Capítulo VII: Los sueños se pueden hacer realidad, o algo parecido…
Cuando la morena reaccionó se encontraba sola en el pasillo, el aire corría chocando con su rostro provocándole escalofríos.
— ¿Qué es lo que te pasa, Pansy Parkinson?
.-.-.
Ginny había estado observando a su amiga durante el trayecto hacia el Gran Comedor, apostaba a que ni siquiera sabía a dónde iban. No supo si estuvo bien haber interrumpido, en cuanto escuchó la voz de Parkinson y ese tono creyó que iba a terminar mal y en cuanto las vio lo primero que salió de su boca fue eso "¿Hermione, estás bien". Era obvio que lo estaba aunque si le preguntara no lo admitiría. Tal vez en el fondo sí quería que sucediera lo que estuvo a punto de pasar si no intervenía. Lo que pudo observar fue que la serpiente era la que iba a besar a su amiga, no ella. También la forma en la que la veía, y la forma en la que le habló al final. Algo había y lo iba a descubrir.
Tomó a la castaña del brazo suavemente y se detuvieron faltando poco para llegar al comedor.
— ¿Ha pasado algo más entre Parkinson y tú?—preguntó la menor.
—N-no Gin, sólo ha estado más…—frunció los labios—. Sólo se pone insoportable cuando ve a Ron o… ¿Por qué preguntas?
—Termina de hablar, Granger—la pelirroja estaba cruzada de brazos—, o no te gustará la forma en la que haré que termines de decírmelo.
Hermione estaba sorprendida. Era la primera vez que le hablaba así, ¡que la llamaba por su apellido! No tenía caso ocultarle nada, no era nada malo después de todo. Además, realmente daba miedo verla de esa manera. Definitivamente era hija de Molly, aunque ella le hubiese llamado por sus nombres y apellido.
—Cuando estoy muy pensativa parece que se molesta y menciona a Ron, me dice "Ya deja de pensar en el idiota ese"—intentó imitarla pero al parecer, por la risa de su amiga, no lo había hecho bien—. ¡No la entiendo, Ginny! ¿Por qué mete a tu hermano en eso? ¿Le gustará acaso?—se preguntó a sí misma frunciendo el ceño.
—O quizá otra persona—Ginny ya había estado pensando en eso—, tal vez esté celosa.
— ¿Entonces crees que le guste Ronald?—en esta ocasión hizo una mueca.
—Merlín dame paciencia con la retrasada de mi amiga—miró hacia arriba alzando las manos ganándose un golpe por parte de la otra chica—. ¡Ouch! ¡Es la verdad! ¿Crees que si le gustara el bruto de mi hermano hubiese estado a punto de besarte?
Las palabras de la menor de los Weasley hicieron que recordara su anterior idea pero no estaba segura, ¿y si era una broma? No lo iba a soportar. Negó con la cabeza y cambió de tema volviendo a retomar su camino al comedor, aún les quedaba tiempo para comer siquiera un poco. La pelirroja entendió por lo que no volvió a preguntar nada. Algo que ambas debían entender es que las armaduras son de gran ayuda al querer escuchar conversaciones sin ser vistos tan fácilmente.
—Ay Pansy—sonrió de medio lado para después darse la vuelta y buscar a la mencionada.
Ese día había sido demasiado ventoso para el gusto de algunos. El aire hacía que las hojas cayeran sobre una chica que estaba recostada en una gran rama de uno de los árboles. Parecía estar dormida a simple vista pero no era así, tan solo estaba perdida en un mar de pensamientos y recuerdos.
Desde niña le había gustado sentarse o recargarse sobre o cerca de un árbol para pensar, no sabía por qué se relajaba teniendo uno de ellos cerca. ¿Quién no estaría como ella después de casi besar a quién había pasado años molestando e incluso humillando?
