.: White Days:.
Capitulo seis
:::FlashBack::::
- Ah! Joder, para de hacerme eso.- dijo apartándose hacia atrás.
-Tai, no seas crio.
-Eso digo yo, solo es un rasguño, deja de quejarte.
-Tu calla.- le espetó al rubio- No te has llevado ni la mitad que yo.
-En eso tiene razón – le defendió su hermana revolviéndole el pelo con cuidado. El mayor volvió a quejarse, dolorido.
Un hombre salió de la puerta contigua a los asientos donde se encontraban sentados y ojeó unos papeles. Los observó por encima de las gafas y volvió a perder la mirada en los documentos.
-Takeru Takaishi.- anunció con su voz grave.
-Soy yo.- respondió poniéndose de pie y visiblemente nervioso. Kari le imitó apoyando la mano en su hombro.
-Sígame por favor.
-Voy contigo.
Los dos muchachos desaparecieron tras el comisario y la puerta volvió a cerrarse, haciendo reinar de nuevo el silencio. Tai suspiró y cerró los ojos al mismo tiempo. Debían de ser las cinco o seis de la mañana, el tiempo pasaba demasiado lento en una comisaría.
-¿Cómo estás? – preguntó la voz miedosa de su mejor amiga. Se hizo el silencio unos segundos.
-No sé que responder.- dejó caer con voz ronca y aire taciturno.
Ella enarcó las cejas sorprendida por la respuesta. Se esperaba un "estoy jodido" un "me han hecho polvo" o sobretodo un "me duele hasta la raja del culo" que sería más propio de Taichi Yagami. Pero no un no sé que responder lleno de telarañas. Era como si esa pelea le hubiera dejado machacado más que físicamente. De pronto Tai era un tipo de veintidós años y no su amigo adolescente al que le gustaba el futbol y los batidos fríos después de entrar.
-¿No sabes que responder?- repitió calmada.
El apoyó las manos sucias de sangre seca en la frente y dejó caer otro suspiro. Le dolía hasta respirar y eso era evidente. Sintió mucha lástima por él asique no pudo evitar rodear su espalda con el brazo y acariciar su costado suavemente.
-Hoy me han dado una buena paliza, eh?- rió irónico.
-En peores plazas has toreado.- respondió intentando animarle con una de sus frases. El bufó.
- Me refiero a Izzy.
-¿Izzy…. te ha pegado?- preguntó extrañada.
-No!-rió, esta vez de verdad. Respiró hondo.- Hoy Izzy me ha demostrado que tiene un par de narices ¿sabes? Yo pensé que lo tenía, que tenía el valor, pero no lo tengo. Izzy si. ¿Quién lo diría?
Sora parecía confundida. Se preguntó mentalmente si su amigo estaría borracho y ahora era el momento de las incoherencias.
-A ver...no te sigo.
-Me refiero a que siempre he pensado que yo tenía valor... valor- Repitió enfrentándose a sus ojos.- Que yo era valiente y que Izzy no tenía iniciativas. Que si no fuera por mi, no haría nada. Hoy me ha demostrado que no es así pegándole una paliza a un tío que se acercaba demasiado a la chica con la que llevaba enamorado desde los nueve años. Así sin más.
-Bueno… había bebido. – le recordó.- De hecho parecía bastante ebrio.
-Si. ¿Y qué? ¿Sabes cuantas veces he estado borracho delante de ti y no he sido capaz de decirte lo que siento? Miles. Y va Izzy y en cinco minutos se enfrenta por primera vez a un tio y se lleva a la chica de su vida de la mano. – soltó otro bufido- ¡ En una noche!
Sora no respondió nada porque aún estaba digiriendo lo anterior. ¿Qué acababa de decir Tai? ¿"Lo que sentía por ti"? Pestañeo un par de veces. Quizá era ella la que había bebido de más.
-¿Cómo?
Tai enterró la cabeza bajo sus manos y sus pies comenzaron a moverse nerviosos. No era el momento. Ni siquiera existía un momento adecuado. ¿Qué pretendía diciéndole esto ahora a Sora? ¿Robarle la novia a uno de sus mejores amigos después de joderle también un concierto?
-Tai… - empezó nerviosa. Parecía el típico preludio antes de la charla de te quiero pero como amigo. No iba a soportar escuchar eso de sus labios. No a ella.
