5. El baile
Cuando llegaron a la torre de Tokio, la gente se quedo mirando, los cefirianos y el autozamita se notaban bastantes nerviosos por la mirada de la gente, ya que era raro ver a gente vestida de etiqueta en la torre de Tokio, maravillados con Tokio, los extranjeros volteaban a todos lados, rápidamente fueron al estacionamiento de la torre donde siempre estaba estacionado el coche de Marina.
-¿Esto es Tokio?...vaya es fascinante-, comento Paris muy animado, todos los Cefirianos hablaban entre ellos de cómo era Tokio. Marina se paro en frente de una Suburban muy lujosa, -chicos suban, Marina les abrió las puertas y los chicos se quedaron extrañados, -¿Qué es esta cosa Marina? Pregunto Guruclef desconfiado, -Es para transportarnos, como una nave del planeta de Aguila, solo que esta no vuela, súbanse y les explico en el camino, los chicos se empezaron a acomodar, Marina le hizo señas a Clef con el dedo para que se subiera al lado de ella, Marina cerró las puertas y emprendieron el viaje hacia la fiesta. Mientras Marina iba manejando los extranjeros veían las luces de noche de Tokio, estaban fascinados, menos Águila, ya que constantemente decía que su planeta tenia mejor tecnología. –¿y todos los días viajan en una nave así?- pregunto Guruclef a Marina, -bueno, yo tengo digamos una nave mas chiquita para cinco personas que es la que usamos Anaïs, Lucy y yo para la escuela, esta es de mi padre-, dijo Marina con una sonrisa.
Llegaron al salón donde se desarrollaría el baile, como la familia Ryuuzaki daba esplendidos donativos a la universidad de su hija, tenían trato preferencial para todo, incluyendo la asignación de las mesas y los boletos gratis para los cefirianos. Cuando les estaban señalando la mesa en donde estarían sentados, Marina casi se desmaya del susto, vio en una de las mesas sentado a Shun. El chico se paro para saludar a Marina, cuando venia caminando hacia ella. -¿Quién es ese chico?-, pregunto Guruclef en tono serio, -Es Shun Clef, pero no se qué demonios hace aquí-. Marina miro molesta a Shun, -¿qué haces aquí?-, comento molesta, tomando la mano de Clef, el mago se sorprendió pero estrecho su mano más fuerte. –Qué lindo recibimiento Marina, te ves hermosa, tus padres me pidieron que viniera a conocer a tus amigos-, dijo con todo sarcástico, mirando fríamente a sus acompañantes, -Ah! Fácil: Ellos son Paris, Latís, Ráfaga, Águila, Presea, Caldina, a Lucy y a Anaïs ya las conoces y bueno ya puedes largarte-, dijo groseramente.
Shun frunció el ceño, -pero que nombres tan extraños, pareciera que no son de aquí-, comento el enamorado de Marina, -en fin, pero no me has presentado a la persona que tienes a tu lado y a la que le estas tomando la mano, -su nombre es Clef-, dijo Marina cortante, -Mucho gusto Clef yo soy Shun el prometido de Marina-, dijo Shun en tono burlón para hacer sentir mal al mago y lo consiguió cuando vio que este soltó la mano de la guerrera del agua. –¡Eso no es cierto Shun! ¡Tú no eres mi prometido y jamás lo serás! ¡PORQUE YO NO TE AMO Y NO ME INTERESA CUANDO DINERO TENGAS…ANTES ME LARGO DE TOKIO QUE SER TU ESPOSA!-, dijo Marina gritando, en ese momento, todos los presentes en el baile voltearon a ver el incidente, -¡TE GUSTE O NO TU SERAS MI ESPOSA, TUS PAPAS SE ENCARGARAN DE QUE ASI SEA, TU ERES MIA!-, diciendo esto, Shun tomo el brazo de la Guerrera con agresividad, -¡QUITALE LAS MANOS DE ENCIMA ESTUPIDO!-, grito Guruclef, empujando al chico, -¡No me toques idiota! -, dijo Shun empujando a Clef. Paris, Latís, Águila y Ráfaga estaban a punto de intervenir cuando llego el director de la facultad. –Srita. Ryuuzaki ¿qué sucede aquí porque tanto alboroto? Comento el director enojado. –Un simple malentendido y una persona que no tiene por qué estar aquí ¿o le recuerdo que mis papas dan múltiples donativos a la universidad?, nos está molestando, así que por favor pídalo que lo retiren o llamo a la policía-, comento Marina en todo desafiante al director.
