Quinn despertó al sentir los labios de Rachel recorriendo su cuello. Cerró los ojos y se dejó querer
¿Quieres algo de desayuno? – dijo con los labios pegados al cuello de la rubia
¿Vas a cocinar para mí? – arqueó una ceja
¡Claro que sí! ¿Por qué no?
No lo sé… no eres mi chacha ni nada de eso, no tienes que hacerlo
Pero quiero hacerlo, soy tu – se acercó a su oído y le susurró – tu mujer – se levantó y se puso en la puerta – vuelvo – le lanzó un beso a Quinn y esta sonrió… después de todo la chica no era tan molesta
Quinn miró el calendario… su sonrisa de pronto desapareció. Sus rasgos se desfiguraron y se sentó en la cama con las manos en el rostro.
Rachel entró a la habitación con una bandeja con comida para Quinn
Bebé, ¿Estás bien? – se sentó al lado de la rubia
Déjame sola – ni siquiera miró a la morena
¿Qué rayos te pasa?
¿Qué si qué me pasa? – habló irónicamente
¡SI! ¡Tú estabas bien! No puedo creer que seas tan cambiante ¿Qué pasa?
Ah, quieres saber mi problema – levantó una ceja
Por favor – bajó la voz y se dirigió a sus labios, pero Quinn la rechazó
Tú, tú eres mi problema Rachel Berry
Qu… ¿Qué? – sus ojos se tornaron cristalinos
Sí, no puedo ser feliz a tu lado, me es imposible – quitó la mirada de la morena… sabía que si la miraba no aguantaría… y tenía un objetivo, un nuevo objetivo y lo quería conseguir
¡Dios mío! ¡Eras una persona completamente diferente hace unos pocos segundos Quinn Fabray! ¿Por qué me haces esto? Te amo, te juro que lo hago, más que nada al mundo
Pero yo no, ¿ok? ¡Sólo déjame sola! – le ordenó a la morena
Ok, me iré… solo quiero sabes ¿Qué hice?
Sólo déjame – ¿Qué iba a decirle? ¿Nada, sólo quiero "negociar" contigo? - necesito estar sola
¿Necesitas algo? – la abrazó – puedo hacer lo que quieras para que estés feliz, lo que quieras
Necesito salir de aquí, de este país, me deprime – soltó de una
No me pidas que te deje, pídeme todo, todo menos alejarte de mí
Quinn se dejó abrazar… para pensar… ¿Qué haría? Necesitaba ver a su familia, su hermana cumplía años en cuatro días, y ella le había dicho antes de que se fuera que lo único que quería para cumpleaños era que estuviera con ella
Puedes ir conmigo… - dijo sin pensarlo
En serio – la miró con esperanza en sus ojos
Sí, claro, podemos ir juntas
¡Dios! – la tiró a la cama besándola apasionadamente
Calma, calma – se levantó - ¿Qué pasa?
¿Qué pasa?- rió – ¡conoceré a tu familia! A quienes debo agradecerles por tener a la persona que me tiene idiotizada – volvió a besarla
Quinn se separó disimulando… esos besos la hacían sentir incómoda aún… tendría que aprender a disimular muy bien. Nada podía salir mal.
No es para tanto
Claro que si – le besaba el cuello cuando paró de repente – James… James ¿vive aún ahí? – preguntó con miedo a una respuesta
James – sus ojos se iluminaron y se sonrojó al escuchar el nombre de su primer amor, su primer y único amor
Si, James –molesta cruzó los brazos
No lo sé… - sonrió – espero- dijo muy bajo
No creo que ir sea muy buena idea después de todo – se levantó y se dispuso a salir de la habitación
Quinn la tomó por la cintura y le dijo al oído
Tú eres mi mujer… ¿no? – dijo mordiéndole la oreja
Si – dijo en un suspiro mientras disfrutaba a Quinn – pero tú fuiste de él… o eres de él – se dio la vuelta para mirar a su chica
Quinn desvió la mirada, era cierto, ¿Cuántas veces no había sido de James?
Rachel la tomó por la barbilla y la miró a los ojos
¿Aún lo extrañas?
Estoy contigo Rachel, ¡por Dios! ¡Estamos casadas! Sea como sea estaré contigo al final del día – dijo molesta
No te molestes – le tomó la mano – quiero saber si hay posibilidades de que al menos llegues a amarme un poco… una pequeña parte de lo que te amo yo a ti – apretó la mano de la rubia.
Quinn miró su mano, su piel se puso de gallina… ¿Por qué le pasaban estas cosas? Ella amaba a James, de ninguna manera podía permitirse llegar a sentir nada por Rachel
Ya te amo – se sorprendió de lo fácil que le fue pronunciar esas tres palabras
Es… ¿en serio? – su rostro era casi imposible de descifrar, así que Quinn optó por decir lo que había planeado primero
Si, ¿Crees que te estoy mintiendo? – fingió sentirse indignada
No es eso… por favor no juegues así conmigo, si sólo quieres ir dímelo, no juegues así conmigo Quinn, es lo único que te pido – sus ojos se llenaron con una leve capa de lágrimas que hacían que se vieran más hermosos de lo normal
No estoy jugando contigo – mintió – quiero que conozcas a mi familia, caminar de tu brazo por las calles de mi lugar de origen… ¿Es eso mucho pedir?