Algo le decía que ese año no iba a ser de los mejores, que algo extraño iba a pasar, y no estaba tan equivocada después de todo: Draco era ya un mortífago y como primer misión tenía que asesinar al director; Blaise andaba más mujeriego de lo normal pero había algo que notaba en él, algo cuando estaban los dos juntos; su madre había estado actuando raro con ella, la veía de otra forma, con… ¿tristeza? En cambio su padre había estado distante, casi no hablaba con él, aunque tampoco era que fueran muy unidos; y para terminar Her… Granger, ¡Granger!... La miraba extraño, ¡se atrevía a meterse con ella! Eso era algo que no soportaba pero podría decirse que en tan solo ¿cuatro, cinco días? En muy poco tiempo había cambiado eso y no sabía, o no quería aceptar el por qué.
Una voz hablándole, o más bien gritándole provocó que abriera los ojos. "Menos mal, es Blaise" pensó la ojiverde.
— ¿Pensando en alguien cariño?—preguntó con una sonrisa socarrona. Pansy alzó una ceja.
—No seas tonto, ¿en quién estaría pensando? ¿En Draco acaso?—bienvenido de vuelta mal humor.
—No lo sé, ¿en Granger quizás?—seguía volvía a sonreír de medio lado.
"Oh Salazar, oh Salazar, ¿habrá visto algo?" se preguntaba Pansy a sí misma. Esperaba que no, que tan solo fuera una de las estúpidas bromas de su amigo, sólo eso.
—De tanto salir con chicas de Hufflepuff se te está pegando la idiotez, Zabini—evadió la pregunta—. No estoy de humor para soportarte, ¿me harías el grandísimo favor de perderte de mi vista?
— ¿Quieres experimentar acaso? ¿Una broma? Vamos nena, ¡dime!—pidió mientras saltaba intentando ver mejor el rostro de su compañera de casa, tal vez podría haber visto como apretaba los dientes. De un salto la chica ya estaba en el suelo. Se acercó peligrosamente al moreno. El chico debía admitir que más que asustarle le gustaba la situación. Antes de que Pansy hablara él murmuró—: justo como en mis sueños.
—Escucha bien Zabini, yo no soy como tú que juega con cualquier chica estúpida, y no digo que Granger lo sea porque lo ha demostrado, a mí no me gustan esas cosas, ¿tienes idea de lo que se sentiría?—tal parece que su otro yo andaba libre. El moreno negó con la cabeza, extrañado de que su amiga dijera eso—. Me lo imaginé. No vuelvas a decir algo como eso, no sabes lo que soy capaz de hacer cuando me enojo—tenía su dedo en la punta de la nariz del chico. Estaba claro, Weasley tenía razón.
Pansy se fue molesta hacia las mazmorras, lo único que quería en esos momentos era dormir y olvidar lo que había pasado ese día. Por el silencio que había creyó que no había nadie pero se equivocaba, un chico rubio estaba sentado en uno de los sillones de la sala común. Su mirada era penetrante, tanto que la ojiverde retrocedió un poco, lo cual hizo que el chico de ojos color grisáceo sonriera con burla.
— ¿Miedo, Parkinson?—preguntó con sorna. Ella se limitó a responderle con un simple "No estoy de humor" pero el joven no la dejaría ahí, tenía algo importante que decirle—. Detente, quiero hablar contigo.
— ¿Qué quieres?
—Terminar con esta farsa—ya no la miraba a ella sino una caja no muy grande que tenía en las manos.
— ¿A qué te refieres?—quería asegurarse que fuera lo que creía, los últimos días ya habían parado con las muestras públicas, la última fue… aquella noche que tuvo el encuentro con una Gryffindor en la torre de astronomía, después de eso tanto ella como él habían estado en su mundo, olvidando que tenían que aparentar ser algo que no querían.
—Nuestra "relación"—aclaró remarcando las comillas con los dedos—, se te ha visto mucho con Blaise, no me gusta que me digan cornudo. No es algo que me moleste claro está, puedes revolcarte con quien quieras pero no mientras "seas mi novia".
— ¿Y nuestros padres?—el mal humor se había ido repentinamente.
—Mi padre hablará con el tuyo, no lo tomó muy bien que digamos—se imaginó la cara que debió haber puesto al leer su carta—. También porque no te veo como mi pareja, lo máximo sería como amiga.
