- ¿Bueno? ¿Kelly? Bebé, por favor, sé que contestaste... este es el mensaje nueve mil que te dejo... tenemos que hablar, no me permitiste explicarte no fue... - El bip de la contestadora cortó la llamada, Rachel intentó llamar de nuevo. Esta vez la llamada ni siquiera entró - maldita sea, maldita sinceridad - Quinn escuchó los gritos de Rachel y se acercó a la puerta, estaba cerrada, colocó su mano sobre el cerrojo y se dispuso a abrirla - Estúpido beso, maldita Quinn, maldito matrimonio estúpido - La mano de Quinn se resbaló del cerrojo, ella sabía a lo que se debía el enojo de Rachel, claro que lo sabía, las escuchó discutiendo fuera de la casa y después de eso, Rachel vivía pegada a su celular dejando mensajes de voz, segura de que Kelly la escuchaba pero terminaba maldiciendo también a la contestadora. ¿Había querido acercarse? Si, ¿Había querido ayudarla? Si, pero vamos, ¿para que mentirse? Quería reconfortarla, abrazarla... besarla de nuevo. Pero simplemente ella no la dejaba, a nadie para ser exactos. Vivía enojada con el mundo, y eso, que ya habían pasado dos semanas de, con palabras de Rachel, la estupidez más grande que había cometido en su vida. Si, eso le dolió a Quinn en el alma, pero no podía esperar que Rachel dejase de odiarla,hasta ella misma se odiaba, se odiaba por el simple hecho de que en los días después de ese pequeño, minúsculo y casi invisible beso, se había dado cuenta por completo, que no era que le gustase molestar y perturbar la felicidad de su esposa si eso sonaba extraño, hasta para ella con su novia, ¡estaba realmente enamorada de ella! Lo sospechó desde el instante de que dejó a James con facilidad... pero ese beso, ¡Dios, ese beso! Ese ese beso le había hecho darse cuenta de que estaba enamorada de Rachel. Y si, normalmente estaría feliz por estarlo, pero tal vez se había tardado un poquito en notarlo, tal vez había sido una perra en extremo con ella, tal vez ella misma arrojó a Rachel a los brazos de Kelly... no, no tal vez, ella lanzó a Rachel a los brazos de Kelly.
La rubia suspiró tomó la mesita de madera con desayuno y tocó la puerta con delicadeza
- ¿Rachel? - volvió a tocar, pegó su frente a la puerta, suspiró y repitió los toques a la pared
- ¡Lárgate Fabray! - gritó molesta
- ¡Perfecto! - sonrió, abrió la puerta y caminó hacia Rachel
- Te dije que te fueras... - su tono de voz se fue haciendo menos agresivo en cada paso que Quinn hacía hacia ella
- Si, te escuché - colocó la mesita de madera en el suelo con cuidado de no derramar nada recostó a Rachel en la cama
- ¿Qué haces? - Volvió a sentarse sobre la cama al instante
- Trato de hacerte sentir bien - tomó de nuevo las piernas de la morena para recostarla sobre la cama una vez más
- Puedo sola, ¿si? - se recostó. Quinn rió
- ¿Qué pasa? - la miró confundida
- Nada, nada - tomó la mesita de madera y la puso sobre las piernas de la morena
- La gente no se ríe por nada...
- Es sólo que eres tierna cuando te pones en tu plan de darme la contra en todo - sonrió y derramó cajeta en los hot cakes que había preparado para la morena
- Yo...
- Puedo sola - interrumpió copiando el tono de voz de Rachel quién se sonrojó y rió
- Puedo sola - dijo tímidamente. Quinn le dio la cajeta para que se sirviera a su gusto - ¿Por qué haces esto?
- No lo sé - le acercó a la morena la leche - tal vez me caes un poquito bien - la miró directamente a los ojos
- Y tu a mi - tomó un sorbo de leche
- ¿Cómo van las cosas con Kelly... las las arreglaste? - se mordió el labio
- ¿Eso quieres? ¿Provocarme más problemas con ella? - devolvió el vaso de leche a su lugar con fuerza derramando un poco
- ¿Qué? ¡NO! Espera, Rachel, calma -tomó a la morena por los hombros - no hice nada, tu me besaste
- ¡Te aprovechaste! ¡Amas molestarme!
- No sabía que lo harías... yo solo ...
