Capítulo VIII: Puedes Confiar En Mí

Cuando les hizo falta el aire tuvieron que separarse, la morena abrió primero los ojos, viendo a la castaña con estos aún cerrados. Alcanzó a murmurar un "Mucho mejor que en sueños" y sonrió, no era la única que soñaba con la otra. Sacudió la cabeza tratando de alejar esos pensamientos y reaccionó. ¿Qué había hecho? Hizo a un lado a la chica y se fue hacia donde la había encontrado sentada.

Vamos Granger, a lo que venimos—y tomó el otro libro que traía la chica ahí. Esta agachó la cabeza y sonrió, creyendo que la otra no la había visto. Se sentó a su lado sin decir ni una palabra, aún sonreía y por lo que pudo notar, también la morena sólo que casi no se alcanzaba a notar.

Nadie sabe lo que puede pasar en tan sólo unos momentos, esto lo recordarían por mucho tiempo. De ellas se acordarán…

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Miradas y sonrojos, gruñidos y risas, ceño fruncido y sonrisas, sonrisas y más sonrisas. Desde que había entrado a Hogwarts había tenido pocos, muy pocos momentos como ese y quizás ninguno se comparaba. La estaba pasando demasiado bien en ese lugar disfrutando de la compañía de la chica de Gryffindor. ¿Y qué había sido lo mejor de todo eso? Ronald Weasley no se había parado por ahí. Y otra cosa buena, o eso quería creer, es que ya habían avanzado, sólo estaba pasar lo que entendieron a un pergamino y adiós excusa para estar con ella.

Sintieron una corriente de aire frío, la castaña tembló y se abrazó a sí misma, no llevaba su túnica ya que era un desastre; entre el agua y la tierra parecía un monstruo de los que veía en los libros de cuentos infantiles que leyó varias veces. La morena lo notó y sin que la otra se diera cuenta se quitó su túnica y se la colocó a Granger encima. La suya no había salido tan afectada, tan sólo un poco de agua y algo de tierra pero nada que no se arreglara en menos de un minuto. A la leona le sorprendió bastante el gesto de su compañera de trabajo, no creyó que lo notara siquiera.

—Gracias—agradeció regalándole una sonrisa que provocó que el corazón de la morena latiera más de lo normal. Esta simplemente asintió pero no se alejó para su sorpresa, se quedó a su lado.

—Me va a dar frío también—se excusó al ver la cara que tenía la otra—. Aunque si quieres me puedo ir…

— ¡No!—gritó—. N-no… no es… necesario—tartamudeó lo cual provocó que una sonrisa se le escapara a la morena, la cual simplemente asintió—. Gracias viento travieso—murmuró para que la otra no escuchara, al parecer había olvidado que ya no estaba tan alejada de ella.

— ¿Viento travieso?—cuestionó alzando una ceja, Hermione negó con la cabeza—. Oh, bueno, ya se está haciendo tarde…

—Es un cuento—si eso la ayudaría a estar un poco más de tiempo con ella le contaría todos los que se supiera—. ¿Quieres que te lo cuente?—preguntó esperando una respuesta afirmativa, se alegró al tenerla.

La leona le contó el cuento, sin querer, o tal vez no, habló sobre otros personajes lo que hizo que terminara contándole en total tres cuentos. La serpiente escuchaba atenta cada palabra de la chica, fruncía el ceño e intervenía de vez en cuando. Le parecían de lo más estúpidas, quizás el último le gustó, "pero sólo un poco". De las casi dos horas que llevaban ahí en menos de una habían "leído" (en realidad sólo fue Hermione la que leyó, Pansy "ya se lo sabía") y el resto había sido Hermione contando y Pansy escuchando-interrumpiendo-burlándose. Se quedaron un rato más ahí pensando. "¿Te das cuenta Parkinson? ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? ¿De cómo te estás comportando?" decía una vocecita, vocecita que ya había cansado a la chica. La mandó a lo más profundo del lago que estaba frente a ellas.

—A mí no me importaría volar sobre el lago al atardecer con el viento así, y si estuviera lloviendo sería mucho mejor—confesó la Slytherin volviendo su vista hacia el frente. La Gryffindor la miró, le seguía sorprendiendo la actitud que estaba teniendo la chica que estaba a su lado. ¿Quién era esa Pansy Parkinson? No lo sabía pero le encantaba. "Volar", algo en la cabeza de Hermione hizo clic.

