DISCLAIMER: Los personajes se pertenecen a ellos mismos. No tengo ninguna relación ni con Darren Criss, ni con Chris Colfer (ya quisiera yo), ni con Ryan Murphy ni con Fox. La historia, eso sí, es mía y solo mía.
GÉNERO: Romance/Humor.
PAREJA: Darren Criss/Chris Colfer.
RATING: M
N/A: Yay! Supongo que todos los lectores Klainers y CrissColfers que os mováis por Tumblr y estéis al tanto de los spoilers, estaréis bien felices con esta semana que hemos tenido. Algunas de las revelaciones me han dado muy buenas ideas para el fic, pero para capítulos más adelante. :) Espero que por ahora disfrutéis este, ¡que viene con una buena bomba!
Era suficiente por ahora.
Era media mañana y Chris aun no había tenido noticias de Darren. Después de dos llamadas perdidas y un mensaje de texto del cual no había obtenido respuesta, el castaño estaba empezando a preocuparse. No era propio de Darren ignorar el teléfono móvil; sabiendo eso, quedaban dos opciones: a) Darren se encontraba muy mal o b) Darren estaba ignorando a Chris. Este no estaba muy seguro de que opción le gustaba menos, así que decidió quitarse las dudas yendo a casa de su pareja. Rebuscó entre su colección de DVD los títulos más románticos que tuviera, escogió una botella de vino y emprendió el camino hasta el apartamento de Darren. Cuando llamó a la puerta, su novio abrió con una sonrisa que pronto se transformó en una mueca de espanto.
- Chris, ¿qué haces aquí?
- No me has contestado al móvil en todo el día y decidí venir a ver como estabas -Contestó Chris, intentando parecer casual-. ¿Te pillo en mal momento?
- No, no... Bueno, me duele un poco el estómago... Preferiría estar solo -Murmuró Darren, entrecerrando la puerta hasta dejar el espacio suficiente como para asomarse él.
- No seas tonto, deja que cuide de ti -Insistió el más alto, empezando a mosquearse.
- Chris, apreció tu preocupación, pero...
- ¿Darren, va todo bien? -Se oyó una voz desde el interior de la casa.
- ¿Quién hay ahí? -El estómago de Chris dio un vuelco. "No seas celoso", se dijo; aunque no sirvió de nada.
- Nadie, ha sido la televisión -Mintió Darren.
- Mientes fatal, Criss. ¿Qué está pasando?
- ¡Darren, cielo, ven aquí! -Se oyó de nuevo.
Esta vez, Chris pudo identificar perfectamente que se trataba de una voz de mujer. Le dirigió a Darren la peor de todas sus miradas antes de empujarlo y abrirse paso hasta el salón de la casa. Lo que vio lo dejó de piedra. Sentados en el sofá estaban los señores Criss, Cerina y Charles, quienes lo miraban sonrientes, ajenos a la conversación que había tenido lugar en la puerta principal. La sangre huyó del rostro de Chris en el momento en el que se dio cuenta de que se había puesto celoso de la madre de su novio. Ni siquiera notó que Darren estaba a su lado hasta que este habló.
- Mamá, papá, os presento a Chris Colfer. Chris, ellos son Charles y Cerina.
- ¡Es un placer, Chris! -La madre de Darren se abalanzó sobre Chris, sonriendo, y le dio un beso en la mejilla- Tenía muchas ganas de conocerte, Darren no para de hablar de ti.
- Encantado, chaval -El padre se limitó a darle un fuerte apretón de manos con una afable sonrisa en el rostro.
- Igualmente. Yo... no esperaba verlos aquí -Sonrió Chris, avergonzado-. Pensé que Darren estaría solo, disculpen. Será mejor que me vaya a casa, no quiero molestar -Las palabras salían atropelladamente de entre sus labios mientras rezaba internamente porque los padres de Darren aceptasen su retirada.
- ¡No digas tonterías, quédate a comer con nosotros! -Replicó la señora Criss- Además, has traído vino -Añadió con una risita.
- Eh, Chris, ¿por qué no me acompañas a la cocina? -Intervino Darren.
Ambos caminaron hasta la cocina en completo silencio y, cuando entraron, Darren cerró la puerta tras de él. Se miraron durante un momento, en silencio, hasta que Chris reunió el valor para hablar.
- Lo. Siento. Mucho -Susurró, puntualizando cada palabra y con las manos tapándose la boca. Darren no contestó, si no que continuó mirándolo fijamente-. No sabía que estarían aquí, ¿por qué no me lo dijiste?
