Holaaaaaa! Que emoción! Adoro vuestros reviews :') Muchísimas gracias enserio! Esta vez por sus reviews a thequeenofhearts27, Andie Salvatore-Booth, UshieVictoria & lunni!
Aquí teneis el capi más largo (que quería subir antes pero me fue imposible!) por petición de Andie Salvatore-Booth y prometo que a partir de ahora todos serán así mas o menos o eso intentaré! Espero que os guste este capítulo tanto como a mí me gustó escribirlo! Y sigo pidiendo por favor que me digáis que parejas os gustarían que salieran de todo esto porque como digo miles y millones de veces vuestra opinión es lo primero! Y ya sabéis! Queréis capítulos más largos o más seguidos? Nada me motiva más que un review!
Disfrutad el capitulo y gracias por leerme!
Caroline
El helado de fresa está buenísimo, igual que el chico que está a mi lado y mi nuevo y rico compañero de piso. Es una lástima que haya prometido a Elena no tener nada con él.
El sol nos da de cara y la verdad es que se está muy bien, Kol es muy simpático y nos llevamos muy bien con él. Creo que estoy sonriendo como una tonta cuando de repente una voz a mis espaldas me despierta de mis pensamientos. Es una voz de hombre, cálida y a la vez dura, y tiene algo de acento extraño… ¿Quizás inglés?
-Te veo muy bien acompañado, Kol. – los tres nos giramos y nos encontramos a un chico rubio de pelo rizado y ojos azules con una sonrisa torcida en los labios. Tiene las facciones de la cara duras pero a la vez se le ve dulce. Llama mi atención enseguida. Es guapísimo. Y decido que quiero conocerle.
Kol parece desconcertado, como si hubiera visto un fantasma, pero un fantasma que le cae bien. Sonríe y le abraza muy fuerte. Sin duda hace mucho que no se ven.
-Klaus… - dice. Bonito nombre, pienso yo.
-¿Cómo estás? – le pregunta el rubio cuando dejan de abrazarse. – Pues bien, me he ido de casa… Bueno, mi padre por fin me ha echado. – ríen – Y ellas son mis nuevas compañeras de piso. – mira a Elena. – Elena, - la presenta y Klaus le dirige una fugaz mirada y luego mi compañero de piso me mira a mi – y Caroline. Esté es Klaus. – Ahora Klaus se queda mirándome fijamente y yo a él. Parece un concurso de quien aguanta más sin parpadear. Le sonrío y luego, demuestro indiferencia girándome hacia Kol.
-¿Y sois amigos? – pregunto.
-Es mi hermanastro. – contesta Kol. – Mis padres lo adoptaron cuando teníamos cuatro y diez años y después se fue a vivir a Inglaterra y… - se mira al chico - ¿Qué haces aquí? – pregunta desconcertado. Y yo me quedo pensando, ¿adoptado a los diez años? Es extraño.
-Lo echaba de menos. He vuelto. – se limita a contestar. – Tengo trabajo aquí. Soy ayudante de danza en la academia ART y doy clases de música a niños pequeños por las tardes.
Un momento. ¿¡Ha dicho en la ART!? No me lo puedo creer.
-Nosotras empezamos mañana en la ART. – se me adelanta Elena sonriendo con su habitual cordialidad.
-¿Enserio? Qué casualidad… - dice él y sé que en cuanto lo dice me mira de una manera extraña, sugerente.
-Oye, ¿qué pasa? ¿Soy el único en toda la ciudad que no tiene nada que ver con la ART? – se queja Kol y todos reímos.
-Parece ser que sí. – le digo yo riéndome y jugando con uno de mis mechones rubios y mirando al horizonte, empieza a atardecer.
-Oíd, - dice Kol de repente - ¿Os importa si esta noche ceno con Klaus? Tenemos mucho que contarnos. – dice mirándole. Y yo, no sé por qué siento una pequeña decepción en mi interior.
-¿Por qué vamos a ir los dos solos pudiendo ir con dos señoritas como estas? – pregunta Klaus. Y los cuatro sonreímos. Adiós a ese sentimiento de decepción. – Yo he de ir a casa primero a coger unas cosas pero… ¿Qué os parece si quedamos a las diez?
Entre ellos dos deciden el sitio, ya que nosotras no tenemos prácticamente ni idea de los restaurantes de esta ciudad. Así que deciden que iremos a una hamburguesería del centro, muy buena, dicen. Y creo recordar que es uno de los sitios que nos ha enseñado Kol esta tarde. Nos despedimos de Klaus y vamos a casa.
La ducha me sienta de muerte. La verdad es que mi nueva vida en Madrid no está siendo como esperaba, pero me está encantando. Me miro en el espejo del baño. Mi albornoz blanco envuelve mi piel blanca y hace juego con mi pelo rubio. Ese chico, el hermano de Kol, es guapísimo y esta noche voy a cenar con él. Me siento segura y feliz.