— ¿Por qué dejaste el equipo de Quidditch?—se atrevió a preguntar con un poco más de confianza. Pansy seguía sin mirarla.

—Por Draco, si entré fue por él y cuando salió no tenía caso seguir ahí—quizás el agua le había hecho daño, sí, era eso. "Déjate de excusas" dijo una voz completamente distinta a la otra. Pansy y Hermione tenían un amigo en común al parecer, y ese era "el amigo gruñón". Escuchar a la ojiverde decir que por su novio entró al equipo le hizo querer levantarse e irse sin siquiera despedirse.

—Claro, por tu novio—alcanzó a escuchar la morena. Por primera vez después de un rato la volvió a ver con una sonrisa burlona. "Con que celosa la leona ¿eh?" pensó.

—Sí, por mi ex novio—corrigió. La castaña abrió la boca para hablar mas no salió nada de ella—. Parece que es hora de volver al castillo—comentó, la otra iba a decir algo pero alguien la interrumpió.

— ¡Oh! Hola Pansy, hola Hermione—Luna Lovegood, siempre tan oportuna—. Espero no interrumpir algo.

—Para nada, Lovegood—negó la morena mientras se levantaba y se sacudía la falda, ya no lograba fastidiarla esa chica, incluso podía decir que le caía bien a pesar de la interrupción, después de todo gracias a ella se enteró que Her… Granger no andaba con el pelirrojo—, ya nos íbamos, ¿cierto Granger?—la mencionada asintió haciendo una mueca que le sacó por décima vez otra sonrisa a la ojiverde.

—Tal vez puedan ayudarme a buscar a Eddmander—sugirió.

— ¿Quién es Edd… esa cosa?—preguntó con el entrecejo fruncido. Miró a Hermione, esta negaba con la cabeza mientras hizo un gesto con su mano.

—Pues es…

—Lo siento, Luna, pero Pansy tiene algo importante que hacer—interrumpió la castaña—. ¿Por qué mejor no le pides ayuda a Lavender o a Parvati? Ten cuidado—si no mencionaba a algún compañero de su casa era porque la rubia pasaba más tiempo con ella y sus amigos que con sus compañeros de casa. Luna asintió dando un saltito y un corto aplauso por la sugerencia. Se fue dejando a las otras dos chicas nuevamente solas. Al parecer no se había dado cuenta del nombre que dijo, ella no pero la otra sí. Once sonrisas en un rato, era todo un record.

Se miraron, miradas cómplices por lo que había sucedido en tan poco tiempo. Después de eso se despidieron, a la manera de cada quien, y se separaron tomando cada una un camino diferente a pesar de ir al mismo lugar. Ninguna de ellas se dio cuenta de algo respecto a sus túnicas; la de ojos marrones traía puesta la de la ojiverde y esta la de la otra.

Hermione se encontró con Harry en los jardines del castillo acostado en el pasto. El chico alzó un poco la cabeza y vio a su amiga, después le pidió que se acostara junto a él. La castaña dejo su bolso en el suelo de manera que al acostarse le sirviera como una especie de almohada. Luego de unos minutos el de gafas habló.

—Sé que es él, Hermione, es él quien intenta asesinar a Dumbledore—se escuchaba tan seguro, tanto que no le estaba gustando a la chica. ¿Y si no era así? ¿Y si estaba equivocado? Aunque la actitud que tenía en ese año le decía todo lo contrario también intentaba verlo de otra manera.

—Espero que hayas pensado en la posibilidad de que no sea él—contestó—, puedes estar equivocado.

— ¡Por favor, Hermione! Es más que obvio—se sentó el joven—, hasta parece que no has visto cómo se comporta ¡Tú misma me lo dijiste!

—Sí Harry, pero también puede ser otra persona—también se había sentado—, y en caso de que sea él, ¿has pensado en la posibilidad de que tal vez no lo quiera hacer? Dudo mucho que sea tan tonto como para mandar a Colin a darle caramelos, ¡caramelos! A Dumbledore sabiendo que es un chico al que le encantan las golosinas. ¡Cualquiera lo sabe!

—No puedo creer que lo defiendas.

—No lo hago, hay que ver todas las posibilidades—corrigió—. Sólo piénsalo y no hayas estupideces.

