Bueno pues aquí os dejo el sexto capítulo. La verdad es que es un poco lento para mi gusto, pero no se, aun así me gustó bastante como quedo
Gracias a todas por los reviews. De verdad que me ayudáis mucho a la hora de motivarme para seguir con el fanfic.
Y por último y no menos importante darle las gracias a MissVD por salvar mis cagadas con las comas, puntos y demás...
Espero que os guste.
Hermione se despertó sobresaltada en medio de la noche con nuevas lágrimas corriendo por su rostro. No conseguía dormir. Siempre que cerraba los ojos, veía nuevamente cómo Voldemort asesinaba a ese chico. También recordaba la cara de sorpresa del muchacho y la cruel sonrisa del mago. Pero, sobre todo, lo que más le atormentaba era que ella había sido, en parte, responsable de esa muerte.
Se limpió las lágrimas con la manga de la camiseta y se volvió a acostar mirando hacia arriba. No quería volver a dormirse y recordar la barbarie sucedida hacía escasas horas. Solo quería escapar de ese horrible lugar y no volver a él; no quería volver a ver al hombre que había asesinado a tanta gente inocente, a tantos conocidos, a tantos amigos.
Tanta gente muerta para intentar derrotarlo y ahí estaba ella, en una nada despreciable habitación en el centro de mandos del enemigo. Hermione no se podía sentir más asqueada: miles de personas muertas y ella, que debería de estarlo también, se encontraba en perfectas condiciones dentro de lo que se podía esperar dada su situación.
Lo único que la atormentaba más que la muerte del chico a manos de Voldemort era el propio Voldemort. No sabía qué esperarse de él y eso le daba mucho miedo. Tenía miedo de que sus amigos la tachasen de traidora por lo que había hecho.
Todos estos pensamientos se esfumaron de la cabeza de Hermione al sentir unos pasos acompañados de unas voces al otro lado de la puerta. Con cuidado, salió de cama intentando no hacer ningún ruido. Sus ansias de saber siempre habían sido su debilidad. Y, ni siquiera ahora, era capaz de resistirse a saber cosas.
Con mucho sigilo, se acercó a la puerta y puso el oído en ella.
Fuera se escuchaban unos pasos acercándose por el pasillo. No conseguía entender nada, aún estaban demasiado lejos para saber quiénes eran o qué decían. A medida que se acercaban por el pasillo, pudo identificar la siseante voz de Voldemort y otra más que no supo a quién pertenecía y también parte de la conversación que mantenían.
-Pero, mi señor, eran muchos. Muchos más de los que esperábamos -la voz del otro hombre sonaba cansada y débil, pero sobre todo temerosa-. No pudimos hacer nada contra ellos. Fue una emboscada.
-¿Esa es tu excusa?¿Que eran muchos?¿Que no estabais preparados? -la voz de Voldemort sonó espeluznante.
-P..pero, mi señor, no pudimos... -la voz del otro mago sonaba cada vez más desesperada y suplicante.
De repente, los pasos se pararon, y no demasiado lejos de su habitación, por lo que podía oír la conversación perfectamente.
-¡No quiero más excusas! Os di una orden muy simple. Solo teníais que conseguir sacarles información sobre el cuartel y la reorganización de la Orden. Y lo único que conseguís es que os derroten -la voz de Voldemort sonaba cada vez más peligrosa y aguda.
-Mi señor, perdonadme, mi señor, por favor -la voz del mago ahora no era más que un lamento casi inaudible.
-No me sirves para nada. ¿Por qué debería perdonarte? -siseó Voldemort.
-P..per..pero, mi señor -suplicó el mago.
-Silencio. Sabes perfectamente lo que pasa cuando se me desobedece-. Voldemort hizo una pausa para seguidamente decir con voz más potente- ¡Avada Kedavra!