Todos los presentes sabían que la universidad tenía el nivel de investigación que poseía gracias a la familia Ryuuzaki, sin embargo, Marina jamás se comporto en esa forma, siempre fue una chica sencilla, es más muchos casi no la veían en el campus, ya que solo la veían en clase y menos restregando en la cara la ayuda de sus padres hasta ahora. El director se aclaro la garganta, -está bien Srita Ryuuzaki pero no es correcto que diga eso enfrente de todos sus compañeros-, dijo regañándola el director, -Sabe que es la primera vez que hago esto, el no tiene boleto y vea me lastimo el brazo-, Marina se acerco al director y le mostro su brazo que tenia la marca de los dedos de Shun, el director volteo a ver a Shun, -Señor, le voy a pedir que se retire, la Srita esta lastimada, si no se va, llamaremos a la policía-, Shun volteo a ver con odio a Marina, -¡quieras o no serás mi esposa, eso es lo que quieren tus padres!-, dijo con tono amenazante. Cuando se volteo para darle la espalda, sintió un tirón en su saco. –Mas te vale que no te le vuelvas a acercar-, le dijo Clef tomándolo del saco y de la corbata, -o no sabes de lo que soy capaz de hacer-, el mago lo miro fríamente y con odio, Shun jamás había visto una mirada asi y sintió miedo, -Ráfaga, saca a este imbécil de aquí-, comento Clef, -Ráfaga asintió y se llevo al susodicho de un fuerte jalón hacia la calle-. El director veía impactado la escena, pero no podía hacer nada, además, Marina, Lucy y Anaïs jamás habían dado problemas. –Srita. Ryuuzaki, veo que sus acompañantes no son del campus, ¿son de alguna otra universidad?-, dijo el director para clamar la tensión que se sentía, -Son extranjeros, son amigos míos de toda la vida y mi familia-, dijo Marina con una sonrisa, -entonces sean bienvenidos a tomar clases en el campus cuando gusten-, diciendo esto el director se fue dejando al grupo solo.
-¿Te encuentras bien Marina?-, comento Paris preocupado por Marina, -Si gracias Paris-, dijo Marina con voz triste, -Anaïs ¿te molestaría que bailara con Paris esta pieza?, dijo con voz suplicante, como si estuviera a punto de llorar, -Por supuesto que no Marina, adelante-, dijo Anaïs con una sonrisa sincera, Marina asintió y arrastro a Paris a la pista de baile. Todos los demás chicos se sentaron, Guruclef se veía triste por lo que presencio y porque Marina prefirió bailar con Paris. Los veía bailar y noto que Paris, trataba de hacerla sonreír, sin embargo, Marina tenia agachada la cabeza. –No estés triste Guruclef-, dijo Lucy acercándose a él, tal vez no quiere preocuparte-, dijo Lucy tiernamente, -yo se que ella te quiere-, el mago volteo a ver a Lucy sorprendido, -deberías decirle tus sentimientos-, Guruclef se levanto y se dirigió hacia la pareja.
