¡HOLA! Si, si, si volví a actualizar, no es mentira, eh :c. Digo, ya que se encargaron de remarcar tanto que duré no sé cuantos siglos hundida en la flojera jajaja 3
Ojalá les guste el capítulo, aquí contesto un par de reviews, ¡muchísimas gracias por leer!
RomiiAgron: ¿Escenas? ¿De verdad? Lindas al menos, ¿no? :c
rosemarie: ¡GRACIAS! Jajaja, si, bueno, presionen, siempre y cuando ya no me amenacen con linchamientos :C
PrincesaBerry: ¿Mi secuestro? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuando? D:
spyireland: ¡Y ya extrañaba sus reviews!
Guest: No, no, ya no te ilusiono en vano :c
Emmi: Pues, mínimo, ¿no? Tu eres la que organiza los movimientos armados en mi contra, mala amiga :c
IsaAchele: Gracias, ¡Gracias! Ya, prometo dejar mi flojerita un poquito a un lado para poder complacerlas más seguidito y así c:
Kristen Stewart Cullen: Ok, ok, en ese entonces, espero tu comentario de tres páginas :')
Y un saludo a la profesora más linda del mundo, gracias por ser tan paciente conmigo, sabe que la quiero mucho 3
Rachel despertó con esa sensación de que alguien le observaba, abrió los ojos con desesperación y se exaltó al ver la cara de Quinn tan cercana a la de ella. Esos ojos avellana estaban abiertos de par en par y la miraban fijamente.
¡Dios Quinn! – se llevó la mano derecha al pecho y se sentó recargando su espalda en la cabecera de la cama.
¿Qué pasa? – estaba confundida pero no pudo evitar reírse del estado de Rachel
¿Quieres matarme de un susto?
Estás actuando como loca – Rachel le lanzó una mirada mortífera, por lo que Quinn tuvo que morder su labio inferior para reprimir la carcajada que amenazaba con salir de un momento a otro. Una vez que aseguró que esa carcajada no saldría, continuó – además, ¡no estaba haciendo nada!
¡¿Cómo te me apareces así de la nada?!
No señorita, se equivoca – se sentó a su lado, recargando se espalda en la cabecera también – no aparecí de la nada, dormí contigo – la morena abrió la boca, lista para contestar pero la rubia colocó su dedo índice sobre sus labios– y si lo dices porque te miraba, llevaba rato haciéndolo y no te quejabas
Por… porque estaba dormida – no pudo evitar ponerse nerviosa – además – apartó su rostro de la cercanía del de Quinn – ¿mirarme dormir? ¡Eso es tan raro!
No tiene nada de raro, ¡ese vampirito lo hace y todas suspiran por él!
¡Yo no! – rio – además, no tiene nada de interesante mirarme dormir
Claro que si – se unió a la risita de la morena – eres más linda cuando lo haces – suavizó el tono de su voz y la miró a los ojos
Soy linda siempre – bromeó para ocultar un poco el hecho de que se había puesto realmente nerviosa
Si, bueno, es que cuando duermes no gritas, o te quejas ¡ni siquiera eres mandona!
Idiota – le pegó un codazo amistoso a la rubia. ¿Era todo eso cierto? ¿Desde cuándo podía tener una conversación con Quinn que no terminase en una discusión tremenda, besos y más discusión? – insisto, es raro, muy raro, eres rara Fabray
Por Dios, ¿dónde quedó el romanticismo? – fingió el acento de Edward Cullen
Pésima actuación – se burló la morena – además, Quinn y romanticismo no pueden ir juntos en una sola oración, bueno, sólo si en medio va "no puede"
¿Quieres probarme? – dijo coquetamente con un tono realmente sensual
Si es que estás usando un doble sentido, no gracias – tomó una gran bocanada de aire, la rubia era la única cosa que podía excitarla con tan solo una frase
¿Acaso crees que no puedo decir algo serio sin doble sentido? – se quejó
Pues… - dijo con ironía
Ok, voy a ser romántica y no hablaré ni haré nada con dobles intenciones
¿Estás apostando?
Si, te apuesto a que puedo serlo
No, no puedes – se dispuso a levantarse de la cama pero la rubia jaló de su brazo para regresarla a la cama. Sus rostros quedaron a centímetros el uno del otro. Cada una podía saborear el aliento de la otra. No supieron cómo, pero ya estaban ambas besándose recostadas en la cama.
