Era Imposible que pasara..
Capitulo 8: Nunca regresaras el tiempo…
A veces no has pedido desaparecer… yo si, pero esta es la vez, en que mas lo eh deseado.
-¡Dime que no es verdad! , mientes es así... ¿Porque lo haces?-dijo el joven chico al mirarla, seriamente, a la vez frio, le recordaba a el día que lo conoció, mas era a la vez sumamente diferente, porque ahora no estaba asustada… solo estaba destrozada, en todas las formas que alguien puede estar destrozado.
-No miento y lo sabes…no quería decirlo… porque quiero vivir feliz mis últimos días…-dijo al limpiarse algunas lagrimas traviesas que escapaban de sus jovenes eh inocentes ojos esmeralda, lo miro como el jamás pensó que ella lo miraría, estaba triste, pero era mil veces peor que eso, y el que pensó que algo peor que su tristeza no podía existir.
-¡no digas cosas que todavía no pasan, eres tan tonta!…-mascullo entre dientes, al aferrarla a sus brazos, cerrando sus puños a los costados, si alguna vez pensó que le gustaba sentir su corazón, ahora deseo de nuevo… no tenerlo, no quería tenerlo, porque solo lo destruía, como ahora estaba completamente destruido, pero era pero porque el dolor no terminaba.
-Syaoran, déjame, me lastimas…duele-escucho el susurro de la voz quebrada, de la chica, estaba perdiendo la poca razón que tenia.
La separo un poco de si mismo, mientras la miraba fijamente, un segundo, solo un segundo, que pareció eterno, ella estaba llorando, la hizo llorar…como el prometió no hacerla llorar, que clase de criatura era… porque ni siquiera era humano, era tan malvado que la hizo llorar, miro sus ojos verdes, cristalinos por las lagrimas.
-perdóname, lo siento…-susurro suavemente en su cuello, la abrazo como si en cualquier instante fuera a desaparecer para siempre…aunque a decir verdad el pensó que así sería en algún momento, cuando esa frase volvió a reproducirse en su mente.
Quiero vivir feliz mis últimos días…
Sabia que era demasiada felicidad para el solo, alguien como el, no tenia permitida tanta dicha, seguramente rebaso esa imaginaria cuota que cada persona tiene asignada de felicidad.
No vivirás más de lo que ya has vivido…
Se estaba derrumbando, no quería, tenia que ser fuerte… pero… en ese momento, con esos cálidos brazos rodeándola, definitivamente cualquier intento de parecer fuerte se había desvanecido, quería dejar de llorar, mas la chica no podía, todo lo que antes no quiso llorar se estaba escapando en esos instantes, acaso podía ser peor, sabia que viviría poco tiempo… mas no pensó que le parecería tan poco cuando se acercara el fin.
Un futuro no es algo en lo que puedas pensar…
Para ella no existía el futuro, solo el presente, porque ...Desde que tiene uso de razón se le advirtió que moriría, mas su vitalidad y energía la hicieron pensar por un instante que eso no pasaría, mas el destino parece no quererlo así, después de años de una infancia y una vida feliz las tragedias la siguieron, incluso una… que pensó tan lejana eh incluso llego a pensar no llegaría, porque no la sentía, moriría de la misma enfermedad que mato a su madre cuando tenia tres años ,ni siquiera la recordaba claramente, según parecía ,no solo había heredado sus ojos sino algunas cosas mas… sus tía nunca la quiso según le mostraba, no le interesaba, era algo sumamente obvio, al ella desaparecer todo pasaría a manos de ella, simplemente le daba el hogar… porque sabían que pronto ya no estaría, que cruel es este mundo… para la gente que esta sola…
Lo único que creyó tener era la persona que le brindaba una pequeña calidez, se estaba aferrando a ella en este momento , no podía dejar de llorar porque ,sabia que en algún momento volvería a estar sola, ahora seria para siempre, porque no deseaba a ninguna persona a su lado, además de la que la mantenía sostenida en sus brazos, si no fuera por esos cálidos y extraños brazos se quebraría como se quiebran la figuras de cristal al tocar el frio y duro suelo, en miles de fragmentos…millones…billones…trillones… de fragmentos…polvo…aire…la nada…
Eres nada y no podrás cambiarlo nunca…
Sollozo mas fuerte mientras se aferro con todas la fuerzas que su pequeño cuerpo podía llegar a tener, no quería irse, para ser llevada, a un lugar que desconocía, solo imaginaba que seria frio, y solitario como antes se había sentido, cuando se llevaron a su hermano, su primo. Su madre y su padre desapareciendo como ella desaparecería.
