Hola! Aquí estoy de nuevo con un capi para mis amados lectores! Quiero avisar que estoy de exámenes finales y estos días me está costando más encontrar tiempo para el fic pero voy a conseguirlo! Y tranquilos que no os abandono! En fin.. Muchísimas gracias a la gran Ushie-Victoria! Si no fuera por ti creo que en ocasiones hubiera optado por abandonarlo... Pero mientras haya una sola persona que se manifieste y que me de su opinión seguiré aquí!
Espero que os guste este capítulo y por favor, dejadme reviews! Necesito ánimos para escribir y para mis examenes!
Un besito enorme ! :)
Caroline
Las clases del martes pasan rápido y son muy entretenidas. Estoy contenta por haber entrado en la academia, es genial. Me paso el día entero pegada a Bonnie quien me presenta a sus compañeras de piso. A Rebekah, la hermana de Kol, ya la conozco. Y la otra se llama Katherine, es simpática, o eso parece, pero tampoco tengo tiempo a saber bien como es.
Cuando estoy saliendo de la última clase veo a Klaus por primera vez en toda la mañana. Me lo quedo mirando, seria, igual que él el día anterior y él me mira perplejo. No entiendo nada. Es como si se sorprendiera de que le mirara así. Pero estoy enfadada con él así que me da igual. Que se lo hubiera pensado antes de pasar de mí.
Hoy Elena come con Stefan así que le he propuesto a Bonnie que se venga conmigo a comer al piso, así le presento a Kol y esta tarde salimos a dar una vuelta.
De camino a casa le pregunto a Bonnie sobre sus relaciones anteriores.
-Nunca he tenido una relación. – dice algo avergonzada. – Al menos no una relación en condiciones. – sonríe. – Eso de estar dos semanas con un chico pero nunca me ha gustado uno realmente. No sé. – se calla y luego me mira graciosa. – Todavía no he encontrado el amor, tendré que buscarlo. – ríe.
-Bonnie Bennet, - digo su nombre con autoridad – ¿me está usted pidiendo que sea tu Cupido? – bromeo graciosa. Y ella también sonríe. – Acepto el reto. – digo. Me cae muy bien mi nueva amiga, me gustaría encontrarle a un chico con el que vivir su primer amor. – Antes de que acabe el curso estarás completamente enamorada de un chico fantástico que te querrá con locura. – digo con firmeza y bromeando a la vez mientras le tiendo una mano como si tuviéramos un trato.
-De acuerdo. – dice riéndose y me tiende su mano y estrecha la mía.
Vamos hablando de los chicos de la clase cuando llegamos al piso y me llevo una sorpresa muy impactante. ¿Qué hace Klaus en mi piso?
-Hola – nos saluda Kol enseguida y se levanta a recibirnos. Yo estoy estupefacta, mirando a Klaus y él me mira a mi sin expresión ninguna en la cara. – Tú debes de ser Bonnie. – le dice mi compañero de piso a mi amiga. – Encantado. – se dan dos besos en las mejillas, creo. Yo no puedo apartar la vista de Klaus.
-Igualmente. – oigo que le dice Bonnie. Y entonces reacciono y miro a Bonnie. Se ha sonrojado y yo sonrío. Es normal. Kol es muy guapo.
-Hola, Kol. – le digo sonriente. – Bonnie, ese – intento que suene despectivo – es Klaus, el hermano de Kol.
Bonnie le saluda educadamente. Y vuelve a mi lado.
-Klaus ha venido a verme y se va a quedar a comer. – explica Kol mirándome creo que con gesto de disculpa.
-Perfecto. – digo irónicamente.
Entre yo y Kol preparamos una ensalada y de segundo carne.
-¿Te ha dicho algo? – le pregunto mientras estamos cocinando.
-Quiere hablar contigo.
-¿De qué? – me parece raro que ahora se descuelgue con que quiere saber algo de mí. ¿De qué va?
-No lo sé, Caroline. Yo ya te dije que Klaus era muy especial…
-Sí, lo sé, pero es que no entiendo nada. Si tenía pensado pasar de mí de esta manera que no hubiera sido tan amable conmigo el sábado. Es tener un poco de sentido común. – digo muy indignada. Y veo como el sonríe. - ¿Te hace gracia?
-Me sorprende que estés tan enfadada.
-¿Por qué? – tengo motivos de sobra, pienso.
