11. EL compromiso y la revelación
Marina espero a que el coche de sus padres se perdiera de su vista para tele transportarse a Céfiro, llego al cuarto del mago que la esperaba sentado en la cama, -¡Marina!, corrió a abrazarla y besarla, -no tienes idea de cuánto te extrañe…¿qué te dijeron tus papas acerca de Céfiro?- pregunto el mago susurrando en su oído, la cercanía del mago la enloqueció por un minuto y se abalanzo con deseo contra él, cuando el mago empezó a desabotonarle la blusa, Marina rompió el beso.
-De eso precisamente quería comentarte, mi mama me pregunto qué tan serio era lo nuestro y si ya habíamos tenido intimidad-, dijo Marina con la cara roja, -¿Y qué le dijiste?, Marina suspiro, -que obvio no…la verdad es que tenemos muy poco de novios, digo 2 días para hacer ejem…eso-, el mago puso cara triste, la chica continuo, -además al parecer van a estar al tanto de mis entradas a Céfiro para que no venga a verte en la noches-, respondió con tono resignado.
-Mis intenciones son buenas contigo Marina, yo te amo, contigo es con la única que he hecho esto, además desde siempre me gustaste y te tuve un cariño especial, pero entonces…¿ya no quieres tener intimidad conmigo?-, pregunto el mago tranquilo, pero temeroso de su respuesta, -¡Por supuesto que quiero! Pero no puedo venir a dormir todas las noches aquí, supongo que ahora tendré más restricciones para venir-, alego Marina triste tomando la mano de su mago, -Eso cambiara muy pronto mi niña hermosa, pero si la preocupación de tus padres es que tú te quedes aquí, pues tu podrías transportarme a mundo místico para dormir contigo, porque sinceramente yo no quiero dormir ningún día sin ti, tu cuerpo acurrucado contra el mío en las noches es la mejor sensación del universo, es más me atrevería a decir que es la mejor idea que se me ha ocurrido en mis 700 años de vida, ¿Qué te parece?-, dijo el mago con una gran sonrisa, -¡Eso es excelente! Puedo poner el despertador para levantarnos temprano y transportarte a Céfiro…¿pero por qué dices que eso cambiará muy pronto?-, mirándolo fijamente, -ya lo verás pero entonces, supongo que vamos a dormir en mundo místico no? Hay que transportarnos allá-, dijo Guruclef tomando su mano, -sus deseos son órdenes para mí-, contesto la chica transportándose a Tokio.
La pareja llego al cuarto de la chica y la pasión los inundo, estaban literalmente arrancándose la ropa cuando escucharon pasos atrás de la puerta, -¿Marina hija estas despierta?-, su madre estaba tocando la puerta, Marina se tenso y volteo a ver en donde se había metido Guruclef pero al no verlo, decidió abrirle rápido a su mama, -¿Qué paso mamá?- pregunto Marina ligeramente nerviosa, -¿Qué te pasa? ¿Por qué traes la ropa así? Pensé que ya te habías dormido…no estará Clef aquí verdad…-dijo su mama en tono serio, -Nooooo mamá…¿Cómo puedes creer eso?-, dijo con una gotita en la cabeza, -Ok, solo necesito pasar a tu baño por una crema que necesito-, respondió su mama acercándose a la puerta del baño, -Espera mami yo te la traigo-, dijo Marina interponiéndose en la puerta, su mama se dio cuenta, -No vas a saber que crema Marina así que déjame pasar-, exigió su mama quitándola del camino y entrando al baño, Marina empezó a sudar muchísimo, incluso le sudaron las manos, pero se extraño de no ver respuesta por parte de su mama. Entro al baño y vio a su mama checando su regadera, a Marian le salieron varias gotitas en la cabeza, su mama se dio cuenta de que estaba siendo vista, se aclaro la garganta, tomo el envase vacio del mueble de baño de la chica, -esta es la que buscaba hija, que pases buenas noches-, despidiéndose con un ligero beso, en la frente de la chica y saliendo de su habitación.
