Quinn estaba recostada leyendo su libro como de costumbre, cuando escuchó que la puerta se abría

¿Sigues molesta? – dijo sin quitar la mirada de su libro

¿De cuándo acá te importa lo que sienta? – la miró con incredulidad

No te confundas, no me interesa – le dio a vuelta a la página de su libro

Eres… eres increíble – la fulminó con la mirada

Mira, no te soporto cuando estás de buenas, menos cuando estás de malas, así que sólo acuéstate y cállate – señaló un lado de su cama

Te dije que dormiría en el suelo – honestamente Rachel esperaba que Quinn insistiera

Como quieras - dijo sin despegar la mirada del libro

Rachel molesta jaló la almohada en la que tenía Quinn recostada su cabeza quién la miró molesta

Es MÍ almohada – tiró la almohada al suelo y comenzó a tender las cosas para dormir

Que estupidez – cerró su libro y miró a Rachel quitarse la ropa para quedarse en ropa interior - ¿Qué haces? – preguntó sobresaltada

Me cambio, si no quieres ver, puedes cerrar los ojos o bien, salir de la habitación – le sonrió hipócritamente mientras se daba la vuelta para ir por su pijama. Quinn se tapó y se dispuso a dormir.

¿Rachel? – preguntó a la silueta que tenía de frente, miró el reloj y aun era de noche

¿Esperabas a alguien más? – la miró con picardía

Rogaba por no esperarte a ti – trató de no mirar a la morena que tenía en frente con ropa interior

Creo que si quieres mirar – tomó el rostro de Quinn que estaba sonrojada por sentir su rostro tan cerca de los pechos de la morena

¡Aléjate! – dijo sin dejar de mirar esos enormes pechos que tenía asomándose traviesamente tan cerca a ella

¡Vamos, quieres hacerlo! – tomó una mano de la rubia y la colocó en uno de sus pechos comenzó a amasarlo. Gimió mientras se mordía el labio

Quinn se había sonrojado y le dio la espalda a la morena. Quién molesta la volteó para que la mirara y se posó sobre ella poniendo un muslo en la entrepierna de la rubia

Déjate de niñerías, sabes que quieres esto igual o más que yo – atrapó a la rubia con sus manos

¿Piensas violarme? – dijo muy cerca de los labios de Rachel, sentía como su respiración golpeaba su rostro

No, tu quieres sexo, y eso lo que te voy a dar – presionó el centro de Quinn con su pierna, quién soltó un gemido

Eres una puta ofrecida – le jaló el cabello para hacer su cabeza hacia atrás para dejar el cuello de la morena a su disposición – te voy a enseñar a no jugar con fuego – se lanzó al cuello de la morena mientras le tocaba el trasero. Y movía sus caderas con locura

La rubia se levantó exaltada… bastante mojada… de nuevo. Esto se hacía costumbre, y Quinn no quería que eso sucediera, el soñar con Rachel se hacía costumbre y todo por andar de mirona. Una vez la vio mientras se cambiaba y había que aceptar que la morena tenía un trasero espectacular y si a eso le agregaba que tenía muchísimo tiempo sin sexo daba cómo resultado amanecer mojada todos los días. Sin duda era la razón del porqué su rutina se había resumido a darse una ducha por las mañanas y dedicarse a su libro todo el santo día.

Miró el reloj y ya eran las nueve de la mañana. Dio un vistazo a la morena que dormía en el suelo. Sacudió su cabeza y se dispuso a desayunar

Rachel despertó y miró el reloj ¡las tres de la tarde! Se levantó exaltada y de nuevo en pijama caminó a la sala, donde estaba Quinn leyendo

¿Por qué no me despertaste? – le reclamó

No es mi deber – le dio vuelta a la hoja de su libro

Pero lo podrías hacer por educación – dijo enojada

No lo creo – la miró, en el pijama corto… de nuevo - ¿disfrutas de pasearte por toda la casa con ese pijama tan corto? – le dijo con asco

¡Es un pijama por el amor de Dios!

Un pijama que te hace ver como una exhibicionista que eres

Puedes hacer lo mismo si quieres, además, si no te provoco nada, no entiendo por qué te molesta – dijo molesta

Porque lastimas mi vista – le escupió con odio – además no lo haría, si cuando estoy con ropa normal te me insinúas todo el tiempo, no quiero verte cómo una urgida cuando me veas con ropa tan… tan… pequeña – dijo sin mirarla

Eres una egocéntrica – le lanzó un cojín

Tengo razones para serlo, mírame – la retó

Deberías mirarme a mí, al menos de vez en cuando

Lo he hecho, lo suficiente – claro que no le mentía, claro que la había visto

Tocaron la puerta y Rachel miró a Quinn con cara de "no hemos terminado" Quinn no le tomó importancia y volvió al libro.