Todo ese deseo por besar a la otra que se habían estado guardando se reflejó en ese instante. Quinn bajó sus manos para tocar el trasero de la morena al tiempo que esta acariciaba las piernas de la rubia. Sus lenguas rozaban una y otra vez, ambas estaban realmente excitadas. Quinn besó el mentón de Rachel y bajó a su cuello. La morena suspiró profundamente. Quinn colocó su mano sobre las bragas de Rachel que ya estaba mojándose. Sonrió y tomó el rostro de la morena entre sus manos y depositó un beso rápido en sus labios.
Entonces comenzamos desde ya – se mordió el labio inferior y de levantó de la cama - Buenos días princesa – salió de la habitación.
Rachel aún aturdida por su excitación se levantó de prisa. Y abrió la puerta.
¡TE ODIO FABRAY! – gritó molesta, odiaba mostrarse débil frente a la rubia.
¡También te quiero Rach! – le contestó con ternura.
Rachel tomó un baño con agua fría, lo necesitaba en serio. Se puso un cambio casual y bajó las escaleras, Quinn estaba arreglada también.
¿Vas a salir? – preguntó la morena mientras bajaba las escaleras
Si, haré un poco de despensa, ¿y tú?
Planeaba ir a buscar un libro – caminó hacia la mesa donde la rubia había servido dos tazones de cereal. Sonrió ante el detalle. - ¿Esto es mío? – señaló uno.
¿De quién más sería? – la invitó a sentarse a su lado – perdona que no haya preparado nada pero realmente nos quedamos sin nada para comer
No te preocupes, no tengo mucha hambre, muchas gracias – dijo al llevarse el primer bocado a la boca.
No hay nada que agradecer – hizo lo mismo que la morena – por cierto, en el centro comercial hay una librería bastante buena, podrías ir a esa y así puedo llevarte y traerte en el coche.
¿Coche? ¿Te lo dejó Judy? – preguntó sorprendida
Así es señorita, entonces, ¿qué dice?
Me parece… - miró los ojos de la rubia, esos ojos hermosos, esa sonrisa, esos labios… "no, no, no, ¡por Dios Rachel, no digas perfecto! ¡muestra un poco de control!" – que está bien, digo, odio ir en transporte público – su intento de sonar fría había hecho nada más que reír a Quinn
Hablaron un buen rato sobre sus opiniones y posturas acerca de las noticias que salían en la televisión. Terminaron y se dirigieron al coche.
¿Te molesta si pongo un poco de música? – preguntó amablemente a la morena
Claro que no… - dudó – sí que te estás tomando en serio lo de la apuesta, ¡eh!
Sólo estoy siendo amable, no has visto nada aún – giñó un ojo y encendió la radio para después emprender camino al centro comercial. La rubia se estacionó y se bajó del coche rápidamente para alcanzar a abrir la puerta de la morena también.
Bien, bien estás ganando puntos – dijo mientras entraban al gran centro comercial.
Este es mi centro comercial favorito, es bastante grande, de hecho, les llamamos "plazas" porque hay de todo. Por ejemplo en el segundo piso – señaló la planta de arriba – es donde se concentran las tiendas de música – señaló el sector de la derecha – y toda la otra parte del segundo es de tiendas de ropa bastante buena – tomó la mano de la morena quién la escuchaba atentamente. Así, ambas dieron un pequeño tour por la gran plaza.
Decidieron que para que Rachel no se perdiera, ambas tenían que hacer la despensa, juntas. Rachel sólo mandaba y mandaba "no, eso tiene mucha grasa", "no, eso es más barato pero esto tiene más calidad" Quinn sólo sonreía y la obedecía. Terminaron la despensa y caminaron por los pasillos del segundo piso de la gran plaza
¿Dónde encuentro mi libro? – preguntó Rachel mientras inconscientemente se detenía frente a un aparador del segundo piso. Se había quedado ida con un vestido salmón que estaba puesto en un maniquí.
En el piso de arriba – señaló con su cabeza el tercer piso - ¿quieres pasar?
Si – sonrió y entró rápidamente a la tienda.
La chica que atendía les dio las buenas tardes y eventualmente preguntó si podía ayudarles.
