Capítulo IX: Dos pasos atrás, uno adelante

Pansy iba a responder pero se escuchó el ruido de la puerta abrirse. Miró la silueta de una joven a través de las cortinillas que había para dar un poco de privacidad. Vio que alguien se asomaba y era nada más y nada menos que Hermione. Esta se sonrojó al ver a los tres Slytherins con la mirada fija en ella. Dos de ellos sonrieron pícaramente y se levantaron.

Creo que será mejor que nos vayamos, Daph—sugirió el chico, la mencionada asintió.

Mañana vendremos a visitarte si aún no sales de aquí—le dio un beso en la mejilla y se dio la vuelta encontrándose con una Hermione cabizbaja y con las orejas rojas. Al pasar por su lado se acercó a ella y le susurró—: cuídala bien, Granger. Tal vez unos besitos ayuden—y sin más se fue dejando a una castaña sonrojada a más no poder y a una morena con la ceja alzada.

-.-.-

La castaña llevaba ya un rato ahí sin decir nada, Pansy simplemente la miraba queriendo saber dos cosas: qué hacía ahí (aunque fuera obvio) y qué le había dicho Daphne que se puso más roja que un tomate. Por el bien de su compañera de casa y habitación esperaba que no haya sido nada malo porque no sólo se vengaría por lo que había dicho antes.

Tenía su vista fija en una de las cortinillas, parecía encontrarlas interesantes. Parecía haber olvidado que Granger estaba ahí, en esos momentos viéndola, analizándola desde una esquina de la camilla. Fue hasta que carraspeó que la otra chica se dio cuenta de esto.

— ¿Qué haces aquí, Granger?—preguntó, su tono de voz no era el que acostumbraba cuando hacía esa clase de preguntas.

—Me enteré de que… estabas aquí y—jugaba con sus manos—, y quería saber cómo estabas—terminó de decir. Primer sonrisa del día por parte de Pansy, ver a la castaña preocupada y nerviosa hacía que le dieran ganas de darle un beso en cada mejilla. "¿De verdad, Parkinson? Te desconozco" de nuevo la vocecita. La sonrisa de la chica tranquilizó un poco a la otra.

—Oh—fue lo único que salió de su boca—. Pues, ahora lo sabes. Estoy bien, aunque me duele la cabeza—se tocó la parte en la que se había golpeado—. Espero no se me haga un chipote porque si no me encargaré de hacerle algo peor que esto al que me hechizó.

Eso llamó la atención de Hermione. Pensó que había sido por alguna broma de alguien, o en todo caso que se había tropezado pero no eso. Definitivamente se debía andar con cuidado.

— ¿Puedo… revisar?

— ¿Revisar qué?—nuevamente alzó la ceja. La castaña suspiró.

—En donde te golpeaste, para ver si no tienes nada—explicó. Pansy la miró extrañada pero no se negó, simplemente asintió. Hermione se levantó y se acercó a la ojiverde. Esta le indicó en donde se había lastimado y lentamente la otra le hizo a un lado el cabello para ver. Sonrió alejándose un poco para sentarse a su lado—. Sí, se te hizo un chichón—confirmó.

La morena pudo haber hecho varias muecas de no haber sido porque la castaña tenía su mano sobre su brazo. No se quejaba, le gustaba su toque, su mano era suave, aunque eso lo había comprobado días atrás en la biblioteca.

A la Gryffindor le pareció extraño que la Slytherin no hubiese dicho nada. Se dio cuenta que miraba hacia su brazo y cuando ella vio lo que pasaba retiró su mano rápidamente, un poco avergonzada.

—Lo siento—se disculpó, lo que menos quería era incomodarla, aunque con la respuesta que recibió supo que no había sido así.

— ¿Por qué la quitaste?—las palabras salieron sin permiso, le molestó que lo hiciera. Quería saber por qué si ella no se había quejado.

—Eh, porque pensé que… que te había molestado—ahora era ella la que la miraba extrañada. Vaya cosas. Pansy negó con la cabeza.

—No, de haber sido así desde que pusiste tu mano ahí te lo habría dicho—las palabras de Pansy seguían sorprendiéndola, no era muy común que ella dijera esas cosas por lo que sabía. Insultos era lo que solía escuchar por parte de ella—. ¿Qué fue lo que te dijo Daphne antes de irse?

—Nada—al recordarlo se volvió a sonrojar.

Estaba claro que Hermione no sabía mentir, además de que a Pansy no la engañaban con facilidad. Se fue inclinando lentamente hacia Hermione, dándole la oportunidad de que se levantara –aunque era lo que menos quería– pero no lo hizo. Se fue así hasta que Hermione quedó acostada y ella prácticamente encima de ella.

