Quinn se pasó el resto del día en el piso de abajo… sabía que estaba mal, claro que lo sabía, sabía que nunca debió de haber tomado a Rachel a la fuerza y más aún de haberla culpado por su error… nadie en el mundo se merecía eso, nadie… ella repudiaba a los violadores y de repente… ¿Se había convertido en uno? – No Fabray, no – se dijo a sí misma en más de una ocasión para tratar de acabar con ese remordimiento que no la dejaba en paz – no la violé… es mi mujer… no la violé – se decía mientras con sus puños se daba leves golpes en la frente.
Hija, ¿estás bien? – Judy puso un té en la mesita de estar. Miró al reloj – linda, ya son las 2:00 de la mañana, ¿Qué haces aquí abajo? – señaló la sala que estaba iluminada sólo por la lámpara que Quinn hace unos pocos minutos se encontraba encendiendo y apagando
Nada – soltó un suspiro – sólo pienso – clavó la mirada a la nada
¿Piensas en lo que pasó con Rachel? – la miró con seriedad
¿Qué sabes de lo de Rachel? – se exaltó y la miró con nerviosismo
Hija – la abrazó con ternura – no vas a perderla, ella terminará por darse cuenta de que Kelly no es ni la mitad de lo que eres tú – besó el cabello de la rubia con ternura. Al escuchar las palabras de su madre, Quinn se rompió, se rompió cómo nunca antes lo había hecho. Comenzó a llorar cómo histérica, no le importó que Rachel la escuchara y viera su debilidad. No le importaba que Nina la mirara y se asustara de ver a su Quinn de esa manera. No le importaba nada más que llorar, sacar todo el odio que se tenía a sí misma, había herido mucho a Rachel… a la persona más linda, tierna y probablemente la única persona que la había querido incondicionalmente, que no le había importado ser infeliz con tal de verla feliz… y esta vez no la había herido sólo mentalmente… se había atrevido a tocarla… se odiaba por ello. Se aferró con fuerza al pecho de su madre y entre sollozos comenzó a decir
No soy mejor que ella – su respiración era entrecortada y completamente inconstante – soy un asco, lo peor del mundo – decía con odio … con repulsión
No hija, no – lloraba junto con su hija, jamás la había visto de esa manera y eso la partía en dos – cálmate, linda cálmate… subamos y hablas con Rachel, hablen necesitan hacerlo – apretó a su hija a su cuerpo
No – se levantó para recuperar un poco de aire. Miró hacia el techo y se llevó las manos a la cabeza mientras caminaba de un lado a otro con desesperación – no querrá hablarme, no querrá mirarme – decía con dolor
Ella te ama, con todo su ser… por eso se casaron – tomó los hombros de Quinn y comenzó a masajearlos
Ya no lo hace, ella ya no me ama, nadie puede amarme, doy asco – dijo a punto de romperse de nuevo
¡CALMA! – gritó Judy – tu no das asco, para nada – la obligó a subir las escaleras – ¡ahora vas a entrar y se van a contentar terminando el día con una reconciliación con mucho sexo! – dijo rápidamente. Al instante Quinn abrió los ojos con cierta sorpresa… cuando Judy se dio cuenta de lo que había dicho se sonrojó – anda, deja de burlarte de mí y hazme sentirme orgullosa
Quinn intentó negarse pero no pudo, su madre era muy convincente, y honestamente… necesitaba el perdón de Rachel, lo necesitaba con toda su alma.
Suspiró y puso la mano en el picaporte de la puerta. Cuando iba a darle vuelta se encontró con que la puerta estaba trabada. Probablemente Rachel le había puesto seguro por dentro.
Rach – tocó la puerta – abre por favor, quiero… necesito hablar contigo… - esperó una respuesta pero no la recibió. Tocó con más insistencia pero nada. Comenzó a molestarse – Puta madre, Rachel Berry abre de una puta vez – ahora no tocaba la puerta, la golpeaba con fuerza con los puños cerrados.
Judy salió asustada de su habitación y miró a Nina que veía la escena con los ojos abiertos. Se acercó y abrazó a su madre. Una vez estando en sus brazos le susurró – mami, Quinn estaba llorando y ahora dice malas palabras – Judy miró a la pequeña niña con los ojos llorosos
Calma, yo hablaré con ella – depositó a la niña en el suelo y caminó lentamente hacia Quinn
Quinn ajena de lo que pasaba a su alrededor seguía tocando la puerta. Se dio por vencida. Sus gritos se volvieron en susurros… sus órdenes se volvieron en súplicas
Rach, linda, abre… necesitamos hablar – se puso a espaldas de la puerta y descendió lentamente al suelo, donde, recargada en la puerta, puso su rostro entre sus piernas y se echó a llorar
Judy la miraba con dolor, le dolía tanto ver a su adorada hija sufrir. Se acercó a ella y la abrazó
¿Discutieron? – le besó la frente
Ni siquiera quiere abrirme la puerta… no quiere ni verme – desvió la mirada
Creo que tengo el juego de llaves abajo… abriré, pero prométeme que hablaran en paz – se acercó a su oído – Nina está muy preocupada – Quinn la miró con seriedad y asintió
Judy subió después de un rato, Nina le había hecho caso y no había cuestionado a Quinn. Sólo se había acercado y le había dado un beso a la mejilla y había vuelto a la cama.