Hermione se tapó la boca con la mano para impedir gritar de pánico. A ese maníaco le encantaba matar. Hermione volvió a escuchar pasos y pudo identificar que se acercaban hacia su habitación. Hermione reaccionó lo más pronto que pudo y corrió hacia la cama y se metió apresuradamente en ella con el corazón a cien. Justo cuando se tapaba hasta la cabeza, la puerta se abrió.
-¿Nunca te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas? -habló tranquilamente el mago.
Hermione tembló al sentir la voz del mago tan cerca de su cama. No esperaba que estuviese tan cerca de ella. Hermione no contestó simplemente siguió haciéndose la dormida, aunque ya sabía que no funcionaba.
Hermione fingió un bostezo y lo miró como si no entendiese nada.
-¿De qué hablas? -preguntó-. Estaba durmiendo. Nada más. ¿Por qué has venido a despertarme? Aún es muy temprano.
-No te hagas la tonta. Sé perfectamente que estabas espiando detrás de la puerta mientras hablaba -dijo el mago con cara de pocos amigos-. ¿tanto te interesa lo que hago o lo que digo? -preguntó poniendo un tono burlón a su voz.
Hermione se irguió y miró hacia Voldemort pero no dijo nada, se dedicó a observarlo en la oscuridad.
-No estaba espiando -dijo Hermione un poco nerviosa.
-¿Ah, no?¿Entonces qué hacías? -preguntó Voldemort fingiendo curiosidad.
-Yo..yo solo estaba intentando dormir y escuché algo de lo que hablabais desde la cama -dijo Hermione cada vez más alterada.
-¿Y por qué estas tan nerviosa entonces? -dijo el mago mientras se acercaba a ella y se inclinaba sobre la cama cerca de su cara.
Hermione tragó sonoramente y se irguió aun más, retrocediendo todo lo que podía en la cama. Esos ojos conseguían asustarla como nunca nada lo había hecho.
Voldemort sonrió ante el temor que había en los ojos de la joven. Pero sobre todo por el ligero temblor que la poseía.
Hermione volvió a tragar y abrió la boca para contestar pero no sabía muy bien qué decir. -No estaba espiando -dijo finalmente.
-¡No me mientas! -soltó Voldemort mientras se acercaba más al cuerpo de la joven-. Odio que me mientan. No me gusta lo más mínimo.
Hermione se asustó por su tono y cerro los ojos esperando lo peor.
-¿Vas a decirme la verdad? Estás agotando mi paciencia y supongo que te acordarás de lo que pasa cuando se agota mi paciencia -dijo Voldemort con una sonrisa cruel en el rostro-. Porque, si lo prefieres así, podemos ir a hacer una visita a las celdas...
Hermione abrió desmesuradamente los ojos y negó con la cabeza mientras sus ojos se encharcaban de lágrimas a punto de derramarse.
Voldemort acercó su mano al rostro de Hermione y la agarró por la barbilla para que levantase el rostro y al mismo tiempo acercarla a él. Hermione lo miró con los ojos llorosos. No podía creerse que ese hombre que era capaz de matar sin pensárselo dos veces y de causar tanto daño la hubiese besado hacía unas horas como si nada.
Voldemort volvió a sonreír cruelmente mientras ejercía un poco más de fuerza en el agarre que tenía sobre Hermione y la miraba fijamente a los ojos. -¿Vas a decirme ahora por qué me estabas espiando? -preguntó el mago en un tono frío y seco
-Por nada en especial. Solo me entró la curiosidad cuando oí unos pasos y quería saber qué estaba pasando -dijo Hermione lo más calmada que pudo mientras apartaba la vista.
-Solo por curiosidad -dijo Voldemort mientras cerraba los ojos y colocaba su pelo detrás de su oreja con la otra mano-. Ya me habían comentado algo sobre lo de insufrible sabelotodo... -dijo Voldemort soltando una carcajada.
Hermione se puso instantáneamente colorada mientras intentaba evitar su mirada por todos los medios posibles.
-Que tus ansias de conocimiento son impresionantes -continuó el mago, ignorando la incomodidad de la chica-. Te lo contaré, solo para saciar tus ansias de saber y para que no pienses que soy tan malo y despiadado.