-No pareces una chica que se enfada. – se me queda mirando. – Pareces una chica dulce y con paciencia. – esa frase me deja descolocada, en realidad Kol es adorable.
-Pues no lo soy. – digo poniéndome de morros en broma. Y en ese momento los dos nos empezamos a reír.
En la comida la situación es un poco incómoda. Klaus no deja de mirarme, Kol nos mira divertido, Bonnie nos mira con cara de querer saber que pasa y yo la miro con cara de: "Luego te lo cuento".
-¿Queréis un helado de postre? – pregunta Klaus cuando acabamos de comer.
-No tenemos helados. – añado yo cortante.
-Puedo ir a comprarlos, aquí al lado hay una tienda… Yo os invito, a cambio de la deliciosa comida. – tan educado y elegante como siempre… ¡Qué rabia me da!
-Por mi sí. – dice Kol.
-Y por mí. – responde Bonnie.
Klaus sonríe y me mira.
-¿Serías tan amable de acompañarme, Caroline?
Yo le miro con algo de desprecio y luego miro a Kol quien asiente con la cabeza.
-Vale. – me limito a decir. Y salimos por la puerta, entramos en el ascensor en silencio y cuando estamos abajo rompo el silencio. - ¿Qué quieres, Klaus?
-Que no te enfades conmigo. – se limita a decir. Y yo me lo miro incrédula. Tiene mucho morro.
-¿Qué pretendes? – digo enfadada. – El sábado eres encantador, el chico perfecto y luego ni me saludas.
-Caroline... – empieza a hablar.
-No. – le callo mientras me paro en seco en medio de la calle y él hace lo mismo – Déjame hablar. – y le miro desafiante. Él asiente con la cabeza. – Mira sé que eres casi un profesor de la ART y yo una alumna y que no nos pueden ver juntos pero…¿Qué te costaba decir "hola"? ¡¿O dedicarme una maldita sonrisa?! – Ahora estoy enfadada de verdad.- No juegues conmigo, Klaus. Porque te estás equivocando de rubia. Esta no es tonta. – me doy cuenta de que estoy montando un pollo en medio de la calle pero me da igual. – Ya he terminado. – digo indignada aflojando el tono de voz. Y puedo ver como en sus labios se dirige una tierna sonrisa de lado y ahora sí que no entiendo nada.
-Ya sé que eres diferente a todas las demás chicas. Eres especial, Caroline.
-No empieces otra vez con los rollos esos de que soy un ángel porque no me lo trago. – le interrumpo.
-Déjame hablar a mí ahora, por favor. – dice muy calmado. Tanto que me pone más nerviosa.
-Vale. – me limito a contestar.
-Caroline, yo… cuando te conocí supe que eras especial. Me llamaste mucho la atención y quería conocerte, y sigo queriendo conocerte mucho más. Pero… todo fue muy deprisa y creo que te hiciste unas ilusiones que no te tienes que hacer. Yo no soy bueno para ti, Caroline. Y eres joven, tienes que conocer a chicos de tu edad y pasártelo bien con ellos. Eres preciosa, y encantadora pero… Yo soy casi tu profesor y soy más mayor que tú. Me asusté al volver a verte en la ART. Todo había ido muy rápido y no quería que tú…
-No iba a pedirte que te casaras conmigo. – le vuelvo a interrumpir. – Mira, me hice las ilusiones que tú quisiste que me hiciera. ¿Luego volviste a la realidad y te diste cuenta de que no era buena idea? – pregunto. Y él asiente con la cabeza algo avergonzado. – Bueno pues no es mi culpa, Klaus.
-Me gustaría que fuéramos amigos. – dice de repente para mi sorpresa. – Sigo queriendo conocerte.
-Y yo a ti pero… siento que has jugado conmigo. – le digo con toda la sinceridad.
-Déjame intentarlo.
Me quedo pensando hasta que al fin respondo: - Está bien. Pero no vuelvas a reírte de mí.
-En ningún momento he querido reírme de ti. – me dice mirándome con esos preciosos y dulces ojos que parece que me tienen que cantar una nana y acunarme en sus brazos. Por un momento me siento vulnerable.
-Y no vuelvas a mirarme así. – le digo firme.
-¿Así como? – sonríe.
-Como si fuera un cachorrito al que quieres acariciar. – le suelto. Y él se ríe dejando a la vista su preciosa sonrisa.
