8. Sentimientos

Anaïs llego al cuarto de Paris, encontró las luces pagadas y al príncipe dormido, esta escena enterneció a la chica, se sentó a lado de él y acaricio su cabello, cuando Paris sintió el tacto abrió los ojos lo más rápido que pudo. -¡ANAIS!-, grito cuando la abrazo por la cintura y comenzó a llorar desconsoladamente. Anaïs no creía lo que veía, trataba de tranquilizarlo y cuando lo vio, tenía un aspecto enfermo y triste, se arrepintió de haberse ido sin siquiera avisarle de las vacaciones que habían tenido.

-¿Qué pasa Paris? ¿Por qué estas así?-, pregunto Anaïs muy preocupada por un Paris que lloraba desconsoladamente en sus brazos. –Se te hace poco no saber de ti en 6 semanas, ¿Dónde se habían metido? Pensamos que jamás regresarían, que les había pasado algo, que no querían volver a vernos-. Dijo con un nudo en la garganta.

–Cuando llegamos a mundo místico Marina, Águila y su familia nos invitaron a tomar unas vacaciones con ellos y aceptamos, estuvimos fuera 6 semanas, apenas regresamos hoy-. Paris la soltó muy enojado, -¡Como te atreves a irte de vacaciones sin avisarme! ¿Sabes lo que tuve que pasar estas 6 semanas? No tienes idea, además ¿para qué crees que fueron esos dijes? Para que vinieras cuando tu quisieras-, le dijo Paris furioso.

Anaïs se levanto y se dirigió a él con mirada envenenada, -¿y tú sabes lo es venir tantos mugres años aquí y que tu ni siquiera te tomes la molestia de investigar como ir a mundo místico para visitarme?-, dijo Anaïs enfrentándolo, Paris se cayó y pensó lo que les había dicho Guruclef, en efecto ya se habían cansado.

-Hemos dividido toda nuestra vida para venir a visitarlos y ustedes solo nos esperan aquí, pero tenemos que hacer de todo para poder venir y eso ustedes no lo valoran, además necesitábamos estar con Marina, por suerte ya está mejor y si me disculpas voy a saludar a los demás-, dijo Anaïs saliendo del cuarto del príncipe.

Mientras con Lucy, entro al cuarto de Latís pero no lo encontró, sin embargo se encontró a Anaïs en el camino y ella le comento la pelea que tuvo con Paris y el cómo lo encontró, -"La que me espera"- pensó Lucy para sí misma. Cuando entraron a la sala de trono, los cefirianos tenían libros regados por todo el piso, cuando vieron a las dos guerreras, Latís, Caldina, Ráfaga, Presea, incluso el mismo Guruclef se levantaron y corrieron a abrazarlas. Las chicas estaban perplejas, jamás pensaron que algo así pasaría, fue muy mala idea irse así sin despedirse.

-¡LUCY! ¡Gracias a Rayearth que estas bien!-, dijo Latís con la voz cortada, pensé que jamás regresarías-, termino abrazando a su novia y cargándola, Lucy miro de reojo a Anaïs y palideció, Anaïs sintió una brazos alrededor de ella y se quedo estática, ¡era el mismísimo Gurú de Céfiro que la estaba abrazando!.

-Anaïs, por favor dime como esta Marina, dime que está bien, he estado hecho un loco por no saber de ella, discúlpame por el altercado que tuvimos por favor, ¿cómo esta Marina?, dijo el Gurú en los brazos de Anaïs, Caldina llego y empujo a Latís y a Guruclef fuera de los brazos de las guerreras, –Mis niñas pensamos que las habíamos perdido para siempre-, dijo Caldina con lágrimas en los ojos, abrazando al par, -Nos hicieron mucha falta-, dijo Ráfaga igual que Caldina.

-¿Dónde estuvieron Lucy? Estábamos muy preocupados pos ustedes-, pregunto Latís, -¿Dónde está Marina? ¿Cómo esta? ¿Le paso algo malo?-, demando el mago, -¿Cómo esta Águila? ¿Se quedo siempre con Marina?-, pregunto Presea. -¿Le dieron la carta a Marina? pregunto Ascot -¿Dónde se metieron en todo este tiempo?-, preguntaron todos al unísono. A las chicas les salió una gotita en la cabeza. –Chicos tranquilos-, dijo Lucy suspirando, -en un momento les explicamos-.

-Cuando regresamos a mundo místico, nos sentíamos un tanto indispuestas a regresar por lo que estaba pasando nuestra amiga y por la noticia de Ascot-, dijo Anaïs volteando a ver al culpable, - además de que siempre se acostumbraron a que nosotras viniéramos. En fin, fuimos a ver a Marina y ella nos invito a que nos fuéramos de vacaciones con ella y eso es todo, apenas regresamos el día de hoy-. Finalizo Anaïs. Latís, Caldina y Ráfaga ya no preguntaron nada, tenían razón se habían acostumbrado a que las chicas siempre venían y era obvio, necesitaban espacio.