Marina se aventó aparatosamente a su cama, cuando recordó que el mago en algún lugar debió haberse escondido, se sentó bruscamente en la cama e iba a gritar del susto al ve al mago al lado de ella como si nada, Guruclef solo pudo taparle la boca para que no los descubrieran. –Tranquila Marina, todo está bien-, sonrió el mago quitando la mano de la boca de la guerrera, -¿Dónde te metiste? Pensé que estabas en el baño y mi mama entro a buscar, pensé que me daría un infarto si te encontraba aquí-, señalo Marina con pulso tembloroso, -recuerda que soy el gran gurú de Céfiro, y que puedo desaparecer si quiero, solo me hice invisible-, ante tal confesión Marina le dio un golpe en el brazo, -¡eso me lo hubieras dicho antes!-, exigió la guerrera con tono fuerte a lo que Clef calló con un beso, -sigamos en lo que estábamos…¿te parece?-, susurro en su oído mientras la metía en su cama.
Mientras en Céfiro, una entusiasta Caldina preparaba todo la para cena que se serviría el día siguiente en la noche. Estaba en la biblioteca haciendo la lista de pendientes cuando sintió una presencia en la biblioteca. –Ascot…¿Qué haces aquí? ¿acaso no tienes sueño?- pregunto la pelirrosa, -No es que no tenga sueño, es que tengo que ir a Cizeta y la verdad no quiero, no soporto a Tata, esta insoportable con lo del embarazo-, confesó el chico con tono triste, -era de esperarse, siempre ha sido una chica muy caprichosa, de verdad no sé cómo pudiste engañar a Marina con ella-, confeso la ilusionista moviendo la cabeza con molestia, -No tienes que restregarme cosas que ya se Caldina y bueno vengo a preguntarte algo, ¿han tenido noticias de Marina?-, espero el joven mago, con la esperanza de que hubiera recapacitado acerca de la carta que él le había enviado, -¡Ah! Tu no sabes las buenas nuevas, vinieron Guruclef, Águila y Marina con sus papas, conocí a los Sres. Ryuuzaki, son tan buenas personas…-, Caldina cerró los ojos con ternura, -espero ser buena amiga de la Sra. Ryuuzaki-, confeso después muy animada.
Ascot se quedo en coma, -¿cómo pudo haber traído a sus padres? ¿Cómo pudo tele transpórtalos?- después de salir de su ensueño, -Es una larga historia querido…pero mañana habrá una fiesta en su honor y vendrá ella con sus padres y todos estarán, así que te recomiendo que si quieres estar presente no traigas a Tata, no quiero un zafarrancho aquí con esa chica ¿entendiste?-, amenazo Caldina, -no te preocupes Caldina, tengo tantas ganas de conocer y hablar con sus padres y contarles mis intenciones hacia su hija, además que yo sepa no se ha arreglado con Guruclef ¿o sí?-, pregunto el joven mago.
Caldina lo vio con aprehensión, no era posible que todavía a estas alturas tuviera ilusiones de reconciliación cuando ella y todos sabían a excepción de Ascot perfectamente que Marina, ya se había entregado a cuerpo y alma al mago, que por cierto se le notaba en la cara y en sus acciones y en todo lo demás, incluso en el día anterior ni siquiera había asistido a las juntas, Latís y Paris tuvieron que asistir con el simplemente porque estaba con Marina haciendo –"quien sabe que"- pensó la ilusionista, -jijijijiji-, una sonrisita tonta salió de su boca, era tan raro ver al gran gurú de Céfiro como un chico enamorado, aunque le daba gusto, todo el tiempo que tenia de conocerlo siempre lo había visto muy solo.
-Y bueno…¿me piensas contestar?-, exigió el joven palú, -mi querido Ascot, yo la verdad no sé nada, a mí se me dio la orden de la cena, eso es todo, además si tuviera algo con Marina estás de acuerdo que no vendría Águila y los papas de Marina, además Águila me dijo que le avisará a Presea que el hablaría con ella mañana-, dijo con tal lógica y firmeza que Ascot sonrió. –Bueno Caldina voy a Cizeta, buenas noches-, dijo despidiéndose de la ilusionista y salió, -"si tengo la suerte a mi favor Águila no será rival para mi-" dijo para si mismo mientras se subía en una de sus criaturas para ir a Cizeta.
