N/A: No voy a aburriros ni a contaros lo ASQUEROSA que es mi vida en este momento. Me limitaré a comunicar que mi naturaleza voluble es ESPANTOSA y que suspender exámenes no ayuda a ningún escritor de fics, y menos si eres adolescente. Muchas gracias a todos los que revisaron mi fic y / o añadieron mi fic a sus alertas (tanto de favoritos como de autor). Si he conseguido seguir escribiendo es gracias a vosotros / as. ¡Sois mi gasolina! Por cierto, en mi foro de rol {vampireknightroler(punto)foroactivo(punto)com} ¡Nos faltan muchos personajes! Pasaos, os lo RUEGO... Total, que dejo de aburriros y os dejo el cuarto capítulo.

Capítulo 4: Un hermoso juramento

*PdV de Kaname*

Sus labios eran adictivos. No podía dejar de besarla. Era casi tan imposible como intentar contener el mar en una noche tormentosa. Estábamos juntos por fin. Después de todo aquel tiempo, que tan cruelmente nos había distanciado, nuestros cuerpos se tocaban, las pieles se rozaban, las almas se unían.

Una vez escuché que los amantes unían sus almas con un beso...

Realmente deseaba poder congelar el tiempo en ese instante eterno, donde solo estaban ellos dos. Solos. Sin nada ni nadie interponiéndose. ¿Podía haber nada más perfecto? Quizás, pero Kaname no era capaz de pensar en algo que superara lo que sentía en ese preciso momento.

Finalmente, la necesidad de respirar les superó, pero no se alejaron ni dejaron de tocarse. Las manos de su Princesa recorrían su torso, le abrazaban con fuerza como si temiera que alguien o algo fuera a separarle de ella.

Estuvieron así, abrazándose e inhalando la presencia el uno del otro durante varios minutos, hasta que en un solo segundo todo se desvió.

Notó como Yuuki se ponía tensa entre sus brazos, y por fin se dio cuenta de dónde exactamente tenía la nariz... Kaname se quedó totalmente inmóvil, con la cabeza aún entre los senos de su amada, respirando lentamente. Percibió el leve escalofrío que la recorrió, y se preguntó si quizás había ido demasiado lejos.

- Yuuki... Eh, esto... Yo...

Se atrevió a levantar la cabeza con lentitud, como si la joven Sangre Pura fuera a desvanecerse ante un exceso de atrevimiento de su parte.

Lo primero que vio fueron esos ojos borgoña, tan sumamente parecidos a los suyos, mirándole fijamente. Ante su atenta mirada, adquirieron un hipnótico tono carmesí.

*PdV de Yuuki*

No tengo consciencia exacta de cuándo me asaltó, pero lo hizo. La sed traicionera se abrió paso por mi garganta, ignorando mis deseos de contenerla. Aquello no era normal. Me vino de golpe, sin avisar... Toda la frustración de aquellas semanas privada de la excitante presencia de su ancestro parecía haberse acumulado lentamente, sin su propio conocimiento. Pero, oh, sí se dió cuenta... Le bastaron segundos para percatarse.

La sed. La sed que había contenido, la sed que había intentado apaciguar... Se alzó de su letargo, para hacer zozobrar su consciencia como si fuera un tsunami devorando una ciudad indefensa.

Sencillamente imposible de controlar.

Kaname, sin embargo, aún no se había dado cuenta del cambio... ¿O quizás sí?

Yuuki no tuvo tiempo de avergonzarse al percatarse de dónde exactamente había encontrado refugio su amado, pues la niebla de la sed lo consumía todo.

No podía pensar con coherencia, ni controlarse. Ni tan solo pudo advertirle. Sencillamente pasó. Sus ojos se desviaron hacia la pálida piel del cuello, pero anhelaba algo más... íntimo.

Tumbó a su amado sobre el sofá. Sorda y muda, sólo podía pensar en lo bien que sabría la sangre... En lo fácil que sería calmar su sed.