La chica volvió su cara rápidamente hacia él mientras abría desmesuradamente la boca. -¿Me..me lo vas a contar? -preguntó sorprendida la joven.
Voldemort se rió ante la pregunta de la joven. -¿Crees que representas un peligro para mí por saber lo que pienso hacer? ¿Crees que por saberlo vas a poder salir corriendo de aquí y salvar a tus amiguitos? -Voldemort volvió a reír y la miró mientras ella bajaba la cabeza y se miraba las manos como si fuesen algo fascinante.
-Verás... -comenzó el mago, captando de nuevo la atención de Hermione-. Al parecer, bastantes amiguitos tuyos, más de los que yo suponía, han escapado de la batalla que hubo en Hogwarts. Y se están reagrupando para intentar vencerme. ¿No es gracioso? Como si hubiese alguna posibilidad de vencerme a mí. ¡Yo soy Lord Voldemort! El mago más poderoso que existe y que jamás habrá existido -mientras decía esto, sus ojos se iluminaban como si el rojo que había en ellos estuviese vivo.
Hermione no pudo evitar encogerse ante sus últimas palabras.
-Y ahora tengo que demostrar lo poderoso que soy. Tengo que acorralar y aniquilar a todos esos que se oponen a mí para enseñarle a la gente que debe temerme y respetarme. Así que estoy mandando a mis mortífagos a la caza de los miembros de la Orden. Pero parecen que son tan inútiles como lo demostraron el otro día contigo. Así que, como siempre, tendré que hacerme cargo yo de la situación -finalizó el mago.
Hermione lo miraba sorprendida: ¿cómo podía existir alguien tan egocéntrico en este mundo? Lo miró de nuevo como intentando averiguar algo pero sin saber el qué.
-¿Qué ocurre pequeña?¿Tienes miedo? -preguntó mientras se sentaba en la cama más cerca de ella.
Hermione asintió. -Chica lista. Haces bien en temerme. ¿Sabes por qué? Porque puedo hacer lo que me venga en gana contigo. Estás bajo mi poder -dijo el mago acariciándole la mejilla suavemente.
-¿Está ya tu ansia de saber saciada? -preguntó con sorna el mago. Hermione se dedicó a mirarlo a los ojos intentando no acobardarse ante él. -Bien, entonces levántate -dijo Voldemort mientras se ponía en pie y alisaba su túnica.
Hermione lo miró interrogante.
-¿No pensarías que vine hasta aquí solo para saber si su alteza estaba cómoda en sus aposentos? -dijo burlón mientras hacía una exagerada reverencia en dirección a la joven-. Vamos, levántate -repitió con un tono más serio.
Hermione no lo dudó esta vez y se puso en pie rápidamente. El mago la observó de arriba abajo mientras sonreía.
-Mmm...habría estado mejor si también te hubieses quitado la camiseta para recibirme -dijo el mago volviendo a inspeccionar a la joven.
Hermione abrió desmesuradamente la boca mientras bajaba la cabeza para comprobar que, efectivamente, solo llevaba la camiseta puesta. Aunque esta, al ser bastante larga, no dejaba ver nada demasiado privado. Hermione rápidamente tiró de la camiseta hacia abajo con ambas manos mientras el mago se echaba a reír.
Voldemort se acercó a la joven con paso veloz y la agarró de la cintura consiguiendo un respingo por parte de ella. Hermione paró de intentar bajarse más la camiseta y posó sus manos en el pecho del hombre mientras intentaba separarse de él. Voldemort sonrió con malicia pero la soltó. Hermione no se lo esperaba y casi se cae cuando este la soltó.
-Ponte algo más a no ser que quieras que te lleve así -dijo Voldemort mientras guardaba las manos en los bolsillos de la túnica.
-¿LLevarme? ¿A dónde? -preguntó Hermione mientras buscaba sus pantalones tirados por la cama y entraba en el baño a ponérselos
-Ya lo verás -contestó simplemente Voldemort.