La chica se sobo las sienes como si tuviera una pésima migraña, no le gustaba para nada mentirle al que consideraba su "pequeño hermano" pero Guruclef le había pedido a ella así como a todos los demás que no dijeran nada a Ascot acerca de su relación , además era su amigo y maestro y Marina como su hija, se lo debía a ellos, después de todo, el patán y el estúpido había sido su "pequeño hermano".
La mañana llego a Tokio y con ella el ruido tenue del despertador de la chica, se estiro y empezó a recoger su ropa para vestirse cuando sintió que la arrastraban de nuevo a la cama, -Hacer el amor contigo es maravilloso, jamás imagine que tenerte en mis brazos sería el mejor placer que jamás he experimentado-, susurro el mago en el cuello de la chica, Marina sonrió, se volteo frente a él y lo beso, -Buenos Días..tenemos que llevarte a Céfiro Clef, no puedes llegar tarde a tus pendientes, además no tardan en levantarse mis papas-, dijo la chica acostada frente a él. El mago asintió y con movimiento de su báculo estaban vestidos, Marina lo abrazo y se tele transportaron a Céfiro.
-Hoy tengo unas juntas importantes Marina y se me olvido decirte que la cena de hoy es de gala, aunque Caldina les confeccionara los trajes, así que vengan un poco antes, ¿si?-, dijo el mago inclinándose y dándole un ligero besito en los labios, -Ok está bien…hoy tendré inspección maternal todo el día, así que no podré darme mis escapadas, ¿pero por qué hacer una fiesta en su honor?-, pregunto la chica, -porque es un gran gusto conocerlos-, dijo el mago tratando de quitarle la curiosidad a su novia. –Tengo que regresar, no sea que llegue mi mama y no me encuentre en el cuarto…te amo-, dijo besándolo dulcemente, -yo también mi querida Marina-, diciendo esto, la chica desapareció de su cuarto. Clef se cambio de ropas y se dirigió con Caldina para saber cómo iban los preparativos de la fiesta.
Mientras tanto en Tokio, la chica se acomodaba en su cama para fingir que estaba dormida, escucho leves golpes en la puerta pero no respondió tratando de hacerse la dormida. Su mama entro sigilosamente a la habitación y la revisó, se sobo la cabeza con frustración, -"debo estar loca, andar revisando als cosas de mi hija así"- pensó para sí misma, mientras se sentó en la cama y la despertó con un beso, -buenos días dormilona-, Marina abrió los ojos simulando un profundo sueño, -Buenos Días mama-, contesto la peliazul mientras se incorporaba y se estiraba, -Mamá recuerda que hoy tenemos la cena en Céfiro, es de gala, pero nuestro trajes cefirianos estarán listos así que hay que llegar un poco antes-, dijo Marian fingiendo un falso bostezo, -¿Quién te dijo eso?-, pregunto mientras le acomodaba el cabello, -Lucy me hablo ya muy pasada la noche para comentarme-, respondió tratándole de restarle importancia al asunto.
El día paso sin contratiempos, Águila y Marina convivían con sus padres amenamente, estaban todos listo para ir a Céfiro cuando de repente a Marina le entraron unos nervios terribles, -"algo va a pasar en esta cena…que está tramando Clef"- pensó para sí misma angustiada. Hasta ese momento reacciono, el mago era una persona muy antipática para las celebraciones, incluso si podía prescindía de ellas, no el "alma de la fiesta", así que la cena de honor por conocer a los papas de ella le estaba dando miedo. Cuando se tele transportaron a Céfiro, una discreta comitiva los esperaba, Guruclef y Caldina, -Sean bienvenidos a Céfiro-, saludo el mago educadamente, -Hola Clef nos da mucho gusto verte-, dijo la mama de Marina mientras estrechaba la mano del mago, -nos da mucho gusto estar aquí y verte de nuevo Clef-, dijo el papa mientras ponía la mano en su hombro, el mago sonrió y busco con la mirada a Marina, cuando sus ojos se unieron a los de ella, la chica estaba tan nerviosa que empezó a castañear los dientes, -Marina ¿Qué te pasa? ¿te sientes bien?-, pregunto el mago abrazándola, esto no la relajo, se puso aun más nerviosa y castañeo más los dientes, -essssttttoooy biiiiennnn-, dijo la chica con dificultad, Caldina que se dio cuenta de los nervios de la chica se abalanzo hacia los padres de la chica, para que se distrajera, -¡MIS QUERIDOS SEÑORES QUE BUENO QUE VINIERON!, vengan vamos a vestirlos-, dijo la ilusionista jalando a Marina y Águila que se mantenía cerca de Marina.