Rasgó la camiseta con las uñas, sin poder detenerse a desabotonarla con tranquilidad. La sed lo consumía todo. Llevaba demasiadotiempo separada de él...

Se lamió los labios, disfrutando de la vista que tenía ante sí. La joven Sangre Pura se deleitó ante la suavidad de la piel, los duros músculos, el torso tan perfectamente tonificado... No pudo reprimirse, y trazó un húmedo sendero desde el ombligo al cuello del sorprendido (y por qué no decirlo, excitado) Sangre Pura, su Príncipe, con la lengua.

Su amado intentó reprimir un gemido, y ella le miró directamente a los ojos, pasando las uñas delicadamente sobre su torso, hasta formar pequeños senderos por los cuales la tan deseada sangre salía con lentitud.

Ante la atónita mirada de su Príncipe, lamió la sangre que escapaba, sellando de paso las heridas. Esa vez Kaname no pudo contener el gemido de placer que escapó de su garganta.

Yuuki lo miró con diversión, sus manos moviéndose cada vez más abajo, hasta dar con la protuberancia en los pantalones del ancestro. La respiración de su amado se entrecortó, y las fuertes manos la retuvieron, alejándola de aquella parte de él. La joven Princesa se limitó a mirar a su prometido como si acabase de quitarle su juguete preferido.

Él se limitó a observarla sin creerse lo que veían sus ojos.

- Yuuki...

La aludida no tuvo tiempo de preguntarse qué pasaba, pues lo siguiente que supo fue que estaba con su espalda contra el sofá, y los colmillos de su amado Kaname en la garganta.

Sin preocuparse en absoluto por tal hecho, mordió de nuevo el pálido cuello que tenía ante sus ojos, sintiendo una ligera carga eléctrica pasar entre ellos cuando nuevamente bebió la sangre de su prometido.

Jamás habían hecho algo así (beber al mismo tiempo el uno del otro)... En ese instante, sus corazones se sincronizaron, latiendo en perfecta armonía. En aquel cálido abrazo, no tenían claro dónde empezaba uno y dónde terminaba el otro, pero tampoco les importaba. Las emociones fluyeron a través de las venas y las arterias, volviéndolos un solo ser durante largos minutos. Eran un circuito casi cerrado.

La sangre que entraba, salía, y volvía a entrar, terminó siendo una misma sangre. La mezcla perfecta de sus esencias.

En esos momentos perfectos, hablaron sin palabras, poniéndose al día mutuamente de todas las acciones que habían llevado a cabo durante su distanciamiento.

Cuando al fin se separaron, (la sangre aún fluyendo de las marcas de colmillos cuello abajo en ambos) terminaron su pacto con un beso sangriento. Las heridas no tardaron en cerrarse, pero la pareja no prestó atención a tan irrelevante hecho.

Agotados como estaban, a penas si les dió tiempo a llegar a la gran cama matrimonial que presidía una de las habitaciones del dormitorio.

*PdV de Idou*

Ella no estaba llorando. Ahora, se que probablemente debería preocuparme el olor a sangre que salía del dormitorio, pero tenía bastante claro de qué se trataba. Yo reconocía ese aroma.

Kaname Kuran-sama había vuelto.

Sabiendo que aquel hecho haría feliz a su Princesa debería haberle alegrado a él también, pero... Lo único que podía pensar era en ese sentimiento tan extraño que apareció de repente en su estómago. Un sentimiento que, a pesar de saber lo erróneo que era, le llevaba a desear que fuese él mismo, y no el Príncipe Sangre Pura, quien saciara la sed de la Princesa. Mientras se alejaba lo máximo posible del mencionado dormitorio, con único propósito de alejarse del embriagante aroma, no pudo evitar pensar:

¿Realmente es tan malo desear ser yo el poseedor de su corazón?

*PdV de Zero*

Al principio no lo noté. De hecho, me pasó totalmente inadvertido hasta que aquel aroma llegó a mi nariz.

