DISCLAIMER: Los personajes se pertenecen a ellos mismos. No tengo ninguna relación ni con Darren Criss, ni con Chris Colfer (ya quisiera yo), ni con Ryan Murphy ni con Fox. La historia, eso sí, es mía y solo mía.
GENERO: Romance/Humor.
PAREJA: Darren Criss/Chris Colfer.
RATING: M
N/A:Aquí tenéis el tercer capítulo. Lo estoy haciendo lo mejor que puedo y me alegran mucho vuestros reviews, así que ¡muchas gracias por todos ellos! Hoy me gustaría comentar algo que no tiene nada que ver con mi fic, pero aun así creo que nos afecta a todos los Gleeks... Cory Monteith ha sido ingresado hoy en una clínica de desintoxicación. Ha sido por voluntad propia y yo personalmente estoy muy orgullosa de que él mismo haya tomado esa decisión. Podéis apoyarlo en Twitter a través del hastag #WeSupportCory o escribiéndole a CoryMonteith. Chicos, hoy no importa a que ship pertenezcamos, hoy todos somos Gleeks y tenemos que estar con Cory.
Los Tutoriales de Sexo son Porno, Imbécil.
Cuando Darren abrió los ojos a la mañana siguiente, se dio cuenta de tres cosas: la primera, que ya era de día; la segunda, que no había nadie en su cama; y la tercera y más tranquilizadora, alguien se estaba duchando en su casa. Sonrió recordando la noche anterior y mariposas volaron en su estómago. Se puso de pie y se desperezó, estirando los brazos mientras caminaba hacia el cuarto de baño en busca de Chris. De repente, cuando estaba a punto de abrir la puerta, se dio cuenta.
Él nunca había tenido sexo con un hombre.
No podía simplemente entrar allí, donde Chris estaría desnudo. ¿Qué haría? ¿Meterse en la ducha con él? ¿Se masturbarían? Darren empezaba a sentirse enfermo. Le gustaba Chris. Mucho más que eso, sentía algo por Chris. Y sabía que algún día, si tenían una relación, tendría sexo. No le molestaba; de hecho, lo deseaba. Pero se sentía perdido e inexperto y eso era una sensación nueva para él. Nervioso y asustado, emprendió camino hacia el salón y se sentó en el sofá con su ordenador. "Sexo gay", escribió en Google.
Era estúpido. ¿Qué demonios pretendía encontrar? ¡Él ya sabía como tenían sexo dos hombres! Quizás esperaba encontrar consejos, trucos... un tutorial. "Porno", se dijo, "los tutoriales de sexo son porno, imbécil". Darren no se había dado cuenta de que el agua había dejado de correr en la ducha y mucho menos de que Chris estaba detrás suya, con una expresión indescriptible en la cara.
- ¿Qué estás haciendo, Darren? -Preguntó, haciendo que su compañero de reparto saltase del sofá, tirando el ordenador al suelo.
- ¡Joder, Chris! Me has asustado -La culpabilidad era patente en su cara.
- ¿Y bien? -Inquirió Chris, alzando una ceja.
- Yo... Bueno, tú... Te estabas duchando... Y no sabía que hacer... -Dudó y miró a Chris, solo para apartar el rostro avergonzado- ¿Qué se supone que tenía que hacer? Entrar ahí y... ¿Y qué?
Chris sintió muchas cosas a la vez. Vergüenza ajena, desespero, ternura, diversión... Darren enarcó una ceja mientras vio como el rostro de Chris empezaba a enrojecer, hasta que rompió en carcajadas.
- ¿Qué es lo que te hace tanta gracia? -Preguntó fastidiado.
- Ven aquí, Darren -Sonrió, sentándose en el sofá y dando una palmada sobre este para que Darren se sentase ahí-. Ya te dije anoche que nunca te haría hacer nada... ¿Qué es lo que ocurre?