Guruclef trato de buscar la mirada de Marina, pero ella simplemente la vio con ojos de miedo, esto lo preocupo y empezó a sentir inseguridad, quería demostrarle cuanto la amaba y le importaba, pero tal vez era muy temprano para hacer eso, pero ya no podía echarse para atrás, todo estaba listo. Mientras que con Caldina, los padres de Marina estaban muy animados con los trajes cefirianos, -Vaya que ropa tan bonita, pero…¿por qué toda esta en color azul?-, cuestiono la señora mientras tomaba el vestido de su hija y de ella, -porque Marina es la guerrera mágica del agua, es su color representativo-, contesto la ilusionista muy alegre, tanto el padre como Águila llevaban los típicos trajes de gala de Céfiro, con capa, hombreras y cinturilla, mientras que el vestido de la mamá de Marina que lucía una figura esplendida como su hija, Caldina la vistió con un vestido azul celeste recto con una pequeña cola, con un escote bastante decente en el pecho y un escote a media espalda, el vestido de Marina era hermoso, era el tipo traje cefiriano de guerrera mágica, llevaba un vestido blanco semi ajustado que llevaba una cinturilla de color azul atada a un lado de la cintura, el vestido no tenía un escote profundo pero estaba bellamente adornado con zafiros colocados con detalles dorados al centro, llevaba una pequeña corona de flores y en los brazos y antebrazos llevaba pulseras con zafiros y oro, llevando como collar, el maravilloso dije que Clef había forjado para ella. Cuando sus papas la vieron quedaron fascinados, -te ves hermosa Marina-, dijo su madre abrazándola, -vaya que si has crecido, de verdad…te ves hermosa-, dijo su papa tomándola de las manos, -gracias papas de verdad se los agradezco-, dijo en tono nervioso. Caldina se dio cuenta que Marina seguía nerviosa, esperaba tener algún tiempo a solas con ella para platicar, Águila se dio cuenta y ayuda a Caldina para que se quedaran solas, -Mamá…Papá vamos a ver si encontramos a Geo y Zas, son amigos míos de Autozam y de seguro mueren por conocerlos.
-No se preocupen por Marina, ella me tiene que ayudar con mi vestido, nos vemos afuera del comedor en 15 minutos ¿les parece?-, los papas de Marina asintieron y salieron con Águila emocionados de conocer a los amigos de su hijo y sus "futuros hijos adoptivos". –Haber señorita…¿me puedes decir por qué estas tan nerviosa?-, pregunto Caldina muy molesta, -es que algo trama Clef…tengo miedo Caldina…el no precisamente el "alma de la fiesta"- respondió la chica muy nerviosa, Cladina la tomo de las manos, -Marina, ¿realmente amas al gurú?-, pregunto la armera, -Marina la miro a los ojos, -con toda mi vida, mi ser y mi corazón, si viviera 1000 años, esos 1000 años lo amaría Caldina, no veo mi vida sin el…¿sabes? Desde que la segunda visita a Céfiro me enamoré de él, pero enterré ese sentimiento porque el es el Gran Gurú de Céfiro, sé que me preguntarás por Ascot y durante el tiempo que enterré el sentimiento hacia Clef ame a Ascot…pero él se encargo de matar ese amor, y bueno con la convivencia con Clef, ese sentimiento renació y veme aquí, con mis padres en Céfiro para la cena de gala y para que Clef hable con mis padres acerca de sus intenciones conmigo-, termino la peliazul dando un gran suspiro, -ahí esta pequeña, no tienes nada que temer-, dijo la ilusionista abrazándola, -vamos, nos están esperando.