Oh, reconocí el aroma. Sin lugar dudas, supe de quién (o mejor dicho, de quiénes) provenía aquel delicioso y embriagante olor.

Apreté los dientes mientras me desviaba de mi ruta original, para dirigirme a los Dormitorios Luna.

Maldito Kuran... Voy a hacer que te arrepientas de poner un solo pie en esta Academia.

*PdV de Takuma*

Estaba yo tranquilamente leyendo un nuevo tomo de mi manga preferido cuando sentí ese aroma.

Mis ojos se desviaron hacia el dormitorio en cuestión por puro instinto, y un leve ceño se formó en mi cara. ¿Ha vuelto? Es decir... ¿Nuestro plan con Kain funcionó?

El noble no sabía exactamente qué le sorprendía más: si el rápido regreso de Kaname o que el plan que había ideado con Senri hubiese dado resultados.

No tuvo mucho tiempo para pensar al respecto, pues la brusca apertura de la puerta principal de los Dormitorios Luna le sacó de sus cavilaciones.

Cuando llegó allí, se encontró con el exhumano, Zero Kiryuu, quien era retenido por Idou.

Lo único del Guardián que no estaba cubierto de hielo era su cabeza.

- ¡Idou-san! ¡Libérale! - se giró hacia El joven Kiryuu, que aún estaba congelado – Kiryuu-kun... Realmente deberías empezar a respetar este lugar. No eres bienvenido aquí, acéptalo. Especialmente en este momento, he de pedirte que te marches... De una u otra forma.

La mirada de odio que le dirigió el Guardián no estuvo disimulada en absoluto.

Viendo esto, Takuma tomó la escultura de hielo y la llevó sin problemas hasta el mismo límite de los Dormitorios Luna. Dejando al adolescente tras las puertas, le hizo un gesto a Idou. Receloso, el ojiazulado liberó al exhumano del hielo que lo había emprisionado.

Ni que decir tiene, el Guardián estaba furioso. Pero Takuma lo ignoró y se dirigió hacia el guarda de las puertas.

- Desde ahora, y por el bien de los alumnos Sangre Pura que habitan en estos Dormitorios, ese Guardián necesitará un permiso escrito del Director Cross para traspasar esas puertas.

El guarda le miró divertido, antes de asentir.

- Si es por el bien de los alumnos... Pero tendré que comentarlo con los Kuran. Ahora vuelvan a sus dormitorios, señoritos Idou-kun y Ichijo-kun.

Ambos asintieron, se despidieron del guarda y volvieron tranquilamente a sus respectivos dormitorios.

Mañana será un día interesante...

*PdV de Kaname (a la mañana siguiente)*

Cuando recuperé la consciencia, lo primero que percibí fue, precisamente, el calo de su cuerpo contra el mío. Nuestras piernas estaban enredadas, al igual que gran parte de nuestros cuerpos. Aún podía recordar con claridad el sabor de su sangre y la mía mezclándose en nuestro beso sangriento. Me detuve a escuchar sus latidos, y sonreí al comprobar que seguíamos sincronizados.

Mientras yo seguía escuchando los latidos de su corazón, con la cabeza entre sus pechos, ella empezó a moverse.

Espera un poco, no quiero que esto termine aún – pensé.

Pero sus ojos siguieron cerrados, aunque una hermosa sonrisa se le dibujó en los labios y sus brazos me apretaron más contra ella.

- Oh, Kaname... Por un segundo creía que todo había sido un sueño... ¡Me alegro tanto de que estés aquí!

Él le dirigió una mirada interrogante. ¿Realmente crees que voy a dejarte ir de nuevo? - parecía decir. Por último, tomó la corbata roja del uniforme de Yuuki, y con ella ató su muñeca a la propia. La joven le miró sin saber exactamente qué pretendía con aquel gesto, pero tras varios segundos le obsequió con una deslumbrante sonrisa.

