Hola chicos!

Bueno, aquí os traigo otro capítulo. Bien prontito como veis. Estoy muy inspirada estos días y la verdad es que voy bastante avanzada con el fic pero no quiero subir todos los capis de golpe por si luego me quedo en blanco no tener que dejaros con la intriga durante un tiempo.

Muchísimas gracias por los reviews de lunnie & Andie Salvatore-Booth. Sois un encanto y la fuente de mi inspiración! Bueno, espero que os guste este capítulo. Sobretodo a las fans de Damon. No es muy largo, lo sé, pero mañana os pongo otro lo prometo! Todo eso si os portáis bien con los reviews! jajajaj

Gracias por leerme y cuidaros todos y todas! Un beso enorme!


Katherine

Creo que en mi cabeza sólo hay alcohol. La música, las luces y esos bailes con mi vecino buenorro hacen que mi cabeza de vueltas sin parar. Es tarde, lo sé. Mamá se piensa que estoy durmiendo en casa del abuelo, y el abuelo que estoy en casa de una amiga. Me siento mal, pero enseguida Damon me sonríe y ese sentimiento desaparece.

De repente una vocecita suena en mi interior: "¿Qué vas a hacer con este chico, Kath?" Sé perfectamente lo que quiere y la verdad es que es un poco extraño porque no le conozco pero… No sería mi primera vez, está buenísimo, es mayor y además voy a tener que empezar a espabilar, empiezo en la universidad y estoy cansada de que mi madre no me deje hacer nada.

Sonrío con fuerza y me siento valiente como para acercarme a Damon y quedarme a escasos centímetros de su boca. Él sonríe también y me muerde el labio inferior. Yo espero a que me bese, pero no lo hace. Se limita a provocarme y yo me estoy muriendo de deseo así que alargo el brazo y le paso una mano por la espalda acabando en su trasero. Y él ahora se acerca de nuevo a mis labios pero no me besa, me pasa su cálida lengua alrededor de mi labio superior y yo siento que mil escalofríos recorren mi cuerpo. Y mis piernas fallan, dejan de moverse al ritmo de la música.

-¿Qué te pasa? – me dice en la oreja - ¿Estás cansada? ¿Quieres ir a casa?

Me quedo pensando, ¿se refiere a mi casa o a la suya? Porque a la mía no puedo ir. Y al ver mi cara de desconcierto vuelve a hablarme.

-Podemos seguir la fiesta en mi habitación. - ¡Qué directo! Pienso. Me encanta. Y asiento con la cabeza y me coge de la mano para dirigirnos a la salida. No veo nada por delante de él a causa de que hay mucha gente pero sé que de repente se para, está hablando con una chica. No, se están mirando. Ah, se le ha caído el bolso y él se lo ha devuelto. Pero no hace falta estar tanto rato. Y de repente Damon se gira y me dice: -Vamos por ahí mejor. – dice señalando otro camino - Aquí hay mucha gente. – Y su mirada es mucho más seria, fría.

Cogemos un taxi y noto como esa tensión que había entre Damon y yo en la pista de baile va desapareciendo. Él mira por la ventana, está serio. Yo no entiendo que le ha pasado así que decido preguntar.

-¿Estás bien? – digo en un susurro poniéndole una mano en la rodilla. Él mira mi mano durante unos segundos y seguidamente me mira a los ojos. Tiene unos ojos bonitos. Asiente con la cabeza y me dedica una ligera sonrisa torcida. Yo le devuelvo la sonrisa y le miro algo picarona.

Llegamos a su casa. Me pregunto si Stefan ya duerme. Aunque la verdad es que estoy aturdida por el alcohol y la cabeza me da vueltas, pero lo poco que puedo pensar son preguntas que me hace la voz de mi conciencia a mí. "¿Cómo has acabado con Damon, Katherine?" "¿No era en Stefan en quien te habías fijado en el umbral de la puerta?" "¿No habías aceptado cenar con ellos para conocer a Stefan?" "¿Vas a acostarte con su hermano, enserio?" Sé que tiene razón pero ahora ya es tarde. Debería haberlo pensado hace unas horas y ahora mismo sólo quiero olvidarme de todo.

Cuando cruzamos el umbral de la puerta me quedo un poco cortada. ¿Y ahora? Me pregunto si debo actuar pero Damon no me da tiempo a pensar una respuesta. Me coge con una mano en la cintura y la otra en la nuca y estampa mi espalda contra la puerta de la casa. Se queda quieto con sus labios sobre los míos. A mí me cuesta respirar. Su mirada es dura y muy excitante. Me lo quedo mirando atónita, me mira de arriba abajo y luego me besa apasionadamente. Su lengua es cálida y se nota experta. Cuando por fin reacciono le paso las manos por la espalda hacia llegar a su trasero y después de recrearme un rato le cojo el dobladillo de la camiseta y se la estiro hacia arriba para quitársela por la cabeza. Su dorso es perfecto. Tiene unos abdominales marcados. Está buenísimo. Sonrío y olvido totalmente a su hermano. Me coge del culo, yo envuelvo su cintura con mis piernas y me toca un pecho, lo aprieta y yo me excito más. Nuestras miradas se cruzan por un segundo y sabe lo que tiene que hacer.

Sube a trompicones las escaleras conmigo encima mientras nos besamos. Me lleva a lo que debe ser su habitación. No soy capaz de fijarme mucho, por la pasión del momento, pero la protagonista de su habitación es una cama enorme de madera y sábanas negras. Me tira en ella y casi me arranca la camiseta. Yo me quedo estupefacta por sus hábiles y expertas manos y acto seguido me quita los pantalones dejándome en ropa interior. Yo sigo tumbada, mirándole y él se desabrocha los pantalones y se los baja a la vez que los calzoncillos. Después se inclina un poco, pone las manos sobre mis tobillos y me recorre las piernas enteras hasta llegar a mis bragas, las coge de los lados y las baja bruscamente. Luego se tumba encima de mí y me penetra bruscamente, con furia mientras me hace gemir.

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que llegamos a casa de los hermanos Salvatore. Sólo sé que cuando yo y Damon hemos acabado con el sexo se ha puesto los pantalones y me ha dicho: "Ahora vengo". Y no ha vuelto. Esa ha sido la única conversación que hemos tenido desde que hemos llegado. Ha sido todo muy raro. Pero ha estado bien, muy bien. Se nota que es un experto. ¿Su hermano debe ser igual de experto? No quiero pensar en Stefan, ni en el ridículo que he hecho esta noche así que me cojo a la sábana y me quedo mirando por la ventana. Veo la ventana de mi cuarto de baño y sonrío. Estoy muy cansada. Y lentamente voy cayendo en los brazos de Morfeo.