DISCLAIMER: Los personajes se pertenecen a ellos mismos. No tengo ninguna relación ni con Darren Criss, ni con Chris Colfer (ya quisiera yo), ni con Ryan Murphy ni con Fox. La historia, eso sí, es mía y solo mía.
GENERO: Romance/Humor.
PAREJA: Darren Criss/Chris Colfer.
RATING: M
N/A:El fic no lleva apenas unas horas colgado y ya tengo un review, yay! :) Aquí dejo el segundo capítulo, espero que os guste.


Darren, soy gay. ¿Cuál es tu excusa?


Cuando Darren le abrió la puerta de su casa, Chris pudo oler el aroma a comida quemada. Sonrió a su amigo, que lucía derrotado, y levantó la bolsa de comida china que llevaba en la mano. Darren rió y se llevó las manos a la cara.
- Me conoces demasiado bien.
- Abre las ventanas antes de que muramos asfixiados aquí dentro -Se limitó a responder Chris, entrando en casa de Darren sin esperar que lo invitara a pasar.
- Puedes dejar la comida sobre la mesita de café -Dijo el dueño de la casa, mientras le seguía al salón y abría las ventanas de su loft -. ¿Cómo has sabido que iba a quemar la comida?
- Te conozco, Darren.
- Pero ¿y si he aprendido a cocinar mientras estabas en Nueva York? -Replicó un poco ofendido. Chris enarcó una ceja.
- No has aprendido -Contestó, haciendo una señal con la cabeza hacia la cena quemada.
- Está bien -Se rindió Darren-. Vamos a cenar antes de que empiece el capítulo, anda.

Aunque no era la primera vez que quedaban a solas en una de sus casas, Darren sentía que el estar separados les había afectado de alguna manera. No se sentían incómodos, pero se notaba la rareza en el ambiente; no habría sabido describirlo. Cuando se sentaron en el sofá, sus brazos se tocaban completamente y Darren se sentía como un adolescente en su primera cita: deseoso de contacto pero incómodo ante él. Empezaron a ver el capítulo en silencio y a media luz, con la habitación sumida la oscuridad solo rota por la sutil luz de la lámpara de la entrada. Darren miraba disimuladamente las facciones de Chris, que se veían realzadas por las sombras. Sus pómulos, sus ligeramente puntiagudas orejas... De repente, notó como Chris se mordía el labio y el leve sonrojo conquistaba su blanca piel. Darren se volvió hacia la televisión y vio a Blaine besando a Kurt en la parte de atrás de un Prius.
- Oh -Musitó.
- Sí... -Murmuró Chris.

Darren también enrojeció y Chris cada vez se mordía más el labio. Por consiguiente, Darren cada vez tenía más ganas de besarlo.
- ¡Oh, dios mío! -Exclamó Chris, mientras paraba el capítulo.
- ¿Qué pasa?
- Darren... ¿Eso es una erección?

Darren quiso que se lo tragase la tierra ante la pregunta. Miró la imagen congelada en la pantalla y, efectivamente, allí estaba él, la cabeza colgando del sillón del coche y una enorme y evidente erección entre él y Chris.
- Bueno... -Darren le quitó el mando a distancia y volvió a poner el capítulo en marcha- ¿Qué es lo que escondía tu chaqueta cuándo te pusiste de pie? -Exclamó como única defensa.

Ambos se miraron durante unos segundos sin saber que decir, hasta que rompieron en carcajadas. Desde luego, era mejor para ambos dejar pasar el tema. Siguieron viendo el capítulo, hasta que llegó su canción. Darren no paraba de reír señalando la televisión, mientras Chris lo miraba con cara de fingido desprecio.
- ¿Qué te pasa?

Darren no le contestó porque se reía tanto que no podía articular palabra. Cuando consiguió reunir oxígeno suficiente, se explicó.
- Mírate bailar, Chris. ¿Qué es lo que haces con los brazos? Es super gay.
- Darren, soy gay. ¿Cuál es tú excusa? -Dijo Chris, aguantándose la risa. Esto era por lo que le daba tanta vergüenza ver los capítulos con Darren.
- Tienes razón, vaya numerito -Darren hablaba a trompicones, luchando por coger aire de nuevo en sus pulmones después de tanta risa.