- Necesitaba el baño
- Podías hacerlo conmigo adentro - su corazón comenzó a latir a mil por hora
- ¡Claro que no! ¡Eres una enferma Quinn!
- Me llamaste Quinn...
- Así te llamas, ¿no? - la miró confundida
- Es hermoso cuando me llamas así y no: idiota, estúpida, perra, tu peor error - rió con sarcasmo
- No olvidemos Fabray... - ambas se quedaron calladas. Quinn miraba a la nada y Rachel siguió comiendo, su hambre podía contra su orgullo. La morena se terminó todo lo que había en el plato y se tomó la leche - estuvo delicioso, pensé que no cocinabas
- Yo también lo pensaba - tomó la mesa de las piernas de Rachel y la puso de nuevo en el suelo pero antes de dejar todo tomó un poco de cajeta y la derramó en su dedo índice sin que Rachel se diese cuenta
- Me agrada esta Quinn - la miró con ternura
- Me agrada no discutir contigo - suspiró - tienes... tienes un poco de cajeta por aquí - pasó su dedo índice por su mejilla
- ¡QUINN! - con su dedo se quitó los restos de cajeta y se lo llevó a la boca, si, esa imagen jamás se borraría de la mente de Quinn
- Te quedó un poco... - mintió. Rachel repitió el proceso
- No hay nada mentirosa - se quejó
- Si... claro que si - se acercó lentamente a la morena. Rachel se quedó estupefacta mirando como Quinn se aproximaba peligrosamente. Tomó el rostro de la morena en sus manos y depositando un pequeño beso en la comisura de sus labios
- No, no - se alejó nerviosa - lo sabía, Dios, solo quieres molestarme
- No, ¡te lo prometo! Siento siento cosas muy lindas por ti Rachel... - tomó la mano derecha de la morena y la llevó a su pecho - ¿Lo escuchas? - la morena tragó saliva y asintió - de un tiempo acá se acelera cuando cuando estás cerca...
- No es gracioso...- dijo con dificultad
- No, claro que no - sonrió, podía sentirlo, no había perdido a su esposa - sé que te decepcioné, lo sé, pero cuando me miras yo siento que podemos intentarlo una vez más, fui una idiota, lo sé, pero no puedo con la idea de tenerte tan cerca y tan lejos...
- Hiciste de mi vida un infierno... - desvió la mirada - y ¿crees que con un desayuno correré a tus brazos? - rió con molestia
- Sé que nadie en el mundo merece lo que te hice pasar, pero - suspiró - si te pierdo no sé que haré yo no puedo mirar a nadie, solo eres tu para mí... yo sé que si te pierdo mi vida se irá al diablo porque solo tu me haces feliz, solo contigo me he sentido completa - se mordió el labio para contener su llanto
- Te das cuenta de todo eso muy tarde - se levantó con rapidez de la cama - ya puedes irte Quinn
- No me voy a dar por vencida - se puso de pié y abrió la puerta. Se detuvo y miró de nuevo a la morena - no me voy a ir, si me necesitas, llámame, no importa donde esté, vendré por ti, ¿si?
- Vives en la misma casa que yo, genio - suspiró
- Sabes a lo que me refiero Berry - sonrió con ternura a Rachel y salió de la habitación
Rachel se acercó a la ventana y miró por ella perdiéndose, con su mente en casa... las cosas serían tan distintas si estuviese ahí, si no hubiese conocido a Quinn... pero, ¿Qué rayos? Aunque se mintiese, gracias a Quinn, sabía lo que era sentir esas mariposas en el estómago y bueno, probablemente el peor de los sufrimientos. "Un momento Berry, ¿Qué haces? ¿Es en serio? ¿Estás pensando en Quinn? Es tan típico de ti, cuando tienes alguna oportunidad buena, la dejas ir por alguna estupidez... claro, eso era Quinn, una estupidez, una calentura de momento, porque claro, debía de aceptarlo, después de lo que acababa de pasar, se había quedado muy... por así decirse, encendida. Se llevó su dedo índice de nuevo a los labios y los acarició, definitivamente, querían ser besados y quisiera o no, no por los de su novia... o ex-novia Kelly.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos con el timbre de su teléfono. Lo tomó y se quedó sin palabras "Kelly" había estado preparándose para ese momento ya muchísimo tiempo, o al menos llevaba muchísimo tiempo insistiendo, pero jamás se había detenido a pensar en que Kelly le haría caso, le perdonaría... ¿no lo había pensado o realmente no lo quería acaso? Dudó en contestar, pero al final lo hizo.