- Chris, te deseo -Chris enrojeció, como cada vez que Darren decía algo así-. Te deseo mucho, pero no sé nada sobre esto. Soy virgen, por decirlo de algún modo, y no quiero decepcionarte. No te lo tomes en el mal sentido, pero si fueras una chica, habría entrado en la ducha contigo; sin embargo, pensar en tu cuerpo desnudo, excitándome y sin saber que hacer... me asustó.
Chris miró a los ojos de Darren, su rostro de cachorrito abandonado, y lo besó. Darren se sorprendió por como esto seguía haciéndole temblar después de todos los besos de anoche. Pero Chris no lo besaba como anoche, no era igual en absoluto. Sus besos le estaban calmando, le decían "te esperaré". Chris se separó de él y suspiró, con una enorme sonrisa adornando su dulce rostro. Le cogió ambas manos entre las suyas y las besó también.
- ¿Qué es esto, Darren? ¿Estamos juntos?
- Sí -Contestó Darren de inmediato, tan rápido que hizo que una risita se le escapara a Chris-. Pero necesito que seas paciente conmigo. No sé como hacerlo, no sé como decírselo a la gente.
- Lo seré -Lo estaba mirando a los ojos con tanta intensidad que Darren juró que se derretía-. Esto es lo que vamos a hacer -Dijo, acercándose a Darren y rozando su nariz con la suya-: Vamos a volver a la cama, veremos todas las películas absurdas que te apetezcan y pediremos comida a domicilio. No voy a dejar que abandones tu dormitorio hoy.
- ¿Y eso por qué? -Sonrió Darren, tímidamente.
- Porque quiero que sepas que puedes pasar todo el día conmigo en la cama sin tener que hacer nada que no quieras hacer, Dare.
- Dilo otra vez.
- Que puedes pasar... -Chris fue interrumpido por la risa de Darren.
- Eso no, mi nombre.
- Dare -Dijo Chris, extrañado.
- Me encanta -Darren le besó, sosteniendo su rostro con ambas manos.
Pasaron todo el día tal y como Chris había dicho, acurrucados, dándose cariño y viendo películas de humor fácil, las favoritas de Darren. Sus piernas estaban entrelazadas bajo las sábanas y los dedos de Chris estaban perdidos entre el pelo de Darren.
- Me siento ofendido como actor, como productor y como director ante estas películas, Dare -Dijo distraídamente-. Son malísimas. Una basura.
- La próxima vez elijes tú -Darren sabía que era inútil intentar convencerlo de que las películas tenían su gracia, así que decidió rendirse de inmediato.
Chris parecía haberse dado por satisfecho, ya que empezó a acariciar con la nariz el cuello de Darren. Este seguía mirando la televisión, lo que provocó un mohín del más alto. Empezó a depositar besos castos por toda la piel visible del otro, respirando agitadamente en su cuello.
- Chriiiis... -Darren giró el cuello para mirarlo- Si querías dejar de ver la película, solo tenías que decirlo.
- Está bien. Quiero dejar de ver la película -Contestó, besándole las comisuras de los labios.
- Dijiste que no teníamos que hacer nada que no quisiera hacer -Bromeó Darren.
- ¿No quieres besarme?
- Siempre -Darren rió antes de tomar a Chris por la nuca y acercarlo a sus labios.
Estuvieron besándose un buen rato, más o menos película y media, hasta que el estómago de Darren empezó a rugir.
- Lo he pillado, Criss -Dijo Chris, apartándose-. Voy a pedir la cena.
- ¿Te podré seguir besando luego? -Preguntó Darren, tirando de la muñeca de Chris hacia la cama e impidiéndole levantarse.
- Si te portas bien, sí -Chris se sacudió y fue hasta el teléfono para pedir la comida.