No me dejes, tengo mucho miedo…
¡No te dejare!, volveré…
Rompieron esas promesas, ¡no debió ir lo sabia!... pero fue, odiaba a esas personas que lo obligaron a ir, apretó los labios solo necesitaba seguir sollozando, esa guerra era horrible, no entendía mucho, pero se imaginaba… su hermano no regreso, ni regresaría nunca.
Eres una mala influencia, y no contaminaras a mi hijo…
¡No!, ¡no lo hagan! no...Porque estaré sola…-sollozo, pero la gran dama, no la escucho, o no le intereso.
¡No! No querría regresar a ese momento… cuando se llevaron a su primo, Syaoran era lo único… que podía decir tenia ahora, pero también la separarían de el, esta vez no serian personas, sino el mismo universo, destino, tal vez incluso la realidad, no lo soltaría.
Entonces escucho su voz.
-No llores...Por favor...No lo hagas-dijo abrazándola todavía mas fuerte, sentía que en vez de calmarse los sollozos de ella aumentaban.
-No quiero que me alejen de ti…-dijo sollozando todavía con el rostro oculto en el pecho del peligroso pero perturbado chico.
-Nadie lo hará...no importa que pase ni la misma muerte me alejara de ti-escucho su voz seria y decidida, parecía incluso enojado con algo o alguien.
-¡Me moriré! Eso no lo puedes cambiar-dijo la pequeña y llorosa chica, sollozando… ¡Como deseaba cambiar esa afirmación!
-Yo buscare a cualquier persona o magia, lo que sea, para que tu vida permanezca aquí conmigo, ¡lo hare!-dijo mirándola a los ojos decididamente, le sonrió… a pesar de que el se sentía abatido, le causo furia, porque no permitiría que algo tan insignificante pasara encima de el, era muy poderoso, haría lo que fuera, si su vida significaba algo era el hacer que Sakura no desapareciera.
Después de estar así de juntos, Syaoran la abrazo y al cabo de un rato se la llevo lejos de ahí, al tranquilo y pacifico lago…el que tanto quería.
-no me dejaras… ¿verdad?..-murmuro la dormida y frágil Sakura, ese nombre le iba como anillo al dedo, siempre fue así, Pero mas que nunca lo parecía en verdad.
-Shhhh...Tranquila no lo hare-murmuro a la chica en sus brazos, estaba pensado… en que podría hacer para mantenerla con vida, no se resignaría a perderla irremediablemente, si existía alguna posible razón para usar su fuerza o cualquier habilidad que poseyera, era salvar a esa persona importante para el, llamada Sakura… ella no contaba con nadie, nadie mas… que el mismo, por lo que la chica había contado alguna vez.
2 Meses después...
-¡ven!..¡No te quedes ahí!-grito la chica sonriendo, mientras corría hacia el chico, lo hacia de manera tan despreocupada que cualquier persona que los viera, diría que seguramente eran una pareja de adolecentes común y corriente, típicos, normales, sin preocupación alguna, mas halla del propio instante que vivían.
- ¡no corras es peligroso!-dijo mientras corría de una manera un poco mas rápida a la normal, aunque seguramente muchos dirían, es joven y muy fuerte…solo eso.