-¿Y qué paso con Águila y Marina? ¿Por qué ellos no vinieron? ¿Qué paso con el imbécil de Shun?-, cuestiono el mago al darse cuenta que no querían mencionar a Águila, -El fue también al viaje y está viviendo con Marina y sus papas y de Shun pues sus papas desistieron de quererla casar con el cuándo Marina les comento lo que paso en el baile, ellos vendrán hasta dentro de mes y medio para la boda de Ascot…por cierto Ascot te mando esto-. Dijo Lucy acercándose Ascot para entregarle la carta.

EL chico casi destrozo el sobre para abrir la carta, esperaba con unos ojos de esperanza que sus sueños se hicieran realidad, pero cambio su semblante cuando empezó a leerla y la tiro en el piso. Salió molesto de la sala de trono. Guruclef se acerco, tomo la carta del piso y la metió a tu túnica. -¿Y qué relación tienen Marina y Águila?-, pregunto Presea.

-Solo te puedo decir que se quieren mucho-, dijo Lucy con una sonrisa, -Y si no nos necesitan, nosotras nos retiramos-, dijo Anaïs, dirigiéndose hacia la puerta. –Chicas…necesito hablar con ustedes en privado, les juro que no seré grosero…por favor-, dijo el mago suplicando. –Te espero en mi habitación Lucy…le diré a Paris que lo veras en su habitación Anaïs no te preocupes-, les dijo Latís antes de salir de la sala de trono, Anaïs agradeció con una sonrisa.

-Chicas, antes que nada les debo una disculpa, no debí de gritarles en esa forma y sé que tienen razón yo lastime a Marina y cause todo esto, -confeso el mago agachando la cabeza. –No te preocupes Guruclef, nosotras te perdonamos, Marina está más tranquila ahora, Águila le ha ayudado mucho y ella está muy bien-. Dijo Lucy con una sonrisa. La cara de Guruclef se entristeció más. –Por favor, les pido que en cuanto la vean en mundo místico, le entreguen esto-, Guruclef les dio una cajita con una carta.

-Chicas, una última pregunta, ¿qué relación tienen Marina y Águila ahora?-, pregunto el mago con una ligera lagrima en sus ojos, era la primera vez que lo veían llorar, esto les partió el corazón a la guerreras.

–Cuando supimos que se quedaría, nosotros pensamos que tenían algo romántico, incluso en ciertas partes del viaje, se les veía tomados de la mano, hasta los papas de Marina nos dijeron que les gustaba para ella, pero los estábamos malinterpretando. Su relación es más fraternal Guruclef, recuerda que Marina nunca tuvo hermanos y Águila no tiene nada de familia en Autozam, la ve como su "pequeña hermana", se quieren pero como hermanos-, dijo Anaïs. –Nosotros le entregaremos lo que nos pediste, no te preocupes, pero es decisión de ella el venir, nosotras no podemos forzarla-, finalizo Lucy.

-Muchas gracias chicas, ahora vayan a sus habitaciones-, las chicas asintieron y dejaron al mago solo, estaba aliviado, sin duda, Águila y Marina no tenían algo romántico, eso lo confortaba, pero la realidad era que ella no lo quería ver, tendría que esperar más tiempo aunque esto, no le gustara.

Recordó que tenia la carta que Marina le dejo a Ascot, pudo más su curiosidad y la leyó.

Ascot:

No puedo creer la poca vergüenza que tienes de mandarme esta carta, pedirme quedarte en mundo místico y desobligarte de Tata y de tu hijo solo lo hace un cobarde. Yo no te amo, así que no tienes posibilidades de venir aquí. Espero seas feliz con tu esposa Tata, que se de hará muy "feliz", nos vemos en la boda, Águila me acompañara.

Te deseo toda la suerte en tu matrimonio, créeme la necesitaras…

Marina Ryuuzaki

El mago sonrió…esa era su Marina, la niña que conocía que no se dejaba de nada. Por lo menos tendría una oportunidad, solo esperaba de corazón que ella se la diera.

Mientras en Tokio, Marina daba vueltas de un lado al otro en su habitación, Águila la veía recostado en la cama de la chica, -Marina…¿podrías dejar de dar tantas vueltas?, me están poniendo ansioso-, Marina lo miro con molestia, -Estoy esperando a que Lucy o Anaïs me marquen para que me digan que paso…quisiera saber que les dijo Guruclef-.

-Veras que no tardaran en darte noticias pequeña hermana, no te apures ¿si?-, dijo Águila jalándola hacia la cama para que lo abrazara. –¿Sabes Marina? Tus padres y tu son lo mejor que me pudo pasar en la vida, me sentía tan solo…aunque tengo a Geo y Zas como mi familia, quisiera quedarme para siempre con ustedes y de verdad amo a tus padres y a ti también…eres mi hermana.