El moreno bajó la mirada avergonzado por cómo le había hablado a su mejor amiga, a su hermana, tan sólo lo quería ayudar y él se comportaba así. Asintió pidiendo disculpas por ello. Y entonces, al observarla, notó dos cosas: se veía preocupada, sí, pero había algo más, algo que dejando la preocupación de lado era algo mejor. ¿Alegría tal vez? Y…

— ¿Por qué traes una túnica de Slytherin?—alzó una ceja. La castaña bajó la mirada y, efectivamente, aún traía la túnica de Pansy. Harry se acercó olfateándola y frunció el entrecejo—, ese perfume se me hace conocido, ahora es como una mezcla del tuyo y otro pero... ¿De quién es?

—De…—no sabía qué inventar, ¿le diría? ¿Cómo reaccionaría si lo hiciera?

—Vamos Hermione, puedes confiar en mí, ya lo sabes—animó. La joven tragó saliva y suspiró. Lo haría, sí, lo haría.

—Es de… Pan… Parkinson—confesó mirándolo para ver su reacción. Casi reía al ver la cara que había puesto el ojiverde. Este no lograba decir algo coherente, tan sólo balbuceaba, no lograba aceptarlo. Luego de unos momentos sacudió la cabeza y miró a la leona.

— ¿Por qué la tienes tú?—y ahí empezaba el interrogatorio. Tomó todo el aire que pudo y lo miró a los ojos. Era su mejor amigo después de todo, no podía ocultarle nada, no era capaz cuando él no se lo hacía a ella.

Evitando dar muchos detalles le platicó desde un principio lo que había sucedido, empezando con lo ocurrido hacia una semana. El Gryffindor la miraba fijamente con el rostro serio, asintiendo de vez en cuando para que continuara. Y llegó hasta ese día, con lo último que le había platicado estaba sorprendido, no lo creía y eso que aún faltaba lo bueno. Era obvio que había omitido la parte de sus sueños, le daba pena contarlos. Terminó con ese día, aumentando la sorpresa de Harry, que aún no lo creía. ¿Pansy Parkinson siendo amable con Hermione? ¿Celándola? Porque sí, él también lo pensó así al escucharlo. Suspiró, su amiga ya había terminado de hablar y esperaba una reacción por su parte.

—No logro creerlo Herms—fue lo único que consiguió decir. Se aclaró la garganta y volvió a hablar—: Tú… ¿sientes algo por ella?

Otra vez esa pregunta. ¿Lo hacía? ¿Sentía algo por la serpiente de ojos verdes? Si alegrarse cada vez que la veía, tener un "encuentro" con el amigo gruñón cada vez que la veía con su ahora ex novio –lo cual le sacó una sonrisa–, su ¿amigo? O con cualquier otra persona, soñar con ella e incluso sentir al pariente lejano del amigo gruñón cada que la veía sonreír sí, sentía algo por ella. ¿Qué era? No lo tenía muy claro pero poco a poco iba creciendo.

—Tal vez… yo… eh—no sabía qué responderle ¿Sí?—. Creo que… estoy empezando a sentir… cosas por ella—terminó por decir. Harry sólo asintió.

—A pesar de que tardaré un poco en asimilarlo quiero que sepas que puedes contar conmigo—por primera vez en el rato que llevaban ahí el chico le sonrió comprensivamente—, y que si te llega a hacer algo no olvidará quién es Harry James Potter. Y posiblemente Ginevra Molly Weasley—hizo una mueca, como si estuviera asustado, a lo que Hermione rió y se abalanzó sobre él para abrazarlo. Terminaron tirados en el suelo, y fue hasta que escucharon un carraspeo que se incorporaron. Mirada asesina marca Weasley para ambos.

— ¿Interrumpo algo?—las orejas de Ginny estaban rojas al igual que sus mejillas.

—No Gin, únete a nuestro abrazo—invitó Harry agarrando a la castaña por el hombro, se veía a kilómetros que estaba nervioso. La pequeña los miró para después abrazarlos.

—Mientras vamos a cenar me cuentan cómo terminaron ahí—ordenó prácticamente. Los otros dos asintieron y se fueron con ella hacia el Gran Comedor. Antes pasaron a la torre de Gryffindor para que la castaña dejara la túnica que llevaba y se colocara una suya. Después retomaron su camino.

