DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de SNK Playmore.
Capítulo seis- La búsqueda
—Kula… —repetía una y otra vez Diana, entre sollozos, ante la impotencia de los otros tres. —¿Puede alguien decirme… q-qué rayos le sucedió que sea tan malo como para que haya hecho esto?
—Bueno, su novio le confesó que la había estado usando para dar celos a otra chica— explicó Whip, un tanto apenada.
—¿No-novio? Yo no sabía de esto…—balbuceó Diana, y K' soltó un bufido irónico, pero Máxima le dio un fuerte codazo en las costillas. De cualquier manera, Diana no lo notó —No entiendo porqué reaccionó así, no… es tan grave…
—De todas formas, Kula ha estado algo rara desde hace tiempo, Diana, no creo que sea sólo por eso…— comentó la militar, Diana la miró confundida.
—¿A qué te refieres?
—No hace mucho se fue un día entero sin decirnos adónde, y cuando volvió, vino con una actitud totalmente diferente. Dijo que ya no quería que estuviéramos siempre al tanto de ella, que ella ya no era una niña estúpida, que no quería que obligáramos a K' a acompañarla a todo lado… y cosas así— explicó Máxima, y Diana parpadeó repetidas veces.
—Pero es muy pequeña para estar sola…
—No, no lo es— la interrumpió Whip, firme. —Es precisamente lo que quería hacernos ver, que ella ya no es una niña. Lamento decirte esto Diana, pero tu nombre también entró en la conversación de aquella noche— Diana la miró atenta, al tiempo que apretaba fuerte sus rodillas. Whip continuó: —Le estábamos diciendo que tú nos habías dejado a cargo de ella, y dijo que tú no debías tener derechos sobre ella. Y francamente, yo la entiendo. Sabía que iba a suceder algún día, pero no esperaba que fuera de esta forma…
—¿Cómo que la entiendes?— saltó furiosa Diana, levantándose de la silla — Entonces, ¿crees que está bien que se haya ido sola, sin tener adónde ir? ¿Crees que no necesita a nadie que se preocupe por ella?
—¡Por supuesto que no!— se defendió molesta Whip — Lo que trato de decirte es que si ella se siente lo suficientemente segura como para ser independiente, no tenemos otra elección. No somos sus dueños, ni tampoco somos sus padres.
Diana iba a replicar, pero no lo hizo, tal vez porque no tenía argumento para combatir eso. Simplemente se dejó caer sobre la silla, para seguir derramando lágrimas.
—Escucha, Diana, no me gusta estar así contigo. También estoy preocupada por Kula, y no estoy feliz con que se haya marchado así, sin tener un lugar donde ir. Esperaba que, cuando esto pasara, ella nos pidiera ayuda para vivir independientemente, o por lo menos nos avisara dónde estaría…— dijo triste Whip.— No pienso quedarme de brazos cruzados, la buscaremos por toda la ciudad y puedo pedir ayuda al cuartel: haré cuanto esté a mi alcance, te lo prometo. Pero quiero que confíes en que Kula estará bien, es una chica fuerte.
Diana se secó las lágrimas y luego asintió. Whip le dedicó una encendida sonrisa y luego caminó de un lado a otro, aparentemente pensando. Posteriormente se dirigió hacia el mapa pequeño que tenían en el refrigerador.
—Vamos a buscarla. Kula nunca ha ido a la zona norte de South Town, es improbable que esté ahí, aún así, revisaremos el lugar, pero lo dejaremos para el final. Diana: tú te encargarás de revisar todos los alrededores, no creo que se haya quedado aquí sabiendo que íbamos a buscarla, no obstante hay que estar seguros— Diana asintió, echando una ojeada al mapa— Max: tú buscarás en toda la zona sur. Revisa primero en plazas, luego en centros comerciales. Yo pediré ayuda al cuartel, somos expertos en encontrar personas— finalizó Whip, orgullosa del lugar donde trabajaba.
—Vaya, soldada Whippy, tienes talento para ser líder— le dijo Máxima, imitando la voz y la expresión de Ralf, a lo que Whip frunció el ceño.
—¿Y si decide irse de South Town?— preguntó temerosa Diana.
—El Ikari monitorea todos los aeropuertos, estaciones de trenes y terminales de buses que hay en la ciudad, y Kula lo sabe. Aun si planea marcharse, tendrá que utilizar alguno y daremos con ella— la tranquilizó Whip, y luego dijo: —Y tú, K', te encargarás de… ¿Dónde está K'?
Los tres miraron a su alrededor buscando a K', pero no estaba por ningún lado. Revisaron arriba y tampoco.
