Rachel cerró su libro y lo colocó sobre su pecho. Respiró profundamente y se sentó sobre la cama. Miró el reloj: 1:38 Pm. Se colocó sus zapatos de descanso y caminó hacia la puerta. Llevaba puesta ya su pijama que consistía en un short corto a cuadros grises y una camiseta de resaque blanca. Escuchó el ruido de la televisión abajo e hizo una negativa con la cabeza. Abrió la puerta y caminó por el pasillo hasta llegar a las escaleras. Las bajó y caminó hacia la sala de estar. Las luces estaban apagadas y la televisión estaba encendida. Quinn yacía dormida en el sofá con la mano derecha colgando casi tocando el frío piso. Rachel tomó la mano de la rubia con cuidado de no levantarla y la colocó sobre el sofá. Quinn se quejó entre sueños y la dejó caer de nuevo. La morena se llevó las manos a la cintura soltando un bufido:
-¡No puede ser Quinn Fabray, hasta dormida me das la contra! – meneó la cabeza y susurró al oído de la morena – Hey… despierta, vamos a la cama.
-Mhm – susurró la rubia y giró aún dormida para terminar dándole la espalda a Rachel.
-¡Odio que me des la espalda! – se quejó y se sentó a un lado de Quinn para moverla o si fuese necesario… intentar cargarla hacia su habitación. En el instante en que la espalda de la morena tocó con el respaldo el sofá-cama se desdobló haciendo que Rachel terminase recostada y la cabeza de Quinn resbalara quedando sobre el abdomen de Rachel. Esperó una reacción de la rubia pero esta seguía dormida – ¡oh por Dios, debes estar bromeando! – colocó la palma de su mano sobre su cara y comenzó a reír al ver que ni siquiera eso despertaba a la rubia.
-"Y así es como la súper Batidora Hamilton Beach nos saca de este gran apuro ¿No, Jack?" – Rachel giró la cabeza. Casi olvidaba que la televisión seguía encendida.
-¿Es en serio? ¿Veías comerciales para compradores compulsivos en vez de ir a dormir? – rio mientras con ambas manos tomaba la cabeza de su esposa y la dejaba caer con cuidado sobre los cojines del sofá.
Encendió la luz y se dirigió a apagar la televisión. En el instante en que presionó el botón de apagado la rubia se levantó quejándose:
-Hey, la estoy viendo – se talló los ojos con sus puños y colocó sus manos sobre su rostro para acostumbrar su visión a la luz.
-Estás bromeando, ¿cierto? – repuso con sarcasmo.
-No, de verdad, creo de verdad que Sophie ganará la mejor foto de esta semana - repuso adormilada.
Rachel se mordió el labio inferior y sonrió con ternura. Se sentó a lado de Quinn y pasó su brazo sobre su hombro – ya son casi las dos – repuso con ternura
-¿Qué? No vi quién ganó la foto de la semana. Ni siquiera quién fue eliminada… - su voz fue apagándose poco a poco hasta quedar dormida sobre el pecho de la morena. Rachel la abrazó con ternura y cerró los ojos, después de todo el sofá era realmente cómodo.
Rachel abrió los ojos y miró a su alrededor. No había rastros de la rubia no sabía cómo, pero estaba cubierta con una sábana de tela muy suave, la restregó contra su rostro con delicadeza y sonrió al sentir el dulce tacto.
-¿Debería preocuparme? – preguntó la rubia fingiendo un tono serio
Rachel se exaltó y rápidamente lanzó la sábana hacia otra dirección.
-Idiota – renegó sonrojada
-Es en serio – dejó la pequeña mesa que llevaba sobre sus manos en el suelo y se sentó a su lado. Con su pulgar rozó lentamente la mejilla derecha de la rubia quién cerró los ojos y respiró profundamente al sentir el tacto, ese calor familiar que le gustaba tanto - ¿ves? Mi piel es más suave
Rachel abrió los ojos y se perdió en los de la rubia. Miró sus labios, esos carnosos y deliciosos labios rosados que tanto le gustaban. Llevó su pulgar al rostro de la rubia e imitó lo que había hecho a ella. Quinn sonrió y se mordió el labio tiernamente. Rachel continuó su recorrido hasta llegar a los labios de la rubia. Los acaricio ligeramente y un escalofrío recorrió todos y cada uno de los huesos de Quinn.
-Te traje el desayuno – susurró y su respiración entrecortada hizo acto de presencia
-¿Sí? – se reincorporó de inmediato confundida "¿había hecho algo mal?"
-Si, si – se levantó nerviosa y caminó hacia la pequeña masita que había dejado sobre el suelo pero sus nervios la hicieron tropezarse y tirar el vaso con jugo de naranja que había exprimido para su esposa – ¡maldita sea! – se quejó y empujó el vaso que rodó a la cocina
-¡Hey! Calma… - se puso de rodillas – puedo tomar algo más – levantó la mesita – Dios, esto se ve delicioso – señaló el par de quesadillas que habían sobre la mesa
-Te había preparado jugo ¡maldita sea! ¡Me levanté temprano, fui por una sábana, te tapé, me fui a mi habitación para no despertarte cuando exprimiera las putas naranjas y lo eché todo a perder! ¡Maldita sea, maldita sea, maldi…!
