Buenas noches, gente! Ojalá estén disfrutando de esta última parte del fin de semana, ya que mañana será lunes... De nuevo. jejejejeje... En fin, aquí les caigo con el tercer capítulo de este crossover que recién había iniciado. XD. y ya tan pronto inicié con las secuencias genéticas de Tintin XD.
A partir de aquí manejaré a varios personajes que han salido en los cómics de Tintin, los cuáles a algunos los designaré como Templarios y a otros como Asesinos. No obstante, me gustaría puntualizar que si eres un lector nuevo que recientemente ha dado con esta historia y te topas con el título del presente capítulo, entonces te recomendaría que leyeras primero "Assassin's Creed: Ángeles Exterminadores", en donde hallarás las primeras siete secuencias genéticas de Leo y Trent, para que así puedas comprender mejor la trama de este crossover.
Sin más qué decir, me despido.
Saludos!
Vicka.
III.
Memorias de Tintin parte IX:
La asignación.
- No puedo creer que te van a someter a estar acostado 7 horas en esa cosita, Butters – comentó Kenny mientras acariciaba el Animus-. Es decir, una máquina que, al abusar de ella, se convierte en lo más mortal que has conocido en tu vida…
- Bueno, hasta ahora Trent y yo no hemos tenido ningún inconveniente al respecto – comento Leo -. La primera vez que estuvimos en el Animus, lo hicimos de manera intercalada.
- Un día él y un día yo – añadió Trent -. Pero al menos vale la pena el intento, puesto que los dos somos sus descendientes.
- Aún así, todavía no les puedo concebir como familia – dijo Kenny consternado -. Tal vez eso explicaría por qué en el kínder estabas demasiado apegado a Butters al principio.
- Kenny, deja tus suposiciones de pervertido para después, ¿quieres?
- Cielos, Trent. ¿Por qué le ves a todo lo que digo con doble sentido?
- ¿Será porque no puedes evitar decirlo así?
- Ya párenle los dos – calmó Leo -. Parecen una pareja en crisis.
- ¡¿Qué?! – exclamó Kenny muy ofendido - ¡Ni de chiste me juntaría con este cabrón!
- El sentimiento es mutuo – replicó Trent.
- Bueno, tal vez podría hacer una excepción cuando se nos ocurra echarnos unos buenos polvos…
- ¡¿QUÉ CARAJO FUE LO QUE DIJISTE?! – alzó la voz Boyett.
- Soy bisexual al igual que tú, viejo. Quién sabe si de repente nos echamos un polvorón por ahí.
Dicho eso, le guiñó el ojo y se retiró entre risa.
- Ese cabrón o es muy descarado con sus insinuaciones o demasiado cínico para mi gusto - comentó Trent.
- Es Kenny, por Dios – replicó Kyle, quien había entrado a la cámara-. Kenny siempre ha sido así desde siempre. Recuerda que él, además, es algo así como un individuo inmortal.
- Pues con razón el tipo actúa así de cínico. Tanta muerte horrible lo convierten en el tipo más insoportable después de Cartman.
- Ni menciones el nombre de ese infeliz, Boyett.
- Lo siento…
- Bien, chicos – interrumpió Rebecca -. Dejemos la discusión sobre la inmortalidad de Kenny para otra ocasión.
Luego, volviéndose hacia Leo y Trent, añadió:
- Ok… Trent, siendo tú él último en estar en el Animus, serás el primero con quien iniciaré las secuencias genéticas por el día de hoy. Pasado mañana será el de Leo y así sucesivamente. Cada dos días ustedes se intercalarán los turnos de exploración. ¿Entendido?
- Absolutamente – respondió Trent, quien se acomodó en la máquina.
- Muy bien… Buena suerte, Trent.
- Gracias, doctora Crane.
Dicho eso, Trent cerró los ojos mientras que Rebecca, con ayuda de Kyle y de Leo, empezaban a teclear los comandos de entrada a la secuencia genética.
Iniciando sincronización de memorias genéticas… Listo.
Iniciando bases de datos…Listo.
Iniciando adormilamiento del sujeto T.B… Listo…
Iniciando secuencia de memoria genética número 8...
Listo.
Budapest, Hungría, julio de 1928.
Valentine "Tintin" Léroux Ynigov, de 19 años, estaba de pie frente a Nikolai Pavlov, el Mentor de la Hermandad, en el escondite de una escuadra de Asesinos húngaros. El joven Asesino había sido convocado junto con otros tres individuos ascendidos recientemente al rango de Asesinos; no obstante, Tintin reconoció entre los tres Asesinos que habían sido convocados a un gran amigo suyo…
- ¡¿Tchang?! – exclamó el joven al reconocerle.
¡¿Tintin?! – replicó el huérfano chino muy sorprendido - ¡¿Eres tú?!
Ambos amigos se echaron a reír y se abrazaron mutuamente.