Hermione salió del baño temiendo lo que pudiese pasar. No quería ir con él a ningún sitio. No había manera de saber lo que pensaba hacer con ella y eso le daba un montón de miedo.
-Tranquila, no voy a hacerte nada malo. A no ser que te lo busques tú solita -dijo al ver el miedo de la joven en su rostro.
Hermione seguía sin poder y sin querer moverse, por lo que se hallaba en la puerta del baño mirándolo con cara de preocupación.
El mago, al ver que la joven no se iba a mover por sí sola, se acercó a ella y la agarró del brazo mientras la arrastraba hacia la puerta de la habitación. Nada más salir, Hermione pudo ver el cuerpo de un hombre de mediana edad sin vida en el suelo.
Voldemort se giró al ver como la joven se detenía. Observó él también el cadáver que había sobre el suelo. -No me era útil así que prescindí de él -comentó el mago con aburrimiento.
Hermione lo miró mientras él comenzaba a andar por los pasillos llevándola agarrada del brazo.
Hermione quería gritarle, decirle que eso era una abominación y que era un monstruo. Pero no quería volver a enfrentarse a la ira de ese hombre por un tiempo. Y ya había tenido muchas sorpresas para una sola noche.
La condujo hasta fuera de la mansión y allí la agarró de la cintura. Hermione sabía lo que iba a pasar.
En un momento sintió los pies despegarse del suelo y un leve mareo indicando que se habían aparecido en algún lugar.
Cuando volvió a sentir los pies en el suelo, aún tenía los ojos cerrados pero podía sentir el fuerte agarre del mago sobre su cintura. Poco a poco, el mareo se fue disipando y se atrevió a abrir los ojos.
Se encontraban al pie de una pequeña colina. Estaba a punto de amanecer y eso le daba un toque más siniestro al inmenso y descuidado jardín que precedía a la casa que coronaba la colina.
Voldemort se situó al lado de la joven y, aún con la mano en sucintura, la guió hacia la oxidada entrada de hierro que precedía al jardín.
Hermione observaba todo intentando no perder detalle de ello, como si de una macabra obra artística se tratase. Más pronto de lo que imaginó, se encontraban delante de las gigantescas y viejas puertas de la mansión.
Con un movimiento de la mano libre de Voldemort, la puerta se abrió dejando paso a una infinita oscuridad que no le daba ninguna buena espina a Hermione. Voldemort tiró de ella para que entrase en la casa mientras con otro movimiento de su mano se encendía una débil pero suficiente luz para poder contemplar un poco mejor el vestíbulo en el cual se hallaban.
Hermione seguía contemplando todo con mucho cuidado.
-Aquí es donde vas a vivir a partir de ahora -la voz del mago distrajo a Hermione de sus pensamientos la cual se limitó a observarlo.
Hermione no pudo evitar pensar en el sentido de esa frase: "Aquí es donde vas a vivir a partir de ahora" Esas palabras eran una condena para ella. Significaban el fin de su libertad para siempre. Hermione intentó obviar esas palabras y se giró un poco para poder verlo mejor.
-¿Dónde estamos? ¿Qué es este sitio? -preguntó un poco temerosa de la reacción del mago.
-Estamos en la mansión Riddle. Esta casa perteneció a mi padre. Pero ahora es mía -contestó el mago como si se tratase de la cosa más evidente del mundo.
-Da escalofríos -dijo Hermione más para sí misma que para Voldemort.
-No es precisamente la casa lo que debes temer -dijo el mago con una sonrisa indescifrable en su rostro.
Hermione lo miró interrogante.
-Es a mí a quien deberías temer -dijo Voldemort mientras se acercaba rápidamente a ella y la empujaba violentamente contra la pared.
Hermione se quedó sin respiración debido, en un principio, al impacto pero aún más al sentir cómo el mago se presionaba más contra su cuerpo mientras pasaba las manos fuertemente por su figura y agachaba el rostro mientras le sonreía sádicamente.
Lo se, merezco alguna tortura por dejarlo así. XD
