DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de SNK Playmore.
Capítulo cuatro.- ¿Una cita?
K', Whip y Máxima se la pasaron atentos por si llegaba Kula, y no paraban de llamar a su celular, el que daba apagado.
No fue sino hasta eso de las cinco de la tarde que Kula entró por la puerta, con una sonrisa fresca.
—Buenas tardes…
—¿"Buenas tardes"? ¿"BUENAS TARDES"? Señorita: ¿sabes lo preocupados que hemos estado por ti? Quiero que me digas porqué decidiste irte a las dos de la mañana sola y quiero que me lo digas ahora— gruñó una muy enojada Whip, que si no fuera porque Kula estaba muy alegre, le hubiese dado miedo.
—Simple: no quería estar cerca de esa bestia…— dijo suspirando Kula, señalando a K' con la mirada. El peliblanco, recostado en la pared, tosió al sentir las miradas culpables de Whip y Máxima. — Y no me fui sola, tampoco soy tan estúpida como ustedes creen.
—No creemos que seas estúpida, Kula…— comentó Máxima, pero fue interrumpido.
—¿Ah, no? A mí no me dan esa impresión— dijo Kula, cambiando su expresión alegre por una desafiante, sorprendiendo a los demás— Tanto Diana como ustedes piensan que no puedo cuidarme sola. Siempre que quiero salir, mandan al estúpido de K' a que me acompañe como si yo fuera una especie de criatura indefensa. Si él quiere salir a las dos de la madrugada, nadie dice nada… ¡Oh! Pero si Kula quiere salir por su cuenta y sin avisar a nadie, no puede. Tiene que pedir permiso y la tiene que acompañar su guardaespaldas… ¿No es así?— terminó, lanzando su mochila contra la pared.
K', Whip y Máxima intercambiaron miradas extrañadas.
—Si hacemos eso, es porque es nuestro deber cuidarte, Kula. No por nada Diana te dejó con nosotros— dijo con voz algo entrecortada Whip, pues esa actitud viniendo de Kula la impactó como un baldazo de agua fría.
—¿Y por qué Diana debe tener derechos sobre mí?— preguntó Kula, aún cuando ella veía a Diana como a la madre que le arrebataron al convertirla en ese experimento.—¿Cuándo se dará cuenta de que no tengo más catorce años?
Whip la miró detenidamente. Sabía que esto pasaría tarde o temprano, de la misma manera que con K'. Y Kula tenía algo de razón, ella no era ninguna niña. Y peor aún: no era una chica cualquiera. Ella tenía poderes; había sido transformada en una de las armas más poderosas de NESTS. No fue creada como para ser cuidada como una bebé. Así que, al ver que los otros dos estaban muy embobados ante la actitud de la joven como para decir cosa alguna, respiró y dijo:
—Está bien, dime qué quieres que hagamos…
—Nada. No quiero que hagan nada— contestó Kula, después de meditarlo— Entiendo que se hayan preocupado por mí, se los agradezco, y les pido perdón por cómo los traté, pero quiero desde ahora que confíen en que sé cuidarme sola. No me hubiera ido anoche si no hubiese tenido con quién. Necesito que confíen en mí.
Whip parpadeó repetidas veces, y después asintió. Kula esbozó una sonrisa débil, y después subió a su habitación y no la volvieron a ver hasta la cena.
Al día siguiente, a la hora del almuerzo, el cyborg y su amigo platinado comían –o más bien DEVORABAN- su plato ante la sorprendida mirada de la joven militar.
—Una pregunta: ¿ustedes mastican su comida o…?— empezó a decir Whip, pero en ese instante Kula se les acercó tímidamente.
Pero no era cualquier Kula: era una MUY hermosa Kula, que tenía puesto un vestido algo corto rojo, estaba muy bien maquillada y tenía el largo pelo rubio cayendo hasta su cintura formando ondas. Los otros tres abrieron los ojos ante eso, y tanto K' como Máxima quedaron boquiabiertos, aún con la comida en la boca.
—Voy a salir…— avisó la hermosa chica, con la mirada clavada en sus manos.
—Eso está claro— bromeó Máxima.
—Kula, esta vez te lo preguntaré: ¿quieres que alguien te acompañe?— preguntó con voz queda Whip, porque así de hermosa se ganaría que la molestaran en la calle.
—No, no pueden…— contestó Kula, algo nerviosa.
—¿Y por qué no?— por primera vez desde que la joven se había marchado, K' se había atrevido a hablarle.
—Porque es una cita…— balbuceó Kula.
—¡¿UNA QUÉEEE?!— exclamaron al mismo tiempo Máxima, Whip y su hermano. En ese momento se escuchó el timbre de la puerta, y los tres fueron corriendo para ver quién era el misterioso galán. Es que Kula… en una cita… era imposible. Pero la chica rubia se les adelantó, y se plantó en la puerta, extendiendo sus brazos para que no puedan abrirla.
—Escuchen, este chico me importa, así que por favor compórtense. Y algo más acerca de él…— empezó a decir Kula, pero la curiosidad y el fastidio rebalsaron a K' y, apartando a la muchacha, abrió la puerta de un fuerte tirón, mientras Whip y Máxima se amontonaban sobre él para ver quién era. La sorpresa los impactó.
—¡¿KENSOU?!— exclamaron nuevamente al mismo tiempo los tres. Kula se tapaba la cara de vergüenza.
—¿Qué onda? Vengo por Kula…— dijo muy amigable Sie Kensou, mirándolos entretenido, porque Kula le había advertido que reaccionarían así.