—Dime qué fue lo que te dijo la rubia tonta esa—ordenó invadiendo cada vez más su espacio personal.

—Me-me pidió que te cuidara—contestó.

— ¿Qué más, pequeña ratita valiente?—Hermione no sabía cómo la otra estaba tan segura que su amiga había dicho algo más. Dejando eso de lado, ese sobrenombre le había gustado más que los otros con los que la llamaba.

—Que… que unos besos te podrían cu-curar—cerró los ojos esperando a que la otra se sentara y la dejara levantarse, podía sentir el aliento de la morena. No le molestaba para nada pero si no se alejaba no sabía cuál sería su reacción.

Pansy sonrió –sí, otra vez–. Prefería ser ella la que estuviera encima de la otra, la que "tuviera el control". Se acercó un poco más hasta rosar su pequeña nariz con la de la castaña, robándole un suspiro. Y con eso bastó para que terminara de cerrar el espacio entre ellas dos. Primero empezó como el del día anterior, lento, pero poco a poco se había ido intensificando. Al parecer ambas olvidaron algunas cosas, una de ellas era que estaban en la enfermería y que cualquier persona podría entrar. Como en ese momento.

Pansy no supo cómo fue que le hizo Hermione para terminar en el suelo, el ratoncito tomate había regresado. Se habían separado debido a que escucharon un carraspeo, cuando vieron hacia el lugar de donde provenía vieron a una rubia con una sonrisa que no les gustaba para nada.

—Siento interrumpir… Bueno, no lo siento pero tenía que hacerlo—comenzó a decir viendo cómo se levantaba la leona del suelo y cómo su amiga se tocaba las sienes—. Madame Pomfrey veía hacia acá y no quería que las encontrara haciendo cochinadas. Que por cierto, veo que me hiciste caso, Granger.

Hermione la miraba con las mejillas coloradas. Pansy parecía niña pequeña a la que no le cumplen un capricho. No le había gustado para nada la interrupción de su amiga, a ella le importaba un cuerno quien entrara, aunque muy en el fondo lo agradecía. No sabía cómo se sentiría si quien las hubiese encontrado fuese otra persona.

—Déjala en paz, rubia tonta—defendió a la castaña sorprendiendo nuevamente a la castaña, incluso ella misma se sorprendió. No se reconocía, ¿cómo fue que en tan sólo una semana pasó de molestar a la leona a besarla? Su amiga tenía una ceja alzada mientras que ella el ceño fruncido. Ella no defendía a otras personas directamente, siempre encontraba la manera de advertir que no se metieran con Daphne o Millicent, incluso con Blaise. Entre ellos se cuidaban. Esa había sido la primera vez.

—Sí, sí, a tu "pequeña ratita valiente"—soltó una gran carcajada, cuando Blaise se enterara… Se ganó dos miradas que no le habían gustado para nada, al parecer la "ratita" ya se había ido dejando en su lugar a una leona molesta—. Ya, pido paz—alzó sus manos—. Bien, dejo que se despidan—dicho eso desapareció atravesando las cortinillas, podían escuchar aún sus risas—. ¡No te la comas, Granger! No quiero quedarme sin amiga.

Escucharon las puertas cerrarse. La leona había vuelto a sonrojarse, lo cual provocó que la serpiente quisiera hacer lo mismo que había querido desde un principio, sin embargo se resistió.

—Yo...—se aclaró la garganta—. Será mejor que me vaya, ya se ha hecho de noche—señaló hacia la ventana, la morena asintió un poco decepcionada, le habría gustado que se quedara ahí. "Vaya, tal parece que ya no tienes excusas. Estás muy pero muy mal Parkinson, muy mal. Tal vez necesites…" calló a la vocecita golpeándose la cabeza. No se había dado cuenta que la otra chica se había acercado a ella hasta que sintió unos suaves labios en su frente—. Descansa.

Y con esas palabras salió por el mismo lugar que la rubia Slytherin, dejando a la morena con su segunda sonrisa del día. Inmediatamente sacudió la cabeza. Tal vez la pequeña plática que tuvo con sus amigos le ayudó a que dejara de hacerle caso a la voz molesta, un poco.

Se cruzó con Madame Pomfrey saliendo del lugar. Respondió al saludo de la anciana alegremente. La serpiente no era la única que se preguntaba cómo era que en tan poco tiempo habían cambiado varias cosas. Miró su reloj y se dio cuenta que era la hora de la cena por lo que se dirigió hacia el Gran Comedor.