El, la alzo en el aire, con el mismo impulso que tenia, mientras la sorprendida chica solo dejaba escapar risas, si estuvieran en un lugar publico, la gente hablaría, porque se suponía que esta clase de cosas son incorrectas…al menos para personas como la tía de Sakura, que muestran una falsa mascara de rectitud, pero dentro de su propia casa dejaba morir a Sakura sin el mas mínimo remordimiento, Syaoran se pregunto en una milésima de segundo mientras todo eso sucedía, aun con Sakura riendo estrepitosamente con su angelical, musical eh incluso dulce voz en…una clase de "hubiera"
¿Qué pudo haber sucedido si el hubiera continuado siendo un humano, un simple y burdo adolecente, si hubiera existido ese futuro…vivir, crecer y envejecer donde eventualmente moriría?
Imaginar eso no era muy difícil, al menos no ahora, aunque su vida no hubiera sido feliz, al menos no al tener todo planeado desde que nació.
-no me perdí de mucho –pensó.
Su vida de humano la sabia perfectamente, a pesar de no haberla vivido, porque se la repitieron cientos de veces hasta el cansancio, el hubiera seguido creciendo preparándose, después lo comprometerían con alguna chica rica, como lo hicieron, después heredaría el legado de su familia, se casaría, tendría herederos, luego estos crecerían y repetirían lo mismo, ese era su vida de humano, nada que hubiera llegado a extrañar…
"Hasta ahora"
Esa vida tal vez no le parecería tan poco atractiva si la chica en cuestión fuera Sakura…pero ella no era de esa vida, otra época, nunca la hubiera conocido, porque no existía, así que hubiera sido imposible, aun si permaneciera como un humano.
Mucho tiempo atrás…
Todo el cuerpo le dolía, incluso podía sentirlo palpitar del dolor, cada latido era doloroso, estaba cubierto de tierra y polvo, varios raspones en el cuerpo, esta vez se había excedido, pero odiaba perder, no pudo evitarlo, había peleado en un duelo con Eriol, pero el muy infeliz le había tendido una trampa, cuando iba a vencerlo no se dio cuenta que el giro hacia otra dirección diferente a la que espero y lo venció…apretó los ojos, se sentía miserable, supuestamente el chico, era amigo de la familia… porque su familia era amiga de su familia, una razón personal definitivamente no era, por voluntad jamás seria ni siquiera conocido de ese tipo tan irritante, era como su rival, siempre competían.
Syaoran Li es una persona demasiado orgullosa para dejarse vencer por otra persona, y el nunca permitió eso, excepto esta vez ,estaban en un duelo de espadas…supuestamente entrenando, como cualquier otro día, pero el insensato de Eriol empezó a vociferar que era muy lento, entonces…perdió el control , empezó a pelear enserio, pero se dejo llevar por la ira , Eriol termino hiriéndolo mientras también lo derrotaba, lo dejo tirado en el suelo, diciéndole que no peleaba a su nivel, ¡si el muy canalla lo gozaba! quería verlo humillado, no lo soportaba se creía la ultima gota de agua en el desierto, el muy inútil, pero ya vería le ganaría, el que estaría derrotado en el suelo seria otro.
Nadie humilla a un Li…
Se levanto del suelo, pero en cuanto lo hizo, sintió una punzada en todo el cuerpo y volvió a caer desplomado.
¡Joder! se sentía tan débil, ni levantarse podía, que clase de idiota era, tenía que levantarse, era de debiluchos estar vencido como cualquier basura, su cuerpo no hacia lo que el quería.
"No me vencerá ese inútil"-se repitió por enésima vez, desde que se vio atrapado por la espada del chico pelinegro de sonrisa falsa burlona.