Pansy alzó una ceja ¿Draco Malfoy como amigo? Si eso lo hubiese escuchado años antes estaría saltando de la felicidad, o quizás le estaría llorando por "terminar" con ella pero ya lo había superado. Decidió dejar de lado el tema y preguntar por lo que hasta hace un momento el chico tenía en sus manos.
— ¿Qué era eso?—"Pansy, Pansy, lo chismosa no se te quita". Pero el rubio no contestó, simplemente la miró y se fue a su dormitorio. Ella se quedó ahí por varios minutos más hasta que escuchó unas cuantas carcajadas. Miró a la entrada y vio a sus compañeros llenar poco a poco la sala, entre ellos distinguió una cabellera rubia y una pelinegra. Ambos se sentaron en el espacio que quedaba del sofá en el que se había sentado. Blaise se acercó a su oído y susurró:
—Weasley aprenderá a no meterse con nosotros—por un momento creyó que le diría algo sobre lo de su último encuentro.
— ¿Qué hiciste?—nuevamente alzó la ceja, estaba demasiado interesaba por saber por qué las sonrisas maliciosas de sus amigos.
—Qué hicimos mejor dicho—corrigió Daphne mirando al moreno no muy bonito se podría decir—. Digamos que el troll no podrá saborear la comida por un buen tiempo.
La chica soltó una gran carcajada al imaginarse la cara del pelirrojo pero inmediatamente calló al imaginar a la castaña preocupada por él, ayudándolo, estando a su lado… "¡Alto!" se reprendió mentalmente. Sin decir ni una palabra se levantó y se dirigió al dormitorio, en el que una vez dentro se puso su pijama y se metió a la cama cerrando el dorsel. No tardó mucho en quedar dormida.
Se encontraba cerca del lago, no tenía muy claro cómo había llegado ahí, y no le preocupaba. Avanzó un poco más hasta que logró ver una cabellera castaña, parecía un nido. Era Granger, que al escuchar pasos volteó y al verla sonrió alegremente. Ese gesto le extrañó demasiado a la Slytherin que sintió cómo, sin querer, le respondía la sonrisa de la misma manera.
—Creí que no vendrías—avanzó hacia ella, volteó a los lados y no veía a nadie más, supuso que se lo decía a ella. "¿Qué está pasando? ¿El aire tendrá algo? No me siento muy bien".
— ¿Estás bien?—preguntó frunciendo el entrecejo. La leona asintió colocando sus brazos alrededor se su cuello.
—Muy bien, cariño—dicho eso la besó. ¡Sí, la besó! Qué lástima… El cuerpo de Pansy no respondía, algo dentro de ella le decía que respondiera al beso, y así lo hizo, otra vez. Colocó sus manos en la cintura de la chica y esta se alejó un poco, tomando aire pero sin separarse mucho de ella—. ¿Por qué tardaste?
No dijo nada, simplemente la volvió a besar, sorprendiéndose a sí misma. "¿De nuevo, Pansy?". Poco a poco el beso se había ido intensificando. La castaña le mordió el labio provocando que se separaran. Hermione se fue alejando, poco a poco se iba adentrando al lago y Pansy no sabía qué hacer.
— ¡Espera! ¡Estás demente!
— ¡Despierta!—gritó únicamente con la cabeza fuera del agua.
Sintió que alguien la zarandeaba. Abrió los ojos sentándose tan rápido que Greengrass cayó al suelo.
— ¡Tonta! Ah, mi lindo trasero—se quejó la rubia sobándose provocando la risa de Millicent, que había visto todo desde su cama—. Deja de reír y duérmete, Cent. Y tú, ¡qué esperas para ayudarme! ¿Pansy?
La morena no respondía, miraba hacia cualquier punto de los ladrillos de la habitación tocándose los labios. Sí, una lástima, no fue real. Un grito se su compañera la regresó a la Tierra. Al verla en el piso sonrió con burla.
— ¿Es más cómodo el piso, Daph?