-¿Interrumpo?- dijo Clef acercándose a Paris, -no para nada maestro, es más creo que es justo lo que necesita-, dijo Paris, dejándolos solos. –¿Te encuentras bien Marina?- pregunto el mago con tono triste. –Estoy apenada contigo por todo lo que tuviste que presenciar-, dijo Marina con una lagrima en los ojos, -¿quieres salir a conversar?-, dijo el mago para tratar de animarla, -si-, fue lo único que contesto. Se dirigieron hacia el jardín del salón antes la mirada de todos sus amigos, Presea veía molesta la escena, sobre todo cuando vio que Guruclef tomo la mano de Marina.
-Pues yo creo que ese chico es muy guapo, Marina debería de hacerle caso, además con su temperamento, yo creo que sería bueno para controlarle el carácter ¿no creen?- dijo Presea muy animada ante la mirada incrédula de 7 pares de ojos, -¿Qué estás loca?- contesto Águila muy molesto, -Ese tipo es un cretino, además la estaba lastimando, ¿cómo puedes pedir algo así si ella es tu amiga? además yo creo que hace muy buena pareja con el Gurú ahora que el decidió crecer- continuo Águila. -¡Jamás en tu vida vuelvas a decir eso Águila lo entendiste!- dijo Presea levantándose. Paris, Latís, Anaïs, Lucy, Caldina y Ráfaga no sabían qué hacer, miraban tensos la escena, -Yo se que nunca has olvidado al Gurú de Céfiro, pero tienes que aceptar que si él quiere a Marina ¡tú no puedes hacer nada Presea!, además no sé si este dispuesto a seguir siendo tu plato de segunda mesa, con estos 3 años, ¡ya me cure de espanto!-, dijo Águila levantándose, -Caldina, ¿me permites esta pieza? -, dijo Águila muy molesto tratando se zafarse de la situación, Caldina solo le dio un vistazo a Ráfaga mientras el asintió con la cabeza y se dirigió hacia la pista de baile con Águila, todos miraron a Presea e inmediatamente se pusieron a platicar entre ellos ignorando educadamente a la armera.
Mientras en el jardín, Marina se sentó en una banca y Clef la imito, a Marina, no le salían las palabras. Clef la tomo de la mano y eso la consoló. –Gracias-, dijo Marina suspirando, -no sé qué sería de mi si no hubieras estado-, finalizo Marina con la cabeza abajo. –Ese tipo es un cretino, no puedo creer que tus padres te quieran casar con el-, dijo Guruclef con tono molesto. –No se Clef, pero en cuanto regresen mis padres, hablaré con ellos-, dijo Marina viendo las estrellas, Clef se percato de esto, -¿En qué piensas Marina? Pregunto el mago, -en todo lo que ha cambiado en mi vida-, dijo Marina en tono triste. -¿Sabes Clef? Cuando recién conocí a Lucy y Anaïs, no quería ser su amiga, quería regresar a Tokio y vivir mi vida normal, ahora no puedo vivir sin ellas, cuando conocí a Ascot, se volvió parte importante de mi vida, siempre velo por mi y estuvo ahí cuando lo necesite, pensé que no podía vivir sin él, pero las cosas cambiaron y ahora rara vez pienso en el-, Clef se sintió un poco molesto con las palabras de Marina y la soltó, pero ella volvió a tomar su mano, -Cuando te conocí Clef, ¡cómo te odie!-, dijo Marina volteando a ver al mago con una sonrisa que el correspondió, - cuando regresamos la primera vez a casa, estaba arrepentida ya que no era tu culpa…era nuestro destino, moría de ganas por disculparme, cuando tomaste mi mano, sentí algo extraño por ti, pero tus ocupaciones y tu cargo en Céfiro hicieron que ese sentimiento se enterrara ya que jamás me corresponderías, pensé que Ascot era una buena opción, pero que equivocada estaba…-, dijo esto Marina volteando a ver al mago. –Cuando empezamos a estudiar juntos no estaba segura de cómo seria, siempre fuiste muy estricto y tus porrazos en la cabeza eran el recuerdo más inédito que tenia de esa realidad-, dijo sobándose la cabeza, Clef se sonrojo, -pero cuando empezamos a convivir, me di cuenta de que, no importa donde este, no importa si mis padres me quieran casar con alguien a quien no quiero, no me importaba tu apariencia de niño de 10 años…no quiero estar sin ti…pero tengo tanto miedo de no ser correspondida, porque siempre tuve presente tus ocupaciones y tus obligaciones como para fijarte en una niña como yo-, finalizo Marina dejando al mago perplejo, jamás se esperaría la confesión de sus sentimientos en ese momento, soltó la mano de Marina, se levanto y dio unos pasos lejos de Marina, trataba de asimilar lo que le acababa de decir y no le salía nada, la amaba, era cierto, pero estaba confundido.