K' sintió su cuerpo arder en furia y desconcierto, y cerró la puerta de un puñetazo. Kula lo miró con el ceño fruncido.
—¡Eso no fue educado, Dash!— exclamó desde afuera un muy divertido Kensou.
—¡¿Kensou?! Pero él… ¡Athena!... ¡ya sabes a lo que me refiero!— exclamó desesperado K'.
—¡Ya sé! Pero ellos terminaron hace tiempo. Me lo encontré el día que salí con Candy, y nos hicimos amigos, con él me fui la otra noche…
—¿O sea que te fuiste a las dos de la madrugada con un muchacho mayor que tú Kula?— preguntó Máxima, arqueando las cejas. K' la miró con ojos para matarla.
—Sí, me llevó a su casa… ¡Pero dormí en la habitación de su prima! Y después me invitó a comer con su maestro. La pasamos muy bien y me… me invitó a salir— explicó Kula, algo sonrosada.
—¡Oigan, sigo esperando…!— les gritó sonriendo Kensou. Whip abrió un poco la puerta.
—Enseguida sale, danos un momento.
Cuando cerró la puerta, tomó a Kula del brazo y la apartó un poco de los otros dos, pero aún así ellos escuchaban lo que decía.
—Kula, es hora de que hablemos de algunas…"cosas" que te pueden llegar a pasar con un chico, — dijo Whip, tratando de sonar discreta, pero al parecer no lo logró, porque tanto Kula como K' abrieron los ojos como platos, Máxima rió por lo bajo.
—Whip…—dijo Kula, enrojeciéndose un poco, mirando de reojo las reacciones de los chicos.
—Ya estás lo suficientemente grande, y a veces las personas tenemos ciertos "impulsos"…
—¡WHIP!— exclamó Kula, tornando a color carmesí.—Enserio no tienes que hacer esto, agradezco la intención, pero de verdad no quiero tener esta conversación aquí y ahora—le avisó, y la castaña sonrió y asintió, porque sabía que después lo hablarían en privado.
—Aparte Kula no va a hacer NADA INDEBIDO con ese tipo, ni tampoco DEJARÁ que se aproveche, ¿verdad, Kula?— dijo K', muy serio, mirando significativamente a Kula.
—Métete en tus asuntos, K'…—contestó Kula, haciendo fruncir el ceño al peliblanco al tiempo que se ponía su chaqueta.—Volveré temprano, adiós…— se despidió sonriente, y salió por la puerta. K' la siguió, pero Whip le agarró el brazo.
—Basta. Kula espera que confiemos en ella…
El muchacho se soltó del agarre y abrió la puerta, Kula y Kensou estaban a punto de subirse a un auto.
—Cuídala bien, ¿oíste? Te daré una paliza si te quieres hacer al listo— amenazó muy serio al entretenido Kensou. Kula se puso roja de ira.
—¡K'! ¡Déjanos en paz…!
—Tranquila, Kula…— la calmó Kensou, abriéndole la puerta para que entrara al auto. Luego caminó unos pasos hacia K', para dejarle en claro que no le daba miedo.
—Dash: es hora de que dejes que un hombre de verdad esté con Kula— le comentó riendo Kensou, ya casi al frente de él. K' sintió sus venas arder.
—No juegues conmigo, cretino, o lo lamentarás…
—No lo creo… Kula se ha quejado muchas veces de ti, ¿sabes? Y yo he estado ahí, consolándola. Ella siempre me preferirá a mí antes que a ti…— concluyó, sonriéndole atrevidamente. "Lo mataré…" pensó K', apretando con fuerza sus puños, mientras lo veía alejarse.
—¿Qué le dijiste?— preguntó Kula, cuando Kensou se subió al auto, porque la expresión de K' hacía pensar que le había dicho algo así como "tienes cara de trasero" o algo por el estilo.
—Nada… Que se quede tranquilo, porque te cuidaré bien— le contestó Kensou, sonriendo, y Kula se quedó más tranquila.
El peliblanco entró de nuevo a la casa.
—No me agrada ese tipo…— masculló mientras encendía un cigarrillo.
—No creo que te agrade ningún pretendiente de Kula, amigo…— se mofó Máxima, codeándolo con una sonrisa burlona.
—Ya tiene edad para salir con chicos, K'. No deberías estar tan celoso, porque tú sabías que le gustabas y nunca le diste bola…— comentó Whip, sonriendo.
—¡YO NO ESTOY CELOSO!— saltó K'.—¡Kula es muy pequeña para mí! Sólo digo que ese tipo me da mala espina, tal vez quiera aprovecharse de la inocencia de Kula…
—Kula no es tan inocente como crees, hermanito. Y también está en edad de… etto … ya sabes— le dijo Whip, guiñándole un ojo, K' le dedicó una mirada asesina ante eso último—¡Y apaga ese cigarrillo, K': sabes que odio que fumes! Suficiente tengo con Ralf y el Comandante…
—Tss… Como si te fuera a obedecer… Soy K' Dash, y ninguna chica me da órde…¡AAAH! ¡AAAH! ¡BUENO, BUENO!—gimoteó K', porque Whip le había torcido el brazo, haciendo caer su cigarrillo, y ya en el suelo lo pisó para apagarlo—¡Estás loca!
—Aww… que tiernos se ven cuando pelean— ironizó Máxima, al tiempo que levantaba con sus enormes brazos a los otros dos.