Oh Dios… Quinn… perdona pero me es increíble que hayas cambiado de parecer en unas horas – desvió la mirada
Quinn se quedó helada, ¿cómo saldría de esta? Después de todo Rachel tenía un punto, un punto gigante. Y tenía todo el derecho del mundo de dudar, todo el tiempo que habían estado juntas Quinn se había encargado de hacerla sentir fea, asquerosa… cómo basura… ¿Cómo iba a creerse que ahora la veía cómo una diosa griega?
Ayer… - puso a su mente a trabajar un doscientos porciento de rapidez – cuando estuvimos juntas… algo cambió en mí… ahora, lo único que quiero es besarte y pasearte de mi brazo por el mundo entero – sonrió
Quinn – la miró con ternura y recorrió su rostro con la yema de sus dedos – yo… yo no sé, en realidad te amo, y creo conocerte, no eres de esas personas que cambian de…
Instintivamente la rubia la calló con un beso. Rachel la miró con los ojos abiertos. No era un beso salvaje como los que ya había recibido por parte de la rubia, era un beso tierno
Te amo tanto – dijo sobre los labios de la rubia
Quinn sonrió al escuchar eso, sin duda, Rachel la hacía sentir querida
Puso su mano en la espalda de la morena y sus piernas las cargo con su otra mano libre y sin hacer mucho esfuerzo la llevó a la cama
Quinn – la miró sorprendida
Déjame hacerte mía, pero a tu modo –comenzó a besarle el cuello
¿A mi modo? – dijo entre gemidos
Te amo – besó la barbilla de la morena – te amo – le mordió el labio – te amo – puso su mano en la entrepierna de Rachel
Un par de lágrimas salieron de los ojos de Rachel, Quinn lo notó y paró
¿Estás bien? ¿hice algo mal? – preguntó perpleja
Quinn… por favor, si me estás mintiendo no me lo digas jamás – se acomodó en el cuello de Quinn para llorar en su hombro
Quinn sintió un vacío en el estómago… ¿Qué clase de persona era? Rachel era un total amor, hacía lo que ella le pedía… ¿Por qué la lastimaba de esa manera?
Ven aquí – la abrazó – no llores – colocó un beso en el cabello de la morena. Un delicioso aroma inundó sus sentidos, un aroma que nunca antes había tenido la oportunidad de disfrutar… sin duda ese sería el aroma Rachel… "Por Dios Fabray… ¿Te estás enamorando? no, no, no" se regañó a si misma
No me digas que me amas, por favor – apretó su cuerpo con el de Quinn
Lo que tú digas – se rindió, ver a Rachel así le había partido el corazón – pero tengo una idea – besó la cabeza de la morena y absorbió ese aroma "Rachel" tan delicioso por unos segundos - ¿Aún quieres ir a esa fiesta de esta noche?
¿Estás invitándome a salir? – rió secándose un par de lágrimas
¿Estás aceptando? – se unió a la risa de Rachel
¿Tú que crees? – rió y salió de la habitación
La tarde pasó volando, Quinn no sabía que ponerse, parecía estúpido, pero quería quedar bien con el papá de Rachel… porque sin su aprobación no podría ir a casa al menos unos cuantos días
Rachel – gritó para llamarla
¿Mande? – entró con una mirada distraída. Estaba vistiendo un vestido rosa, no tan largo, que le daba un toque de elegancia y sensualidad. Quinn no pudo evitar comérsela con la mirada
¿Qué debo de ponerme? – dijo con detenimiento sin dejar de mirarla
Con lo que sea que te pongas te verás hermosa – dijo riendo
Pero, pero- tragó saliva – tú te ves espectacular… debo llegarte a la altura – se mordió el labio al recordar a Rachel desnuda, lo que más quería era arrancarle ese vestido del cuerpo… Dios, necesitaba sexo… otra vez
No lo creo, además, tú eres hermosa, lo que sea se te vería bien – dijo sonrojada
Ok, decidido, me voy desnuda – dijo cambiando de tema
¡NO! – gritó
¿Por qué? – dijo Quinn riendo
Desnuda solo te puedo ver yo – bajó la mirada para esconder que se había sonrojado
Wow – rió
Perdona, fue instinto – rió también
No, no te disculpes, eso fue… tierno
Vamos, ponte esto – le dio un vestido a Quinn
Después de un rato las chicas arregladas se admiraron la una a la otra en silencio y con una sonrisa.
¿Segura que quieres ir? –preguntó Rachel riendo
¿La verdad? – levantó una ceja, cosa que la hacía ver exageradamente sexy
Si – su sonrisa desapareció
No, no quiero ir en lo absoluto – frunció el seño
¿Entonces por qué hiciste que me cambiara? – renegó débilmente
Porque no podía dejar que te quitaras ese vestido
¿Qué? – levantó una ceja imitando a Quinn
O tal vez deberías de quitártelo ya – se mordió el labio
¿Eso es una propuesta sucia? - rió
Que te lo quites que quiero cogerte maldita sea – la acercó a su cuerpo riendo
Quinn – se mordió el labio – estaba por pedirte lo mismo – comenzó a besar a la rubia y juntas descendieron hasta el suelo – vamos a la habitación – gimió
¿Para qué? ¿Nunca lo has hecho en otro lugar que no sea en una cama? – calló a la morena con sus labios
Sólo lo he hecho contigo – pasó su mano por el trasero de la rubia - ¿Tú sí?
¿Tú que crees?
Oh Dios mío, eres tan sucia
Cállate, que te encanta – apretó a la morena a su cuerpo
Cómo no tienes una idea
Nota:
Perdón si no es bueno en lo absoluto, lo que pasa es que quiero entrar a otra parte de la historia y necesitaba pasar esto rápido, disculpen, prometo que el próximo será mejor.