- Nuestras muñecas están atadas, – le dijo él con seriedad – pero te liberaré. Tan solo quiero dejar claro que, a partir de ahora, tu y yo siempre estaremos unidos. Aunque sea con un hilo imaginario.

Los ojos de la Sangre Pura brillaban con las lágrimas no derramadas, su corazón estaba pleno de amor y felicidad.

- ¿Y quién te dijo que voy a dejar que vuelvas a irte? - le dijo ella, intentando no llorar – No pienso permitir que te escaquees, ¿Entendiste? De aquí a lo que sea que siga a la muerte... No dejaré que te vayas.

El Sangre Pura tomó la delicada y amada cara entre sus manos, antes de besarla con fervor.

Seguidamente, le ofreció sus muñecas desnudas.

- Adelante, mi amada Yuuki. Encadéname a ti. Juro que seré feliz hasta el último día de tu existencia... Porque cuando tu mueras, yo ya me habré ido.

Ella le miró asustada, pero él se limitó a sonreír.

- ¿¡QUÉ! ¡Kaname, yo...!

No pudo seguir, porque él le puso un solo dedo sobre los labios antes de continuar su declaración.

- ¿No lo ves, amada mía? Para llegar a hacerte algún daño, primero deberán matarme a mí... Porque tengo toda la intención de destruir a aquel que lo intente... Lucharé hasta mi último aliento, por ti.

Antes de que ella pudiera contestar tales afirmaciones, o rebatirlas, la calló con un dulce beso francés.

¿Acaso no ves que eres tú quien me mantiene cuerdo?

*PdV de Senri*

Tardaron bastante en salir de aquel dormitorio, pero cuando lo hicieron ambos mostraban una apariencia impecable.
En cierto modo, era como si Kaname jamás se hubiese marchado... Casi.

Yuuki, que hasta entonces siempre se había mostrado impertérrita, parecía rotar a su alrededor, como si él fuera la Tierra y ella su Luna particular.

Sonreí para mis adentros, mientras Rima me daba un palito poka. Realmente, prometía ser un gran día.

Cuando llegó la hora de ir a clases, el Guardián estaba ausente. Tampoco es que se molestara en presentarse a menudo... Pero aquello realmente fastidiaba. Dirigidos por Idou, la Clase Nocturna al completo formó una especie de barrera de cuerpos alrededor de los Kuran.

Ellos se limitaron a dirigir la marcha, aunque ligeramente perdidos en su propio mundo.

Evitaba que unas fanáticas se acercaran demasiado (realmente he llegado a perfeccionar mi mirada de "Aléjate, mortal " desde que Kiryuu quedó como único Guardián) mientras pensaba en las próximas vacaciones. Tan extraño como pueda sonar, yo había aceptado la invitación de Idou para pasar aquel tiempo en su mansión veraniega.

Después de todo, tras la muerte de Rido mamá ha mejorado mucho...

*PdV de María*

Las clases eran realmente aburridas. Por suerte para mi, Kaname había regresado.
Al finalizar una engorrosa clase de Filosofía, Yuuki se tomó unos instantes para hablar conmigo:

- María-chan... Una vez me dejaste ver que sientes algo hacia el exhumano, Kiryuu. Si te pido que tengas cuidado... ¿Atenderás tal petición?

Me quedé ligeramente traspuesta, desde su pequeña "desaparición" Yuuki no había vuelto a ser la misma. Principalmente, me quedó claro lo mucho que odiaba a Zero... Cosa que, viéndolo con perspectiva, me beneficiaba... Pero no tenía claro qué quería decir con aquellas palabras.

- ¿Perdón, Yuuki-sama?

- Si te digo que puedes tener al exhumano... ¿Tendrás cuidado de cómo lo consigues?

Me limité a mirarla atónita, sin dar crédito a lo que escuchaba. ¿Realmente acababa de decir que yo podía tener a Zero? Mi corazón ante la simple idea de tener una oportunidad.

