Holaaaaaaa! Como estáis bombones!? Muchíiiiiiiiiiiiiisimas gracias por los reviews! Esta vez a rxr4ever, UshieVictoria & lunni. Y aquí tenéis otro capítulo largo de esos que os prometí! Muchas gracias por las opiniones que me dais sobre lo de las parejas! Y por lo que me dijo rxr4ever de meter a Bonnie ya lo tenia pensadísimo! Pero poco a poco, quiero ir introduciendo todas las cosas del fic poco a poco porque quiero sorpenderos! Espero que os guste este capítulo! Cuidaros, besos enormes y dejad reviews motivadores para tener antes los capis! muamuá! :)
Stefan
Me siento incómodo. Estamos en el sofá, nos acabamos de comer una pizza y mi hermano está abrazando a nuestra nueva vecina que acabamos de conocer y que además es compañera mía de la universidad. Vaya cuadro. No sé porqué me sorprende: Damon siempre hace lo mismo. Es un cerdo. Encima creo que ella va borracha y él se ríe de ella. Encima ahora han puesto música movidita y él la está incitando a que se suba a la mesa a bailar. La verdad es que cuando la he visto en el umbral de la puerta pensaba que tenía algo de dignidad pero descubro que no cuando, cautivada por mi hermano, se sube a la mesa finalmente.
Yo miro para otro lado, saco el móvil y simplemente lo miro, lo que sea para perderme el numerito que están montando en el salón. Y entonces, sin saber porqué, absorto en mis pensamientos levanto la mirada y descubro que Katherine me está mirando a mi todo el rato. Qué extraño. Pienso que Damon está furioso o envidioso así que le miro pero él no puede dejar de mirar las piernas de la morena y no se fija en su mirada. La verdad es que sus piernas son preciosas, largas, finas, esbeltas, y tienen pinta de ser suaves aunque no voy a ser yo quien lo compruebe, sino mi hermano.
Rodeo con la mirada mi nuevo salón. La verdad es que esta casa está muy bien. Un poco alejada del centro pero no ha mucho en coche. Las paredes son oscuras y el suelo de madera también algo oscura, igual que los muebles entre los cuales resalta la enorme televisión de plasma de mi hermano, y que también utilizo yo.
-Escuchad, - la voz de Damon me despierta de mis pensamientos - ¿Qué os parece si seguimos la fiesta en un pub?
-¡Sí! – responde nuestra invitada enseguida con notable énfasis y levantando los brazos.
-¿Hermanito? – me mira él.
-Yo creo que paso… - digo. La verdad es que estoy algo cansado aunque por otra parte me apetece salir y ver a alguien más que no sea mi hermano.
-Venga, vente. – suplica Katherine bajando de la mesa y sentándose a mi lado.
-No sé, mañana he de preparar muchas cosas.
-Yo puedo venir a ayudarte. – sonríe - mi madre me hizo preparar todo lo mío hace una semana.
Me lo pienso. Puedo notar los celos de Damon sin ni siquiera mirarlo, noto su penetrante mirada encima de mí. Y solo por el placer de que no se salga con la suya decido que voy a ir.
-De acuerdo. – sonrío – iré.
Katherine se pone muy contenta le falta saltar de alegría.
-Pues en marcha. – sonríe.
-Esperad un minuto, chicos, voy a por la cartera. – dice Damon con cara de pocos amigos y dirigiéndose a las escaleras.
-Me alegro de que vengas. – dice Katherine cuando Damon ya ha desaparecido acercándose a mí. – No hubiera sido lo mismo sin ti. – Empieza a acercarse demasiado. – Me lo paso bien con los dos, ¿sabes? Hacéis un gran equipo. El hermano noble y el hermano malo. – sonríe pícara. – Me gusta. – está tan cerca que noto su aliento en mi cara. ¿De qué va? ¿Piensa jugar con los dos? No pienso caer en eso así que la aparto de mí.
-Lo siento, Katherine, pero a mí las chicas como tú no me van. – le digo. Y me mira desconcertada. – Es mi hermano el que suele jugar con ellas. Así que te ha tocado el hermano malo. – sonrío. Y justo en ese momento baja Damon. – Yo conduzco, creo que soy el que ha bebido menos. – decido.
Katherine nos guía hasta un pub llamado Fangs. No hay mucha gente, pues es pronto pero nos pedimos una copa cada uno y nos ponemos a charlar. Damon parece contento porque ha recuperado toda la atención de la morena y sonrío al pensar que por una vez mi hermano es el inocente. Mi hermano no sabe que yo la he rechazado hace poco rato. No sabe nada. Me pregunto si debería contárselo pero decido que no. No porque le desee nada malo a mi hermano, sino porque le daría igual, no va a volver a llamarla ni a hablar con ella después de mañana. Y por lo que he descubierto sobre el carácter de esta chica no creo que a ella le importe mucho.
Yo y Damon decidimos echar una partida al billar mientras ella baila algo borracha y habla con un par de chicos en la barra. Saluda a una chica rubia, parece que se conocen y que son amigas porque se abrazan. Puedo ver como se acercan a nosotros.
-Damon, Stefan, – dice Katherine – esta es Rebekah una amiga mía de la infancia y futura estudiante también de la ART.
La chica rubia se muestra simpática con nosotros y nos saluda amablemente. Parece una chica decente, aunque también me lo había parecido Katherine.
Cuando acabamos la partida de billar Katherine y Damon se ponen a bailar en medio de la pista dejándome solo con esa chica, y por primera vez me fijo en ella. Lleva el pelo recogido en un moño y sus enormes y bonitos ojos azules brillan con el reflejo de las luces de colores. Lleva puesto un vestido de una manga y caído de un lado de color azul por la mitad de los muslos y unas manoletinas negras a juego con un bonito bolso. De sus orejas cuelgan dos piedrecitas que hacen competencia con sus ojos pues creo que son zafiros y en su cuello también hay uno. Es muy guapa y por lo que se ve muy popular, pues cada dos por tres se para gente a saludarla. O chicas que la admiran o chicos que intentan llamar su atención pero ella tiene la mirada fija en el fondo del pub. Es un chico, pero está despaldas y por la poca luz no puedo verlo detalladamente pero creo que es rubio y alto. Vuelvo a mirarla a ella, lo admira. Me pregunto quién será el tipo que tiene embrujada a esa sirena de pelo rubio y sonrisa adorable.
Después de un rato de charlar con Rebekah y observar como mi hermano baila con la vecina decido que es hora de irme así que me despido de la rubia, de Katherine y le digo a mi hermano que ya cogerán un taxi. Cojo mi chaqueta y me dispongo a atravesar el pub que desde que hemos llegado se ha llenado bastante. Y cuando estoy afuera miro el móvil para saber la hora y justo en ese momento una voz familiar hace que me gire y veo a la chica del restaurante japonés del otro día. Me mira y me sonríe, amable, y yo hago lo mismo. Va con dos chicos y otra chica, una chica preciosa. Una chica que capta toda mi atención. Una morena de pelo liso, ojos castaños y sonrisa tímida. La sigo con la mirada hasta que se pierde entre la multitud y yo me subo a mi coche. Sonriendo porque tengo el presentimiento de que voy a volver a verla.
