14. Reencuentro con los sentimientos
La chica por un momento se perdió en sus ojos, tratando de descifrar la situación tan complicada entre ellos. Vi como el mago se acercaba cada vez más a ella, reacciono y solo le dio la mano, -Me da gusto ver que te encuentras bien-, dijo la chica en tono solemne, -necesitamos ir a Céfiro, espero que no te moleste, estamos en una situación delicada-, dijo el mago tenso, por lo menos esperaba una reacción un poco más cariñosa por parte de Marina., -Ok, no me opongo, veamos que está pasando-, contesto la chica desapareciendo con Paris, Guruclef y Anaïs.
Marina suspiro aliviada cuando vio el castillo en perfectas condiciones, todavía tenía su sueño muy reciente. Vio a Lucy a Latís en la fuente y corrió a abrazarlos, -¡Chicos me alegra tanto que estén bien!-, Lucy respondió el abrazo efusivamente, mientras que a Latís solo le salió una gotita. –Necesitamos que nos acompañen a mi despacho a platicar, los demás nos están esperando-, dijo el mago señalando hacia el pasillo. El ambiente se sentía lúgubre y triste. Marina no sabía lo que estaba pasando, sin embargo, tenía una ligera sospecha, -"Tata"-, pensó para sí misma.
Llegaron al despacho del mago y este abrió sus puertas dejando ver a Ráfaga, Caldina y Ascot. La chica corrió a abrazar a Caldina pero esta no respondió su abrazo como siempre lo hacía, ni siquiera se limito a corresponderlo, Marina se separo de ella extrañada. La chica camino hacia sus amigas y se sentó en medio de ellas, con la cabeza firme sin mirar a Ascot, este por su parte tampoco volteaba a ver a la guerrera.
-Marina-, comenzó el mago en tono serio, -la situación con Cizeta pende de un hilo, ha habido muchos problemas desde que te fuiste-, menciono con un suspiro, -¿y? ¿acaso soy la causante de todo?-, pregunto en tono molesto, -Me temo que si-, contesto ahora Paris, -sabemos que estabas muy dolida por la situación pero esto se está saliendo de control, yo te quiero como mi hermana, por eso te pido que nos ayudes- concluyo tomando las manos de la guerrera del agua, -no entiendo, ¿qué demonios está pasando?-, exigió la guerrera levantando una ceja, -Marina…Tata perdió al bebe a los 3 días que te fuiste, por tal motivo, encerraron a Ascot 1 año en la cárcel de Cizeta por lo que paso-, dijo el mago volteando a ver a Ascot, -me tomaron por sorpresa en la noche y me torturaron-, dijo el chico quitándose la túnica y su playera para dejar ver sus cicatrices en toda la espalda causadas por azotes, -esto me lo hizo el sultán Marina-, dijo el chico dirigiéndole la palabra por primera vez a la guerrera, se sintió morir, -Ascot…de verdad discúlpame, pero no quiero hablar delante de todos contigo, prefiero hablar en privado, ¿te parece bien?-, pregunto la chica bajando la cabeza, -Po supuesto que sí-, dijo el chico poniéndose su túnica nuevamente.
-Cizeta nos declaro la guerra y pidió la ayuda de Autozam y Farehn pero ellos se rehusaron, tampoco quieren que haya conflictos con nuestro planeta, por eso mismo se acordó hacer el primer consejo de naciones-, dijo tomando el papel para enseñárselo a la guerrera, -Déjame ver si entendí, ¿todo esto es por el capricho de una princesa tonta?-, dijo levantándose del sillón, -Tienes que ser responsable de tus actos Marina-, dijo Caldina señalándola con el dedo, -¿Ah si Caldina? Pues déjame decirte algo, tu no fuiste la que sufrió al ver a su novio acostándose con la princesa de Cizeta-, reprendió la guerrera a Caldina, -tu no tuviste que quedarte aquí a recoger los platos rotos-, respondió gritándole a la guerrera, -¿Y tu crees que solo la gente de Céfiro sufrió?, yo tuve que recoger en pedazos mi vida, desde que Ascot me destrozo hasta que el gurú me dio el tiro de gracia, por una estupidez y perdóname pero yo no puedo ayudar a Céfiro, todos hemos tenido nuestros castigos y es mejor así, arreglen la situación con Cizeta y punto-, dijo acercándose a la puerta cuando Guruclef la detuvo, -espera Marina, nadie te está echando la culpa-, la chica se separo groseramente de él, -Si quieres que hablemos, va a ser bajo mis condiciones, 1. Hablamos en privado, 2. Vemos como resolvemos esto y 3. Me regresas a mi mundo porque dentro de una semana es mi cumpleaños y no quiero pasarlo aquí y si no tiene objeción nos vemos dentro de 1 hora en mi habitación Guruclef-, concluyó azotando la puerta del mago.