- ¿Si?
- ¿Querías hablar? - dijo fríamente
- Quería... - suspiró, no quería decir realmente lo que iba a hacer
- ¿Querías? - su voz se debilitó - ¿Pasó algo?
- Podemos... ¿podemos hablar en persona?
- Si es un pretexto para mirarme dímelo de una vez para no perder mi tiempo Rachel
- Sé que aún me odias...
- No te odio. Sólo no quiero verte - atajó cortantemente
- Prometo no volver a molestarte...
- ¡No seas dramática por el amor de Dios!
- No me grites...
- Ok, ¿A qué hora quieres que esté allá?
- ¿Acá?
- Si, ¿Por qué? ¿Te molesta que tu esposita nos vea juntas?
- No...
- Entonces, estoy ahí en media hora - cortó la llamada
¿Media hora? Estuviese o no bromeando Kelly, si le preocupaba que Quinn estuviese en casa cuando Kelly llegase, no sabía si esta vez Quinn estaba jugando de nuevo con ella, pero de cualquier forma, Quinn podía ser muy violenta y más aún Kelly, no quería que las dos se enfrentaran por su culpa... y menos en casa de Quinn... ¿O era acaso que sentía que el que Quinn la viese con Kelly le lastimaría? ¿Era cierto? ¿Estaba pensando en serio en quedar bien con aquella persona que tanto mal le había hecho?
Se miró en el espejo y corrió a bañarse, quería estar justo a la hora en la que Kelly llegase, no quería que por ningún motivo se encontrara con Quinn. Terminó de arreglarse y bajó por fin las escaleras, Quinn estaba ahí, sentada en el sillón. Rachel rodó los ojos pero no podía evitar que su corazón palpitase a mil por hora cuando se daba cuenta de que la rubia no dejaba de mirarla. Por fin Rachel le devolvió la mirada, para su sorpresa, no disimuló como lo hacía antes, esta vez la rubia sostuvo la mirada con una sonrisa inmensa, el contacto se perdió una vez que la morena no lo soportó más y desvió la mirada.
- Te ves hermosa - Se levantó del sillón para caminar al lado de la morena
- Gracias... - miró hacia otro lado incómoda
- ¿Vas a alguna parte? ¿Necesitas que te acompañe? Puedo ayudarte a cargar las bolsas, no sé... - habló nerviosa
- ¿Bolsas? - no pudo más y rió rompiendo con la pesadez del ambiente
- Si si digo si puedes puedes ir de compras, no lo sé... - rió nerviosa
- No, no te preocupes, está bien, saldré a dar una vuelta nada más - mintió, no podía decirle la verdad a Quinn, estaba tan tierna, nerviosa...
- Te acompaño - tomó su bolso con rapidez - podemos pasar por un helado, yo te invito -tomó la mano de la morena invitándola a salir
- ¡QUE NO QUINN! - soltó su mano con desesperación, Kelly no tardaba en llegar
- ¿Lo lamento? - la miró confundida, estaba a punto de decir algo cuando unos golpes a la puerta la interrumpieron. Rachel se apresuró a ir a abrir la puerta, Quinn la tomó del brazo - ¿Esperas a alguien?
- No es tu asunto - se soltó con violencia y abrió un poco la puerta y salió, Kelly estaba ahí parada, se miraron por un largo momento - ¿Nos vamos? - apresuró a Kelly
- ¿Por qué no aquí?
- Porque deseo salir a caminar un poco...
- Si, claro - habló con sarcasmo
Caminaron las dos juntas unos minutos en silencio, ninguna sabía que decir, tanto esperar ese momento y nada les llegaba a la cabeza. Llegaron a un parque y Kelly se sentó en una banca de dos personas color dorado que se encontraba a unos pasos de Rachel, quién la imitó sentándose a su lado. Ambas volvieron a quedarse en silencio
- ¿Y?
- ¿Y? - Rachel la miró confundida
- No caminamos hasta acá para que te quedaras callada
- No sé que decir...
- Está bien... comenzaré - suspiró - te he extrañado, ¿si? Creo... creo que estoy dispuesta a perdonarte
- No te escuchabas muy convencida de eso hace un rato...