Se levanto con toda la fuerza que le podía quedar, no quería que lo vieran de esa manera, así que con todo el dolor de su cuerpo, más un orgullo quebrado, entro a su casa sin ser visto en ese estado tan deplorable, corrió por el corredor de manera que no fuera percibido, todo le dolía demasiado, cuando hubo llegado a su habitación finalmente se desplomo, como un peso muerto.
Estaba recargado en la puerta pensado, sonrió burlonamente al pensar que la señora de la casa daría el discurso de su vida si lo veía así, seguramente lo regañaría por ser imprudente, o incluso por haber perdido, podía esperar lo que fuera, deshonroso o incluso detestable.
No sabría que esperar de esa mujer que se hacia llamar su" señora madre" je… que de madre solo tenia el titulo, porque no lo era, no de la manera tradicional mejor dicho.
Sonrió de manera fría mirando a la absoluta nada. Ieran Li era la persona mas fría que pudo haber conocido. Ella le dio la vida pero no la consideraba como tal.
Nunca entendió como una persona tan fría tuvo unas hijas…sus hermanas… tan... Como decirlo…"efusivas, cariñosas, escandalosas era el termino correcto"
Desearía elegir su propio destino, envidiaba un poco a sus hermanas ,porque no compartían ese destino que a el le fue asignado, un intento de vida planeada…desde que nació… tan aburrido y superficial, se puso de pie con dificultad, se miro en el espejo de su amplia habitación, se veía tan deplorable , ni siquiera era lo suficiente fuerte para luchar contra el destino que le escogieron, tan patético era acaso, apretó los puños hasta que estos alcanzaron un color blanquecino por la presión ejercida, sintió otra punzada de dolor que le recorrió el cuerpo, pero en lugar de hacer una mueca, cerro mas fuerte el puño, una persona demasiado débil… quería ser mas fuerte, eso era lo único que deseaba, ser fuerte para deshacerse de todos, solo quería ser el mejor.
"Venceré a todos aunque me cueste la vida…"
Miro su reflejo, mientras aparecía una mueca burlona nuevamente en su rostro, tal vez lo habían vencido esa vez, pero la próxima, no lo permitiría.
Una batalla perdida, no significa que la guerra lo esta…
Cuando le llamaron, no contesto, se había quedado dormido, por suerte nadie entraba a su habitación por mismas ordenes que dio un rato antes, ser el elegido tenia ciertas ventajas, mas no las suficientes para retenerlo.
Estaba caminado por la calle era algo tarde, pero no era algo demasiado importante para mantenerlo alerta o algo por el estilo, era lo suficientemente fuerte para defenderse de cualquier persona, por mas malvado o armas que pudiera tener.
Enfrento a Eriol, y le gano, aunque tenia un sabor amargo en la boca, pensó que se sentiría feliz, cuando lo vio derrotado como el mismo había estado antes, incluso peor, pero solo sintió mas furia, porque se vio reflejado ahí, su vida no tenia un motivo real, todos los humanos eran tan débiles y el era uno, atado a la debilidad de la calidad humana, nunca podría cambiarlo, seguía sintiendo que su vida era algo que ya había vivido, le parecía tan conocida que no necesitaba estar ahí para saber que sucedería, y a si fue.
"Syaoran, debes prepararte pronto te harás cargo de la herencia familiar…"-En su casaTodo es familia, porque tiene que sacrificarse por una familia que no lo aprecia, quien les da ese derecho.
"Syaoran, tienes que conocer a la familia Fujiwara te casaras con su heredera en un tiempo."-Tiene que pasar el resto de su vida con una persona que no soporta solo por que su estúpida familia lo quiere así, si tanto lo quieren pueden hacerlo ellos, porque el no lo hará.
"Syaoran, compórtate como la persona que eres, harás lo que se tiene planeado. "-se ha cansado, se ira de esa locura, no quiere familia, ni herencia, ni matrimonio, quiere irse y eso hará.
En cuanto le han dado órdenes como si de un títere se tratase, se ha hartado, decidió que no lo soportaba más.
