N/A: ¡Hola, hola! ¿Cómo están? Antes que nada, decir que el tema que incluí se llama Pieces y es de Sum 41. No sé ustedes, pero a mí me llegan más los fanfics si lo leo con música que quede bien, y creo que no hay mejor tema para este capítulo. Pero no me den bola, suelo estar loca la mitad del tiempo y la otra la paso durmiendo (xD). Como siempre, rezándole a Goku por no decepcionarlos, y gracias a los que leen y siguen esta historia a pesar de que le doy mucha vuelta y le pongo mucho drama (:D). Este capítulo está dedicado a todos los que me dejaron review, sinceramente, leo que les gustó y me pongo a bailar la conga n_n. Y nada, dejo de hinchar y los dejo leer en paz.
DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de SNK Playmore.
Capítulo seis- Pedazos
—¿Y?— preguntó Máxima.
—¿Qué le ocurrió?— inquirió K'. Whip respiró profundo.
—Kensou terminó con ella.
—¿Eso… eso es todo?— dijo el cyborg, sin entender porqué había afectado tanto a Kula.
—No, lo que pasa es que parece que él la había estado usando para poner celosa a Athena— contó Whip, al tiempo que los otros dos arqueaban las cejas.—El muy bastardo tuvo el descaro de decírselo así, y le dijo que "no quería lastimarla más". Basura… Pero Kula se lo está tomando muy mal, y francamente, me da miedo que quiera cometer alguna locura.
Traté de ser perfecta, pero no valía la pena.
No creo que eso me vuelva real.
— ¿Algo cómo qué?— preguntó K', consternado, pero en ese momento escucharon ruidos fuertes provenientes del piso de arriba, obviamente de la habitación de Kula. No dudaron en acudir corriendo pero al llegar, ya nada se escuchaba de ahí. Máxima tomó el pomo de la puerta y trató de girarlo, pero para su sorpresa sus dedos se pegaron a él. La puerta estaba totalmente congelada, y se percataron de que por debajo de ella salía neblina. No les tomó mucho tiempo deducir que Kula había sellado con hielo la puerta. Máxima jaló con fuerza su mano, de la que se desprendió un poco de piel que se fusionó con el hielo.
—¡La ventana!— exclamó Whip, y salió corriendo para verificar si no podían entrar por ahí.
—Kula… ¿Kula me escuchas?— preguntó K', desesperado y temblando ante la situación. No hubo respuesta.
Pensé que sería fácil, pero nadie me creyó.
Dije en serio todas las palabras que pronuncié.
—Derrítela— sugirió Máxima, y se fue a buscar algo para vendarse la mano. K' prendió sus manos en llamas y las acercó al marco de la puerta. Esperó y esperó, y esperó… y la puerta no cedió. Al tiempo que la derretía, Kula la congelaba aún más.
—¡Diablos, Kula! ¿Puedes oírme?—preguntó nuevamente K', apoyándose en la puerta, sin importarle lo fría que estuviera. No hubo respuesta.
Si tú crees que es algo de mi alma
Diría todas las palabras que conozco.
Sólo para ver si es que te demuestran…
—Congeló también la ventana… No hay manera… Mientras ella las siga congelando, no podremos entrar…— avisó agitada Whip, y mirando con infinita preocupación a su hermano, le preguntó: —K', ¿qué hacemos?
—No-no lo sé…— le contestó K'. Podría ser que la vida de Kula estuviera en riesgo, y no podían hacer nada aunque intentasen.—Kula, por favor, ¡sal de ahí!
Que estoy tratando de hacerte entender:
Que estoy mejor por mi cuenta.
Tampoco hubo respuesta. Whip se desplomó en el suelo, lo único que atinó a hacer era llamar a Diana. Ella sabría qué hacer.
—Se le acabará el aire si continúa así…— avisó Máxima, haciendo preocupar a los otros dos aún más.
—Vendrá en la noche…— dijo Whip, preocupada.
—Supongo que hasta entonces no podremos hacer nada— dijo Máxima, resignado, a pesar de que los otros dos lo miraron con reproche.—¡No lograremos derretir el hielo mientras ella lo siga creando!