Después de todo, yo no había intentado nada precisamente por ella, ya que quizás (y aclaro: quizás) ella aún le deseaba, aunque fuera solo de aperitivo.

Miré con ilusión a la Princesa Sangre Pura, antes de contestar:

- ¡Po-por supuesto, Yuuki-sama!

Ella me sonrió enigmáticamente, antes de asentir y volver junto a Kaname. Él la abrazó, rodeándole la cintura con un brazo. Se marcharon de vuelta a su dormitorio, dejándome con el corazón pleno.

Zero... Oh, Zero, ¿Podrás amarme?

*PdV de Idou*

Por increíble que parezca, Yuuki me llamó para nuestra partida de ajedrez rutinaria. Cuando llegué a su dormitorio, le comuniqué a Kaname nuestro proyecto con las tabletas de sangre y le mostré todos los documentos.

Él los miró por encima antes de devolvérmelos, alegando que esta noche podíamos dejar el papeleo para después. Jugué al ajedrez con Yuuki (quien por supuesto ganó)y le dejé mis progresos en nuestro proyecto, para que ella pudiera revisarlos y editarlos. Al leer un poco en ellos, me deslumbró con una sonrisa antes de decir:

- ¡Vaya! Veo que has añadido nuevos sabores a las tabletas infantiles... Eres un gran trabajador, Hanabusa. Soy afortunada teniéndote conmigo en esto.

Me sonrojé antes de agradecerle sus palabras y despedirme.

De alguna manera, me siento feliz...

*PdV de Kaname*

Los documentos me dejaron perplejo. Verdaderamente, Yuuki y Hanabusa hacen un buen equipo científico... ¿Por qué me molesta admitirlo?

Mientras jugábamos una partida de ajedrez, Yuuki me explicó los detalles del proyecto y lo bien que estaban recibiéndose las tabletas de sangre. Yo asimilaba la información mientras defendía mi rey de sus avances. Cuando su torre se comió mi alfil, la miré con curiosidad.

- Vaya, has mejorado mucho en este juego, Yuuki.

Ella se sonrojó, y yo me distraje por un instante en la hermosa forma que tenía su sangre de extenderse por sus mejillas de manera equitativa.

- Bueno, Hanabusa estuvo enseñándome a mejorar mis técnicas y al final acabé venciéndole, je je...

La primera vez gané yo (después de una larga y ardua partida) y me gané un beso, pero ella ganó la revancha, y con ella un fuerte abrazo seguido de un importante roce de cuerpos.

Cuando dormimos entrelazados esa noche, el amanecer asomaba tímidamente en el horizonte.

Te amo, Princesa mía...

N/A: Bueno, díganme... ¿Estuvo bien, mal, regular? La verdad que este capítulo me ha sido difícil de escribir. ¿Soy la única o hay alguien más que piense que los últimos capítulos del manga (80, 81) no han hecho más que provocar dolor de cabeza? En serio, empiezo a hartarme de tener tantas preguntas y ninguna respuesta. Además, tanto Zeki hace que me den ganas de vomitar... Si Hino Matsuri deja a Yuuki con Zero, dejo de leer... Y escribo la peor de las peores muertes para él, aunque sea en un fic.

Por otra parte, repito, que mi vida real está siendo un verdadero coñazo... (Puñeteros profes, puñeteros exámenes y puñetera la madre que me parió, por estar todo el rato con lo de "quiero que saques sobresalientes") Y con lo difícil que es leer el manga de VK hoy en día (ni menciono el dolor de cabeza/migraña que me dió al terminar de leer los últimos capítulos), pues... Me estoy centrando – de momento – en otras cosas, como la saga de Percy Jackson y los dioses del Olimpo, de Rick Riordan y un montón de canciones de VOCALOID, un software de músicos virtuales. Creo que escribiré algo de ellos, también... Y de aquí no me extiendo más, que se que ya os aburro.

Besitos, Gabby