-¡Caroline! – la voz de Elena interrumpe mis pensamientos - ¡Sal ya! ¡No tenemos todo el día!
Es verdad, no me acordaba de que Elena también tiene que ducharse. Salgo del cuarto de baño inmediatamente y soy consciente de que esta noche irradio luminosidad y energía y soy feliz. Kol está sentado en el sofá con su móvil en la mano y cuando paso por su lado para ir a mi habitación me mira y enseguida aparta la vista al darse cuenta de que voy en albornoz. Se tendrá que acostumbrar, pienso.
Son las diez menos cuarto y estamos los tres bajando por el ascensor. Miro nuestro reflejo y estamos muy guapos. Hacemos un buen equipo, podríamos ser un grupo musical o algo así. Yo me he puesto un vestido blanco con escote, pegado de cintura para arriba y más ancho de abajo, muy veraniego. Lo acompaño con un colgante de una piedra roja y unas esclavas del mismo color. Llevo mi ondulado y rubio pelo suelto y una leve raya de maquillaje en los ojos. Elena se ha puesto una camisa de flores sin mangas con un nudo algo más abajo del ombligo y una minifalda de tela tejana y lleva unas esclavas negras y el pelo recogido en una coleta. Kol, a su estilo, también va muy guapo. Lleva unas bermudas negras y una camiseta estrecha, marcando sus perfectos músculos, con letras de colores.
Cuando llegamos, Klaus ya nos espera, está guapísimo como siempre. Cuando me ve me mira de arriba abajo pero no dejo que me intimide y sonrío con indiferencia mientras él saluda a Kol. Y a nosotras nos saluda dándonos un beso en la mano. Me hace gracia pero me resulta adorable. Y cuando me miran sus ojos azules mi respiración se acelera, tiene una mirada muy penetrante.
La velada es adorable y cada vez que le hablo a Klaus Elena me mira con cara de saber lo que estoy haciendo y se ríe. Incluso llego a pensar que hasta Kol se ha dado cuenta. Pero no me importa, ese chico me atrae. Me atrae mucho. Al final de la cena y con un par de cervezas en el cuerpo cada uno no podemos dejar de reírnos sobretodo cuando el camarero nos dice: "Hacéis dos muy bonitas parejas" Mirando a Elena y Kol y después a mi y a Klaus. A nosotros nos hace gracia y yo me ruborizo pero Elena y Kol se parten de la risa y entonces me doy cuenta de que tengo dos compañeros de piso geniales pero que disimular no es lo suyo, ya que Klaus me mira de manera extraña.
-¿Qué os parece si salimos a tomar algo? – propone Kol. – Hay un bar aquí al lado – añade.
-Bf… - Elena pone cara de preocupación – Mañana hemos de preparar todo lo de las clases y… - me mira. Pero yo solo soy capaz de mirar a Klaus en busca de su respuesta pero su mirada no me da ningún tipo de información.
-Venga, es vuestro último sábado antes de empezar en la academia. – Insiste el moreno – Y lo digo por los tres. – concluye dándole un codazo a Klaus y este sonríe tímidamente sin abrir la boca.
-De acuerdo. – dice el rubio. - ¿Chicas? – y me mira a mí, con esos penetrantes océanos que tiene por ojos.
Miro a Elena y asiento con la cabeza sonriendo.
-De acuerdo. – dice ella. – Pero pronto en casa. – me replica.
-Claro que sí, mamá. – le digo poniendo morritos. Y todos ríen. Me encanta hacer reír a Klaus así que me siento victoriosa por dentro, eufórica.
-Pues, ¿a qué esperamos? – pregunta Kol.
Y una vez hemos pagado nos ponemos en marcha. Hay luna llena y no puedo parar de mirarla mientras vamos caminando hacia el pub que nos lleva Kol yo me quedo un poco más atrás con Klaus, no lo hago a proposito, pero no hubiera sido mala idea.
-Te especializas en canto, ¿verdad? – me pilla por sorpresa.
-Sí… - contesto algo tímida y desconcertada. Intento recordar si le he dicho en algún momento esa información de mí y no lo recuerdo. - ¿Cómo lo sabes? – pregunto.
-Por tu voz angelical. – responde sin más con total naturalidad y sonriéndome.
-¿Mi voz angelical? – mi voz ahora mismo suena ronca y entrecortada.
-Todo tú eres un ángel, Caroline. Y aún no lo sabes.
Su respuesta me deja estupefacta. No entiendo nada. Sólo entiendo que ese hombre es extraño, pero me encanta. Y por un momento siento que la luna desaparece, que aparece una nueva, que esta habla y tiene los ojos azules.