Ella se asusto, vio que le estaba dando la espalda, Marina agacho la cabeza pasaron unos pocos minutos cuando Marina se levanto, -discúlpame, no quise incomodarte Clef, después de todo, creo que lo más conveniente es casarme con quien mis padres deseen, ya que ahora si no tengo nada que me ate a Céfiro, mis padres decidirán mi futuro de ahora en adelante-. Diciendo esto Marina, corrió hacia el baño del salón, Clef se quedo ahí parado y durante un buen rato se quedo sentado en esa banca donde Marina abrió su corazón y el no pudo decirle nada porque estaba confundido. Había esperado tanto tiempo por esto, alguien lo amaba, alguien bueno, de corazón puro, sin embargo, la diferencia de edad y de experiencia era una brecha demasiado grande para no tomarla en cuenta. El era un viejo cascarrabias, ella era divertida, el era responsable, ella lo era también, pero no del modo que él era, el era reservado, ella era abierta, el era prudente, ella era impulsiva, el tenia más de 700 años, ella solo contaba con 21 años y le estaba entregando su corazón, pero todo la separaba de ella.
Marina llego con sus amigos y todos notaron que las cosas con el mago no habían salido bien, -Perdón chicos por la tardanza, pero ya regrese-, dijo Marina con una sonrisa fingida, -¿dónde está Guruclef?-, pregunto Lucy preocupada, -Se quedo a tomar un poco de aire pero no creo que tarde, vengan vamos a divertirnos-, dijo Marina tratando de aparentar entusiasmo, -Espera Marina,-, dijo Lucy, mira lo que nos regalaron nuestros novios,- continuo emocionada, Maria vio los dijes de Lucy y Anaïs, el Lucy con un rubí precioso, y el de Anaïs con una esmeralda igual de precioso-, estos tienen la bondad de transportarnos a Céfiro cuando queramos, dijo, ya no necesitaremos estar las tres juntas para venir y cuando tu tengas clases con Clef o Anaïs y yo queramos ver a Paris y Latís, podremos hacerlos individualmente, ¿qué te parece?-, pregunto Lucy emocionada.