—¿Pero dónde rayos se fue este mocoso?— gruñó Whip, y de repente se paró en seco.
—¿Qué?— preguntaron al mismo tiempo Máxima y Diana.
—Kensou.
En el templo Psyco Soldier.
—Han estado mejorando, chicos. Estoy orgulloso con sus progresos— dice el maestro Chin, alegre, y como es de esperarse, estaba borracho. Sus más importantes discípulos habían tenido una dura prueba.
De repente un joven moreno de apariencia muy furiosa irrumpió en el templo, haciendo que todos los presentes giraran las cabezas hacia él. Sin darles la más mínima importancia, se dirigió hacia Kensou, estampándolo contra la pared y sosteniendo su cuello.
—Te dije que lo lamentarías si le hacías daño… ¡Te lo dije!— exclamó fuera de sus casillas K' Dash, al tiempo que arrojaba a Kensou hasta el otro lado del templo. Pero no lo dejó ahí, sino que corrió hasta él para darle una paliza, al primer golpe Kensou lo esquivó.
—¿De qué rayos estás hablando? Ella me dijo que estaba bien y que lo entendía—empezó a defenderse Kensou.
—¡¿ENTONCES POR QUÉ RAYOS LLEGÓ CON EL CORAZÓN ROTO Y SE ENCERRÓ EN SU HABITACIÓN PARA LUEGO MARCHARSE DE CASA?!— rugió K', quien a estas alturas ya daba miedo. Su cuerpo entero empezó a emanar fuego, ante la mirada sorprendida de todos lo demás presentes. K' no lo notó, pero esto en sí era algo nuevo en él. Usando su mano, lanzó una llamarada enorme hacia el otro muchacho, quien logró esquivarla, pero al hacerlo no advirtió que venía una segunda, y apenas alcanzó a cubrirse, se llevó graves quemaduras.
De repente Bao se lanzó hacia K', y trata de derribarlo usando sus poderes, pero a K' parecía n afectarle porque las llamas que emanaban de su ser le servían a la vez de escudo. Para cuando volteó hacia Kensou, él ya no estaba ahí, y de repente sintió cómo era derribado por una bola de energía llegada a su espalda.
—¡Cálmate ya, Dash! ¿Cómo que Kula se fue?— preguntó Kensou, al tiempo que K' se levantaba a duras penas del suelo.
—¡Se marchó, imbécil, se marchó!— gritó K', girando hacia su oponente. Detrás de esas grandes llamas, se podía ver como sus ojos se tornaron negros de ira.—¡¿Cómo pudiste usarla?! ¡No mereces ser llamado hombre!— al terminar de decir esto, lanzó un nuevo flamazo hacia Kensou, quien lo esquivó nuevamente, pero inmediatamente K' realizó su "Chain Drive" y esta vez sí que lo atrapó.
—¡Pagarás por todas las lágrimas que le hiciste derramar!
K' no se dio cuenta, pero en algún momento Athena se había metido entre ellos, para impedir que lastime más a Kensou. No fue sino hasta el final de su poder que se dio cuenta del daño que le había hecho a la chica. Los demás corrieron a ayudarla a levantarse.
—¡¿Pero qué has hecho?!— exclamó Kensou, era ahora su turno de estar furioso. K' se sintió extremadamente culpable, mirando apenado a Athena en el suelo sin reaccionar.
—Yo no… No quería lastimarla… ¿Cómo iba a saber…?
—Ya está hecho. De nada sirve pelear. Hay que esperar que se recupere— dijo un muy serio Chin, quien nunca en la vida había estado así. K' tragó saliva, y aquellos minutos en los que Athena yacía en el suelo sin moverse fueron eternos.
Pero de repente movió su cabeza, mirando a K', y logró decir:
—Entiendo tu enojo… Kensou no debió hacerle eso a Kula. Dile que me perdone… Pero por favor ya no peleen más…
Después de eso, logró incorporarse hasta estar sentada, y sonrió a manera de decir que estaba bien. K' apagó repentinamente sus llamas.
—Lo siento… No pensé que se lo fuera a tomar así: jamás quise lastimarla…— musitó Kensouy, a lo que K' le dedicó una mirada de desprecio.
—Sí que eres idiota… Por ahora me marcharé, pero ruega porque no ten encuentre: esto aún no se ha acabado…— respondió K', marchándose del lugar y dirigiéndose a casa.