Y, muy para pesar de K', tenía razón. Así que sólo les quedaba esperar a Diana. Pero aún así, el muchacho no se despegó ni un instante de la puerta, con la esperanza de que ella tal vez reaccionara y saliera de allí.
Este lugar es tan vacío.
Mis pensamientos son tan tentadores…
Cerca de las ocho de la noche, Máxima se acercó a K':
—Descansa un momento, de todas formas, no salió.
K' miró a su amigo algo irritado, pero de todas formas bajó a la cocina, en ella estaba Whip tapándose la cara con ambas manos. Al sentir la presencia de su hermano, levantó la vista esperanzada. K' pudo apreciar que estaba llorando. Definitivamente, no le gustaba ver llorar a su hermana, aunque nunca lo admitiría. Típico hermano.
—¿Salió?— preguntó Whip, mientras secaba rápidamente sus lágrimas. K' negó con la cabeza y ella se llevó una mano a la frente. —Esto es mi culpa: nunca debí sugerir que se quedara con nosotros. Se suponía que yo debería cuidarla y los dejé con esa responsabilidad. Lo lamento, no debí… Soy un desastre.
—No, claro que no. Estará bien, sólo hay que… Hay que esperar— la tranquilizó él, al tiempo que ponía una mano sobre su hombro.
En ese momento, Diana irrumpió en la casa, con una expresión aterrada.
— ¿Dónde está?— preguntó sin preámbulos. Whip y K' la guiaron arriba.
— ¡Kula! ¡Soy yo Diana! ¡Abre la puerta, cariño, estoy aquí!— gritó Diana, al tiempo que pateaba la puerta. No hubo respuesta. — ¡Haz algo, maldita sea!—ordenó de forma grotesca a K', que no entendía porqué demonios esa mujer le estaba dando una orden así. — ¡Quema ese maldito hielo!
—Ya lo intenté, pero ella lo sigue congelando— contestó él de mala gana. Pero la mirada persuasiva de Diana lo hizo intentar una vez más.
Para sorpresa de todos, el hielo no puso resistencia a derretirse cuando K' acercó sus llamas. Pronto la puerta cedió y la abrieron rápidamente, apretujándose unos a otros para entrar a ver a Kula. Y ahí estaba, inerte, acostada en su piso alfombrado, que estaba tieso debido al hielo que inundaba toda la habitación. Su cabello había cambiado color de celeste claro a uno marchito y pálido, así como su piel. Sus ojos rojos estaban clavados en un punto fijo, sin vida, y si no era porque Kula tiritaba del frío tremendo que había en ese cuarto, se habría confundido con una muerta. Diana se apresuró a agacharse a su lado y a acariciar su cabello, intentó tomar su cuerpo lo más rápido posible para levantarlo, pero K' se le adelantó. La tomó delicadamente y se apresuró a salir de ese lugar. No había tocado nada tan frío como la piel de la joven en ese instante. Tan helado que irónicamente quemó las palmas de su mano al sostenerla. No supo porqué, pero la llevó hasta su cuarto, aquel al que nunca le había permitido a Kula entrar.
No sé cómo he llegado a estar tan mal.
A veces es tan loco que nada me pueda salvar…
Pero al parecer eso es la única cosa que me resta.
Se apresuró a recostarla en su cama y a taparla con su frazada, pero no era suficiente, así que se acostó a su lado, frotando sus manos hasta que volvieran a tener algo de color. Ella seguía con la mirada perdida. Whip se dirigió a la cocina a traer algo caliente para la muchacha, y Máxima fue a buscar más mantas. Lo que dejó a Diana sola con K' y una casi inconsciente Kula. La mujer miraba con desdén cómo el muchacho trataba de calentar el cuerpo de su protegida, y no le hacía ninguna gracia.
—¿Te importaría dejar de mirarme con esa cara?—le preguntó K', molesto, mientras continuaba con su labor.