Si, quisiera probarme ese vestido – señaló el hermoso vestido del aparador. La chica sonrió y se lo llevó de inmediato
Tiene usted un muy buen gusto, es único - sonrió y dejó en sus manos el montón de tela color salmón. Las dos chicas le respondieron con una sonrisa.
La morena prácticamente voló al probador mientras Quinn hablaba del precio con la chica que las atendía.
¿Me veo bien? – preguntó una voz dulcemente. La rubia miró hacia el probador y se quedó sin aliento. Rachel se veía preciosa, ese vestido era costoso, bastante costoso, pero definitivamente era hecho para la morena… para su morena
Me lo llevo – dijo sin pensarlo y le dio su tarjeta a la empleada. Rachel se mordió el labio y corrió a abrazarla
Gracias – susurró a su oído. Una corriente eléctrica recorrió todo el cuerpo de la rubia. Sin duda, costase lo que costase, valía la pena, Rachel valía eso y más.
Una vez que salieron de la tienda, se detuvieron para elegir a dónde ir.
Pues ya es tarde, hemos recorrido una buena parte de la plaza, así que ¿quieres comer algo? – le preguntó a Rachel mientras guardaba su cartera en su bolso.
Sí, claro – sonriente entrelazó su mano con la de la rubia. Una sensación de felicidad las inundó pero nadie dijo nada, no eran necesarias las palabras. Así caminaron en silencio de vuelta a las escaleras eléctricas para bajar al primer piso de nuevo, donde estaba el área de comida.
Entonces – recorrió los negocios de comida con la mirada - ¿qué quieres comer?
No lo sé – encogió los hombros – tu eres la experta, escoge.
Hay unas ensaladas deliciosas por allá – señaló el negocio con la señal que decía "Chicken&Salads" – tu escoges que quieres que lleve y las cantidades que quieres que lleve.
Suena a buena elección – sonrió y se levantó. Quinn iba a seguirla cuando la morena la detuvo – no, ahora me toca a mí, déjame sorprenderte, ¿sí?
¿Sorprenderme? – preguntó confundida
Sí, quiero acertar a tus gustos – se sonrojó - ¿muy bobo?
¡Para nada! Es más, hay una gran fila, creo que alcanzo a ir al baño y regresar – sonrió – llevo mi celular encendido por si necesitas cualquier cosa, ¿si, cariño?
Sí… - sonrió y besó la mejilla de la rubia para darse la vuelta y dirigirse hacia las ensaladas.
"Ok Fabray, es ahora o nunca" se dijo a sí misma. Se dirigió a las escaleras eléctricas que subían al segundo piso. Estando ahí, miró a la morena de reojo y se dirigió a las que subían al tercer piso. Ahí estaba la tienda de libros que buscaba. Rápidamente escogió un par: "Orgullo y prejuicio" y "P.d. Te amo". Los llevó a la caja para pagarlos.
¿Enamoradiza? – preguntó amablemente
Enamorada – contestó rápidamente mientras pagaba. Salió de la tienda para dirigirse de nuevo a lado de Rachel.
Buscó a la morena en la fila de personas que estaban comprando ensaladas pero no estaba ella ahí.
Por aquí rubia – Quinn giró su cabeza rápidamente en dirección. Ahí estaba Rachel acompañada de ese par de chicas. Sonrió al reconocerlas y caminó deprisa para reunirse con ellas
¡Santana! ¡Brittany! – abrazó a las dos chicas con todas sus fuerzas - ¡Tenía tanto tiempo sin verlas!
¡Pues si! Ciertas personitas alargaron su luna de miel quién sabe cuánto tiempo – dijo Santana con un tono pícaro. Rachel se sonrojó y Quinn soltó una carcajada
Vamos, ¡no seas envidiosa! – tomó a Rachel de la cintura y la pegó a su cuerpo
¿Envidia? ¿Has visto a la mujer que tengo a mi lado?