Todos veían preocupados al piso, excepto por Caldina que tenía las manos en la cadera con rostro hastiado, -¿Por qué no te pudiste controlar?-, reprendió el mago a la ilusionista, -porque por culpa de ella no puedo entrar a mi propio planeta-, dijo la ilusionista con tono lastimero, -Caldina, cuantas veces te tengo que decir que estuvo en todo su derecho, además no solo Tata la lastimo, también fui yo, así que no seas injusta y ni juzgues sin antes entender las cosas-, dijo el palú antes de salir del despacho del mago. Después de eso todos se retiraron a su habitaciones, el mago daba una y mil vueltas en su despacho, moría de nervios, no sabía que le diría exactamente.
Mientras en la habitación de Paris, Anaïs compartía la tina con Paris mientras la chica se dejaba tallar la espalda por su amado, -¿Sabes Paris? Marina ha sufrido mucho, no la quiero ver envuelta en otro problema y sé que Tata la quiere humillar delante de todos, de verdad que es una decisión difícil-, dijo la chica suspirando, Paris acerco su espalda hacia él y la abrazo, -No te preocupes Anaïs, todo esto se solucionara, te prometo que no permitiré que la humillen, pero dime algo, ¿Cuándo me dijiste que Marina regresaría a Tokio, ella soñó algo no es así?-, la chica se recargo más en su amado, -Nos soñó muertos a todos,-, torció el gesto, -y vio a Guruclef atado y agonizando en su despacho, cuando ella quería rescatarlo, Tata la sorprendía por la espalda y le cortaba la garganta-. Paris suspiro, era peor de la que pensaba, -Esperemos que pasa-, dijo mientras atraía la boca de su amada con fervor.
En el cuarto de la guerrera del agua, la chica, estaba en la cama sentada recordando todo lo que había pasado, -¿Por qué tuvo que pasar todo esto? Pregunto para sí misma cuando escucho 3 leves golpes en la puerta, -Pase-, dijo la chica en susurro cuando vio al mago abriendo la puerta, -Supongo que tenemos una plática pendiente-, dijo con resignación la chica, -supones bien, ¿puedo sentarme?-, la chica se movió dejándole espacio pata que se sentara, ella cruzo sus piernas y empezó a jugar ausente con su cabello, -¿Cómo has estado?-, pregunto el mago con curiosidad, -He estado mejor, realmente no quería regresar, pero en cuanto pase esto, no volveré, voy a asumir mi responsabilidad acerca del malentendido, pero después de eso, me iré-, dijo Marina volteando al lado contrario del mago.
-¿Cómo está Águila?-, tomo un mechón de su cabello y comenzó a trenzarlo, -el está en Tokio con mis padres, después de que regrese a Tokio y me fui a Londres lo he visto solo 2 veces-, dijo la guerrera aun trenzando su cabello, el mago se sentía reconfortado, con la explicación de Marina, era obvio que no tenían nada romántico. –Marina…yo…quiero pedirte perdón por lo que paso, me porte como un imbécil, jamás debí de desconfiar de ti y tampoco debí permitir que Presea me metiera ideas tontas en la cabeza,-, dijo el gurú acercándose a la chica, -no te preocupes Guruclef, lo que paso paso y no hay forma de remediarlo, así que no me pidas disculpas, además yo ya no te amo-, dijo la chica levantándose de su cama. -¿Es cierto lo que dices?- pregunto el mago jalándola hacia él, la chica empezó a sentir mil mariposas en el estomago, -Es la verdad, así que ¡suéltame!-, dijo la chica intentando zafarse de su brazo, -lo importante es Céfiro no tus sentimientos, así que si no te vas a limitar a hablar del consejo de naciones será mejor que salgas-, le gritoneo de la chica funciono y el mago la soltó, la chica cruzo los brazos y le dio la espalda.
-Está bien…el consejo de naciones es…-, trato de explicar el mago, pero Marina lo interrumpió con desesperación, -ya sé lo que es el consejo de naciones, es para evitar que haya una guerra entre Cizeta y Céfiro, pero dime, que es lo que quieren de mi-, pregunto la chica aun más exasperada, al mago le salió una gotita, -Que te disculpes Marina, eso es lo que quieren los sultanes, pero conociendo a la princesa de Cizeta, no se cansará hasta verte humillada,-, dijo el mago bajando la mirada.
-¡Esto es genial!-, dijo torciendo el gesto, -ella lo hace primero y ni siquiera pide disculpas ¿y ahora yo soy la que se tiene que disculpar delante de todos?- pregunto la chica moviendo el pie groseramente esperando la respuesta de su ex amor. –Si Marina, delante de todos, de verdad lo siento.
Marina de aventó a la cama, tomo una almohada y comenzó a golpearla, estaba furiosa, no cabía su enojo, sintió un horrible malestar en el estomago y corrió a al baño, vomitó hasta que saco todo de su sistema, el mago corrió a su ayuda, sostuvo su largo cabello mientras la chica vomitaba toda la bilis generada por su enojo. Se levantó lentamente, se enjuago la boca y mojo su cara. El mago mientras la veía recordó como la última vez que la había visto en el baño había sido cuando estaba "comprometidos para casarse" lo cual se fue al carajo cuando Marina vio como Presea lo besada.
-¿Dónde está Presea?-, pregunto la chica después de lavarse los dientes, -Presea esta desterrada de Céfiro, vive en Autozam-, respondió el mago incomodo, -Vaya, yo pensé que después de ese beso serian pareja-, dijo Marina en forma casual, -No digas niñerías Marina, sabes perfectamente que jamás ame a Presea-, contesto con fastidio, -Bueno eso fue lo que pensé yo, después de todo en nuestra dichosa fiesta de compromiso te beso y tu no hiciste nada-, dijo la chica restregándole sus acciones en la cara.
-Por favor Marina, no quiero discutir, por favor, como dices, es más importante Céfiro que nuestros sentimientos, -dijo el mago en tono paciente, -¿Cuándo es el consejo de naciones?- pregunto la chica, -Es pasado mañana, así que prepárate por favor-, dijo el mago saliendo del cuarto de la guerrera. Marina se tapo la cara con la almohada, era peor de lo que esperaba, pero le daba más miedo el sueño que tuvo, "-tengo que aguantar lo que sea, no puedo permitir que los lastimen-"-, pensó la chica para sí misma cuando unos leves golpes anunciaron la llegada de otra visita.
-Si eres tu Guruclef de verdad yo ya no tengo ganas de discutir-, dijo la chica con tono amenazante, -soy Ascot, ¿me permites pasar?- pregunto el palú nervioso, Marina de un brinco se levanto y corrió a abrirle, la chica abrió la puerta y con un leve movimiento de cabeza le pidió que entrara, el chico entro.
-Ascot, yo…- la chica dejo de hablar por un segundo., -siento mucho lo que paso, por mi culpa te lastimaron, discúlpame-, confesó la chica con lagrimas en los ojos, -de verdad lo siento mucho-, concluyó bajando la mirada. Ascot la vio dolido y se acerco a ella para abrazarla, -No digas eso Marina, yo siento haber sido tan estúpido y el haberte lastimado, fue el peor error que he cometido en mi vida, estos azotes no me dolieron tanto-, dijo mientras besaba la frente de la chica, -Pero ¿cómo es posible que los padres de Tata hayan hecho esta barbaridad? ¿acaso no saben que su hija empezó todo esto?- pregunto Marina limpiando sus lagrimas, -Tata les invento cosas, yo trate de explicarles todo, pero no me escucharon, espero que tengas oportunidad de explicar tus acciones en el consejo de naciones-, Marina cerró los ojos con preocupación, la situación era peor de lo que esperaba.
Ascot se retiro de su habitación y Marina se metió entre las sabanas para dormir, acomodo su almohada y se recostó de nuevo, se sentía incomoda, metió su brazo debajo de la almohada como solía dormir y se sentía incomoda, se acostó boca abajo y tampoco podía dormir. Se rindió, se puso un chal y salió de su habitación, caminando sin rumbo fijo. El castillo estaba helado, entraban corrientes de aire por todos lados, sintió frio y apretó mas el chal, se sentía sumamente triste, dio la vuelta para regresar a su habitación cuando choco contra alguien.
-¿Qué sucede? ¿No puedes dormir?-, comento aquel muchacho que hacia tantos años le había robado el corazón, con las mismas palabras de hace ya varios años -Así es-, dijo la chica cabizbaja, -¿Quieres una poción para dormir?- pregunto aquel que había sido todo para ella, -No gracias, voy a fumar un cigarrillo al jardín y después regresaré a mi cuarto- dijo al chica sin poder voltear a verlo, -te acompaño-, dijo el mago acompañándola al jardín. Cuando estaba en Londres, Marina no podía con la ansiedad, a veces sentía un gran vacío en su corazón, en otras ocasiones una necesidad tremenda de regresar y pedirle de rodillas que la disculpara y volviera a su lado, otra de regresar para patearle el trasero, solo lograba conciliar ese remolino de sentimientos cuando fumaba y cuando salía con sus amigas, mitigaba su dolor con algunas copas, estas salidas y estos métodos para calmar su dolor y su ansiedad se hicieron rutinarios, ya que sentía que su vida estaba estancada.
Marina saco su cajetilla ante la mirada curiosa del mago, tomo su cigarrillo, lo puso es su boca y lo prendió, cuando jalo el humo hacia sus pulmones se sintió mucho mejor, la paz entro de nuevo a su cuerpo y ya no se sentía tan nerviosa para estar con el mago, -¿Qué porquería es eso Marina? ¡Huele horrible!-, dijo el mago tosiendo de manera escandalosa, -¿recuerdas lo que leímos del EPOC cuando me ayudabas a estudiar? Pues esto lo causa-, dijo muy quitada de la pena, inhalando nuevamente el cigarrillo, el mago se lo arrebato y lo desapareció. –No deberías de envenenarte con esas porquerías, ¡Has cambiado mucho!-dijo reprendiéndola, -mi vida no es la misma, yo era una chica feliz antes de conocerlos, aunque no me arrepiento de haberlos conocido, solo que he estado completamente equivocada en estos momentos-, dijo la chica mirándola a los ojos, -¿y en que te ha equivocado?- pregunto, miedoso de conocer la respuesta, -debo de amar lo que es bueno para mí y Céfiro no lo es y no lo ha sido nunca.-, dijo sentándose en la fuente.
El mago se arrodillo donde se encontraba la chica, la tomo de las manos, -No digas eso Marina, conocerte ha sido lo mejor que me ha pasado en mis casi 800 años de vida, Céfiro te ama, todos te aman, yo…aún te amo,- dijo recargando su cabeza en el regazo de la chica, Marina se tensó por la cercanía pero no lo aparto, -No sabes las veces que les llore y les suplique a las chicas que me llevaran a mundo místico a verte, pero siempre se negaron, me dijeron que tu no querías saber de mi-, dijo el mago viéndola a los ojos, noto como se escapaba una lagrima de sus hermosos ojos.