Cuando llegó, antes de entrar, se encontró con Harry y Ron, parecía que hablaban de algo importante. Ron se acercó inmediatamente a ella.

—Hermione, dile a Harry que tiene que decirle a Dumbledore que fue Malfoy quien intentó matarlo—el ojiazul la tomó por los hombros evitando ser tan brusco.

—No Ronald, ¿cómo es que estás tan seguro?—Harry había sido fácil de hacer razonar un poco, lo difícil sería hacer que Ron lo entendiera. Al ver que el chico iba a replicar le quitó sus manos de ella y le advirtió con la mirada que no lo hiciera—. Vamos a comer, tengo hambre.

— ¡Tú sí me entiendes!—exclamó el pelirrojo dando un pequeño salto, olvidando o ignorando que la chica se había negado a lo que le pidió.

Le ofreció su brazo para que entraran juntos al gran salón. Poco antes de tomarlo sintió que alguien pasaba por su lado, cuando volteó para ver se dio cuenta de quién había sido. Un chico moreno la miraba. Vio hacia donde se dirigía la mirada del chico y vio que era a su bolsillo. "¿Cómo es que lo hacen?" se preguntó. Él y su amigo ya habían entrado, siendo seguidos por un chico de anteojos al cual habían olvidado por completo.

Se sentaron y comieron, no sin antes escuchar –o eso decían– al profesor Dumbledore. Había comido, platicaba con sus amigos, en especial con Ron. Estaba muy feliz, tanto que ni siquiera le prestaba atención al pelirrojo cuando podía iniciar una discusión. Ginny y Harry se dieron cuenta de eso. Se miraron y asintieron, sabían a qué se debía.

Terminando, Ginny se llevó a su amiga y para que Ron no se quejara Harry le había hecho una plática sobre el equipo de Quidditch, con eso bastó para que olvidara a Hermione. Las Gryffindor tomaron un camino diferente que los dos chicos.

— ¿Por qué tan feliz?—preguntó la pequeña. La mayor no respondió, tan sólo se limitó a sonreír—. ¿Pasó algo?

—No.

—Hermione…—le estaba dando la oportunidad de que ella se lo dijera sin necesidad de llegar a algo que a la otra no le gustara.

—Fui a la enfermería—no quería provocar a su amiga, ella sabía cuáles eran las cosas que podía hacer y que la harían hablar.

— ¿Estás bien?—al parecer ella no se había enterado que la Slytherin se encontraba en ese lugar.

La castaña le fue contando lo que pasó en ese lugar ese día, la pelirroja se burló un poco de ella pero estaba feliz, aunque Greengrass tendría una conversación con ella, al igual que Parkinson. Antes de entrar a la sala común la leona mayor metió la mano en su bolsillo, recordando que un Slytherin había dejado algo ahí. Era un pergamino que decía "Imagínate a Pansy si te viera con el troll ese". Y lo hizo, entendió lo que el chico le quería decir.

Una vez dentro la mayor se fue directa al dormitorio mientras que la menor se sentaba en uno de los sillones para esperar a Harry.


Dos semanas habían pasado desde el día que había empezado todo, una desde el día en la enfermería y ocho días desde el día del lago. Las chicas no habían vuelto a hablar. Hermione no había podido estar sola, si no era Ron era Harry, o los dos. Pansy no se atrevía a acercarse a ella porque sabía que haría algo en contra del pelirrojo. Aún no sabía quién había sido el que la atacó la semana anterior.

Blaise había estado con la chica durante ese tiempo, él y Daphne eran los que sufrían las consecuencias de su mal humor.

Creyó que pasaría más tiempo así pero se equivocó. Estaba saliendo de una clase cuando vio que Hermione se le acercaba con una pequeña sonrisa y las mejillas rosadas. Para su suerte Daphne era la única que quedaba por ahí. Esta al ver a la Gryffindor no pudo evitar soltar un comentario sobre el apodo que le había puesto Pansy la última vez que las había visto tener algún tipo de interacción. La ojiverde esperaba a que la otra chica hablara, tenía una ceja alzada –como se le estaba haciendo costumbre– y cruzada de brazos.

— ¿Puedes ir a la biblioteca hoy? Por el trabajo—aclaró al ver la cara de la ojiazul. Pansy iba a responder pero una de sus personas menos favoritas llegó.

—Hermione vamos a…—no se había percatado de la presencia de las otras chicas hasta que escuchó a una carraspear—. ¿Qué haces con estas… víboras?

