Este capítulo se lo quiero dedicar a mi Little Stana, que me ha ayudado a escribirlo y me ha inspirado muchísimo, porque estaba totalmente bloqueada. Te quiero mucho. ¡Espero que os guste!
Capítulo IV
Kate estaba muy confusa tras la llamada. No sabía qué hacer. De repente sintió como la enorme ciudad de Nueva York se le echaba encima, el tráfico, la gente, todo en aquella ciudad la estaba agobiando. Respiró hondo y volvió a la comisaría. No sabía qué hacer, ¿debía investigar el caso de la niña o centrar su atención en el secuestro de Castle? Estaba hecha un lío. Cuando se abrieron las puertas del ascensor notó como todo el mundo la observaba. Al parecer la noticia había volado por aquel edificio. Se dirigió a su mesa y se sentó, evitando cualquier contacto con las personas que había allí. De repente, todo el mundo pareció olvidarse de ella y siguieron con su trabajo. "Menos mal", pensó. Se llevó las manos a la cabeza, intentando tranquilizarse y olvidar todo lo que estaba pasando en aquel momento. Entonces sacó el móvil y lo miró, pero no había nada. Decidió dejarlo en la mesa, por si aquel tío volvía a llamarla, aunque lo dudaba mucho. Analizaba su conversación con él una y otra vez, en busca de algo que pudiera ofrecerle una pista. Pero no había nada, él era demasiado listo.
Ryan y Espo observaban a Beckett desde la salita de café. Estaban muy preocupados, sabían que Kate no tardaría mucho en derrumbarse, aunque no lo expresara con palabras, se le notaba en la expresión.
− ¿Qué hacemos Javi?
− No sé bro… Parece estar hecha polvo, pero creo que no deberíamos sacarle el tema. Sigamos con nuestro caso y punto.
− ¡Pero han secuestrado a Castle! ¿Cómo vamos a ignorar eso?
− Ya tío, pero no tenemos ninguna pista. No tenemos nada por donde empezar. En serio Kevin, lo mejor es que intentemos resolver este caso lo antes posible.
Ryan no decía nada. Por una parte pensaba que a lo mejor Espósito tenía razón, pero no quería dejar a Castle tirado, ahora era cuando más les necesitaba.
− Está bien Espo, vamos a contarle a Beckett lo que hemos encontrado.
− ¡Beckett!
− Ah, hola chicos. ¿Habéis… encontrado algo? − Beckett estaba destrozada, y los chicos lo notaron en su voz, que apenas era audible. No querían verla así, pero no podían hacer nada sin hundirla aún más.
− Pues sí, creemos que tenemos algo. El padre de Allyson, Jeff Smith, es dueño de una empresa farmacéutica. Hace un par de meses, más o menos, su empresa fabricó un nuevo medicamento, y lo probaron en un niño de 9 años que padecía una enfermedad terminal. Según esto, al niño le quedaban tres años de vida, pero el fármaco era defectuoso, y aceleró su muerte. Entonces el padre del niño, Robert Taylor, demandó a la empresa y se vieron ante los tribunales, pero perdió el juicio.
− ¿Creéis que él puede haber matado a la niña?
− Bueno, al parecer quedó bastante tocado después de que su hijo muriera, y la venganza es un buen móvil.
− Bien, vamos a por él entonces.
Cuando llegaron al apartamento del posible sospechoso, la puerta estaba entreabierta. Beckett hizo una señal a Espósito y a Ryan para que le cubrieran la espalda.
− ¡NYPD!
Abrieron la puerta y registraron el piso, pero estaba vacío. Parecía un piso normal, una tele, un sofá, todo normal. La inspectora se recorrió todo el apartamento en busca de alguna pista. Cuando llegó a la cocina, vio una nota en la nevera.
Querida inspectora Kate Beckett:
Si está leyendo esto es que me tienen como principal sospechoso, así que iré al grano. Tiene dos opciones:
Si quiere salvar a su amado escritor, Richard Castle, tendrá que detener la investigación que está llevando a cabo y olvidarse de ella para siempre.
Sin embargo, si decide cumplir con su deber como inspectora de la policía de Nueva York y sigue con la investigación, el señor Castle morirá, y le aseguro que no será una muerte agradable.