Los padres de Marina y Águila la esperaban en la entrada del comedor. Marina seguía nerviosa, Caldina entro primero anunciando que estaba todo listo y que estaban esperando la entrada de la guerrera con su familia, 5 segundos después se escucho el anuncio. –La Guerrera Mágica del Agua con su familia, la Sra. Marian Ryuuzaki, el Sr. Adolf Ryuuzaki y el Comandante Aguila Letkon, comandante de la nave NXS de Autozam-, las puertas se abrieron de par en par y Marina casi de desmaya. El comedor esta elegantemente adornado con guirlandas y guías azules, estaba toda la elite de Céfiro, asi como de Autozam, Fharen y para acabarla de fregar Cizeta, sintió la mirada de frialdad de Tata mientras que la mirada de Ascot se veía interesada, parecía como si quisiera correr del lado de Tata para quedarse con ella, cambio la vista, se sentía miedosa y con esas miradas incomodas. Al mirar hacia el final de las escalera, la esperaba el mago con una túnica hermosa de color azul marino con adornos color dorado, muy parecidos a los que llevaba la guerrera. –Sean bienvenidos a Céfiro-, dijo el mago solemnemente, -por favor tomen asiento-. Los invitados se sentaron en la mesa de los habitantes del castillo de Céfiro, si bien estaba la elite del planeta, ella no los conocía muy bien, es más casi a nadie, Marina y sus padres se sentaron al lado de Guruclef, Águila que estaba ignorando la mirada de Presea que se sentó al lado de Lucy, Presea veía desde la orilla de la mesa a su amor y bajo la vista.
-Echaste la casa por la ventana con esta fiesta, pero…¿por qué tanta pompa? ¿Qué estas tramando?-, pregunto la chica nerviosa, el mago solo rio, -creo que es hora que lo sepas…-, contesto el mago con un susurro. Marina comenzó a castañear, las manos le temblaban y le sudaban, estaba terriblemente nerviosa, el mago se levanto de su asiento, -antes de empezar a cenar, quisiera agradecerles por asistir a este evento tan importante, los planetas amigos de Céfiro son nuestra familia también, estoy agradecido por su compañía el día de hoy que es para mí uno de los más importantes de mi vida-, Marina trago saliva, empezó a torcer sus dedos con fuerza, estaba a punto del desmayo, -Hoy se encuentra con nosotros la familia de la Guerrera del Agua, Marina Ryuuzaki-, dijo señalando a su amada, la chica se sonrojo a más no poder, -Ella es…el amor de mi vida-, Marina sonrió y sus padres también, se escucho el cuchicheo de todos, jamás creyeron que el mago supremo de Céfiro estuviera enamorada y menos de la guerrera del agua, incluso la élite de Céfiro se sorprendió, hasta hace un año, veían a la chica muy feliz del brazo de Ascot.
Y, este por su parte, no cabía del odio que sentía hacia su maestro, se la había quitado… realmente no, pero se vio inteligente y le gano terreno, -Sres. Ryuuzaki, quisiera pedir la mano de Marina en matrimonio-, se dirigió a los padres de la chica, el corazón de la guerrera empezó a latir con fuerza como si quisiera salirse de su corazón, los padres de la chica asintieron con una sonrisa, su corazón latió con más fuerza, el mago la tomo de la mano y la llevo al centro de la pista del comedor, -Marina, te amo, eres el amor de mi vida-, dijo con ternura, -tú también eres el amor de mi vida Clef-, dijo sonrojada delante de todos, el mago se arrodillo delante de ella, -hazme el hombre más feliz del mundo mi amada Marina, ¿te gustaría casarte conmigo?-, pregunto abriendo delante de la chica la pequeña cajita en donde se encontraba un solitario de platino, en su base tenía un hermoso zafiro con un diamante azul, unidos con unos pequeñísimos diamantitos claros que hacia juego con el dije que el mismo le había dado días atrás.
Marina, respiro forzadamente, su corazón latía como caballo desbocado. Todos esperaban con expectativa la respuesta de la chica, nadie en el castillo sabía que Clef se le declararía, todos se voltearon a ver entre ellos, Anaïs y Lucy voltearon a ver con ojos molestos a sus amores, tenían más tiempo con ellos y no daban el gran paso, pero a su vez estaban felices por su amiga, incluso Caldina, sabían que la cena era por darles la bienvenida a la familia de Marina, incluso Presea veía con una sonrisa la declaración, un Águila muy sorprendido la miro y sonrió. La chica sintió la mirada de su amor perdido y sintió esperanza de poder recuperarlo. Marina cerró los ojos y suspiro, -¡Por supuesto que si….te amo Clef!-, contesto la chica antes de lanzarse contra el mago con un feroz beso, todos los presentes empezaron a aplaudir a excepción de uno.