—Está interesada en algo que por lo visto tú no, estúpido troll—si se iba a descargar con alguien sería mejor con él—, y no es precisamente porque Blaise no quiera.

— ¡Ronald!—el Gryffindor tendría regaño ese día—, dijiste que ya lo habían terminado. Sabes que no me gusta que me mientan.

—Pero… yo… ¡es mentira! ¡No le puedes creer más a esta...!-no pudo terminar debido a que tenía dos varitas apuntándole.

—Déjala respirar, Weasley, no va a estar todo el día pegada a ti—una de ellas era la de la ojiverde, la otra era la de su amiga ojiazul. No iba a permitir que la insultaran en sus propias narices ni mucho menos a su amiga.

Nuevamente habían empezado, y el problema era que no era sólo la morena como el otro día, ahora también se le sumaba Greengrass. O quizás sólo la morena ya que la rubia había bajado la varita al ver la mirada de súplica de la castaña. El pelirrojo al ver eso sacó como pudo la suya y eran ambos los que se apuntaban.

—Eso es algo que va a decidir ella, Parkinson, no tú—el chico tenía razón, lo que no sabía era que a su amiga no le apetecía estar con él en esos momentos. Necesitaba su espacio, espacio que el joven no le daba—. Hasta parece que estás celosa.

El semblante de Pansy cambió totalmente. Sí los tenía pero no quería ser tan obvia, por lo que tuvo que hacer una de las cosas que mejor sabía: mentir.

—No seas imbécil, comadreja—dijo con un tono de burla y media sonrisa—, lo único que me interesa es el trabajo, el cual te vuelvo a repetir a ti no te importa.

—Ya déjalo, Pansy, vamos a comer—intervino la rubia antes de que el Gryffindor continuara. La tomó del brazo y la jaló, no sin antes murmurarle a la castaña un "Ve a las cinco". Y sin más se fueron perdiendo por el pasillo que poco a poco se iba quedando vacio.

A Hermione le dio una especie de dolor en el pecho al escuchar lo que había dicho Pansy, una parte de ella no lo quería creer pero la otra le decía que no se confiara, y más por el tono en el que lo había dicho. Vio que su amigo iba a decirle algo pero no alcanzó a hacerlo ya que ella alzó su mano y negó con la cabeza.

—No quiero hablar contigo, Ronald— dijo para luego irse hacia el jardín del castillo para perder tiempo, se le había quitado el apetito.

La morena había retrocedido dos de los cuatro pasos que había avanzado con esa pequeña mentira, pasos que se encargaría de avanzar nuevamente después.

Pasados unos minutos de la hora que Greengrass le había dicho, ella se encontraba en la entrada de la biblioteca, se estaba preparando para el olor del lugar. Al entrar se dirigió a donde supuso se encontraría la castaña. Y efectivamente, ahí estaba. Esperaba que en esa ocasión no estuviera distraída, no había agua en ese lugar.

—Empecemos—dijo la leona apenas se sentó frente a ella. Le extrañó el tono en el que se lo había dicho, no solía usarlo según sabía.

— ¿Estás molesta?—si ella lo estaba y también la otra no saldría nada bueno de ese lugar. Hermione negó pero no la vio a la cara, tenía la mirada fija en un libro que leía, cosa que no le gustó para nada a Pansy.

—Escribe en ese pergamino… ¿Pasa algo?—preguntó al ver cómo la miraba la ojiverde.

—Granger, si estás enojada por algo será mejor que dejemos esto para otro día—con esto se ganó la mirada de la castaña—. Respóndeme—ordenó. La chica suspiró, lo estaba, pero más que molesta estaba dolida.

—Algo así—respondió mirando en esa ocasión el pergamino.

—Y la razón es…—ese día nada ni nadie la callaba al parecer. Sería mejor que le respondiera porque la paciencia se le estaba acabando.

—Ninguna—tomó un pergamino pero inmediatamente lo dejó en la mesa provocando un ruido, ganándose una advertencia de Madame Prince—. ¿Es verdad lo que le dijiste a Ron?

Pansy sonrió de medio lado, esa era la razón por la que la chica estaba así. La miró directamente a los ojos para después murmurar un "No". Con eso bastó para avanzar un paso pero aún le faltaba otro. Tal vez debería cuidar sus palabras y sus acciones.


Bueno, sé que parezco disco rayado pero… Muchas gracias a las personas que leen el fic, y muchísimas gracias a quien dejó review en el capítulo anterior: Qua, inugami18, elyshakespeare, Lu y al anónimo.

¿Qué les pareció el capítulo? Si gustan déjenme un review con su opinión :)