Ambos se encontraban ya más relajados que durante la cena y sus posiciones en el sofá habían cambiado ligeramente. Chris se había ladeado un poco, apoyando su cabeza y parte de la espalda en el pecho de Darren. Este se moría de ganas de pasarle el brazo por encima, pero estaba asustado. Hacer eso podría conllevar a una escena más íntima que no estaba acostumbrado a hacer sin cámaras delante. En ese momento, la canción acabo y Darren oyó a Chris -al de la televisión y al de su sofá- decir eso de "Oh, baby cupcakes!" y no pudo evitar sonreír. Era la persona más dulce que había conocido en su vida. Lo miró de reojo y respiró hondo mientras estiraba el brazo para pasárselo por encima. Notó como Chris se puso tenso durante unos segundos, pero se relajó enseguida. Sus manos estaban muy cerca y Chris tenía muchísimas ganas de acariciar la de Darren. Quizás sería porque la oscuridad le daba valentía o porque desde esa posición no podía ver la cara de Darren, pero Chris alargó el dedo índice y comenzó a trazar círculos en el dorso de su mano. Darren no reaccionó, no podía moverse. Chris le estaba acariciando la mano mientras se acurrucaban en el sofá de su casa y se veían a ellos mismos totalmente enamorados en la televisión. Si a Darren le gustasen los hombres, lo habría besado. Pero Darren era heterosexual... Siempre lo había sido. Ante la falta de respuesta, Chris se dispuso a dejar de acariciar a Darren, pero este volteó su mano para poner palma con palma y entrelazar sus dedos. El suspiro de alivio que se escapó de entre los labios del más alto resonó en los oídos de ambos. Darren sabía que ya había cruzado la línea, estaba en un punto donde no importaba si era heterosexual u homosexual; solo eran él y Chris, abrazándose, con sus dedos entrelazados. Quería besarlo ahí y ahora. Darren mandó al infierno las dudas y el miedo y, con la mano que tenía libre, alzó suavemente la barbilla de Chris para que este lo mirase.

Pasaron siglos.

Chris supo lo que Darren iba a hacer solo con mirarlo a los ojos y no quiso moverse para no estropearlo. Si eso era un sueño, no quería despertarse. Se estaban hundiendo en los ojos del otro. Darren se inclinó, sin dejar de mirarlo, y apenas rozó sus labios con los de Chris. Una vez, dos, tres. No importaba cuantas veces se habían besado, ese era su primer beso. Ni Kurt ni Blaine, solo Chris y Darren. Darren se separó un poco y, con una pregunta implícita en sus ojos, volvió a mirar a Chris, quien asintió levemente. Volvieron a besarse. Chris se incorporó sin que sus labios dejasen de tocarse. Las manos de Darren sosteniendo su rostro; las suyas, perdidas en su pelo. Darren le agarró por las caderas y lo sentó a horcajadas encima suyo. No sabían cuánto tiempo llevaban besándose cuando les faltó el aire.
- Darren... -Susurró Chris, temeroso de romper el silencio- ¿Qué estás haciendo?
- No lo sé -Suspiró, con la frente pegada a la de Chris y los ojos cerrados.

Abrió los ojos lentamente y vio su cara. El ceño fruncido por la incertidumbre y la preocupación, los labios rojos de tanto besar. Le acarició la cara y sonrió casi imperceptiblemente.
- Chris Colfer, eres hermoso -El aludido se ruborizó ante esto-. Nunca me han gustado los hombres. No sé que es lo que estoy haciendo.
- Yo nunca te haría hacer nada que no quisieras.
- Lo sé, lo sé -Le tranquilizó-. Pero esto es nuevo para mí. Te tengo aquí, sentado sobre mí, y lo único en lo que pienso es en besarte otra vez. Estoy muy confuso.
- Entonces bésame...

No hizo falta que Chris lo dijera dos veces. Cuando Darren lo besaba, sentía fuegos artificiales explotándole en el pecho. Lo abrazó y lo pego más a sí mismo, hundió los dedos en su espalda. Los brazos de Chris le rodeaban el cuello. Sentía la erección de este presionando contra la suya propia, la excitación a punto de reventar sus pantalones.
- Chris -Gimió contra sus labios-. Chris, quédate a dormir.
- ¿Estás seguro? -Chris se detuvo en seco y lo miró a los ojos.
- No estoy preparado para pasar a más, solo... quédate a dormir.

La súplica en los ojos del moreno, la necesidad imperiosa de pasar la noche con él caló hasta los huesos al castaño, quien sonrió enternecido y volvió a besarlo.

Y se besaron mucho, mucho más.