Ascot miraba feroz la escena -"si no hubiera hecho mi maldito berrinche ese día cuando no se apareció en dos semanas, yo estaría celebrando esto"-, pensó para sí mismo con lagrimas en los ojos, Tata se dio cuenta y le susurro a su oído, -ves querido Ascot, ahora solo nos tienes a nuestro hijo y a mi contigo por siempre-, sonriendo maliciosamente, el chico no lo soporto, golpeo la mesa y salió del comedor haciendo un gran escándalo. Caldina corrió tras él para tratar de calmarlo. Todos vieron la situación, incluso los padres de Marina, no paso desapercibida la situación.
Guruclef puso el anillo en el dedo anular de la guerrera y la abrazo, -te amo mi querida Marina, gracias por traerme a la vida, siempre fui una persona muy solitaria, pero ahora ya no me siento solo, te tengo a ti y es todo lo que me importa-, confesó el mago, la guerrera tomo su cara entre sus manos, -sin ti moriría-, confeso la chica antes de besar sus labios delante de toda la familia y amigos de Céfiro.
Caldina alcanzo a ver a Ascot sentada en una de la fuentes del jardín del mago, se veía sumamente triste y melancólico, el chico alcanzo a verla y se levanto bruscamente, -¿Por qué demonios no me dijiste que estaban enamorados y peor, que se van a casar?-, exigió señalando a la ilusionista con tono muy grosero, Caldina aparto su dedo amenazador con un golpe, -porque ellos me lo pidieron, además también fue una sorpresa para mí que Guruclef le pidiera matrimonio, pero ¿a ti que más te da? Si Tata lleva el fruto de tus placeres cargados es su panza, tú la perdiste por idiota, a mi no me vengas a reclamar cosas-, grito Caldina muy molesta. –Es que yo la amo, no soportaré verla con mi maestro-, dijo entre lagrimas, Caldina suspiro y lo abrazo, -si de verdad no quieres perderla, pídele una disculpa y trata de ser un buen amigo para ella, su corazón siempre perteneció al mago, ella me lo confeso, también me dijo que un tiempo te amo, pero…que ese sentimiento murió cuanto se entero de lo de Tata, ¿acaso no lo entiendes? Ella también merece ser feliz Ascot-, dijo mientras se separaba de él. –Me matará verla con mi maestro no podré soportarlo-, dijo mientras corría hacia el bosque del silencio. Caldina sintió pesar, no le gustaba ver a su "pequeño hermano" sufrir, pero…también era consciente de que Marina merecía ser feliz y que Ascot la había lastimado mucho. Se levanto triste y se dirigió al comedor de nuevo.
La cena empezó muy animada, Presea solo volteaba a ver a Águila, pero este no respondía a sus miradas, la chica se canso, se levanto de la mesa, Águila estaba hablando con su papá cuando Presea le hablo con su dedo, tanto padre como hijo voltearon, en ese mismo momento Presea deposito un tierno beso sobre los labios de Águila, este la atrajo más hacia él y se separo suspirando, - Ya extrañaba tus besos amada Presea…y pensar que los últimos labios que bese fueron los de Marina-, dijo alegremente.
Presea se congelo, Lucy y Anaïs se voltearon a ver con miedo, ellas ya lo sabían, Marina se los había confesado cuando paso todo, los papas de Marina, , Paris, Latís, Ráfaga voltearon a ver a la chica, pero sintió la mirada feroz de Clef encima de ella, -¿de qué está hablando Águila? Exigió el mago. Marina trago saliva ruidosamente, como si su garganta estuviera en carne vida y le dificultara pasar algo, palideció…, ¿cómo podría explicar algo así?, miro con miedo a Águila y este bajo la vista por la imprudencia que acababa de cometer y volteo a ver de nuevo al mago que la miraba con unos ojos fríos y duros, Marina se disculpo y salió corriendo del comedor ante la mirada atónita de todos los presentes.