Marina se sintió morir, ella ni de chiste tendría un dije, alguien que la amaba tendría que darle un regalo así para que ella pudiera regresar, pero nada la ataba a Céfiro, -Es fabuloso Lucy, me alegra que tengan como ir y venir de Céfiro porque yo ya no pienso regresar-, dijo Marina con una sonrisa fingida. Presea sonrió gustosa después de escuchar eso. Águila se dio cuenta y soltó su mano. -¿Qué quieres decir con eso Marina? Pensé que Guruclef y tu…-pregunto Paris cuando Marina no interrumpió, - Clef es solo mi amigo chicos, no confundan las cosas, además el tiene su puesto y yo mis ocupaciones aquí-, dijo con un nudo en la garganta. –Pero yo pensé que Guruclef te …-, estaba diciendo Latís cuando Águila lo interrumpió. –¿quieres bailar Marina? Mira que Presea ya no es mi novia y me gustaría que una chica linda como tú me concediera una pieza? Marina abrió los ojos de par en par, no tanto por la invitación a bailar, si no por la noticia de que ya no estaba con Presea, además de todos los presentes, Presea no le quedo más que sonreír, –Ehhh este si gracias-, dijo Marina tomando la mano de Águila, en ese mismo momento llegaba Clef a la mesa vio la escena de Marina tomada de la mano de Águila, solo agacho la mirada. -¿Por qué esta bailando Águila con Marina y no con Presea?-, pregunto el mago molesto, -Porque dijo Águila que ya no tenía novia y quería que una linda chica como Marina le concediera alguna pieza-, dijo Lucy tratando de darle su merecido al mago por hacer sufrir a su amiga. Presea solo veía consternada la situación, ya tenía tiempo que Águila y ella tenían problemas, pero jamás pensó que se portara tan canalla y sacará a Marina, ya que…desde que tomaba clases con Guruclef, Presea le declaro sus sentimientos y este al no corresponderle abandono el castillo y por esto nació el rencor hacia ella. –Bueno Guruclef, ya que Marina está bailando con Águila, ¿no te gustaría bailar conmigo?- dijo Presea coquetamente, -No Presea gracias, esperare a que llegue Marina de bailar con Águila porque ella es mi pareja-, dijo el mago con voz cortante.
Cuando termino la música, Marina y Águila se acercaron a la mesa y sirvieron la cena, la mesa estaba muy animada platicando, bueno 6 de ellos, ya que Marina, Clef, Águila y Presea se encontraban en una situación demasiado incomoda. -¿Qué demonios es eso? Se parece a las criaturas de Ascot-, dijo Ráfaga señalando el platillo, las chicas rieron, -Es langosta Ráfaga…anda pruébala, te va a gustar-, Marina estaba jugando con su cena cuando de repente Clef toco su espalda, -¿no tienes hambre?-, dijo el mago preocupado por la inapetencia de Marina, la conocía perfectamente bien y sabia que la forma como actuó en el jardín lastimo a la chica. –"¡Pero qué pregunta tan estúpida! Como si no supiera el cómo me siento"-, si…me encuentro bien- concluyo la guerrera del agua tratando de no voltear a verlo. La cena termino y empezó nuevamente la música para bailar, Guruclef se levanto y jalo a Marina para la pista de baile, Marina bailaba con el con aire ausente.
El mago no sabía cómo sacarle platica hasta que Marina hablo, -Lucy me conto que ella y Anaïs recibieron unos dijes por parte de sus novios y que tienen la bondad de hacerlas ir y venir de Céfiro, ya no necesitamos estar las tres-, dijo Marina con voz tranquila, -En efecto yo les ayude a forjarlos, pero las necesitaras a ellas para regresar a Céfiro, recuerda que falta tu especialidad y tienes que seguir viniendo a estudiar conmigo-, dijo el mago un tanto avergonzado, no había podido forjar el dije de Marina por su confusión, la amaba pero tenía dudas, por eso el hechizo no funcionó con él, -bueno…creo que es momento de decírtelo, como anteriormente te dije, no hay nada que me ate a Céfiro y…ya no pienso regresar-, dijo la peliazul con una voz triste. Guruclef dejo de bailar, se quedo estático, -¿Pero qué estás diciendo? ¿Por que ya no piensas regresar?