Aquí os dejo el primer capítulo. Espero que os guste! Quiero decir que me ha costado mucho encontrarle un lugar a todos los personajes y que aunque al principio no salen todos poco a poco van a ir apareciendo más! Muchas gracias por leerme!
Caroline
No me había imaginado mi piso de universitaria de esta manera. Pensaba que iba a ser un loft de dos plantas, espacioso, colores vivos en las paredes, una gran pantalla de plasma y un gran sofá en forma de L. Yo y mi costumbre a las grandes expectativas. Yo y Elena abrimos la puerta de nuestro nuevo hogar y ninguna de las dos pronuncia palabra. Nos quedamos mirando ese piso de una manera extraña. Las paredes son blancas y desde la entrada solo podemos ver una cocina pequeña unida a un salón sin tele y un pequeño sofá donde tres son multitud, viejo y de color marrón.
-Vamos a ver las habitaciones. – me dice.
El piso tiene tres habitaciones, aun que eso ya lo sabíamos. Hace unos días pusimos un anuncio en el periódico buscando una compañera de piso. Dos de las habitaciones eran completamente iguales, y la habitación restante era un poco más pequeña pero, en recompensa, tenía un pequeño balcón donde las demás tenían una ventana. Las paredes de estas también eran blancas pero a diferencia del resto de la casa, el suelo era de madera en vez de baldosa blanca, "Al menos esta parte de la casa no parecerá un hospital" pienso. Tenían una cama de matrimonio en medio y, las dos más grandes, un escritorio, nada más. El piso tenía dos cuartos de baño, uno de ellos mucho más grande que el otro y en este estaban la lavadora, la secadora y otros utensilios. Decidimos que yo me quedaba con el grande y Elena con el pequeño, al menos de momento. Y empezamos a instalarnos en nuestras respectivas habitaciones, las dos que tenían escritorio, y dejamos la del balcón para nuestra futura inquilina.
-Es hora de comer. – aparece Elena en mi habitación. – He visto un japonés aquí al lado cuando veníamos con el taxi. ¿Te apetece?
-Claro. – le contesto con una sonrisa, me encanta la comida japonesa.
-¿No te sientes extraña? – me pregunta una vez en el restaurante.
-Mucho – reconozco mirando a mi alrededor, es un bonito restaurante.
-Es raro saber que ya nunca vas a volver a vivir con tu familia, ¿no crees?
-Sí. Pero me gusta la idea y… tú eres casi como mi familia. – Me sonríe halagada.
-Es una suerte que nos hayan cogido a las dos en la ART. – me dice mientras se mete un rollito de primavera en la boca.
-Si nos han cogido es porque nos lo merecemos, Elena.
-Ya pero… Es una de las mejores academias de arte del país.
-Y nosotras las mejores artistas del país. Combinación perfecta, ¿no crees? – ambas reímos y en ese momento me doy cuenta de que tengo que ir al baño, tanta cerveza no es buena. – Ahora vengo Elena, creo que la cerveza quiere salir. – vuelve a reírse. De camino al baño saco el móvil, quiero ver si tengo algún mensaje de mi madre y de repente me choco con alguien. Mierda.
-Perdón. – digo mientras levanto la cabeza y me quedo alucinando.
-No te disculpes, he sido yo que iba distraído. – Me dice un chico guapísimo de ojos verdes. Dios, qué guapo.
-Yo también iba distraída. – digo coqueta y aprovecho para mirarle de arriba abajo. Está muy bueno. Y entonces me armo de valor. – Caroline. – le digo tendiéndole la mano para presentarme.
-Stefan. – me dice cogiéndome la mano y sonriéndome.
-Un placer. – le sonrío. – Espero verte por aquí a menudo. – Y me voy acariciándome el pelo rubio hacia el cuarto de baño. Me miro al espejo, estoy orgullosa, ha sido una jugada maestra: coqueta, radiante, impactante y sobretodo fugaz.
Y ya sabéis, si os agustado dejadme un review para que me suba el ánimo! :)