Darren se quedó mirándolo desde la cama. No se podía creer el día que había tenido. Y sí, el día, porque ni siquiera habían pasado 24 horas desde que se atrevió a besar a Chris en su sofá. Aun así, con tan poco tiempo, ya se sentía como si llevase toda la vida con él. Tampoco era tan raro, a fin de cuentas llevaba toda la vida esperándolo. Admiró la figura de Chris, tan alto y tan delgado. Estaba de espaldas y Darren habría deseado saber como despegar sus ojos de su trasero. Riendo quedamente, se levantó y fue a abrazar por detrás a su novio, quien dio un saltito cuando notó la erección de Darren en su trasero. Se apresuró en terminar de pedir la comida y colgó el teléfono.
- Si quieres que sea paciente contigo, tienes que dejar de hacer eso -Susurró Chris con la voz entrecortada.
- ¿Por qué? -Preguntó Darren con voz inocente, mientras se pegaba más a él.
- Dare, cariño... -La voz aguda de Chris mientra se daba la vuelta para enfrentarlo le hizo reír- Porque si no paras, voy a hacértelo aquí mismo -Susurró en su oído-. Y me gustaría que nuestra primera vez fuera con tu consentimiento.
Los ojos de Chris parecían más oscuros, el deseo plasmado en cada centímetro de su rostro. Darren se asustó por un momento, pero inmediatamente lo besó, rozando las erecciones de ambos. Acalló con sus labios los gemidos que salían de la boca de Chris, quien lo agarraba por la cintura casi haciéndole daño. Era salvaje. Se parecía bastante a la escena que habían grabado en el Prius. Se necesitaban, pero no románticamente. Necesitaban el cuerpo del otro. Sexo. Sexo en la forma más oscura y sucia que podían imaginarse. Chris ya se veía triunfante cuando sonó el timbre de la puerta.
- Debes estar de broma -Jadeó.
Darren se limitó a mirarlo con los ojos cargados de frustración y fue a abrir la puerta. Cuando volvió con las pizzas, ambos se acomodaron en el sofá y empezaron a comer. Cenaron en silencio, haciéndose el amor con los ojos. Cada vez que Darren veía a Chris coger un trozo de pizza y llevárselo a la boca, la pizza dejaba de ser pizza. Se estaba volviendo loco. Estaba demasiado excitado como para comer... al menos, comida. Y lo peor de todo es que Chris no parecía darse cuenta. Seguía comiendo de esa forma tan sensual, relamiéndose los labios, gimiendo cada vez que saboreaba un nuevo bocado. Pero Darren se dio cuenta, no era tonto. Nadie disfruta tanto de una pizza. Chris estaba provocándolo, convirtiendo una acción inocente en probablemente lo más obsceno que Darren había visto nunca. Joder, y como lo estaba disfrutando.
- Bueno, creo que debería irme.
- Espera, ¿qué? -Darren fue sacado rápidamente de sus ensoñaciones- ¿Por qué?
- Tenemos que grabar mañana temprano y no creo que deba presentarme con la ropa de antes de ayer -Respondió Chris, poniendo los ojos en blanco.
- Ponte algo mío.
- Darren, no seas ridículo. Se darían cuenta. Además, no tienes ningún pantalón que me quede bien, hobbit.
- Entonces pasamos mañana temprano por tu casa y te cambias antes de ir al set -Replicó Darren, ignorando la burla.
- ¿Madrugarías por mí? Dios mío, estoy emocionadísimo -Se burló Chris.
- Sigue comiéndote la pizza así y no habrá nada que no haría por ti.
Chris casi se atraganta al oír ese comentario. La mirada de Darren estaba fija en sus labios, los puños apretados a ambos lados del cuerpo. No pudo evitar reírse.
- Me quedaré -Besó a Darren en la mejilla y añadió en su oído-, pero no pasará nada. Quiero que estés seguro.
- Estoy seguro -Contestó de inmediato.
- No. Estás cachondo. Se parece, pero no es lo mismo -Argumentó Chris antes de llevarse otro trozo de pizza a la boca.
Darren rodó los ojos y suspiró. Chris tenía razón: no podía dejarse llevar por el calor del momento sin saber como reaccionaría una vez estuvieran... en ello. Tendría que conformarse con dormir juntos una noche más.
