Aquí os dejo un nuevo capítulo.
Espero que lo guste. Gracias a todas por leerlo y por vuestros reviews. La verdad es que me animáis a seguirlo.
Siento si no os llega el aviso de que esta subido un nuevo capítulo o os llegan varias veces la confirmación de ello. Es que estos días tengo algunos problemas para actualizar :S
PauRiddle: Si que pondré a Hermione en contacto con Nagini pero aun no se muy bien cuando. No desesperes :)
La cara de Voldemort estaba completamente desencajada por la furia. La imagen era aterradora: la enorme serpiente no paraba de sisear en dirección al mago, llamado Gaahl, que ya se encontraba de nuevo en pie con la varita en la mano, sin atacar, pero preparado para cualquier reacción del mago.
-¿Qué crees que estás haciendo Gaahl? -repitió Voldemort con odio en la voz.
-Estaba a punto de torturarla y matarla -contestó el mago tranquilamente-. Pero llegaste tú y me destrozaste la diversión -finalizo el mago chasqueando la lengua.
Hermione se asustó ante la manera en la que el mago hablaba. Era como si no le importase lo que pensaba hacer. Como si se tratase de algo normal.
-¿Y se puede saber por qué quieres atacar a mi invitada? -preguntó el mago con el tono bajo y amenazante.
-Porque nos estaba espiando -contestó mientras miraba a Hermione la cual se encogió en su sitio ante la acusadora mirada del hombre-. Deberías hacer algo con tus invitados. Me parece que estás siendo muy permisivo últimamente. Dejas que tus invitados estén espiando a sus anchas por tu casa y además aún hay seguidores de Dumbledore sueltos preparándose para luchar contra ti -dijo el mago en tono burlón.
-Después hablaremos tú y yo -dijo Voldemort mientras se agachaba junto Hermione y la agarraba del pelo.
Rápidamente giró su rostro hacia el mago con la varita apuntando hacia él.
-¡Crucio! -siseó Voldemort mientras el mago caía al suelo entre jadeos, aún con la cara de sorpresa. Voldemort se fue levantando lenta y elegantemente manteniendo el hechizo sobre el mago. Una vez de pie, retiró el hechizo mientras se acercaba más al mago-. ¿Crees que no puedo hacerme cargo de los inútiles seguidores de Dumbledore? -siseó Voldemort.
El mago no contestó. Se apoyó sobre una de sus rodillas mientras miraba a Voldemort a los ojos y agarraba su varita aún sin haberse puesto completamente de pie
-Bueno, terminemos con esto de una vez -dijo el mago mirando hacia Voldemort y después hacia Hermione.
-Me parece correcto -contestó Voldemort mientras hacía una mueca parecida a una sonrisa de medio lado.
Los demás magos miraban la escena con interés pero sin participar en ella. Solo observaban. Hermione no sabía qué hacer: quería salir de allí pero era incapaz de moverse debido al miedo que sentía. Ya había provocado la ira de Voldemort en otra ocasión y no quería volver a pasar por lo mismo. Aunque sabía que después de lo que estaba pasando no se iba a librar tan fácil de él.
Voldemort atacó al mago rápidamente sin que este se hubiese dado cuenta debido a que estaba mirando a Hermione. Se movió muy rápido y consiguió alejarse de la luz que salió de la varita de Voldemort, aunque no del todo, por lo que su brazo izquierdo fue alcanzado por el hechizo y quedó destrozado y sangrante.
En la cara del mago podía apreciarse una mueca de dolor pero aún levantó su varita y atacó a Voldemort, quien lo desvió con un movimiento de varita sin ningún problema. Al desviarlo, este impactó contra una puerta que quedó hecha añicos.
Voldemort atacó al mago, que esquivó el hechizo haciendo que este impactara contra las escaleras y estas se desmoronasen y que toda la estancia quedase ensombrecida por una nube de polvo que dificultaba aún más la visión. Entre el polvo podían distinguirse haces de luz que eran lanzados de ambos lados del corredor.
Hermione estaba encogida ante el poder de ambos magos. Se sentía pequeña e indefensa viendo ese combate. Y así era: viendo eso sabía que jamás podría derrotar a ese hombre en un combate, pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados mientras mataba a sus amigos y a la gente que luchaba en su contra. No podía permitir que se saliese con la suya. Los pensamientos de Hermione fueron interrumpidos por un hechizo que impactó encima de ella provocando que una nube de polvo y pequeños fragmentos de piedra cayeran sobre su cabeza. Hermione se cubrió la cabeza y comenzó a toser.
Hermione comenzó a moverse para huir de esa zona. No era seguro estar ahí mientras el combate durase. Pero no pudo alejarse demasiado: notó un cuerpo a su espalda que movió rápidamente la mano a su cuello y comenzó a apretar para que se moviese a su antojo. Hermione giró su rostro para ver como Gaahl la miraba triunfante.