Abrió la puerta y estaba ahí un chico musculoso, en camiseta que mostraba sus perfectos brazos y su abdomen marcado

Brad ¿Cierto?

Si, ¿donde pondré la cama? – no pudo evitar mirar las piernas perfectas de Rachel, quién se dio cuenta y rápidamente se disculpó para ir a cambiarse dejando a Quinn que le mostrara donde iría la cama

Quinn se dirigió con el chico y se mordió el labio al ver a un chico al fin, un chico que se veía totalmente buenísimo

Soy Quinn – le estrechó la mano al chico

Brad – le estrechó la mano también – ¿es usted la pareja de la señorita Berry?

Se supone – dijo con cara de pocos amigos

¿Se supone? – arqueó las cejas sonriendo cuando sintió las manos de Quinn pasando por su abdomen

Digamos que me gustan… más masculinos – no le importaba parecer una zorra, necesitaba sexo y lo necesitaba ya, si no, tendría que ceder a Rachel, idea que le desagradaba por completo

No entiendo –revisó que Rachel no los viera

No te preocupes por ella – está buscando ropa, digamos que alguien la escondió – rió – preocúpate por mí – lo besó con necesidad y lo puso contra la pared

¿En serio quiere esto? – dijo nervioso mirando si no llegaba la morena

Sin duda alguna – se dirigieron hacia el cuarto de mantenimiento y Quinn enredó sus piernas en la cintura del chico y comenzó a hacer movimientos candentes sobre él

Rachel se puso ropa de Quinn ya que no encontraba la suya por alguna razón. Fue a reunirse con los chicos pero no los encontró. Extrañada caminó hacia la cocina, a la sala, pero no había señas de ellos.

Quinn lamía los pezones del chico que ahora estaba sin camisa y el llevó su mano a el centro de la morena en forma de "agradecimiento" eso la tomó por sorpresa y no pudo reprimir un gemido fuerte que los hizo reír

Rachel escuchó un ruido que provenía del cuarto de mantenimiento y caminó hacia él. La puerta estaba entreabierta, la abrió rápidamente y ahí estaba Quinn encima del chico que estaba sin camisa y tenía su mano en la intimidad de la rubia. Los chicos se dieron cuenta de la presencia de la morena y se separaron rápidamente. Ambos la miraron, no mostraba expresión alguna. Cerró los ojos y respiró hondo

Lárgate – le ordenó al chico quién recogió su camisa y corrió rápidamente, meterse con los Berry era estar en verdaderos aprietos

Quinn no podía ni mirarla, siempre pensó que no le importaría si Rachel la veía con alguien más, pero esto era vergonzoso, además, se sentía mal por Rachel quién seguía en silencio con una mirada inexpresiva

Rachel – se acercó a la morena

Aléjate – la empujó - ¿por qué insistes en humillarme? – comenzó a llorar

Escúchame – le tomó el brazo a la morena que estaba dispuesta a lanzarla de nuevo

Muérete – lloraba desconsoladamente – te odio

No, no lo haces – la puso contra la pared – déjame explicarte

No hay nada que explicar, todo estaba demasiado claro, ¿no crees? – le escupió las palabras con odio

LO NECESITABA, ¿SI? – tomó el rostro de la morena para que la mirara

Para eso me tienes a mí, tu esposa – le pegó una cachetada

Quinn se tocó el área del golpe y respiró hondo, cerró los ojos y miró a la morena

Lo necesitaba porque desde el maldito día en que te vi en ropa interior no hay noche que no sueñe que te estoy cogiendo, no hay día en el que no despierte mojada, no hay día en que no tenga que levantarme con una ducha fría por eso tengo que leer, para no mirarte

Rachel estaba sin palabras. Sus respiraciones chocaban, la miró a los ojos

Por eso, porque no quiero tengo que demostrarme que no me gustas, que es sólo necesidad de sexo – dijo mirándola con detenimiento

No creo que sea eso lo que quieras – acabó con las distancia que había entre sus labios con violencia. Le mordía los labios a la rubia, saboreaba la lengua juguetona de Quinn que le pedía más

¿Qué sabes de lo que quiero? – rió y siguió besándola hasta que la tiró a la cama

TARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN! ¿Qué piensan? JAJAJAJAJA tenía que hacerlo :$ dejen su comentario *-*

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