-Yo también te amo como mi hermano Águila y si quieres puedes quedarte para siempre con nosotros. Mis padres siempre quisieron un hijo y yo un hermano mayor, siempre serás parte de nuestra familia-, dijo Marina dándole un beso en la frente. De repente se abrió la puerta de sopetón. Marina cayó de sentón por el susto. Iba a empezar a despotricar cuando vio que eran Lucy y Anaïs, se levanto de un brinco. -¡Chicas!...¿Qué paso? Casi no puedo estar quiera de la ansiedad… ¿Cómo les fue en Céfiro? ¿Cómo están todos?-, pregunto la peliazul de manera atropellada.

-Ni te imaginas Marina. Pensaron que jamás regresaríamos, Latís y Paris lloraron cuando nos vieron. Encontramos a todos en la sala de trono con un chorro de libros desparramados para poder venir a mundo místico, entre ellos a Guruclef, Ascot y Presea, con decirte que el Gurú abrazo a Anaïs e inmediatamente pregunto por ti y que si estabas bien, -dijo Lucy con una sonrisa, -Solo queríamos venir a darte esto-, comento Anaïs emocionada mientras le daba la cajita y la carta.

-Por cierto Águila, Presea pregunto por ti. Sé que estuvo llorando por tu ausencia porque Caldina nos lo dijo-, comento Lucy. El chico no cabía de su felicidad, sonreía de oreja a oreja, por lo menos sintió algo del dolor que le experimento en todo el tiempo que fueron novios. –Bueno Marina, nosotras nos vamos a casa, esperamos que tomes la mejor decisión para ti-, dijo Anaïs abrazando a su amiga, -nos vemos chicos que duerman bien-, se despidió y salieron de la habitación. –Yo también me retiro hermanita, voy a platicar con mama un rato y lo que decidas tienes mi apoyo-, dijo Águila dándole un beso en la frente de la chica y salió de su habitación.

Marina mientras estuvo sola se debatía en si abrir la carta o no, decidió que esperaría, se puso su pijama y se metió a la cama para conciliar el sueño. Aguanto 4 horas sin abrirla, eran las tres de la mañana y su curiosidad no lo resistió más. Se levanto y abrió la carta.

Amada Marina:

Fui un estúpido al decirte que una brecha inmensa nos separaba, ya que esa brecha es la que más me acerca a ti. Te amo tanto…no sé si estás bien o no, han pasado 5 semanas desde su ausencia, no sé si te volveré a ver. No me importa que estés con Águila o con alguien más, yo luchare por ti porque te amo, mi vida no tiene ningún sentido sin tu amor.

Las lagrimas derramadas de mi corazón formaron el dije para que tú puedas regresar a Céfiro, yo lucharé cada día por buscar la manera de ir a mundo místico por ti, si tu corazón no ha sanado y decides no regresar.

Te amo, eres el amor de mi vida, eres la razón por la cual yo nací hace más de 700 años y no quiero pasar un día más sin ti.

Con todo mi amor

Clef

Marina lloraba de emoción y felicidad, abrió con cuidado la cajita y sus ojos se aguadaron más cuando vio el dije que Clef forjo para ella. El dije era un hermoso y enorme zafiro que venía incrustado debajo de un precioso diamante azul con pequeños diamantes claros que realzaban la forma de gota del dije, descansaban elegantemente en una cadena de platino.

Lo puso inmediatamente en su cuello y deseo de todo corazón volver a verlo para arreglar las cosas. Una luz la atrapo y cuando reacciono, se dio cuenta que estaba en Céfiro, pero no sabía en qué habitación estaba, la habitación estaba elegantemente arreglada, tenía dos sillones en cada extremo y un escritorio con papeles impecablemente ordenado. Cuando volteo hacia la cama, en uno de los extremos vio el báculo de mago. La cama en la que yacía el amor de su vida durmiendo era enorme, se movía inquieto entre las sabanas, ya que el calor que imperaba en la noche era abrasador. Se acerco un poco más y se dio cuenta de que el mago tenía el torso desnudo, esto la sorprendió y se sonrojo, sin duda contaba de un excelente físico ahora que había crecido.

Todavía tenía esa duda en la cabeza, el crecimiento del mago, ella sabía que desde que se volvió Gurú de Céfiro se mantuvo con apariencia de niño, trato de no pensar en eso y lo vio tan inquieto en la noche que prefirió dejarlo dormir. –"Creo que no es conveniente que este a estas horas en su cuarto, no se vería nada bien, mejor mañana temprano vengo a hablar con él, además estoy en pijama y ¡sin sostén!…mejor vengo bien arreglada"- pensó Marina para sí misma. Cuando se dispuso a regresar y camino unos pasos lejos de la cama del mago, sintió como un par de brazos la rodearon por la espalda.

-Por favor Marina…-, dijo una voz suplicante, -No te vayas por favor, no me dejes…te necesito-, dijo esa voz mientras besaba su cuello, Marina se quedo estática, era la voz del mago, Clef había despertado.