-, dijo el mago con tono preocupado tomándola de los hombros, Marina se quito sus manos con fuerza -¡porque simplemente y sencillamente ya perdí 4 años de mi vida desde la última batalla en Céfiro!, Lucy tiene a Latís, Anaïs tiene a Paris, ellas tienen razones para regresar, ya no me necesitan porque su vida está en Céfiro y la mía esta aquí en Tokio… yo no tengo nada-, dijo Marina casi a grito, no quería llamar más la atención después del altercado con Shun, -Me tienes a mí, ¿acaso no basta con mi amistad?...-, Marina le dio la espalda y no pudo contener el llanto, -Latis y Paris le ofrecen una vida llena de felicidad a Lucy y Anaïs, yo también quiero ser igual de feliz como mis amigas, con alguien que me ame, no creo que sea pedir mucho Clef y de verdad discúlpame pero no me basta con tu amistad-, dijo Marina con un nudo en la garganta. –Perdóname Marina, pero no puedo ofrecerte más, entiende yo te amo, pero la brecha que nos separa es demasiada, mi edad y mi experiencia pesan demasiado, pero no quiero dejar de verte-, dijo el mago suplicante, -entonces no me amas Clef, me quieres pero no me amas, cuando amas a alguien puedes dejar todo por esa persona, no importa cómo pero se le ama, por muy grande que sea la brecha se supera y tu solo me quieres -, dijo Marina volteando a verlo, -Por eso no tengo dije Clef, no pudiste forjarlo porque tu no me amas y yo ya no quiero estar donde me lastiman, tengo que continuar mi vida…sin ti-, dijo Marina terminando la conversación, Clef no pudo decirle nada, simplemente no podía, ella tenía razón, casi en todo, no era que no la amará estaba confundido, veía a sus amigas y a los demás bailar, divirtiéndose, era más que obvio que no quería estropearles la fiesta.
Marina sonrió discretamente y bailo con sus demás amigos cefirianos, el autozamita la saco varias veces, empezaron a platicar de cosas de Tokio, siempre comparándola con Autozam, eso desesperaba a Marina, pero empezaron a entablar una buena amistad. La noche concluyo y todos fueron a la casa de Marina a dormir, cuando iban en la camioneta, Águila se subió como copiloto de Marina para ver las bondades de sus naves dejando a Gurú sentarse con Presea, Águila no lo hacía con mala intención…simplemente, quería hacer reventar a Presea. Los demás miraron extrañados la escena, más sin embargo, dada la cara de Marina y Clef, era lo más prudente. El mago insistió infinidad de veces que regresaran a Céfiro, pero una Marina muy molesta después de la 10 vez que lo menciono grito, -¡¿Qué no entiendes Guruclef? A esta hora esta la torre de Tokio, mañana abren temprano, si tantas ganas tienes de irte yo misma te llevaré pero será hasta mañana, además todos quieren conocer Tokio así que si les quieres arruinar el fin de semana es tu problema! – termino una Marina furiosa, la noche no había ido nada bien, todo le salió mal, el mago no tuvo otra que callarse recargarse en el respaldo, cerró los ojos y se sobo las sienes, -"que cambio tan terrible tuvo nuestra relación"-, pensaba con tristeza.
Llegaron a la casa de Marina y todos quedaron sorprendidos al ver lo lujosa y lo grande que era, bueno exactamente no era como el castillo de Céfiro, pero contaba con suficientes habitaciones para todos. Marina se estaciono y todos bajaron. –Bueno, hemos llegado, pasen-, dijo mientras baria las puertas y prendía las luces, hay suficientes habitaciones chicos, instálense en la que gusten-, obviamente las parejitas se acomodaron en un solo cuarto, mientras que Águila, Guruclef y Presea estaban indecisos en donde dormir, -ustedes pueden dormir en cualquier cuarto, si me necesitan, el mío esta al fondo del corredor, buenas noches-, dijo Marina despidiéndose de sus amigos y entro a su cuarto, cuando se encerró y se puso su pijama empezó a llorar, se sentía fatal por las palabras del mago, -"¿no te basta con mi amistad?" menuda idiotez-, estaba dando vueltas en su cuarto cuando alguien toco la puerta, abrió ligeramente esperando que no fuera el mago. –Marina disculpa, ¿estás despierta?- dijo una voz masculina, la voz que jamás pensó que podría tocar, -Águila…que pasa-, pregunto Marina sorprendida, -¿Puedo pasar?- comento Águila entrando al cuarto de la guerrera.
