Disclaimer: Ouran es de Hatori Bisco-sama, no mío, afortunadamente, porque yo lo hubiera revuelto todo...

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Esa noche, en la oscuridad de su cuarto, Haruhi no podía dormir. Se daba vueltas incansablemente en la cama. Pasó la tarde entera tratando de olvidar tres palabras que cierta persona alta y de cabello oscuro dijo. Cada vez que cerraba los ojos, sus dedos se movían solos hacia sus labios, sus brazos, su pecho. Unas horas antes, él la había besado, la habpia abrazado, había recargado su cabeza ahí... cada vez que intentaba simplemente cerrar sus ojos y dormir, su mente repasaba el beso y su corazón tridor brincaba de nuevo. Para entonces ya se sentía molesta y frustrada, y no porque no pudiera dormir, sino porque estaba casi segura de que Takashi se habrpia olvidado de todo en el momento en que despertara. Pero dijo que la amaba. ¿Olvidaría eso también?

En su dojo, Takashi practicaba muy duro. Había algo que su mente intentaba recordar y no podía. El shinai le daba la tranquilidad necesaria para ayudarlo a pensar, pero no la suficiente para hacerlo recordar lo que se le escapaba por momentos. Cuando se concentraba, se encontraba siempre con el mismo sueño de la tarde, donde le confesaba su amor a Haruhi y le daba un dulce beso (de todos los sueños que había tenido ese se estaba convirtiendo es su favorito). Pero tenía que seguir practicando, últimamente, cuando no tenía nada que hacer, su mente vagaba libre y terminaba siempre pensando en Haruhi. Todos sus sueños la incluían. Y sólo por pensar en besarla su corazón daba un vuelco y volvía a sentir sus pulmones llenarse del dulce aroma a vainilla. De alguna manera tenía que decirle que la amaba, pero¿cómo?. Si todo pudiera ser tan sencillo como en sus sueños (abrazarla, verla sonreír dulcemente) todo sería perfecto. Solamente esperaba ser lo suficientemente valiente para decirle algún día que la amaba.

Al final, Haruhi no pudo dormir. Se levantó en mitad de la noche para cocinar algo como sorpresa de cumpleaños. Ranka estaba de viaje de negocios y ella estaba sola en casa, así que podía hacer todo el ruido que quisiera al cocinar sin tener que preocuparse por despertarlo. Mitsukuni le acababa de decir en la tarde lo que creía que a Mori podría gustarle ("no sé que darle! ¬¬' muy apenas habla¡¿cómo puedo saber qué regalarle si muy apenas sé cómo suena su voz?!"), e intentaba con todas sus ganas hacer las piezas más perfectas que podía. Fue a comprar las cosas después de dejar a Takashi dormido bajo el árbol, las más rojas y bellas que pudo encontrar, y también compró una cubierta semi-oscura y una caja con moño para ponerlas. Mitzukuni le dijo que casi nadie sabía de este gusto y ella deseaba con todo su corazón que fuera cierto o terminaría con el mismo regalo que otras 100 chicas. Haruhi pasó la mitad de la noche cocinando para Takashi, poniendo su corazón en esas pequeñas cosas, cubriéndolas cuidadosamente, escogiendo las más perfectas ("tan perfectas como él... ¬¬ un momento, supongo que tengo relamente mucho sueño si estoy pensando en esto... ¬¬'"), y después de lo que pareció toda la noche, ató el listón a la caja en un moño y se fué a la cama después de lavar todo. Finalmente estaba lo suficientemente cansada para dormir, y lo hizo, en un glorioso sueño de besos sabor a fresa.

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Gracias por leer!

Mi novio se va el sábado, así que ya voy a tener más tiempo para escribir, espero que les guste!