— ¡Cállate y ayúdame! Por tu culpa estoy aquí—tomó la mano de la morena cuando esta se la ofreció pero en vez de levantarse la jaló provocando que cayera también al suelo. La chica rió—. Como te darás cuenta, el suelo es el lugar más cómodo de aquí.
La ojiverde se levantó y tomó su almohada golpeando a la ojiazul con ella. Daphne hizo y lo mismo mientras Buldstrode las miraba riendo aunque no entendía el motivo por el que lo hacían. Al parecer las tres habían olvidado que compartían habitación con otra persona.
A la mañana siguiente, Hermione caminaba al lado de Harry hacia el Gran Salón ya que Ron no tenía ganas de estar ahí si no podría disfrutar de la comida.
—Estoy seguro que fue Zabini, ¿viste su cara?—preguntó el moreno a su amiga la cual al parecer no respondía—. Hermione—volvió a llamar, esta vez pareció funcionar.
—Sí, sí, yo tampoco dormí bien—respondió caminando más rápido, Harry la alcanzó y la detuvo. Le tomó la barbilla y la obligó a mirarle a los ojos. Algo le ocurría a su amiga, y por más que estuviera preocupado por otras cosas jamás dejaría a sus amigos a un lado, eran su familia.
— ¿Qué es lo que te pasa?—la castaña negó con la cabeza varias veces. Estaba claro que el ojiverde no la dejaría en paz. Iba a intentarlo de nuevo cuando se dio cuenta que la chica miraba por encima de su hombro, se giró y vio a Malfoy. Tenía que aprovechar. El rubio cambió de dirección caminando lo más rápido que pudo, o mejor dicho corriendo. Harry no tardó en seguirlo.
— ¡Harry!—gritó la Gryffindor pero era tarde, el moreno ya no la había alcanzado a oír. Suspiró y se fue a buscar a Ginny. Pasó la mayor parte del día con ella, el tiempo que podía porque ella también tenía clases a las qué asistir. Ron estuvo a su lado mientras no estaba su hermana, no le apetecía escuchar otro de sus comentarios. Fue hasta la hora de la comida que vio nuevamente a su amigo. No había alcanzado al Slytherin y se veía molesto. El resto del día no vio a Pansy hasta la hora de la cena. Ahí ambas cruzaron una fugaz mirada que provocó que la leona se estremeciera.
Ese día había vuelto a tener un sueño similar al del día anterior, nuevamente había aparecido Pansy en él. A diferencia de la morena, los sueños de la castaña eran más inocentes. Estaba volando sobre el invernadero en la misma escoba que la otra chica mientras esta le daba pequeños besos en la frente o en las mejillas. Al final terminaban dándose un corto beso en los labios y la otra chica le regalaba una sonrisa. Estaba claro que eso sólo iba pasar en sueños, quizás… "Un momento, Hermione. ¿No dices nada? ¡Sueñas con Pansy Parkinson! Y no de forma amistosa u otra cosa" repetía una vocecita en su cabeza nuevamente. No se iba a quejar, le gustaban esos sueños. No eran tan malos después de todo.
Al salir de una de la única clase que tuvieron con Slytherin ese día decidió retomar lo que habían empezado dos días atrás. Tocó el hombro de la morena mientras se abrazaba a sí misma.
— ¿Crees que podamos continuar con el trabajo hoy?—preguntó tímidamente cosa que casi saca una sonrisa de ternura de la ojiverde, esta simplemente asintió manteniendo su rostro serio—. Ve a la orilla del lago a las seis.
Sin decir nada más se fue, Pansy se había quedado viendo el lugar por donde había caminado la chica hasta que Daphne le tomó de la mano y la arrastró prácticamente hacia la siguiente clase. "Así que en el lago… oh Merlín, estúpidos sueños". Las horas que restaron pasaron muy lento según la ojiverde, estaba ansiosa y no quería aceptar por qué. Cuando faltaban unos cuantos minutos para las seis Daphne y Millicent la distrajeron quién sabe con qué, al parecer estaban molestas pero ella lo único que veía eran sus bocas moviéndose. Cuando pudo darse cuenta ya habían pasado más de diez minutos. Sonrió al pensar en el regaño que seguramente le daría la otra chica.
