MODIFICADO
Bien, subiré este. El próximo quizás tarde un poco. Gracias a las 3 personas que dejaron Reviews c:
Capítulo II: De encuentros y peleas
—Pues… la besé.
Ginny la miraba incrédula. Su boca formaba una perfecta "o".
— ¿Qué? ¿En-en serio?—no podía creer lo que acababa de escuchar, así se lo repitieran un millón de veces. Y es que ¿quién creería que Hermione Granger había besado a Parkinson?— Pero, ¿por qué?
"Sí, ¿por qué? ¡Por qué!"
— No estoy muy segura—hizo una mueca—. Quería salir de ahí, además de comprobar algo.
— Hermione pero—se aclaró la garganta—, había otras maneras de salir de ahí sin necesidad de haber hecho eso—cuando la castaña iba a responder, la pelirroja alzó una mano en señal de que se callara—. ¿Comprobar qué? Por favor, dime que no sientes algo por esa... víbora.
"Quién no, pero ¿y si sí? Demonios, ¡responde Granger! Oh sí, idiota, como si te escuchara." Pensó Pansy. Hermione se quedó pensando un rato mientras Ginny esperaba su respuesta. No podía estarlo, no podía sentir algo así por ella ¿o sí? Quizás, ¡Malfoy! Si sintió "celos" fue por Malfoy, no por ella. ¡No! Vamos, ¿cómo podría? Entonces... ¿sentirá algo más por Parkinson?
—No—y no lo estaba, en todo caso, sería una especie de atracción.
—Hermione, sólo quiero decirte que si estás mintiendo y sí sientes algo por esa... serpiente, yo te apoyaré y te ayudaré a conquistarla si así lo deseas—le dedicó una sonrisa.
Le alegraba, por lo menos la tendría a ella si sus amigos se enteraran de que tal vez sienta algo por la Slytherin y se alejaran de ella.
—Gracias—dijo rompiendo el abrazo—, pero no sé Gin, no... No puedo sentir nada por ella.
"Será mejor que no porque conmigo no tendría oportunidad."
— Bueno, si es así, con el tiempo lo sabrás—le sonrió dulcemente, miró alrededor y se dio cuenta que el jardín estaba medio vacío—. ¡Hermione, llegaremos tarde a nuestras clases!
Ambas corrieron lo más rápido que pudieron. Se separaron en un pasillo, en ese momento la leona de cabello castaño miró su reloj y se dio cuenta que aún faltaban unos minutos, por lo que en vez de correr, caminó con paso rápido.
Por otra parte, Pansy, al escuchar a la leona menor salió de los arbustos, con menos prisa ya que la clase era pociones. El profesor Slughorn lo más que haría sería preguntarle el porqué del retraso. Al cruzar por un pasillo se encontró de frente con su novio.
— ¿Dónde rayos estabas?—preguntó al momento en que la miraba de pies a cabeza— ¿Te estabas revolcando en el pasto?
—No te interesa—respondió.
El rubio la tomó por la muñeca y la jaló hasta el primer salón que encontró. Cerró y pegó a la Slytherin contra la puerta.
—Cuando te haga una pregunta respóndela ¿Entendido?—siguió después de que ella asintiera—. Tengo que contarte algo.
— ¿Tú contarme algo a mí?—se zafó del agarre de Draco y alzó una ceja— Ah, ya veo. Necesitas mi ayuda, ¿no es así?
El muchacho la miró duramente. Se quitó la túnica y se remangó el brazo izquierdo mostrando la marca tenebrosa. La chica la miraba sorprendida.
— ¿Cuándo… te iniciaste?—preguntó sin quitar la mirada de la marca.
—En vacaciones—contestó—. Necesito que me ayudes a matar al anciano adora-muggles.
— ¿Dumbledore? Tú debes estar mal. Conmigo no cuentes.
Aprovechó que Draco se había alejado de ella para salir del salón. Ya lidiaría con él más tarde. Iba corriendo y al dar vuelta en un pasillo, tropezó con alguien.
— ¡Hey, idiota!—se levantó y encaró a la persona con la que chocó—. Ah, Blaise, eres tú.
—Vaya, que sorpresa, estás de mal humor. ¿Quieres que te cambie el estado de ánimo?
Negó con la cabeza mientras le daba un golpe en el brazo. Se dirigió a las mazmorras seguida por Blaise. Al llegar se encontraron con sus compañeros, con los que empezaron a "platicar" y burlarse de los demás. Entraron a clase, la cual transcurrió con normalidad. Cuando terminó, en la salida se toparon con un pequeño grupo de Gryffindors, entre ellos Potter y sus amigos. El ambiente había cambiado, era obvio lo que estaba por comenzar.
—Ya decía yo que olía mal—comentó Blaise en voz alta. El los otros empezaron a reír.
—No vale la pena, son caso perdido—le dijo Harry a sus amigos al ver que Ron se empezaba a poner rojo, y un chico sacaba su varita.
—Claro que huele mal, Zabini, al parecer hoy no te duchaste. ¿Es qué no te sabes otras palabras para empezar una discusión? Vamos, creí que eras un poco más listo—para sorpresa de todos, de los Slytherins en especial, habló Hermione ya que era la que menos participaba en las discusiones que tenían.