- ¡No puedo creer que tú también estés aquí, Tintin! – exclamó Tchang Tchong Jen – Nunca pensé que tú fueras un Refuerzo ni mucho menos que fueras recientemente ascendido.
- ¡Ni yo menos! Es decir… ¡Cielos! ¡El mundo es muy pequeño!
Luego ambos se volvieron hacia sus otros dos compañeros, quienes los miraban con demasiada sorpresa. Pavlov, sonriente, comentó:
- Así que ustedes dos se conocen.
- Sí – respondió Tintin-. Nos conocimos en China, cuando estaba detrás de los traficantes de opio.
- Este hombre me ha salvado la vida en muchas ocasiones, Mentor – añadió Tchang -. Si a alguien le podría confiar mucho mi vida, sería a Tintin.
- Eso se nota – comentó uno de los Asesinos presentes.
- Bien – interrumpió el Mentor -. Señores, la razón por las cuales los he convocado aquí es para designarles unas misiones especiales a cada uno de ustedes, teniendo en cuenta que han sido criados en orfanatorios en calidad de Refuerzos y, por lo tanto, pueden inmiscuirse mejor que sus demás compañeros de la Hermandad en los ámbitos de fácil detección para los Templarios. Michael.
- Mentor – respondió el aludido.
- Quiero que busques y asesines a lord John Cameron. Ese hombre ha estado informando a los Templarios sobre los paraderos de varias familias de los nuestros para darles muerte.
- Sí, Mentor.
- Irina.
- Mentor – respondió la mujer.
- Quiero que te infiltres en el gobierno soviético y vigiles de cerca a Vassily Iugarin, uno de los miembros del Soviet. Es posible que él esté relacionado con un proyecto templario llamado "Caballo de Troya".
- Bien. Partiré enseguida.
- Tchang.
- Mentor – replicó el joven chino.
- Necesito que viajes de incógnito a Japón y mates a Mitsuhirato Nagahashi.
- ¿Mitsuhirato? – interrumpió Tintin – Pensé que había sido arrestado y enviado a prisión.
- Fue liberado poco después por los diplomáticos de su país – explicó Tchang agriamente-. El muy maldito se salió con la suya en esa ocasión.
- Y es por eso que debemos eliminarlo antes de que se reúna con Vuttier en Hiroshima – replicó el Mentor -. Ese hombre conocía de sobra cuáles eran los orfanatorios protegidos por los Asesinos de China… Y me temo que tal vez esté un poco enterado sobre los orfanatorios de alrededor del mundo.
- En ese caso – dijo Tchang -, puede contar con que estará muerto en cualquier momento.
- Bien. Valentine.
- Mentor – dijo el joven reportero.
- Necesito que viajes a Chile y asesines al general Rodrigo Tapioca.
- ¿El rival del general Miguel Alcázar?
Pavlov, sonriente, respondió:
- Veo que conoces a ambos.
- Tuve el infortunio de toparme con Tapioca cuando viajé a Chile y casi moría fusilado. Alcázar me ha salvado la vida en más de una ocasión... Pero aún así, me gustaría saber el motivo de que tenga qué perpetrar su muerte.
- A eso iba, Valentine. Tapioca es un jefe templario de operaciones y logística. Le ha estado proveyendo a sus semejantes una infinidad de recursos humanos desde el poder, desde científicos hasta fabricantes de armas altamente capacitados para construir un arma de destrucción masiva.
- Bien… Iré en camino, entonces.
- Sin embargo, quiero que le saques toda la información que puedas sobre la localización de las fábricas de armas clandestinas que tienen disponibles los Templarios antes de matarle.
- Lo haré, Mentor.
- Bien. Pueden retirarse… Y buena suerte a los cuatro.
- Gracias, Mentor – replicaron los cuatro asesinos, quienes enseguida se retiraron del estudio de Pavlov.
&%&%&
- ¡¿Vas a matar al general Tapioca?! – exclamó el capitán Archibald Haddock, quien había escupido su whisky tras escuchar a Tintin sobre su reunión con el Mentor – Muchacho, ¡lo que te piden es una locura! Se sabe que últimamente ese infeliz ostrogodo está rodeado de un enorme dispositivo de seguridad. Ni siquiera el propio Alcázar ha conseguido derrocarlo la última vez.
- Lo sé.
- Si Tapioca se entera de que entraste nuevamente a su país, no solo te fusilará, sino que expondrá tu cadáver en la plaza de Santa Catalina. ¡Lo escuché bien claro hace unos días por radio!
- Lo sé, pero eso no me preocupa en lo absoluto.
- ¡Pero a mí sí, grumetillo!
- Hey… No tiene porqué preocuparse tanto, capitán. Yo no pienso viajar a Chile como "Tintin".
Haddock se sorprendió mientras que Tintin, con una sonrisa, añadió:
- Viajaré a Chile con mi verdadero nombre… Valentine Léroux Ynigov, el Ángel de las Sombras.