-No.- la calló sin pensar- No debería haberte dicho nada ahora. Lo siento. Es que estoy tan cansado de quererte y conformarme con tu amistad… De tener miedo a que un dia te canses de mi y dejemos de ser amigos. –su mirada se encontró con la de ella de nuevo. Había menos decisión y más tristeza en aquellos ojos marrones. Ella estaba sonrojada, sorprendida y preciosa. Un mechón se salió de detrás de su oreja y rozó su nariz. Suspiró de nuevo consciente de haber metido la pata.- Siento haberte dicho todo esto. No quiero que dejes a Matt, no busco nada con esto, no sé que pretendía diciéndotelo. Solo quería dar el paso que nunca di y que supieras lo que sien…
Pero no pudo continuar. Sora se puso en pie como levantada por un resorte invisible y pensó que le abofetearía, pero solo se adelanto un par de pasos. La puerta de cristal se abrió y Matt apareció en la estancia agotado, enfadado y con Sora, ahora, entre sus brazos.
[Free plastic Trees- radiohead.]
Por fin estaba solo. Se dirigió a la cocina, agarró un puñado de galletas saladas del tarro de plástico y volvió al sofá. Se comió una de las galletas y después otra. No se le apetecía nada ingerir aquello pero tenía algo de hambre y por supuesto cero ganas de cocinar. Esperaba que los consejos que le daba a Izzy le fueran mejor mejor que a él mismo.
Dingdong.
-¿Qué te has dejado?- preguntó cansado mientras abría la puerta.
-Ho-hola- saludó Sora Takenouchi arropada bajo un largo abrigo blanco y un gorrito del mismo color.
-Sora- dijo sorprendido. El corazón le dio un vuelco. Sora estaba aquí para dar su punto y final a la amistad de tantos años.
Mierda, mierda, mierda ,mierda….
-¿Puedo pasar?- preguntó tímida.
-Claro…- Tai se hizo a un lado y ella se sentó en el escalón de madera del recibidor, se desabrochó las botas marrones y se dirigió al sofá donde Tai había pasado la noche pensando en ella.
-¿Un té? – preguntó él nervioso aún en la entrada. No estaba preparado para encararse a ella.
-Por favor.- respondió educadamente mientras se desabrochaba el abrigo y se quitaba el gorrito de lana.
Llevaba el pelo recogido en una coleta baja, unos simples vaqueros y un jersey fino. Jugaba inquieta con los botones del abrigo que descansaba ahora sobre sus rodillas, seguramente pensando en cómo dar por finalizada una relación tan larga de amistad con el mayor de los cuidados. Tai la observaba desde la estancia contigua mientras el microondas hacía su trabajo con las tazas llenas de agua. Le dolía tanto el corazón que se había olvidado de la resaca y del martillo bailando breakdance dentro de su cráneo.
El microondas pitó estrujándole el corazón. Cogió aire lentamente e introdujo una bolsita de té y un par de cucharadas de azúcar en cada taza ya caliente para dirigirse al salón casi arrastrando los pies. No podía ser que estuviera pasando por esto. Se había prometido no fastidiarla jamás con ella y ayer tenía que haber sido el día que metiera la pata.
Se sentía un estúpido.
Le ofreció la taza que ella aceptó con las dos manos sin mirarle a los ojos. Se sentó a su lado, como de costumbre, aunque inmediatamente después pensó que hubiera sido mejor sentarse en el otro sillón. Removió la sustancia con la cucharilla, incómodo. Ahora ya estaba hecho.
Pasaron unos largos segundos de silencio que parecieron eternos mientras daban sorbos a su té caliente y observaban en silencio un televisor apagado. Aquel momento contrastaba con aquellas tardes de sus recuerdos jugando a la consola y viendo dibujos animados cuando eran pequeños, pero también con aquellas cenas a domicilio viendo una serie de la Fox o una película de videoclub cuando Matt había renunciado a sus planes por la banda.
-Tai, sobre lo de ayer…-comenzó dubitativa y el cerró los ojos con fuerza mientras apoyaba lentamente la taza sobre la mesa de cristal.- yo…
-No hace falta que te tomes la molestia.- dijo calmado y con los ojos cerrados.
-¿Cómo? – ella le miró sorprendida.
-No hace falta- abrió los ojos y se encaró a su rostro otra vez sorprendido y perfecto. Tragó saliva - No hace falta que me des la charla de que seremos siempre amigos, se que la he jodido.
-No la has jodido
-No, no me vengas con esto por favor- resopló e hizo rodar los ojos- prefiero no escuchar el tipico…
-Es que no la has jodido- dijo mas fuerte, cortándole la frase. El la miró de nuevo- Yo…yo ayer no pude dejarte acabar, Matt iba a entrar, no quería que te escuchara.- Dijo rápido. Hizo una pausa- Lo que me estabas diciendo…tu…-dudó y se mordió el labio nerviosa a la vez que sus mejillas adquirían un tono rosado- tu... ¿De verdad piensas así? ¿Por mi? ¿De…verdad?