- Soy muy boba, ¿si? Muy orgullosa, yo te necesito... cada vez que veía un mensaje tuyo o te escuchaba en los tres mil mensajes de mi buzón de voz... mi corazón latía a mil por hora, y yo yo solo necesitaba escucharte - Rachel se quedó estupefacta, ahora si estaba en un lío, no se esperaba esa respuesta, de hecho, esperaba discutir y no hablar en un buen tiempo, tiempo que le serviría para aclararse, darse cuenta si Quinn le gustaba o no. - ¿Rachel? - tomó sus manos y se acercó a sus labios, Rachel se movió y bajó la mirada
- No... no puedo Kelly, lo lamento, pero no puedo...
- ¿Qué dices...?
- Yo vivía esperando el momento en el que pudiera tenerte de nuevo de frente y hablarte y besarte y abrazarte... pero no puedo
- No entiendo - comenzó a molestarse
- No puedo lastimarte, yo ahorita estoy un poco confundida...
- ¿ES QUINN? ¡Si lo sabía! - se levantó molesta y Rachel la siguió - ¡para eso tenías tanta puta prisa de largarte a esa casa!
- Sabes que la convivencia es esencial para el divorcio - levantó la voz también
- ¿Y tu crees que eso es pretexto? ¡Si se besaron no sé como putas creí que no iban a acostarse!
- ¿Qué rayos me crees? Yo estaba contigo, no podía acostarme con nadie
- ¡PERO LA BESASTE! -
- ¡SI! ¡SI MALDITA SEA! LA BESÉ... ¡Y ME ENCANTÓ! - gritó furiosa, las facciones de Kelly se hicieron más y más débiles hasta dejar una mirada inexpresiva en su rostro - No, no, no, Dios, no, no debí decir eso - tomó el brazo de Kelly- ni siquiera lo he pensado - mintió - solo estaba molesta
Kelly se volteó y abofeteó a la morena - ¡Vete al diablo! ¡Una cualquiera es lo que eres!
Rachel molesta le regresó la bofetada - última vez en tu vida que me tocas - se dio la vuelta - vete al diablo - caminó de vuelta a casa
- ¿Eso es lo que esperabas, verdad? - gritó mientras que caminaba detrás de la morena
- Qué te vayas al demonio dije - gritó sin siquiera mirarla y caminó, caminó y caminó de vuelta a casa, no se sentía mal, además del hecho de que le dolía la mejilla, para ser honestas, deseaba terminar con Kelly, se sentía libre, ese nudo en el estómago que la molestaba seguido se había ido. Cuando menos lo pensaba, estaba frente a casa de nuevo. Suspiró y entró rápidamente. Quinn seguía ahí sentada frente al televisor, pero esta vez estaba con los pies encima de la mesa de centro y un tazón de palomitas en las piernas. Rachel caminó hacía las escaleras sin ánimos ni siquiera de mirar a la rubia
- ¿Y qué dice Kelly? - preguntó la rubia indiferente
- ¡Hay por Dios! ¿Tú también? No tengo ánimos de hablar
Quinn volteó a mirar a Rachel por instinto y se alarmó cuando miró su mejilla sonrojada - ¿Qué te pasó? - dejó las palomitas con rapidez en la mesa y corrió a su lado
- Nada - desvió la mirada
- Mírame -tomó el rostro de la morena y la obligó a mirarla - ¿te golpeó?
- La terminé... estaba molesta...
- ¡ESA NO ES EXCUSA!
- Y se la devolví - bajó la mirada avergonzada
- Esa es mi chica - levantó de nuevo la mirada de la morena - no debes de avergonzarte por ello
- No soy tu... - la rubia acercó a la morena a sus labios y la besó tiernamente, - chica... - suspiró y se mordió el labio
- No me golpeaste al menos - bromeó - eso es un avance, creo que llevo ventaja en esta competencia - le guiñó el ojo
- No hay nadie contra quién competir Quinn - Quinn sonrió feliz
- Ah, ¿No? - se mordió el labio
- No, no hay competencia alguna, estoy mejor sola Fabray. Buenas noches - se dio la vuelta y subió las escaleras con rapidez, sabía que si se quedaba ahí, iba a comerse a besos a la rubia.
Si, si, si, me odian lo sé, lo lamento muchísimo, pero he estado demasiado ocupadita :c Saludos!
Es más que nada un pequeño regalo, porque los 18 son días hermosos, ¿no? ¿No les parecen hermosos?
Y va para usted profesora, gracias por todo, aunque me deje colgada por ponerse a ver futbol la quiero 8) R (L)