San… - Brittany se sonrojó
No, no, se acaba de ir – Santana fingió buscar a alguien más por el lado contrario a Brittany quién le propinó un codazo acompañado de un quejido- vamos, sabes que te amo a ti – depositó un tierno beso en los labios de la rubia
Más te vale – amenazó tiernamente a su novia
¡Bueno, bueno basta de miel! – bromeó Quinn
Déjalas, son muy linda pareja – les sonrió Rachel – Quinn sonrió y asintió
Oh bueno, ¡ya veo quién tiene el control! – bromeó Santana
Rach, ¿recuerdas a Kelly? – preguntó Brittany inocentemente
Rachel se quedó en silencio, miró de reojo y notó la molestia de Quinn, esto la hizo sonreír
Si, ¿por qué? – no le extrañó que no la relacionasen mucho con Kelly, había tratado de mantener lo suyo con ella en secreto.
Me preguntó por ti ayer – tomó un pedazo de lechuga del plato de Quinn
La rubia apretó el puño izquierdo y se mordió el labio para contenerse. Rachel la miró y le sonrió
Si vuelves a topártela, dile que estoy muy feliz, más feliz que nunca – puso su mano derecha encima del puño de Quinn. La rubia la miró confundida y cedió relajando su mano para entrelazar sus dedos con los de su esposa.
Las cuatro chicas hablaron unas dos horas más aproximadamente. Se despidieron con la promesa de verse de nuevo pronto. Quinn caminó de la mano de Rachel hacia la salida.
¡Mi libro! – se detuvo la morena de repente
La librería a esta hora ya está cerrada – con una seña la invitó a continuar caminando
Diablos – se quejó y cruzó los brazos. No hablaron más. Caminaron al coche. Quinn abrió la puerta de la morena y después subió ella.
¿Podrías cuidarme esto, por favor? – la rubia sacó de su bolso el par de libros y se los entregó a la morena
¿Cuándo pasaste por ellos? – la miró sorprendida
Me tomé una escapadita, no estaba muy lejos – encendió el coche y lo echó a andar. Encendió la radio y condujo. Ninguna de las dos dijo una sola palabra.
Bajaron del coche y se dirigieron a la entrada de la casa. Quinn tomó las llaves de su bolso y abrió la puerta. Ambas iban cargando con cosas que habían comprado, así que fueron directamente a la cocina para dejar la despensa en la mesa. La rubia sacó de las bolsas unos botes de jugo y leche para meterlos al refrigerador. Rachel hizo lo mismo con un paquete de jamón que había en una de las bolsas con las que cargaba. Se lo dio a Quinn quién mantenía la puerta del refrigerador abierta.
Gracias… - la miró detenidamente. La rubia cerró la puerta del refrigerador y le sonrió extrañada
¿Por qué? – le sonrió extrañada
Por todo lo que hiciste por mí el día de hoy, fue tan… anti- tú – rio
Tengo mis momentos – guiñó un ojo
Hace tanto que no me sentía tan… ¿feliz? – dudó
Tú me haces feliz – respondió con ternura
La morena suspiró y se mordió el labio inferior.
Te vi mirándome cuando me medía el vestido… - sonrió pícaramente. Quinn se sonrojó y soltó una carcajada. – también vi tu rostro cuando Britt me habló sobre Kelly y lo vi cuando te tomé de la mano…
Bueno, no soy muy buena disimulando – se encogió de hombros
¿Te hago feliz de verdad? – la miró directamente a los ojos
Haces que el pensar en ti signifique despertar todos los días con una sonrisa – dio un paso al frente, directo hacia su esposa. Acercó su rostro despacio a los labios de Rachel, pero la morena se sacó para atrás.
No la tienes tan fácil Fabray – imitó el guiño de ojo de Quinn y se dirigió a las escaleras. Quinn la siguió.
Nunca dije que lo sería, ¿o sí? – sonrió mientras miraba como Rachel desaparecía al subir las escaleras. Suspiró y se dirigió a la sala para encender el televisor. Se detuvo en el sofá para pensar… ¿Podría dormir de nuevo con la morena esta noche? ¿Era necesaria una invitación explícita?
¡PERDÓN POR LOS ERRORES O INCOHERENCIAS! Realmente no tuve tiempo para revisarlo :C
BUENO GENTE, muchísimas gracias por leer, aquí les dejo mi facebook por si quieren un poquito de información del fic o al menos ayudarme a que llegue la inspiración 8) es que casi no uso FF y pues no veo los DM :c
Lulu. Tirado . 5
¡Saludos! Tengan un hermoso fin de semana c:
