Lo sé! Soy mala, malísima! Perdonadme! He tenido muchísimo trabajo y no he tenido ni un segundo para mí! Pero ya estoy aquí para recompensaros y para hacerlo bien ahora mismo voy a subir otro capi! Para que podáis perdonarme! Muchas gracias por los reviews a UshieVictoria, nanuchi & ana! No os desespereis con el Delena, lo bueno se hace esperar!

Un beso enorme y espero que os guste!


Elena

Cuando terminan de enseñarnos las instalaciones y las zonas de la academia se despiden de nosotros hasta mañana, que empezamos las clases. Voy sumergida en mis pensamientos y voy analizando la grandeza de todo esto que me está pasando. Todos hemos hecho una prueba de acceso para entrar aquí, pero somos pocos los que a demás hemos entrado con una beca. Somos pocos los que no tenemos dinero para pagarnos estos estudios profesionales y nos los regalan. Me siento orgullosa y decido que voy a aprovechar cada segundo y cada cosa que me enseñen en esta academia.

Me encuentro con Caroline en la salida del centro y está acompañada de un chico, creo que es el del japonés, y una chica morenita de piel. Caroline, siempre haciendo amigos.

-¡Elena! – grita cuando me ve. – Mira, estos son Stefan y Bonnie. – me presenta y yo los saludo con cordialidad.

-Encantada. – les digo.

-Te estábamos esperando para ir a tomar algo. Dice Bonnie que hay un bar aquí al lado que está muy bien. – la aludida afirma con la cabeza sonriendo tímidamente.

Vamos a una cafetería y yo me pido un batido de frutas del bosque que está buenísimo. Noto todo el rato la mirada penetrante de Stefan encima de mí y cada vez que le miro me sonríe encantador. Bonnie es algo tímida pero también es muy simpática. Nos cuenta que toca el violín, el contrabajo, el piano, la flauta travesera y el arpa. Su padre es músico y de su madre no dice nada y pone cara de dolor. Quizás no se habla con ella, o está muerta. Siento pena por ella y me siento conectada con ella inmediatamente. Stefan me saca de mis pensamientos cuando nos dice que él toca la guitarra, el piano y también canta. Exactamente igual que Caroline. Parece que tienen mucho en común así que se ponen a hablar entretenidamente.

Yo miro a Bonnie que sigue algo entristecida desde el comentario de su padre. Ella me mira y me sonríe tímidamente. Quiero sacarle conversación.

-¿Dónde vives? – pregunto sonriente.

-En una residencia aquí al lado. Vosotras me vivís en piso me ha dicho Caroline pero ¿sabéis que la ART está conectada con una residencia, verdad?

-Sí. – sonrío. – Pero nos hacía más ilusión un piso. – sonrío.

-Debe ser más divertido y más independiente. – comenta ella.

-Algún día podrías venir y te lo enseñamos.

-Claro. – se hace un silencio incómodo mientras nuestros cerebros se estrujan buscando algo que decir para que no se termine la conversación. - ¿Vivís solas? – pregunta ella por fin.

-No. – le sonrío. – Vivimos con un chico muy simpático. Su hermana estudia aquí. Se llama Rebekah Mikaelson. – añado por si la conoce. Y ella pone los ojos en blanco.

-¿Quién no conoce a Rebekah Mikaelson en esta ciudad? – pregunta irónicamente mientras sonríe. – Su padre es el alcalde. Su hermano no tengo ni idea de quién es, pero ella es algo así como la Diosa de Madrid. – se ríe.

-Vaya. – me quedo alucinando y capto la atención de mi amiga rubia. - ¿Has oído eso, Care? El padre de Kol es el alcalde.

-Ya nos lo podría haber dicho. – sonríe igual de impresionada que yo.

En ese momento recibo un mensaje de Kol. Qué casualidad.

Chicas, creo que ya habréis terminado la presentación. Yo estoy con un amigo y ya he comido. Os he dejado la comida preparada en la cocina, nos vemos esta tarde. Un beso enorme. Kol.

Sonrío y le contesto.

Tranquilo, estamos tomándonos un café con unos alumnos de aquí. Diviértete, te hará falta algo de masculinidad después de pasarte el día con nosotras. Gracias por la comida, nos vemos. Muak. Elena.

Ahora hablan los tres de cosa de música por lo tanto yo no me entero de nada. Así que sin darme cuenta me pongo a pensar y me doy cuenta de que todavía no he visualizado ninguna biblioteca y cuando parece que van dejando la conversación pregunto:

-Bonnie, Stefan, ¿hay alguna buena biblioteca por aquí cerca? – Bonnie se queda pensativa y Stefan responde enseguida.

-Justo delante de mi casa hay una.- parece muy emocionado por decirme eso. – Si quieres podemos quedar y te la enseño algún día de estos. – sonríe. Y me parece muy simpático así que le devuelvo la sonrisa.

-Claro, cuando quieras. – le contesto amablemente. Él sonríe victorioso.

-¿Mañana? – pregunta.

-Claro, mañana por la tarde.

-O cuando acabemos las clases, podemos ir a comer a algún sitio y luego te enseño la biblioteca. Si te apetece…

-Sí, me parece muy buena idea.

Estamos subiendo en el ascensor de nuestro piso. Caroline lleva todo el camino callada. Sé que le pasa algo.

-¿Qué ocurre, Care? – pregunto. Y ella me mira apenada y con decepción en los ojos.

-Es Klaus. – confiesa.

-¿No le has visto hoy? – pregunto extrañada.

-Sí, pero… No me ha saludado. Es decir, nos hemos encontrado a medio metro por los pasillos de la academia y… ni me ha sonreído. Se ha limitado a mirarme fríamente. Y no lo entiendo.

Vaya. Pobre. Estaba ilusionada con el hermano de Kol.

-Care, es mayor… Quizás… No sé, quizás te confundiste. ¿Lo has pensado?

-No, no me confundí. – me miró seria. – Había alguna cosa entre nosotros, se notaba en el ambiente. Y sé que él también lo notó.

-Pues Care, quizás deberías pedirle consejo a Kol. – le propongo mientras entramos en el piso. Ella está pensativa y no contesta. Justo al entrar veo como Kol nos ha dejado una bolsa en la cocina con comida que había pedido en el japonés. – Vaya. – digo cogiendo la bolsa y enseñándoselo a Care – Bonitas maneras de hacer la comida. – río. Y ella ríe conmigo, estoy contenta de haberla hecho reír.

-¿Mañana vas a quedar con Stefan? – pregunta más animada mientras comemos.

-¿Por qué no? – pregunto sin levantar la vista de mis tallarines. – Es muy simpático. – Y puedo notar la mirada de Caroline presionándome.

-No empieces, Elena.

-¿A qué te refieres?

-Que no empieces con el "es muy simpático". Le gustas.

-Care, no… No empieces tú. – Sabía que iba a sacar ese tema. Está como loca con que tenga novio.

-Elena, es guapo, está bueno y es adorable. – me regaña.

-Lo sé, pero yo no quiero ningún novio ahora. Estoy muy bien sola.

-Llevas diciendo eso tres años.

-Llevo diciendo eso desde que murieron mis padres. – le digo mirándole a los ojos. Y sé que en ese momento la conversación ha terminado.