- Chris -Suspiró el moreno-, he llamado a mis padres hoy porque quiero decirles que estamos juntos. No quería que lo supieras porque no sé cómo van a reaccionar y no quería que pasases por un mal trago en el caso de que se lo tomasen mal.
- Dare, estoy aquí para pasar por esto contigo -Dijo Chris, acercándose a él y tomándolo de la mano-. Por un momento pensé...
- Sé lo que pensaste -Le cortó Darren con una voz que sonaba a reprimenda-. Hablaremos de eso luego. Ahora, por favor, ¿puedes quedarte e intentar actuar de la forma más normal posible?
- Está bien -Se rindió Chris.
Se encaminaron de nuevo al salón con los platos y los cubiertos para Chris. A pesar de los nervios que atenazaban su estómago, Chris tuvo que recordarse a sí mismo que era actor y que podía utilizar eso para salir del apuro. La comida transcurrió de forma tranquila, amenizada con conversaciones triviales. Cerina era una mujer muy dulce y parecía fascinada por conocer a Chris, no solo porque este era el compañero de Darren, sino porque ella parecía ser una gran fan de Kurt y Blaine y de Glee en general. Charles, en cambio, era un hombre más calmado aunque igual de amable que su esposa. Cuando todos habían acabado el postre, Darren carraspeó para ganarse la atención de los tres comensales y empezó a hablar:
- Bueno, supongo que os preguntareis por qué os he invitado a venir hoy... -Comenzó, pero se detuvo nervioso. Chris le dio un apretón de manos por debajo de la mesa para infundirle coraje- Desde hace algún tiempo he estado... ehm... luchando contra algo dentro de mí y no quería... quiero decir, no me sentía... preparado, eso es, preparado para decíroslo.
- Darren, cielo, ¿estás enfermo? -Preguntó Cerina, con una leve nota de preocupación en su voz.
- ¿Qué? No, mamá, estoy bien. No es nada de eso -Darren casi rió por la ocurrencia-. Lo que intento deciros -Continuó, poniéndose serio de nuevo- es que me he enamorado. Estoy enamorado y feliz y quiero que vosotros también estéis felices por mí.
Darren tomó la mano de Chris y entrelazó sus dedos encima de la mesa para que sus padres pudieran verlo. No sabía de qué otra manera decirlo, no creía que hubiera ninguna forma fácil para decirle a tus padres que después de 26 años, eres gay. Los señores Criss miraron a las manos de Chris y Darren entrelazadas y luego sus miradas se unieron. Se miraron a los ojos por unos segundos hasta que Cerina sonrió levemente y le dio un beso cariñoso en la mejilla a su marido.
- Te lo dije -Dijo con voz cantarina.
- ¿Qué? -Alcanzó a decir Darren antes de que su padre se pusiese a reír- ¿Qué está pasando?
- Darren, soy tu padre y te quiero. Para mí siempre vas a ser el mejor hijo, cantante y actor del mundo... pero sé que hay cosas que no se pueden actuar -Comentó, tomándole la mano a su esposa-. Nos alegra mucho que por fin te hayas decidido a contarnos esto.
Chris y Darren se miraron estupefactos, sin saber muy bien de que estaba hablando Charles. Chris sonrió, pensando que al menos se lo habían tomado bien, y Darren le respondió la sonrisa de inmediato. Sentía que la presión en el pecho, los nervios, habían desaparecido.
- A eso se refiere papá, cariño -Intervino Cerina-. Hemos visto esa mirada. Qué demonios, el mundo entero ha visto esa mirada. Y quizás vuestros fans crean que es Blaine mirando a Kurt, pero nosotros somos tus padres y supimos desde el primer momento que era imposible que estuvieses actuando.
- No sé si agradecer la comprensión u preocuparme por mis técnicas de actuación -Replicó Darren a modo de broma. Chris rió-. Gracias por tomároslo así, de verdad, esto es muy importante para nosotros.
- ¿De qué otra manera nos lo íbamos a tomar? Somos tus padres, siempre estaremos para ti. Y no es que haya sido una sorpresa -Dijo Charles-. Lo que no comprendo es por qué os ha tomado tanto tiempo abriros con nosotros.
- ¿Qué quiere decir? -Preguntó Chris, desconcertado, hablando por primera vez en la conversación.
- ¡Ay, pero contadnos cómo pasó! -Interrumpió la señora Criss, ignorando así la pregunta de Chris.