La rubia fue interrumpida por los labios de la morena. Rachel colocó una de sus manos en la nuca de Quinn para atraerla más a ella y con la otra acariciaba su espalda. El cuerpo tenso de la rubia se relajó lentamente hasta que sus puños cedieron y como si tuviesen vida propia se colocaron en la cintura de Rachel.
-Ya te dije – susurró sobre los labios de la rubia – que está perfecto – le dio un último piquito. Pegó su frente con la de su novia y acarició su mejilla – muchas gracias por el desayuno – tomó de nuevo la mesita que había dejado en el sofá y caminó hacia el comedor.
-Mhm – se mordió el labio y siguió a Rachel con la mirada.
-¿Vienes? – dejó los platos sobre la mesa
-No, no, yo desayuné cereal ya
-Pero, ¿no quieres desayunar conmigo? – contestó tiernamente
-Es que… es que es la repetición del capítulo de anoche a esta hora…
-¡Ah! Entiendo, está bien – se llevó un bocado de quesadilla a la boca
-No, no, está bien, voy para allá – caminó hacia la mesa. Sirvió más del jugo de naranja que había quedado y se sentó frente a Rachel. Inconscientemente miró el reloj.
-Mira, no voy a terminar en cinco minutos – tomó un sorbo de jugo - ¿Lo hiciste tú? ¡Está delicioso! – tomó un sorbo más
-Si, de hecho es bastante simple… - de nuevo la morena la interrumpió
-Te decía – se impuso – no terminaré en cinco minutos, que es el tiempo que falta para que comience el programa, si es que no me equivoco – la rubia asintió sin entender – entonces… ¿me ayudas a llevar esto a la sala de estar?
-Pero tú no ves America's next top model… - la miró confundida
-¿Quién te dijo eso? – tomó su plato y caminó hacia el sofá – y déjame decirte que Analyse pateará el trasero de Sophie – se llevó un bocado a la boca
-¿Estás loca? – tomó el vaso de jugo de naranja de la morena y caminó al sofá – ¡ella ni siquiera ha ganado la mejor foto de la semana una sola vez!
-"Carisma con facilidad, convincente efectivamente, ¡maestra Analyse!" – hizo referencia a la estrofa de Analyse en we'll mash you up
-¡Todos me conocen, soy Sophie, soy de la que hablan la mayoría – repuso mientras le daba el vaso con jugo a la morena
-Por Dios, quiero ver como no llega a los primeros cuatro - tomó un sorbo más de jugo y le hizo espacio a Quinn para que se sentara a su lado.
-Mira, te tengo una propuesta – se sentó a su lado y con el control remoto encendió el televisor – si no me equivoco, este será el capítulo de "Estelle", ¿no? – la morena asintió – si Analyse gana la mejor foto hago lo que tu gustes, no importa lo que sea.
-Pero, ¿si tú ganas? – preguntó con curiosidad
-Aceptarás tener una cita conmigo, esta misma noche - la miró con complicidad
-Me parece un trato perfecto – tomó un sorbo – sólo tengo que pensar que quiero que hagas para cuando termine el capítulo, digo por obvias razones – bromeó
-Eso veremos – rio y tomó del vaso de la morena. Ambas miraron el episodio juntas.
Sin querer se habían dado cuenta de que ambas tenían cierta obsesión por el reality y coincidían en muchos puntos de vista. Llegó el momento de la eliminación. Tyra siempre menciona primero a la persona que tuvo la mejor foto de la semana. Cuando Tyra extiende su brazo y muestra la foto dónde la rubia aparece sobre la mesa rodeada por sus compañeras y Estelle, usando un vestido amarillento y con una expresión salvaje, Quinn salta en el sofá y al mismo tiempo que Tyra dice:
-¡Sophie! ¡En tu cara! – Rachel cruzó los brazos
-¡Eso no es justo!
-Lo sea o no, Sophie gana, yo gano, las rubias ganamos y tú y yo tenemos una cita
Rachel se levantó del sofá bufando
-Eres muy tonta Fabray - rio
-¿Disculpa? – preguntó confundida
-Pudiste pedir cualquier cosa…
-Y lo hice, pedí lo que más quería – la siguió con la mirada
-Hubieses ganado o no, hubiera salido contigo – le guiñó un ojo a la rubia y salió de la sala de estar dejando a la rubia babeando.
-Maldita sea - Quinn miraba a la ventana. Había estado lloviendo toda la tarde, habían lugares donde los autos no podían pasar. Miró el reloj de nuevo. Suspiró y tomó el teléfono para marcar el número del restaurante donde había hecho reservación. En efecto, el restaurante no había podido abrir debido a que el paso era prácticamente imposible.
