apenas podía caminar para irme a la cama. Además he vuelo hace unas horas de comisaría y para colmo estoy solo porque mi compañero de piso, al igual que el tirillas que tengo enfrente, y al igual que la chica del que estoy enamorado desde que era casi un bebé, están durmiendo en casa de su pareja. Si. Creo que afectado es la palabra.
Izzy trago saliva.
-Lo siento. Entonces mejor me voy y te dejo descansar – dijo apenado levantándose del sofá.
-Anda cállate, hazme un zumo y me lo cuentas todo con pelos y señales.
Izzy asintió y él se tumbo en uno de los sofás mientras mullía un cojín que puso bajo la cabeza.
-Y quítate el abrigo, me estás dando calor.
Izzy obedeció y dejó el anorak que había comprado aquellas vacaciones sobre el respaldo de una silla de la cocina. Desenchufó el exprimidor para no atormentar aún más la cabeza de su confidente y exprimió un zumo de cinco naranjas y un limón para los dos. Sacó una aspirina del pequeño cajón-farmacia de Tai que conocía tan bien y lo colocó junto con una bolsa de magdalenas en una bandeja.
-¿Has ido al médico? – dijo mientras apoyaba la bandeja sobre la mesa.
-Si, claro, no tenia otra cosa que hacer.- contestó con la voz ahogada por el cojín – No seas idiota, esto se cura con el aire.
-¿Así que hubo una pelea?- comentó aún nervioso mientras daba un largo trago a su zumo. También era la primera ingesta del día para el.
Tai apartó el cojín de su cara incrédulo y este cayó al suelo.
-¿En serio me dices que no sabes que ayer me metiste en una pelea?
Izzy se atragantó y dejó el vaso sobre la mesa.
-¿Yo?
-¿Sabes lo que hiciste anoche?- preguntó aún con los ojos como platos.
-Me estás dando miedo.
-Vale, vayamos por partes. Punto número uno; jamás bebas de mi copa. Está claro que toleras fatal el alcohol.
-¡Pero si siempre hemos tomado lo mismo! Te afectaba tanto como a mi.
-No, no, no. –hizo una breve pausa- Hay algo que debes saber. Tú siempre te emborrachabas antes que yo. De hecho yo no me emborrachaba cuando salía contigo, te embriagabas solo, yo solo te imitaba para que me contaras tus penurias.
-¿En serio?- preguntó atónito. Quizá en otro momento se hubiera enfadado pero ahora solo se sentía ridículo.
-Tío, tu bebes cerveza. Con dos ya estas moña y diciendo lo mucho que te gusta Mimi y sus pestañas y nosequé de sus labios mojados.
-Húmedos.
-Lo que sea. Yo no bebo una fanta con alcohol, yo bebo alcohol con un chorrito de fanta ¿entiendes? ¿De que vas por ahí robándole la copa a los demás?
-Bueno, el resacoso aquí no soy yo.
-Calla. –dijo rechinando los dientes- Eso es otra cosa.
Terreno fanganoso. Aquello olía a Sora y Matt y no sabía que era peor, su propia historia de no recordar qué había ocurrido con la chica que amaba o la eterna historia de desamor de Tai.
-Punto numero dos: nunca se liga a base de demostrar tu hombría peleándote con otro.
-¿Eres Tai?
-Aquella vez fue especial
-Yo no sé que hice, no recuerdo nada. Solo me acuerdo de que empezó la música y estaba ahí bebiendo algo mirando a Mimi…
Buceó algo más en sus recuerdos ¿Qué mas había? Mimi estaba en la pista, Sora había vuelto. Es más, aquella última copa era de Sora ¿Con quien estaba Mimi entonces? ¿Con Kari? Kari no podía ser, le sonaba que se había ido con Tk a besuquearse.
-Punto numero tres: -prosiguió remarcando con los dedos cada punto- No se deja tirado a los amigos que han defendido tu causa.
Recordaba algo amarillo que le había llamado la atención, algo como una fregona.
-Punto número cuatro ¿Qué mierda es eso de los zanahorios?
Si Kari estaba con Tk…
-Punto número cinco: Oye tio, que gran paliza le diste a ese rubio. Mis felicitaciones compañero. – golpeo un par de veces su brazo pero el pelirrojo seguía absorto atando cabos.
Rubio… Ken. Ken rubio surfista tonteando con Mimi. Su mano en la cadera. Su mano en la cintura. Otra vez su mano. Su mano en la muñeca de Mimi. Mi puño en su estómago.
-¿¡Que!? Joder!- se levantó de golpe con las manos en la cabeza y Tai apretó los dientes y se masajeó las sienes- ¿Me pelee con ese tio?
-Con dos, en realidad.- dijo dolorido- Pero el otro se le unió tarde, ya estábamos Joe, Tk, y yo cubriéndote la retaguardia. Y por cierto - dijo retornando su aspecto serio – ahí es a donde quería llegar con lo de dejar tirado a los compañeros…
-¿Y qué hizo Mimí?
-¿Mimí?- Soltó una risotada- Pues llevarte ¿Qué va a hacer? Semejante momento de película a la romántica digno de Mimi. Seguro que no pudo resistirlo. Su hombre peleando por ella. –rió - Tu cara era genial, no te enterabas de nada.
-¿Pero…?
-Basta de preguntas, no se nada, yo estaba… bueno ahí, bailando y eso. Os vi en el suelo y fui en vuestra ayuda. Ya sabes, dicen que los amigos entran en una pelea con una patada voladora.
-Buena frase.
-La leí en el facebook.
-¿Entonces no sabes nada más?
-Izzy, no seas tonto. Está claro que vivís en la misma casa. Lo que pasó…supongo que solo lo sabeis tu y ella ¿no? No estaba en vuestra cama, no se si lo hicisteis o quien empezó a quitarse la ropa.
Izzy enrojeció hasta el extremo y de repente comenzó a sentir todo ese calor que vaticinaba su amigo. Se levanto y abrió la ventana para asomarse a la calle.
-¿Tu qué piensas que ha ocurrido? –Tai volvía a estar serio pero su voz denotaba que le restaba importancia a la preocupación de su amigo. Bueno, el era así.
-No lo sé- intentó recordar algo más de aquella noche pero no hubo éxito. Tampoco estaba seguro de si quería recordarlo.
Estaba claro que fuera lo que fuera, incluso como consecuencia de un acto de película como decía él, aquello no tendría futuro. Seguramente se habría dejado llevar y ahora no sabrá como decirle su famoso "¡Lo siento, creo que no sentimos lo mismo. Yo necesito mi espacio personal. Pero podemos seguir siendo amigos!" Casi podía oir su voz inocente pronunciando aquellas palabras. Como amigo de Mimi durante más de diez años sabía perfectamente que esa promesa jamás se cumplía.
-Creo que…tu lo tienes bastante claro ¿no?- dijo dando el último sorbo a su zumo.
Algo más tranquilo, cerro la ventana y se sentó de nuevo frente a él. Al menos parecía que había sido algo consentido.
-¿Mis sentimientos hacia ella? Claro que sí.
-¿La quieres?
-Claro que la quiero, Tai.
-Entonces déjala ir.
Un momento... ¿Qué?
-¿Ir a donde? ¿Es que va a volver a Nueva York?
-Que la dejes ir. O sea, es un dicho, "Si la quieres déjala ir. Si vuelve es que te quiere y si no, nunca te quiso". O algo así. Vamos, que le des su espacio. Si ella siente lo mismo que tú, te lo hará saber. Para eso ella es muchísimo más decidida que tu.
-¿Tú crees?
-Claro que sí. Mira, yo estuve a punto de perder a Sora como amiga. Por suerte vi que ella no me correspondía antes de tiempo. ¿Sabes lo que hubiese pasado si le hubiese confesado mis sentimientos? Que me daría puerta en mi cara y no solo eso, que seguramente "seguiríamos siendo amigos". Si, a diez mil kilómetros de distancia. Las chicas son así.
-Pero no has conseguido nada, ella no…-se sintió incomodo- quiero decir…
-No la perdí. Sigue siendo como antes. Yo me mantengo en su rango de friendzone pero no lo sabe, ni siquiera piensa en ello, soy demasiado amigo suyo para pensar que he tenido otras intenciones. Ni siquiera yo mismo sé si tengo esas intenciones.- mintió.
Tai suspiró y se rascó la cabeza nervioso. El pelo, mucho más corto que años atrás, le caía despeinado en la frente. Definitivamente le quedaba mucho mejor que esa melena afro.
-Su espacio.- dijo lentamente.
-Su espacio.- Repitió Tai.- Ya sería mala suerte que a ti tampoco te funcionara ese refrán tan legendario.
-¿De dónde lo has sacado? Es demasiado bueno para ser tuyo- preguntó distraído apoyándose en el respaldo del sofá mientras Tai estiraba los brazos con un bostezo.
-Del facebook.
Bueno, hasta aquí el capitulo 5.
Gracias a todos los lectores y a todos los reviews y favs, pero en especial a JapiFic que me ha animado especialmente esta semana.
Por cierto, sigo teniendo muchisimos problemas con el editor de textos , lo unico que guarda correctamente son las lineas horizontales y las negritas en cursiva, pero además de no respetar los espacios a veces se come frases completas. Asique lo siento si vuelve a desaparecer alguna linea random y os quedais como "¿que demnios?" De verdad que reviso siempre muchisimo pero cuando se ha subido y lo vuelvo a leer veo que falta una linea entera y una palabra casi se come a otra en plan "Ayer nos fuimos a cenar a un burger. Estaba especialmente rica la mahonesa de aquel lugar" y se queda como "ayer nos fuimos a cenhonesa de aquel lugar". Os lo prometo, es desesperante xD
Si alguien sabe solucionarlo porfavor, que me diga como!
Nos vemos pronto.