Cuando llegó ya eran las cinco de la tarde: entre averiguar la dirección del templo Psycho Soldier y todo lo que ocurrió, el día voló. Al llegar se dirigió a la cocina, y encontró ahí a Diana, quien estaba llorando y al verlo entrar, se secó las lágrimas.
—Pero, ¿qué pasó contigo, Dash?— preguntó consternada Diana, al ver la espalda de K' cuando este tomó un refresco del refrigerador. Tenía una herida profunda, acompañada de quemaduras y mucha sangre.
—Ah, eso… Lo había olvidado. Fui a darle una lección al idiota de Kensou…— contestó K', tomando un poco de refresco y mirando en lo posible su herida.—¿Dónde están los demás?
—Buscando a Kula… Yo vine para comer algo: acabo de volver… Pero ¡mira cómo estás! Déjame ayudarte…— Diana salió disparada a buscar algo con qué curar las heridas de K'.
—No es para tanto…— musitó K', mientras se sentaba en el sillón. Ahora lo que más le apetecía era ver televisión. Pronto Diana volvió con una caja y se sentó a su lado. K' se sintió un poco incómodo: después de todo ayer habían tenido una fuerte discusión. Diana mojó una toalla en alcohol y le pidió a K' que se sacara la camiseta y la chaqueta, sobra decir que estas estaban en condiciones deplorables. K' enrojeció un poco.
—Tranquilo…— le dijo Diana, sonriendo un poco — No me gustan los adolescentes insolentes.
K' se sintió raro son ese comentario, pero trató de sonreír, para animarla un poco, después de todo, no le gustaba ver a sus amistades llorar. Entonces se sacó la chaqueta, causándose gran dolor. Diana acercó la toalla a su espalda, y al ver eso, K' saltó:
—¡Hey, hey! ¿Eso no irá a…? ¡ARDERMEEEEEEEE!— ya estaba hecho, Diana presionaba la toalla en la inquieta espalda del muchacho, que se quejó al principio, y luego se acostumbró. Sólo quedaba suturar. "Bueno, has pasado por cosas peores…" se dijo K', al tiempo que Diana empezaba a coserle la herida.
—Lamento lo de ayer, Dash…— musitó Diana, sin esperar respuesta de K'. Él giró un poco la cabeza, y le dijo:
—No te preocupes, estabas preocupada. Yo…— respiró profundo— yo también lamento lo que dije, Kula te quiere mucho y también te necesita…
—Me pregunto si… seré una mala madre…— volvió a musitar Diana. K' se volteó a verla.
—No, porque no eres su madre…— le dijo, serio — Piensa de este modo: tú eras su guardiana el tiempo que Kula pertenecía a NESTS, ahora ella ya está grande y no pertenece más a ellos. Sé que es difícil para ti, pero ella no es tu hija, y ahora que creció, debes empezar a verla como una amiga tuya, no te pongas más esa responsabilidad.
—Creo que tienes razón… Sólo espero que vuelva pronto…— respondió Diana, y en ese momento entraron Whip y Máxima.
—¡¿Qué está pasando aquí?!— exclamó Máxima, por alguna razón molesto. Es que a simple vista, estaban en una situación comprometedora.
—Nada… que a este listillo no se le ocurrió una idea más brillante que ir a patearle el trasero a Kensou, pero parece que el tiro le salió por la culata…— explicó Diana, soltando una risita, y K' frunció el ceño.
—¡Lo sabía! Pero qué idiota… Al menos si vas a defender lo que crees que es tuyo, hazlo bien— comentó traviesa Whip. K' sólo suspiró y se sintió una atmósfera agradable.
—Mañana continuaremos buscando a Kula…— anunció Máxima, pero K' se levantó y dijo:
—Yo iré a buscarla… Tengo varios lugares en mente.
—K', estás herido y…
—Estoy bien… Sólo… voy a buscarla— K' se puso ropa decente y salió de la casa.
"¿Dónde rayos estás, Kula? ¿Por dónde empiezo a buscarte?"
N/A: etto… ¿me parece o me salió algo romántico la escena de Diana y K'? (xD) Pues, no, sólo quería que arreglaran sus diferencias, perdón por lo de la camiseta jeje. Amm… Kensou me parece muy tierno y no creo que sea jamás capaz de hacer daño a una chica, sin embargo la historia se me fue por ese camino, espero que no linchen al pobre Psycho soldier, lo hizo para poner celosa a Athena. Creo que está gustando el fic, a lo que leí en los reviews, y honestamente me pone muy contenta. Trataré de actualizar estos días, y no se preocupen por Kula, ya volverá jeje, aunque creo que los sorprenderé. ¡Sayonara!