Abandono lo que antes llego llamar familia, estaba en la fiesta de su compromiso, si es que a eso se le podía llamar alguna clase de celebración, donde se anunciaría que su legado al fin pasaría a el, su compromiso con alguien insoportable, y como si fuese poco el títere de su familia también tendría que aceptar sacrificarse por el bienestar de esa dinastía a la cual odiaba por elegir su vida.
Diría "que estúpida persona", si no fuera que el títere era el mismo.
Salió de sus pensamientos, estaba en el balcón, traía su traje de gala, abajo se veían todos los invitados, en la escalera subía la familia junto con la que todos decían "afortunada" chica elegida para el, todos con lujosos ropajes, su madre tenia su fría mano sobre su hombro, mirándolo fríamente, los invitados sonriendo hipócritamente, apretó los puños, en ese momento si no quería ser débil… debería abandonar todo, su única salida era esa botella, pero jamás pensó que fueran tal la magnitud de su deseo de poder absoluto hasta que vio aquello.
Tomo la pequeña botella de cristal, lo creía una tontería, pero su familia se decía manejaba magia, así que para el todo podía ser posible, Solo deseaba ser invencible, y no tener que pensar en nada que no fuera el mismo, vivir su vida de manera libre. Cuando apareció esa milagrosa botella con un contenido rojo escarlata.
Tenía una idea de lo que podría ser, pero jamás pensó que seria así, tan sencillo como quitarle un dulce a un bebe, su salida estaba escondida entre las reliquias de su familia, solo tenia que buscar bien, y así había sido, encontró lo que buscaba, había escuchado alguna vez sobre ello, pero al verlo pudo saber que era real.
Sangre de vampiro…
Veneno o salvación.
Cualquier cosa que fuera le era útil, si llegaba a ser veneno, al menos no tendría que continuar con esa vida tan miserable, si era su salvación, tendría lo que deseaba más que nada en el mundo.
Jamás estaré junto una persona tan patética como tu…
Esas palabras las había susurrado al oído a esa joven chica, la cual era llamada por todos los invitados "su prometida", desde hace una horas, cuando hubo llegado a su lado, fingió bailar unos instantes ,la odiaba ,por eso le dijo aquello, observo que esas palabras la hirieron como era su intención, ya que la chica lo miro con confusión, supuso que había quebrado su burbuja de felicidad, sonrió burlonamente y se alejo cuando vio que ya no notarían su ausencia, camino por el frio pasillo, hasta su cuarto, al fin cumpliría su deseo…
Ser invencible… como nadie en el mundo
Para que nadie le obligara a hacer cosas que no deseaba, la absoluta libertad en todos los sentidos… si nadie era lo suficiente fuerte para detenerlo, podría hacer lo que quisiera, sin ninguna represalia ni amenazas, saco de su bolsillo la oscura botella, sonrió burlonamente, era su salvación lo podía sentir, era fuerte, tanto como para soportar algo así, así que sonrió, abrió la diminuta botella y bebió hasta la ultima gota.
Cuando la ultima gota toco su garganta, se sentía raramente bien, aunque un segundo después, sintió que le faltaba el aire, abrió sus ojos, sentía que moría, porque de verdad lo estaba haciendo…quería respirar pero sus pulmones no obtenían el aire suficiente, su garganta se quemaba, junto con todo su cuerpo, su corazón latía tanto que le zumbaban los oídos, no era débil, tenia que soportarlo, si había alguien que lo soportaría seria el, no moriría, no lo haría quería ser invencible….
Si no duele no sirve, que esperabas….
Esa voz era su conciencia… o tal vez estaba muerto… tal vez solo dormía y todo fue un sueño, tal vez podrían ser demasiadas posibilidades…
Se encontraba desplomado en el frio suelo, inconciente y ajeno a todo... Mientras un hilo escarlata escapaba de la comisura de sus labios.
