Hola! Una vez más gracias a UshieVictoria por su review! A ver si las demás os animáis porque sube mucho la moral! Espero que os guste este capítulo y vais a ver como poco a poco se va poniendo la cosa más interesante... Y por fin en este capítulo tenéis a Damon, chicas! Muchas gracias por leerme y si os gusta ya sabéis, un review no os quita mucho tiempo! Un beso! :)
Katherine
Hace un rato que escucho a mamá que me llama. Pero no le hago caso, a veces puede ser un poco pesada y yo estoy disfrutando de una gran ducha de agua caliente después de todo el ejercicio que he hecho esta mañana. Cuando muy a mi pesar salgo de la ducha me envuelvo en mi albornoz de color rojo que me encanta, es muy suave y me llega por la mitad de los muslos, decido que me lo voy a llevar a la residencia. Me miro al espejo, ojala tuviera el pelo liso, me cuesta muchísimo peinarme mis rebeldes rizos para que queden bien. Me estoy peinando el pelo cuando de repente me siento observada y miro a mi izquierda, a la ventana. Está abierta, pero normalmente no me preocupa ya que la casa de al lado está deshabitada… o lo estaba. En ella hay un chico mirándome fijamente sin ningún tipo de expresión en la cara, es como si me estuviera analizando. Tiene el pelo oscuro y los ojos muy claros, es muy guapo, lo analizo yo también y al cabo de unos segundos me sonríe. ¿Quién será? Sea quien sea me avergüenza y me intimida así que cierro las cortinas y sigo con lo mío.
Cuando ya estoy vestida salgo al comedor donde están mi hermana y mi madre.
-Kath, te estaba llamando – me informa mi madre.
-¿Ah, si? – me hago la sorprendida. - No te oía, estaba duchándome.
-Necesito que me hagas un favor.
-Dime.
-Tenemos vecinos nuevos, han comprado la casa de al lado. – "Anda, no me digas" pienso – ¿Puedes acercarte a llevarles una copia de las llaves del trastero? Así los conoces, creo que son jóvenes.
-Claro, mamá. – Digo. Aunque creo que ya los conozco, al menos a uno.
Estoy frente a esa puerta parecida a la mía, he tocado el timbre pero tardan en abrir así que estoy a punto de irme cuando oigo la cerradura y aparece junto a mis ojos un chico con el pelo castaño claro y los ojos verdes, también muy guapo. Me mira con cara de "QuiénNaricesEresYQuéQuieres?".
-Esto… Hola – digo sonriendo – Soy vuestra vecina. – empiezo a explicar – Mi madre me manda para que os de las llaves del trastero, es compartido entre todos los vecinos y está al final de la calle, por si os hace falta. – su expresión se ha suavizado y ahora sonríe. – Mi nombre es Katherine. – le digo tendiéndole la mano.
-Yo soy Stefan. – Me devuelve el gesto, su voz es extremadamente dulce. Y le brindo las llaves. – Muchas gracias, Katherine. No creo que lo usemos, pero está bien saber que disponemos de uno.
Y entonces una voz mucho menos dulce nos interrumpe y ese chico sale de detrás de Stefan.
-¿Quién ha venido a vernos, hermanito? – pregunta y su cara se ilumina cuando me ve. – Anda, pero si es la chica del albornoz rojo. Caperucita. – sonríe con picardía. Y me tiende la mano. – Damon.
-Anda, pero si es el mirón de la ventana. – espeto con ironía esperando que lo pille y le estrecho la mano. – Katherine.
-Bonito nombre para unas bonitas piernas. – contesta con total normalidad. Me quedo estupefacta, no sé cómo puede tener tanta cara. Stefan parece no entender nada.
-¿Os conocíais? – pregunta desconcertado.
-Digamos que tu hermano es un mirón. – le digo sonriendo a Damon falsamente.
-Digamos, hermanito, que mi habitación tiene mejores vistas que la tuya. – y le guiña un ojo. Me río por dentro, este tío tiene un morro que se lo pisa. – Pero… ¿Qué hacemos en la puerta? – pone cara de escandalizado - Entra, Katherine, íbamos a abrir un Bourbon para celebrar que tenemos nuevo hogar, ¿porqué no te quedas?
Miro a Damon y luego a Stefan quien me mira y parece que le doy pena. No entiendo nada.
-Damon, es sábado por la tarde, seguro que ya tiene otros planes. – dice la voz dulce.
Me quedo pensando. ¿Otros planes? Mi madre me ha prohibido salir los dos días que me quedan en casa. Hoy es sábado, el lunes empiezo la universidad. Mm… ¿Quedarme en casa viendo una película con mi madre y mi hermana o charlar un rato con dos hermanos que están buenísimos ambos?
-¿Y bien…? – pregunta Damon echándose a un lado y haciendo un gesto con la mano para dejarme espacio para entrar.
-Creo que puedo quedarme un rato. – sonrío y entro.