Al llegar se sentaron cada quien en los lugares que solían ocupar, sólo que en esa ocasión la castaña se sentó al lado del chico pelirrojo que los esperaba ahí. El interrogatorio de Ron fue peor que el de Harry, en realidad lo del moreno no había sido nada. El "problema" era que las preguntas no las hacían a una distancia normal, el pelirrojo las hacía pero en el oído de la chica. Si no los escuchaban de lejos parecía otra cosa. Por el lugar en el que estaban no lograron ver la expresión que tenía una chica de ojos verdes que se encontraba en la mesa de Slytherin. Apretaba el cubierto lo más que podía, incluso parecía echar humo.

— ¿Otra vez, Pansy?—si no era Weasley era Blaise, si no era él era Davies—. Pensaré que te interesa un leoncito.

—Es la segunda vez que te lo advierto, Davies, a la tercera le harás compañía al gran calamar.

Y con eso bastó para que la chica de anteojos cerrara la boca, además de las miradas de advertencia de Daphne y Millicent. A la morena se le había ido el apetito, se levantó despidiéndose de las dos chicas y se fue al baño de prefectos, necesitaba relajarse y qué mejor que en ese lugar.

Al salir se topó con un prefecto de Hufflepuff, el chico ya estaba preparado para los insultos pero, para su sorpresa, la serpiente lo ignoró y se fue a su sala común. Una vez ahí se fue al dormitorio, en el cual ya estaban Daphne y Millicent, ambas sentadas en la cama de la última. Sin decir nada hizo lo mismo de siempre: se metió en su cama y cerró el dorsel. Lo último que escuchó fue un "Esta vez no pienso despertarte, Pans" de parte de su mejor amiga.

Jueves, según Pansy, su día de suerte. Por lo que vio ella era la primera en despertar. Se fue hacia la cama de Daphne y le sacó la almohada. La rubia pegó un grito que provocó que Millicent despertara, estaba ya de pie con un vaso en la mano. Al ver eso tanto la ojiverde como la ojiazul rieron.

—Préstame ese vaso, Millie—la joven se lo dio con algo de desconfianza. Pansy lo llenó de agua y fue hasta la cama de Davies. Con una sonrisa maliciosa le tiró el agua encima.

— ¡Estás loca acaso!—gritó dando un salto cual canguro.

—Ups, lo tiré por accidente—pero la media sonrisa de la chica decía lo contrario. Lo único que se escuchaba en ese dormitorio eran las risas de la rubia, la morena y más tarde se le unió la de las otras. Un rato después ya estaban arregladas, Pansy bajaba seguida por la ojiazul y la chica de ojos color café claro. Si algo tenía esa chica que le gustaba a la morena eran sus ojos.

Blaise estaba recargado en la pared esperándolas.

— ¿Nos vamos, hermosas?—preguntó ofreciendo sus brazos para que los tomaran Pansy y Daphne, pero la primera negó diciéndole que iba a buscar a alguien—. Bueno, ¿tú si vienes Millie?—esta asintió tomando su brazo. Parecían escalera; del lado izquierdo se encontraba Millicent, en medio Blaise y del lado derecho Daphne.

Pansy vio a sus amigos alejarse y se fue por el lado contario que ellos. Mientras avanzaba veía a leones pasar y entonces se dio cuenta hacia donde iba. Dio vuelta por otro pasillo, ese estaba vacío, o eso creía ella. Escuchó un "Sé que fuiste tú". Se giró pero lo único que vio fue un rayo que iba directo hacia ella y la sombra de alguien, parecía ser un chico, después todo se fue haciendo negro.

~.~.~

Poco a poco iba abriendo los ojos, le pesaban y sentía que la cabeza le iba a explotar. Cuando abrió por completo los ojos parpadeó acostumbrándose a la luz, no era mucha después de todo. Ya era tarde, lo podía notar gracias a la ventana que había ahí.

—Hasta que despiertas, Pansy—dijo una voz femenina la cual reconoció como la de Daphne. Al verla se dio cuenta de que no estaba sola, Blaise estaba a su lado—. Blaise empezaba a creer que no despertarías, casi se ponía a llorar.

— ¡Oye! Eso es mentira—se defendió el chico, su mirada pasó de la rubia a la morena, se veía preocupado—. ¿Cómo te sientes? ¿Qué recuerdas? No creo que te hayas caído, no eres tan torpe.

La ojiverde hizo memoria, le fue difícil por el dolor de cabeza que tenía. Sintió que le tocaban la mano con algo frío, Daphne le daba un vaso con quien sabe qué. Según ella era por si despertaba con algún tipo de dolor. Muy a su pesar lo tomó, haciendo una mueca de desagrado, sabía asqueroso.