- Quinn - Rachel bajó las escaleras y se detuvo a mirar a la rubia que se encontraba con el teléfono pegado a la barbilla y mirando a la ventana, pensativa. La rubia salió de su trance y la miró
- ¿Si?
- Leí que se trata de una lluvia tropical, tomará unos tres días según los pronósticos - se sentó junto con la rubia en el sofá y miró hacia la ventana también.
-¿Tres días? - la rubia se llevó las manos al rostro desilusionada
- Si, aproximadamente ... ¿qué pasa contigo? ¿estás bien? - la examinó detenidamente
- ¡Nuestra cita Rachel, nuestra cita! - respondió un poco desesperada. Le enojaba un poco que al parecer a la morena no le fuese tan relevante la idea de tener una cita con ella.
- No necesitamos estar afuera para tener una cita, ¿no crees? - le sonrió con complicidad
- Pero quería hacer algo especial, algo que valiese la pena ser recordado...
- Si... -respiró profundamente "¿Ya qué? No tiene sentido seguir resistiéndome... ¿O si?" - si estás conmigo valdría la pena ser recordado... Quinn levantó el rostro y no pudo evitar embozar una sonrisa auto-suficiente. - nada de ego, por favor - se quejó Rachel.
- Nada... -se acercó al rostro de la morena lentamente- de ego... - tomó su rostro entre sus manos y besó su mejilla.
Rachel cerró los ojos y disfrutó el momento, se sentía tan bien esa cercanía, necesitaba tanto esas caricias. Quinn rozó tiernamente su nariz con la de la morena y besó su mentón. Rachel suspiró al sentir el placer de aquél aliento contra su piel. Se moría por sentir sus labios contra los de su esposa pero esta seguía dedicada a su mentón. No lo soportó más y levantó el rostro de Quinn y la besó. Rozaron sus labios con ternura, se miraron unos segundos para después volver al besarse. Quinn introdujo su lengua a los labios de Rachel sin problema alguno. Gimió sobre sus labios. Rachel pasó sus brazos alrededor del cuello de Quinn y ésta llevó los suyos a la cintura de su novia. La rubia se inclinó ligeramente hacia adelante para no dejar de besar a Rachel quién se recostaba lentamente en el sofá. Después de unos segundos Quinn ya estaba encima de Rachel. Seguían besándose con el mismo ritmo. La rubia acarició el pecho de Rachel quién gimió al sentir las manos de Quinn jugando sobre su cuerpo.
- Te deseo - susurró Quinn mientras metía su mano debajo de la ropa de Rachel.
- Yo a ti...- gimió cuando la rubia estaba desabrochando su pantalón.
- Voy a hacerte mi mujer... - dejó de besarla por primera vez para comenzar a bajarle los pantalones
- No Quinn... no aún... - se deshizo de las manos de la rubia y se sentó de nuevo en el sofá.
- ¿Por qué no? - se abalanzó de nuevo a sus labios logrando desconcentrar a Rachel.
- Nuestra cita... - dijo una vez que logró zafarse del encanto Fabray
- Esta es nuestra cita... estoy contigo, estamos amándonos... ¿no es acaso esto perfecto? - se inclinó a intentar besarla de nuevo pero Rachel se levantó con rapidez.
- Es eso lo que quieres de mi, ¿verdad? Sexo, sólo sexo.
- ¿QUÉ? - se levantó alarmada - ¡DIOS! ¿cómo puedes siquiera pensarlo?
- ¿Cómo? Por Dios, ¡ves la ocasión y quieres acostarte conmigo, parece que solo buscas la oportunidad para tener sexo, no quiero que mi relación se base en sexo!
- ¿Es en serio? - La miró decepcionada - ¿Es eso lo que piensas de mi? ¿No crees que si buscara sexo no tendría la necesidad de estarte esperando a que te decidas a hacerlo conmigo?
- Es... es lo que me transmites - contestó un poco avergonzada, sabía que se había pasado.
- ¿Por que quiero hacerlo contigo? ¿Sabes que si quisiera hacerlo contigo te hubiese engatusado para que te acostaras conmigo desde aquella noche en que regresaste? - Rachel abrió la boca para hablar pero Quinn continuó hablando - yo amo el sexo, Dios, lo amo y no me avergüenza gritarlo. Pero, ¿Sabes qué? Te amo más a ti. Por eso mismo aguanto los impulsos de todo el día de desnudarte
-¿Todo el día? - se sonrojó
- Todo el día... - rió cuando notó el sonrojo de Rachel
- No quise ofenderte... - se disculpó acercándose a Quinn lentamente
- Está bien, quizá no era aún la hora de hacerlo - abrió sus brazos para que Rachel entrara en ellos
- ¿Qué te parece si vemos películas en mi cuarto hasta noche hoy? - susurró sobre el hombro de Quinn
- Nada me haría más feliz - le dio un pequeño beso en los labios