El mago estaba lleno de sangre y este olor llegó hasta Hermione revolviéndole el estómago. El mago se veía bastante herido pero, aun así, tenía fuerzas para tener a Hermione controlada con una sola mano mientras con la otra seguía apuntando hacia la inmensa nube de polvo que dominaba el lugar.
Hermione llevó sus manos a la mano que la agarraba para impedir que el aire dejase de entrar en sus pulmones. Pero la mano apretaba más y más cada vez que ella intentaba liberarse. Sus ojos estaban llorosos por el esfuerzo que estaba realizando para respirar.
-¿Qué vas a hacer ahora Voldemort? -preguntó el mago con voz burlona mientras la nube comenzaba a disiparse-. Tengo en mi poder a tu querida amiguita y voy a matarla.
El mago sonreía triunfante mientras Hermione comenzaba a quedarse sin aire en los pulmones. Cada vez se le hacía más difícil respirar. Solo esperaba que Voldemort acabase con ese hombre antes de que fuese tarde.
Cuando la nube se hubo disipado lo suficiente, dejando ver el oscuro corredor, la sonrisa del mago se borró completamente: Voldemort no se encontraba en el corredor. Allí no había nadie.
Hermione comenzó a moverse nerviosa al comprender que quizás no saldría de esa.
-Así que, al final, vas a dejar que muera -dijo el mago lo más tranquilo que pudo-. Tanta destrucción para nada -finalizó mientras miraba nervioso hacia todos lados apuntando con la varita.
Hermione podía notar el nerviosismo en la voz del mago aunque este lo intentase ocultar. Ella también intentaba averiguar qué había pasado con Voldemort. No creía que ese mago lo hubiese derrotado ni mucho menos.
-Es una pena tener que matarte -le dijo el mago a Hermione, comenzando a apretar más la mano en su cuello, mientras la giraba hacia él para ver su rostro.
Hermione comenzó a moverse desesperadamente y a clavar sus uñas en las manos del mago mientras sentía cómo las lágrimas comenzaban a salir desesperadamente de sus ojos y a recorrer sus mejillas mojando las manos del mago. Hermione no pensaba rendirse tan fácilmente. Empezó a dar patadas al mago con todas sus fuerzas pero parecía que no hacían ningún efecto en él.
Al poco Hermione se encontraba sin fuerzas para seguir y sus ojos apenas se mantenían abiertos. Apenas llegaba oxígeno a sus pulmones y el poco que lo conseguía, le quemaba la garganta. Justo cuando pensaba cerrar los ojos y dejar que el mago terminase con lo que estaba haciendo, un brillo rojizo en la penumbra, que había detrás del mago, llamó su atención. Pronto pudo distinguir a Voldemort mirando la escena con interés. Hermione comenzó a llorar con más fuerzas al verlo allí parado observando como la mataban.
Voldemort se acercaba sigilosamente al mago por su espalda mientras este estaba ocupado asfixiando a Hermione. Cuando se encontraba a medio metro escaso, le colocó la varita en la nuca.
-Aquí el único que va a morir eres tú, Gaahl -dijo Voldemort con voz siseante.
Hermione observó cómo el rostro del mago se ponía blanco por el terror y entonces vio como Voldemort le sonreía mientras susurraba un hechizo.
Hermione sintió cómo todo su cuerpo era manchado por la sangre del mago mientras la mano que la mantenía prisionera la soltaba para, posteriormente, caer al suelo junto con el resto del cuerpo muerto del mago. Las piernas de Hermione no fueron capaces de mantenerla en pie y cayó al suelo encima del charco de sangre.
-Marcharos. Continuaremos con la reunión en otro momento -la voz de Voldemort sonaba lejana para Hermione-. Y creo que ya ha quedado claro lo que pasará si se os ocurre comenzar una guerra contra mí. Así que más os vale ser mis aliados. Ahora iros -finalizó Voldemort.
Voldemort se dio la vuelta mientras los magos salían de la casa y observó a la joven que aún estaba tirada en el suelo en medio del charco de sangre. Parecía que ella misma también era un cadáver: estaba completamente pálida y no se movía ni lo más mínimo.
Voldemort se acercó hasta ella, se agachó a su lado y le agarró fuertemente la barbilla con la mano para que lo mirase. Pudo observar moratones en su cuello, resultado del intento de asesinato por parte del mago. Desvió los ojos de la joven para observar el cadáver de su enemigo muerto en el suelo y todo el desorden que había ocasionado ese duelo. Volvió a fijar la vista en la joven y sacando la mano de su barbilla la jaló del brazo para levantarla.
Hermione no era consciente de lo que hacía, simplemente se dejaba guiar por el mago. Su mente era incapaz de procesar ninguna información. Todo lo que sentía era el sabor y el olor de la sangre en su cuerpo. También cómo esta se pegaba a su piel.
Voldemort la llevó hasta una habitación bien iluminada. La sentó en una butaca y la observó atentamente. Podía ver los rasgos de su rostro completamente pálidos debajo de la sangre que salpicaba todo su cuerpo. Con un movimiento de varita hizo que toda esa sangre desapareciese.
-¿Estás herida? -preguntó Voldemort con tono indiferente.
Hermione negó con la cabeza y alzó la mirada para poder mirarlo a los ojos. Hermione se estremeció al ver su rostro: estaba lleno de sangre y sus ojos parecían brillar como el mismo fuego del infierno. Sabía que estaba enfadado, muy enfadado.
-Bien -dijo mientras con un rápido movimiento agarró los brazos de la joven y los mantuvo sujetos contra la butaca al mismo tiempo que acercaba su rostro al de la joven.
Hermione se encogió todo lo que pudo en la butaca. Sabía que no se iba a librar de esa fácilmente y temía lo que ese hombre era capaz de hacer. Ya había visto en varias ocasiones su poder y no quería enfrentarse a él.
-Y, ahora, ¿vas a explicarme por qué me has desobedecido? -preguntó el mago en tono siseante-. Te dejé muy claro que no quería verte allí abajo, que era peligroso. Y no has tardado ni una hora en bajar a espiar. Y lo único que has conseguido es que casi te maten -finalizó el mago mientras se acercaba más a ella.
-Lo... lo siento. No quería causarte problemas -dijo la joven apartando la vista.
-Pues lo has hecho -dijo Voldemort casi gritando.
Se separó de ella dejándole los brazos libres y se los pasó por el pelo con gesto enfadado. La miró furioso mientras caminaba de un lado a otro delante de la butaca en la que se encontraba la joven.
-¿Por qué nos estabas espiando? -preguntó Voldemort parándose delante de ella mientras volvía a mirarla.
Hermione desvió la mirada. No sabía qué contestar. Sabía que decirle que no estaba espiando era una estupidez porque jamás la creería. Así que optó por no mirarlo, por no contestar.
Voldemort la observó durante un rato. Al ver que no obtendría respuesta se volvió a acercar a ella hasta tener su rostro a la misma altura y a escasos centímetros del de la joven.
-¿No quieres decírmelo? Muy bien. Tengo otros métodos para saberlo -dijo Voldemort mientras posaba sus ojos en los de la joven.
Hermione se fijó en sus ojos y en ese momento comenzó a sentir un dolor agudo en la cabeza. Comenzó a ver cómo recuerdos venían a su mente sin que ella los evocase. Sabía lo que estaba pasando. Sabía que Voldemort estaba accediendo a su mente sin ningún permiso por su parte. Cerró los ojos intentando que el mago no pudiese acceder a sus pensamientos pero no funcionó: pudo ver cómo los recuerdos pasaban delante de sus ojos hasta que vio lo que quiso.
Hermione notó cómo desaparecía el dolor al mismo tiempo que las imágenes dejaban de correr por su mente. Abrió los ojos y vio a Voldemort aún con el rostro a su altura sonriendo divertido.
-¿De verdad? ¿Crees que podrás escapar y contarle a tus amiguitos todos esto? ¿Que podréis derrotarme? -preguntó el mago mientras se alzaba y la miraba.
Hermione bajó la vista y se miró las manos.
-¡Contéstame! -dijo el mago con un tono de irritación.
Hermione lo miró y abrió la boca para contestarle, pero rápidamente la volvió a cerrar. No sabía qué contestar. Después de haber visto eso, le parecía una locura querer desafiar a ese hombre.
-No... no lo sé -contestó la joven mirándolo.
-¿No lo sabes? -preguntó el mago con sorna-. Y, ¿cómo es que no lo sabes? Si no lo sabes, no entiendo qué hacías espiando -dijo mientras sonreía triunfal al ver la cara de terror de la joven.
Hermione se había puesto pálida. No sabía cómo salir del lío en el que se había metido.
-No sé. Supongo que serían mis ansias de saber -contestó Hermione.
-¿Ansias de saber? ¡¿Crees que puedes burlarte de mí maldita mocosa?! -preguntó el mago agarrándole fuertemente un brazo mientras la ponía bruscamente en pie. Su paciencia estaba llegando a su fin.
Hermione soltó un grito de dolor cuando el mago la agarró por el brazo. Ese hombre tenía mucha fuerza. Hermione no quería seguir allí. Solo quería tirarse a dormir y despertar sabiendo que todo había sido una pesadilla.
-¡¿Crees que puedes reírte de mí?! -preguntó el mago a escasos centímetros del rostro de Hermione haciendo más presión el el agarre que tenía sobre el brazo de la joven-. Ten mucho cuidado. Creo que aún no sabes lo que soy capaz de hacer cuando me enfado -siseó el mago mientras le soltaba el brazo.
Hermione cayó al suelo debido a la fuerza con la que la había soltado. Alzó la vista para poder verlo. Realmente estaba asustada. Nunca había visto al mago tan cabreado. El aire a su alrededor parecía desprender un poder oscuro que podría helar la sangre a cualquiera.
El mago sacó la varita y apuntó con ella a Hermione. Esta se quedó paralizada. Sabía que si el mago pretendía matarla era una estupidez intentar huir. Se quedó allí, tirada en el suelo, esperando a que el mago acabase con su vida. Simplemente alzó la vista y deseó que todo acabase rápido.
Hermione esperó unos segundos, pero el mago no se movió de su posición. Seguía con la varita en alto apuntando hacia ella. Pero ningún maleficio salía de su varita. Solo la miraba fijamente a los ojos.
Al cabo de unos segundos, el mago guardó la varita y caminó rápidamente hacia la puerta cerrándola tras de sí.
Hermione permaneció en el suelo sin saber qué hacer. No entendía qué era lo que acababa de pasar.
Al cabo de unos segundos, se levantó lentamente y se sentó en la butaca abranzándose las piernas mientras notaba como toda la angustia salía de su cuerpo. Comenzó a recordar todos los sucesos de los últimos días. Todo lo que había pasado durante la batalla. Toda la sangre derramada. Y después, cuando pensaba que todo había terminado, empezó todo lo de Voldemort. Hasta llegar a ese día. No quería ver más muertes, no quería más sangre manchando su cuerpo. Solo quería descansar en paz. Algo que parecía bastante más difícil de lo que ella imaginó.
Lo que le había pasado los últimos días era algo que Hermione no era capaz de entender del todo. No entendía la actitud del mago: no entendía por qué se comportaba así con ella. Ella era hija de muggles y, dentro de lo que cabía, él la había tratado muy bien. Le había dado comida, agua y hasta una habitación. No la había maltratado delante de sus mortífagos como ella pensaba que pasaría. Lo único que le perturbaba era que la besara. No entendía por qué lo hacía, no sabía qué era lo que quería de ella.
Poco a poco se fue tranquilizando y se quedó dormida en esa posición.
Hermione notó un leve balanceo en su hombro y abrió los ojos rápidamente al ver a Voldemort delante de ella instintivamente se movió hacia atrás y casi se cae de no ser por la mano de Voldemort que la sujetó evitando el golpe. La ayudó a ponerse completamente de pie.
Hermione levantó la vista hacia los ojos del mago. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que se quedara dormida, ni tampoco cuánto tiempo llevaba el mago allí observándola.
-Grac... gracias -dijo suavemente la joven mientras apartaba la vista de él.
Voldemort alzó una ceja mientras cruzaba sus brazos encima del pecho pero no dijo nada.
Hermione cogió aire y volvió a mirarlo.
-Y también quiero darte las gracias por haberme salvado antes -soltó Hermione rápidamente.
El mago la miró intensamente y se acercó a ella.
-No tendría que haberlo hecho si tú no me hubieses desobedecido -contestó entrecerrando los ojos mientras acercaba su rostro al de la joven.
Hermione bajó la mirada.
-Lo...lo siento. Yo no quería causar problemas -dijo la joven mientras volvía a fijar su mirada en sus rojos ojos.
-Pero lo has hecho. Has estado a punto de fastidiar un importante proyecto que tengo -dijo el mago.
Hermione abrió los ojos. No imaginaba que Voldemort fuese a contarle tan fácilmente cosas sobre sus asuntos.
-Ya deberías haberte dado cuenta que no supones ningún peligro para mí. No dejaré que huyas de mi lado -dijo el mago con una mueca que parecía una sonrisa de medio lado-. ¿Has entendido?
Hermione asintió con la cabeza levemente mientras lo miraba fijamente a los ojos.
El mago la agarró por la cintura mientras la acercaba posesivamente a él.
-Como vuelvas a desobedecerme te aseguro que desearás haber muerto -susurró el mago en su oído y paso a morderle el lóbulo de la oreja.
Hermione no pudo evitar estremecerse ante las palabras del mago, pero sobre todo ante lo cerca que estaba de ella.
Voldemort alejó el rostro del oído de la joven para volver a acercarse a ella y besarla. Hermione soltó un suspiro al sentir los labios del mago sobre los suyos y rápidamente se puso de puntillas mientras pasaba sus manos por el cuello del hombre para poder besarlo más fácilmente.