Al llegar al lago, tal como en su sueño, Hermione estaba sentada con un libro en su regazo. Tenía la mirada perdida en el lago. Pansy se había cansado, le habló tres veces y ninguna respondió. La única opción que se le ocurría era una y lo haría. Se acercó al lago y con sus manos tomó toda el agua que le era posible, tenía una sonrisa maliciosa en el rostro. Se acercó más a la castaña y…
— ¡Qué te pasa, Parkinson!—exclamó levantándose dejando el libro a un lado, la vio tocándose el estómago, aún seguía riendo.
— ¡Hubieras visto tu cara!—y nuevamente se escuchó una carcajada. Eso molestó más a la castaña, que al igual que la Slytherin, tomó toda el agua que le era posible con las manos y se la tiró en el rostro a la otra. Esta la miró primero sorprendida y luego molesta.
— ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer, Granger?—preguntó acercándose peligrosamente a ella, al parecer Hermione ya sabía de qué tratarían sus siguientes sueños.
Pansy le agarró las manos y la tiró al suelo para… ¿hacerle cosquillas? "¿No se te ocurrió algo mejor? Se supone que tienes una varita, dale uso. Merlín, qué es ese sonido… Oh, la risa de Granger, es tan…" sus pensamientos se detuvieron al sentir unas delicadas manos tratando de hacerle lo mismo a ella. ¿En qué momento ella estaba contra el pasto y la castaña encima de ella? "Recordatorio: no tener algún encuentro cerca del lago".
— ¡Ya!—la detuvo la morena, ya le había cansado estar ella abajo. Hermione se detuvo. Quién diría que la Comelibros de Gryffindor tendría a Pansy bajo su poder, agarrando sus manos para evitar que repitiera lo que había hecho hace unos minutos.
—Llegas tarde—susurró. Se quedaron viendosé a los ojos mientras Hermione cada vez se acercaba más a ella, al parecer no le molestaba en absoluto. Estando a centímetros de juntar sus labios con los de Pansy vio como esta cerraba poco a poco los ojos y no lo dudó. La besó, no como lo había hecho una semana antes en la torre de astronomía, tal y como en sus sueños; lento, sin prisas, trasmitiéndole a la morena un sentimiento que poco a poco crecía dentro de ella y esta le respondía de la misma manera.
Cuando les hizo falta el aire tuvieron que separarse, la morena abrió primero los ojos, viendo a la castaña con estos aún cerrados. Alcanzó a murmurar un "Mucho mejor que en sueños" y sonrió, no era la única que soñaba con la otra. Sacudió la cabeza tratando de alejar esos pensamientos y reaccionó. ¿Qué había hecho? Hizo a un lado a la chica y se fue hacia donde la había encontrado sentada.
—Vamos Granger, a lo que venimos—y tomó el otro libro que traía la chica ahí. Esta agachó la cabeza y sonrió, creyendo que la otra no la había visto. Se sentó a su lado sin decir ni una palabra, aún sonreía y por lo que pudo notar, también la morena sólo que casi no se alcanzaba a notar.
Nadie sabe lo que puede pasar en tan sólo unos momentos, esto lo recordarían por mucho tiempo. De ello se acordarán…
Órale D: Bueno, pues nuevamente les agradezco mucho sus reviews: Qua, Eternally paradox, inugami18, Lu y allen-walker, que por cierto, no, no tengo idea pero mejor la dejamos hasta aquí. Pero si lo recuerdas me dirías cual, ¿sí? :) Aunque sí te digo que a veces me suele llegar una idea al leer fics, tal vez y es por eso que se te hace similar a alguno. Digo, lo único que tengo seguro es el final de este fic y es gracias al final alternativo de uno que leí. (Me refiero a la muerte de un personaje…)
¿Qué les pareció el capítulo? Opinión, algo que deba mejorar, qué les parece el fic hasta ahora, etc. Si gustan dejen un review ;P