Quinn miró a su hermanita caminar a su cuarto. Se tocó la mejilla del beso y sonrió. Tomó las llaves que Judy le había dado
Suerte – le besó la mejilla – no la pierdas, no discutan más
Asintió y metió la llave en el picaporte. La llave entró con facilidad y Quinn abrió la puerta. Se acercó a la cama… estaba vacía. Sobre el suelo habían cosas regadas, el closet estaba entre abierto, lo abrió y n su estómago se hizo un agujero inmenso… muchas cosas de la morena faltaban. Desesperadamente entró en el baño, no había nadie ¿Rachel había huido acaso?… miró la ventana que estaba abierta… sin duda, la morena había salido por ahí. Buscó incansablemente alguna nota, recado o al menos una pista de la morena… no podía haberse ido así cómo así… ella la amaba, no podía dejarla sin despedirse…
Tomó su celular y comenzó a marcar el número de Rachel. Un timbre… dos timbres… tres timbres
Hola soy Rachel, deja tu mensaje y te devuelvo la llamada
Quinn molesta volvió a llamar. Un timbre… dos timbres… tres timbres
Hola soy Rachel, deja tu mensaje y te devuelvo la llamada
¿DÓNDE CARAJOS ESTÁS? VUELVE A CASA – gritó la primera vez que llamó
Se decidió a marcar por segunda vez… se encontró con la contestadora de nuevo
Rachel Berry, contesta, sé que estás ahí, toma el puto teléfono – comenzó a levantar la voz – necesitamos hablar – bajó de nuevo la voz
Se recostó en la cama esperando la llamada que nunca llegó. Tomó el teléfono de nuevo
Rach, linda, tenemos que hablar… no puedo seguir así – dijo al borde del llanto
Sin esperar más, volvió a marcar
Por favor, contesta, te necesito, no me dejes así, sé que fui una idiota y la verdad… - se cortó el límite de llamada. Quinn bufó enojada y marcó de nuevo – la verdad necesito hablar contigo, no lo merecías… yo… me siento cómo una idiota… bueno lo soy – la llamada volvió a cortarse
Eran aproximadamente las 2:00 de la mañana y Quinn seguía llamando a Rachel
Ok, ya sé que probablemente este sea el mensaje número dos mil quinientos… pero necesito hablar contigo – suspiró, colgó la llamada y se quedó dormida
Rachel miraba la pantalla de su celular…19 llamadas pérdidas y 18 mensajes de voz. Suspiró y dejó el celular en la mesita de centro que tenía en frente.
¿Sigue llamando? – dijo la chica de cabello negro llevándole un vaso con té a Rachel que miraba a la nada con los brazos cruzados
Si – dijo distantemente
¿Me contarás que se traen ustedes dos? – se sentó en frente de la morena
No quiero hablar de ello – recargó su cabeza en el sofá
Pero estás aquí, a las dos de la mañana porque escapaste de casa sentada en mi sofá y bebiendo de mi té – la atravesó con esos ojos gigantes verdes
Perdona la molestia – se sonrojó – pero pensé en ti cuando no sabía a dónde ir, gracias a Dios me habías dado tu número de teléfono – dijo la morena con alivio
No es molestia, jamás serías molestia – se sentó a un lado de Rachel – es más – tomó su mano y la besó – me hace muy feliz que pensaras en mí
Eres muy linda – miró donde provenía esa deliciosa sensación… su mano entrelazada con la de Kelly… ese calor que le brindaba… esa sensación de protección que sentía eran únicas… era indescriptible lo que ese simple estrechamiento de manos le provocaba
Lo soy con quienes lo merecen – le acarició el rostro y se levantó por más té
Rachel la siguió con la mirada. Cuando Kelly volvió con una jarra de té se sonrojó al sentir la mirada sobre ella
¿Sabes algo? - se levantó tomando el cobertor que Kelly le había dado para que se tapara, con la ausencia de Laura, Kelly tenía una cama de sobra
¿Sí? – levantó una ceja. Rachel se acercó a su oído y susurró
No me gustan los chicos – dicho eso, Rachel subió las escaleras dejando a Kelly en shock… ¿Qué había significado eso?
Quinn escuchó que llamaban a su puerta, se tapó el rostro con la almohada y gritó - Pasen
Judy entró a la habitación con dos platos de huevos. Los dejó sobre el escritorio, le dio una mirada rápida a la habitación y pudo notar la ausencia de cosas. Se llevó las manos a la boca y miró a Quinn asustada - ¿Qué pasó?
Se fue – dijo mordiéndose el labio
Judy no quiso preguntar más. Asintió y abrazó a su hija con fuerza
Va a volver, lo verás – dijo después de un largo silencio
Eso espero… en realidad lo espero – dijo suspirando
Ok! Aquí la actualización dedicada incondicionalmente para mi fan número uno: Karo Baker, quién es la única persona que se pone feliz después de patearme el trasero ;)
Gracias por seguir leyendo la historia! Me animan tanto sus rws… me encanta que se expresen, Jajaja no bajaron a Quinn de perra linda :P
Jajaja Katenleen… es esa una propuesta sucia? Gracias xD
Veamos, que les pareció? Con que la rubia se dio cuenta de que necesitaba a la morena… sooo the bitch is gone?
Kelly… que pasará con Kelly? OMFG comenten!
Perdón si no tuve tiempo de terminar de contestar a todas o mínimo a algunos rw's que suelo contestar en la parte de arriba… pero digamos que cierta persona presuntuosa me distrajo un rato 8) Jajajaja, naa ya sabs que me encantó hablar contigo pateatraseros 8)
EN FIN! Gracias por leer dejen su RW y ¿por qué no? Síganme en twitter: Lulutirado