Volvió a morderse el labio nerviosamente, como solía hacer durante un examen o antes de un partido. O cuando volvían del Digimundo demasiado tarde y sabía que tenía que enfrentarse a la furia de su madre. Había cierto aire suplicante, pero no iba a engañarla más. El suspiró y dirigió su mirada de nuevo a la taza, incapaz de enfrentarse a aquellos ojos castaños. ¿Tanto miedo tenía a esa respuesta?
-Si.- dijo con un hilo de voz.- Siempre ha sido así.
De repente la aguja del reloj de la cocina se escucha tan fuerte y potente marcando los segundos, que parecía que cantaba en alto lo que tardaría en terminar su amistad. Pensó que ahora vendría el momento. El momento en el que le diría que ella estaba con Matt, que no podía hacerle eso, que ellos solo eran amigos y todas esos tópicos sobre que eso nunca iba a cambiar a pesar de esa conversación. Pensó que se levantaría y se iría pronto, que incluso daría un portazo enfadada por tenerla engañada tanto tiempo. Por tener segundas intenciones cuando se abrazaban o se cogían de la mano en un momento difícil.
Pensó todo eso y por eso se le paralizó la respiración y su corazón dejó olvidado un latido cuando sintió sus dedos fríos bajo el mentón y le obligó mirarle a la cara. Sus ojos húmedos a punto de desbordar lágrimas, las mejillas rojas y cálidas, su nariz también húmeda y su labio ya casi despellejado de tanto morderlo, pero esbozando una tierna sonrisa. Quizá se había pasado toda la noche pensando en ello y no podía evitarlo. Ojalá pudiera besar esos labios lastimados.
Pero antes de incluso pensarlo, fueron ellos los que besaron los suyos.
Me caen bien tus amigos
¿En serio? – preguntó extrañado. La primera impresión no pudo haber sido peor
Si, me parece alucinante como se han tirado todos encima de ese muñeco, como en los mosqueteros. Uno para todos y todos para uno. – Dijo apoyando el codo sobre el colchón y la cabeza sobre la mano. La otra viajaba lenta y suavamente por el torso desnudo de Joe. – Ese tal Tk es muy divertido… Y Sora, parece tan sencilla… Pero tu eres el que más me gusta de todos.
Se incorporó para darle un profundo beso en los labios.
Entonces ¿Volverias a verlos?
Claro. –sonrió - Son tus amigos. Joe suspiró aliviado.
¿Qué te ha parecido el concierto?
Oh una pasada- dijo con más energía- Ese Matt tiene talento, todo el grupo lo tiene. Quizá pueda empujarlos un poco, tengo algún que otro contacto ¿sabes?
¿Enserio?
Aquí donde me ves yo también fui una estrella, amigo.
¿Cantabas en una banda?
Tocaba.- le corrigió- El teclado.
Sonrió con arrogancia fingida y enarcando las cejas, Joe pareció sorprendido.
-¿Enserio? Nunca lo hubiera imaginado. ¿Y ya no estás en el grupo?
-No, yo era muy joven, tenía solo 16 años, ellos me llevaban unos cuantos. Tenía que estudiar, mi sueño siempre fue ser médico. –suspiró- Ojalá me hubiese centrado más y antes, quizá hubiera entrado en Medicina, pero bueno, ser enfermera no está tan mal- Trepó el cuerpo de Joe rodeando su cadera con sus piernas desnudas y acercó sugerentemente su boca hacia la del chico, mirándole fijamente a los ojos –Quizá algún dia sea la enfermera de un medico guapo…-le besó- inteligente…-le volvió a besar- …con el pelo azul y el apellido Kido.
-Oh…Suena bien.- Respondió hundiendo sus manos en el pelo rojo fuego mientras sus bocas se fundían en un beso eterno.
Hola! Gracias a todos los lectores y reviews, ante todo, me he sentido genial. Thebluecharm, eso que decías de twitter me ha subido la adrenalina y todo ¿Enserio? Me gustaría saber qué frases, tengo curiosidad! El editor de textos es Word, he descubierto que a veces cuando corrigo un espacio se me borra una palabra, asique creo que ese asunto era culpa mía. Si es asi, esta vez creo que no hay fallos. Pero me refería al editor de textos de , que se come los espacios entre párrafo y párrafo y queda aglomerado
¿Alguien sabe como cambiar eso?
Este capítulo es corto pero preferí subirlo ya antes de que críe telarañas. Por cierto, mientras lo escribía estaba escuchando música, os he puesto una pista por ahí. Hace tiempo leí un fanfic así y descubrí canciones que no conocía, me pareció una buena idea aunque tampoco es obligatorio ponerlas! Solo para darle cierto rollito al fic como en las películas.
Un beso a todos , nos veremos pronto!