-No por favor, no te pongas así-, dijo la chica tomándolo de la cara, -no sabes las veces que quise venir de rodillas aquí para que me perdonaras y regresaras conmigo y no tienes idea de las veces que quise venir a patearte el trasero por lo que me hiciste- dijo con una sonrisa, -pero creo que es tiempo de olvidar eso-, dijo soltando la cara del mago, -hay que pensar en Céfiro, lo nuestro no es importante-, dijo volteando la cara. El mago no lo resistió, la tomo con fuerza de la cara y le planto un beso que representaba toda su desesperación, dolor y ausencia que había sentido en esos 2 años tan largos, se separo de ella con brusquedad, -por supuesto que lo es, desde que te conocí tu corazón es más importante que Céfiro para mí-, Marina sonrió y devolvió el beso, el mago la tomo en sus brazos y se tele transportaron al cuarto de la guerrera. La chica al darse cuenta que estaban en su recamara se separo de él, -No me siento lista para caer esto, de verdad discúlpame-, dijo la chica con una lagrima en sus ojos, -No te preocupes, solo déjame dormir contigo, no tienes idea de cuánto te extrañe-, la chica asintió y se acostó en su cama y el mago la siguió, Marina le dio la espalda y este la abrazo, dándole un tierno beso en su hombro, -te amo-, le dijo antes de caer dormido, -y yo a ti-, dijo la chica cerrando los ojos.
A la mañana siguiente, Marina despertó y vio que estaba sola en su cuarto, suspiro y volvió a acostarse, -¿Habrá sido un sueño?-, dijo para sí misma, dio algunas vueltas tratando de conciliar el sueño hasta que prefirió levantarse. Tomo un baño mientras su mente trataba de recordar lo de anoche, pero no recordaba nada, no sabía en qué momento había salido Clef, incluso dudaba que hubiera pasado., su estomago le reclamo, moría de hambre, se dirigió directamente a la cocina ya que no quería toparse con Caldina. Entro a la cocina y pidió a la cocinera que estaba ah si le preparaba algo, la cocinera asintió con una sonrisa y Marina se sentó en el antecomedor que se encontraba ahí, -Veo que estas despierta-, dijo la voz de la persona con la que no quería toparse, -No te preocupes Caldina, como algo y me vuelvo a encerrar en mi cuarto, y después de lo de mañana no me vuelves a ver, asi que no te preocupes en dos días no me volverás a ver-, dijo Marina groseramente, la ilusionista se sintió mal con las palabras de Marina, -Guruclef me pidió que en cuanto termines si puedes pasar al despacho-, dijo mientras salía de la cocina.
La peliazul comió rápidamente y corrió hacia el despacho del mago, -Me informo Caldina que me necesitabas-, dijo la chica recuperando el aliento, -si Marina siéntate, ¿Paris podrías dejarnos solos un momento-, pregunto el mago mientras cerraba las cortinas, Marina trago saliva, no sabía que traía entre manos su ex pareja, Paris asintió y salió del despacho, cuando Guruclel escucho como cerraba la puerta, se acerco a la guerrera y beso con pasión. Marina brinco pero respondió el beso, recordó que ni siquiera le había dicho nada cuando salió de su habitación, -Pudiste decirme algo antes de irte de mi cuarto-, reclamo la guerrera con tono molesto, -discúlpame, pero no quise despertarte, -dijo con una sonrisa.
-¿Para qué me mandaste llamar?- pregunto la chica colorada, -Tenemos que planear que es lo que vas a decir-, dijo el mago acariciando su mejilla, -Muy fácil voy a decir lo puta que es la princesa de Cizeta y que se acostó con mi novio cuando sabía que estaba conmigo y que le pague con la misma moneda-, dijo la chica muy fresquita. -¡Marina! ¡No puedes decir eso!-, dijo el mago con una gotita, -Yo se que tipo de mujer es y concuerdo contigo, pero tenemos que mantener cierta diplomacia, ¿te parece?-, dijo el mago despeinando la cabellera azul de su amor, -también quisiera hacerte otra pregunta- dijo el mago dándole la espalda a la guerrera, -la que quieras-, dijo la chica dándole confianza.
-¿Qué relación tenemos nosotros?- pregunto el mago volteando y mirando la los ojos, -¿De verdad lo quieres saber?-, contesto la chica mirándolo fijamente a los ojos mientras el cielo se nublaba en Céfiro.