Al final de la tarde, Darren y Chris estaban en la puerta del apartamento despidiendo a los padres de Darren. Tras un par de invitaciones a la casa familiar por parte de la señora Criss, por fin se fueron y los jóvenes actores se encontraron solos al fin. Darren estaba con la espalda pegada a la pared; parecía exhausto, pero una gran sonrisa se había asentado en su rostro después de la gran confesión. Se encaminó al salón, donde Chris estaba recogiendo las tazas de café que habían usado y lo abrazó por la espalda. El castaño soltó lo que tenía en las manos y se dio media vuelta para poder abrazar a su novio.
- Hola -Susurró Darren con una pequeña sonrisa ladeada.
- Hola -Respondió Chris también en susurros. Apoyó su frente contra la de Darren y lo miró a los ojos-. No ha ido nada mal, ¿eh?
- En absoluto. Gracias por estar aquí conmigo.
- Siempre.
Seguían hablando en susurros, sin saber muy bien por qué. Estaban juntos, teniendo por fin un momento de intimidad y sentían que no había nada más allá de su abrazo; el mundo no existía a su alrededor. Darren se irguió un poco para alcanzar los labios de Chris y se hundió en un beso lento y profundo. Lo necesitaba, necesitaba sentir que Chris estaba ahí para él, en ese momento y cada vez que él lo necesitase, que serían todos y cada uno de los días de su vida. Se besaron durante segundos, minutos, quizás horas. Ni siquiera sabían dónde estaban, solo eran ellos y sus besos y su amor rodeándolos y llenando el lugar. El pulso de Chris cada vez más acelerado, el aire escapando de los pulmones de Darren. Se abrazaron más fuerte, si es que eso era aun posible, y dejaron de besarse, jadeando. Chris dejó escapar una pequeña risa.
- Me dejas sin aliento -Dijo, citando a Kurt.
- Que tonto eres -Sonrió Darren, acariciándole la cara-. Aun tenemos que hablar de tu escenita de celos.
- Confiaba en que no te acordarías -Se quejó Chris, soltándose del abrazo y continuando con su tarea de recoger la mesa.
- ¡No me huyas! -Rió Darren- Solo quiero saber que se pasó por tu cabeza para pensar que podría tener a una mujer aquí después de estos días contigo.
- Bueno, Darren, empecemos porque hace unos días eras heterosexual. Eso, sumado a la conversación que tuviste con Ryan de la cual no sé nada, la llamada que colgaste ayer cuando llegue al parking, el hecho de que no quisieras dormir conmigo y que hoy no me contestases al móvil... Creo que mis celos estaban bastante bien fundamentados -La risa de Darren le interrumpió, pero hizo caso omiso-. De todos modos, no eran celos... Tenía miedo de que te hubieras arrepentido.
- Christopher Colfer -Darren acunó el rostro del más alto entre sus manos y lo obligó a mirarlo directamente a los ojos-. Ya te dije que jamás me arrepentiría de esto. Ryan me pidió que no te hiciera daño, ya sabes que él te quiere mucho, y eso me hizo pensar que quería hacer las cosas bien contigo. Quiero intentarlo, quiero que tengamos una relación normal y no voy a dejar que la opinión de la gente se entrometa entre nosotros. Pero necesitaba que mis padres lo supieran antes que el resto del mundo, por eso los llamé ayer. Esto es nuevo para mí, es confuso y va a ser difícil muchas veces, pero el qué dirán nunca será una de nuestras dificultades; puedo prometerte eso.
- Eres un sueño, Darren Criss -Suspiró Chris.
- You make me feel like I'm living a Teenage Dream... -Canturreó Darren, con una sonrisa en su rostro.
No era una sonrisa normal. No era la que llevaba al trabajo todos los días. Esa era la sonrisa que solo le podía dar a Chris. Quizás, algunas veces, Blaine se la daba a Kurt; pero no pasaba nada. Porque Darren sabía en lo más profundo de su ser, aunque no lo dijera, que él amaba a Chris del mismo modo en que lo hacían sus personajes.
- Darren -Lo llamó Chris, sacándolo de sus ensoñaciones.
- ¿Sí?
- Antes le dijiste a tus padres que estabas enamorado.
- Sí -Contestó con voz queda, mirando a los ojos a su pareja. Chris supo que eso era todo lo que iba a obtener porque, como ya sabían, Darren no era bueno expresando sus sentimientos.
- Yo también te quiero.
Los ojos de Darren brillaron, fijos en los de Chris, y suspiró con una gran sonrisa antes de besarlo. Ese beso de Darren era el equivalente al "te quiero" de Chris. Y era suficiente por ahora.