—Cállate, sangre sucia—contraatacó.
—Sangre sucia, come libros, ratón de biblioteca… ¿Lo ves?—se cruzó de brazos—. Siempre es lo mismo.
Pansy trataba de no demostrar su asombro mientras que los demás respondían. Eran pocas las veces en las que Granger participaba en las peleas entre sus compañeros y los dos imbéciles que ella tenía como amigos. Los leones aún seguían en shock. Ni es sus mejores sueños creyeron que la castaña les diría cosas como esas a las serpientes. El primero en salir de ese estado fue Ron.
—Hermione, déjalos, Harry tiene razón; no valen la pena.
— ¿No eras tú el que estaba a punto de sacar su varita para atacarlos?—le preguntó alzando una ceja— Además, ya estoy harta de...
—Granger, haznos un favor y cierra esa boca. ¿Quién te crees que eres para insultar así a unos Slytherins?—apareció Pansy por primera vez en la "pelea"—. Llévate tu asquerosa y podrida sangre a otro lugar.
—Por lo menos mi sangre no se ve, Parkinson, pero tu cara de Pug sí.
Mientras a Zabini y compañía casi se les cae la quijada, un pelirrojo y un moreno trataban de no reír. "Oh no, no has dicho eso. Me las pagarás más de rato, idiota." Pensó la ojiverde. Estaba molesta, furiosa, pero no haría nada por ahora, no lo demostraría. La castaña en ningún momento bajó la cabeza, ya se había cansado de los insultos y las humillaciones de esas serpientes.
— ¿No le dirás nada, Pansy?—preguntó el moreno, ¿qué le ocurría a su compañera? "Esto es muy interesante, la gatita acaba de transformarse en leona".
—Otro día será—respondió—. Vámonos que llegaremos más tarde a la siguiente clase, hemos perdido tiempo valioso con esta. Por cierto, ustedes, par de inútiles, ¿no tienen boca para hablar? La única que dijo idioteces fue Granger. Vaya "hombres", tienen que ser defendidos por una "chica".
Después de eso siguió su camino, pasando al lado de la Gryffindor, chocando fuertemente su hombro contra el de ella. Los otros la siguieron. Cuando se perdieron de la vista de los leones, estos empezaron a reír como locos.
— ¡Caramba, Hermione!—exclamó Ron— Jamás imaginé que tú fueras a decir todo eso.
—Es verdad, ¿qué te pasó? ¿Eres Hermione?—la observó detenidamente, en broma. Los otros que se encontraban ahí ya habían continuado con su camino.
—Ya me cansé de ellos—contestó, haciendo una mueca.
—Creo que deberíamos de irnos.
Los amigos empezaron a caminar hacia su siguiente clase, la castaña sintió que traía algo en el bolsillo. Lo sacó y vio que era un pedazo de pergamino. Al abrirlo supo quién lo había metido ahí. El pequeño pedazo decía:
Hoy a la media noche, en la Torre de Astronomía. Tenemos asuntos que arreglar.
En el resto del día no ocurrió nada fuera de lo común. Aunque Hermione no paraba de darle vueltas al asunto; ¿qué querría Parkinson? "Es más que obvio, tonta, Venganza." pensó. Era la hora de la cena, tres Gryffindors platicaban sobre lo que había pasado con los Slytherins. A Ginny casi se le salen los ojos al escuchar lo que dijeron los chicos. Después volteó hacia la mesa de las serpientes y empezó a reír. Al terminar se giró para ver a su amiga y preguntó:
— ¿Es verdad eso?—la castaña asintió— ¡No lo puedo creer! ¡Cómo me hubiera gustado estar ahí en ese momento!
Hermione intentó sonreír, pero lo único que consiguió fue hacer otra mueca, lo que la pelirroja no notó. Luego de haber acabado, todos se dirigieron a sus dormitorios, otros a las afueras del castillo o simplemente a caminar por los pasillos. Cierta chica de ojos marrones esperaba a que fuesen las doce para ir a su encuentro con Pansy, sentada en un sofá de su sala común con un libro en sus manos.
—Pansy, ¿a dónde vas?—preguntó un moreno— Si irás a un encuentro con alguien puedes...
—Luego te cuento, Blaise—contestó para después salir por la puerta, no le apetecía escuchar las tonterías de su compañero.
Durante su trayecto rumbo a la Torre, la Slytherin se topó con Filch y su odiosa gata. Tuvo que esconderse detrás de las armaduras para no ser descubierta. Al llegar se escondió en un lugar cerca de la entrada.
Hermione le pidió prestada la capa de invisibilidad a Harry para ir a la Torre. "Espero que no se trate de una venganza por lo de hoy o ayer." Cuando llegó, antes de entrar se quitó la capa y se la colgó en el hombro. Grave error. Justo después de cerrar la puerta y subir por las escaleras una mano le tapó la boca. Pansy aprovechó la cercanía y le quitó la varita y lanzó un hechizo a la puerta para que no saliera. Se giró hacia ella y se fue acercando lentamente.
—Hola, Granger—la miraba divertida—. ¿Qué ocurre? ¿La leona volvió a ser una gatita? Ja, ja. Bien, traigámosla de nuevo.