— ¿Y?—insistió el moreno ganándose un golpe en la cabeza por parte de la otra chica—. ¿Qué? Tan sólo quiero saber a quién le traeré a la enfermera.

—No lo alcancé a ver, Blaise—dijo la morena—. Recuerdo que dijo… algo con que yo había sido. Era un chico.

—Después lo averiguaremos, está claro que esto no se quedará así—habló la ojiazul—. Bien, ahora que despertaste quiero… queremos hablar seriamente contigo.

El "hablar seriamente" logró llamar la atención de la chica. ¿Habrá pasado algo?

—Sobre…—empezó incitándola a continuar.

—Granger—terminó de decir Blaise. La chica lo miró con los ojos muy abiertos. ¡Abrió la boca! Se intentó levantar pero una fuerte punzada la detuvo—. Tranquilízate, no es como que vayamos a decirle a todo Hogwarts o algo así.

—Tan sólo queríamos saber algo—al parecer esos dos se coordinaban bien al hablar—. ¿Sientes algo por ella?—su primer impulso iba a ser negarlo pero algo lo impidió. No supo qué pero no lo hizo, simplemente cerró la boca—. Anda Pansy, habla.

—No… no lo sé, ¿está bien?—se tapó la cabeza con la sábana, como una niña pequeña que se quiere esconder de un monstruo—. No soporto verla con Weasley tan cariñosa, con nadie. La paso casi siempre pensando en ella, me siento bien estando a su lado. ¡Sueño con ella, por Merlín! ¿Eso es sentir algo? Porque si es así entonces ya saben la respuesta.

Blaise y Daphne se miraron. La mayoría de las personas podría pensar que en Slytherin no se puede tener algún amigo o por lo menos alguien que no aproveche a la primera para destruirte pero no era así, Pansy lo podía asegurar.

—Pansy—la movió un poco—, Pansy—lo volvió a hacer, esta vez la chica se destapó dejando ver sus ojos y su pequeña nariz—. Te acabo de decir que no haremos nada. Te apoyamos.

—Sí Pans—afirmó la rubia—. Puedes contar conmigo, y con el tonto este también—movió amistosamente la cabeza del chico.

Pansy se destapó hasta la cintura y se sentó en la camilla. Los vio como si tuvieran algo en la cabeza. No podía creer lo que escuchaba. Lo único que hizo fue abrazarlos sin importar el dolor que sentía, el cual era menor.

—Ya, ya—se separó la chica—, mucho cariño, suficiente tuve con que intentaras besarme ayer—recordó la chica—. Sé que soy irresistible pero sólo acepto besos de Theo.

— ¿Que quién qué?—preguntó Blaise alternando su mirada entre sus dos compañeras—. Vaya, me hubiese gustado ser tú—le dijo a la ojiazul.

—Cállate—le dio un manotazo al chico—. Una pregunta más—Pansy asintió para que continuara, la chica ya se había ganado una pequeña bromita—, ¿por qué Granger? Creí que tenías mejor gusto.

—Si la miras bien no está tan mal—comentó el Slytherin ganándose dos miradas: una de reproche y una asesina—. ¿Qué? ¿Me lo negarán acaso?

Pansy iba a responder pero se escuchó el ruido de la puerta abrirse. Miró la silueta de una joven a través de las cortinillas que había para dar un poco de privacidad. Vio que alguien se asomaba y era nada más y nada menos que Hermione. Esta se sonrojó al ver a los tres Slytherins con la mirada fija en ella. Dos de ellos sonrieron pícaramente y se levantaron.

—Creo que será mejor que nos vayamos, Daph—sugirió el chico, la mencionada asintió.

—Mañana vendremos a visitarte si aún no sales de aquí—le dio un beso en la mejilla y se dio la vuelta encontrándose con una Hermione cabizbaja y con las orejas rojas. Al pasar por su lado se acercó a ella y le susurró—: cuídala bien, Granger. Tal vez unos besitos ayuden—y sin más se fue dejando a una castaña sonrojada a más no poder y a una morena con la ceja alzada.


"El Viento Travieso" No pude evitarlo :c Aunque... no tiene qué ver, ese hacía otras cosas ._.

En fin, lo de siempre, o casi siempre, muchísimas gracias por los reviews: Eternally paradox, Lu, Qua, freya, elyshakespearey karean.

Si gustan déjenme su opinión sobre el capítulo o sobre lo que va del fic ;P
...CA...