—El lugar donde estás es mío, ¿lo sabes, no?— respondió ella, imponente. K' parpadeó repetidas veces tratando de comprender qué había tratado de decirle, mas ella no tardó en confirmárselo.—Ella no te necesita a ti, ni a ustedes, sólo me necesita a mí. Es porque llegué que decidió abrir la puerta, de otra forma no hubiese salido. ¡Ahora muévete!
—¿Pero de qué rayos estás hablando? ¡Si dejó de congelar la puerta es porque ya no tenía fuerzas para hacerlo, mujer idiota!— exclamó K', parándose en frente de ella furioso, acto seguido Diana le dio una bofetada que bien lo pudo haber mandado hasta la Patagonia, aún así él decidió no mostrar emoción alguna en su rostro.
Si ustedes creen que es algo de mi alma
Diría todas las palabras que conozco.
Para ver si les demuestran…
—¿Qué sucede aquí, Diana?— preguntó seria Whip, sosteniendo en su mano una taza de té caliente. Sabía bien que K' no se defendería de una mujer, así que ella tenía que ponerle a Diana los puntos.
—Nada, lo siento, perdí el control— se excusó Diana, dándole la espalda a K'.— Escuchen, cuando Kula se recupere, se irá conmigo, no estará bien aquí.
—¿QUÉ? ¿IRSE CONTIGO? ¿ESTARÁ BIEN PERSIGUIENDO RESTOS DE NESTS, DIANA?— saltó K', temblando de indignación. Diana simplemente lo miró como si fuera un insecto.
—¿Desde cuándo sabes qué es lo mejor para Kula? ¡Eres un jovenzuelo impertinente y malhumorado! ¿Cómo podrías saber?— respondió Diana, cada vez aumentando más el tono.
K' la miró ardiendo en ira, estaba a punto de responder cuando Whip habló:
—Entiendo que estés molesta, Diana, pero no puedes llevarte a Kula así como así. Ella ya se acostumbró a estar con nosotros, y cambiar esta vida para volver otra vez a NESTS no me parece buena…
—¿Qué dices, Seirah?— interrumpió Diana.—¡Sólo mírala! ¡Estaba casi muerta cuando llegue! No pueden hacerse cargo de ella, se viene conmigo…
Estoy tratando de hacerles entender
Que estoy mejor por mi cuenta.
—Kula no nos dejó ayudarla, tampoco te hubiera dejado a ti. Fuera de este día siempre nos preocupamos por ella y ella se siente feliz aquí, Diana…— comentó Máxima, tratando de calmar las aguas, pero a K' se le ocurrió arruinar todo diciendo:
—¿Por qué crees que no te ha llamado en todo este tiempo? ¡Porque está más que bien con nosotros!
Intenté ser perfecta
Pero no valía la pena,
Nada podría ser más erróneo que eso.
Diana se quedó seria ante eso. Silencio sepulcral que duró una eternidad, hasta que Diana decidió volver a hablar, con la voz algo quebrada:
—La llevaré al sillón: no quiero que duermas con ella— miró a K' con reproche. Definitivamente estaba paranoica.
—Kula no se mueve de aquí, ¿no ves cómo está? Yo bajaré a dormir al sillón—contestó K', y se marchó de su habitación, lo mismo hicieron Whip y Máxima, sin decir nada, y Diana se sentó en una cómoda que había al lado de la cama, poco tiempo después cayó rendida al sueño.
Es difícil creerme,
Nunca será sencillo,
Creo que lo supe todo el tiempo.
A la mañana siguiente K', Whip y Máxima se despertaron por los ruidos histéricos de Diana llamando a Kula. Corrieron a ver qué había pasado y encontraron a Diana hundida en lágrimas con una nota en las manos.
Si crees que es algo de mi alma,
Diría todas las palabras que conozco, Solo para ver si demuestran,Que intento decirte que:
Whip se la quitó delicadamente de las manos, y ella no puso resistencia. Máxima y K' acercaron sus cabezas para leer la nota en la que sólo había unas pocas palabras:
"La próxima vez, traten de preguntarme antes de decidir sobre mi vida. Lamento haber causado problemas…
Sólo me queda decir: hasta pronto"
Estoy mejor sola.
