DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de SNK Playmore.

Capítulo once.- Déjala ir

—¿Cómo… cómo me encontraste?— preguntó ella, soltándose bruscamente . Su cabello se transformó otra vez en negro al no estar más en peligro.

—Tu cabello…— musitó K', aún en shock.

—Últimamente he podido evitar que se convierta en celeste, pero hace rato no lo aguanté más… Da igual, ¿cómo me encontraste?

—No-no estoy muy seguro…— balbuceó K'. Estaba tan sorprendido que no sabía qué decir ni qué hacer. De pronto vio el moretón que Kula tenía en el rostro y se arrepintió de no haber acabado con aquel muchacho: —¿Por qué demonios dejaste que te tratara así? ¿Por qué no te defendiste?

—No quería usar mis poderes: no sé si lo notaste, pero ahora queda poco que me identifique como Kula Diamond y lo prefiero así. Iba a empujarlo si me hacía algo, o a gritar.

Estando tan cerca de Kula, pudo percibir olor a cigarrillos y alcohol viniendo de ella, y del perfume de jazmines y fresas ni rastro. Recorría con la mirada cada centímetro del rostro de la chica, y cada uno lo extrañaba más, alejando a la imagen que él tenía grabada en su cabeza de Kula. Era difícil reconocerla en ese estado, pero ni siquiera así (a simple vista se podía confundir con un muchacho menudo) era menos bella.

— Pero, ¿qué pasó contigo?

—¿Piensas que soy tonta? ¡Era una persona fácil de identificar! No todos los días vas por la calle y te encuentras con un fenómeno de cabello celeste eléctrico y ojos rojos. Sabía que les sería fácil encontrarme, así que debía cambiar mi apariencia…— explicó Kula, mirando con desconfianza la manera en que K' registraba cada detalle de su nueva imagen.

Una joven de cabello negro y largo hasta la cadera asomó por la puerta por la que había salido Kula, al tiempo que los otros dos giraban a verla.

—Brittany, ¿no piensas entrar…? ¡Oh! No quise interrumpir…— aquella joven morocha desapareció cerrando la puerta. Kula volteó la vista de nuevo a K', quien parpadeaba confundido al haber oído ese nombre.

—Y mi nombre también.

—Pero… ¿Por qué?— preguntó K', cada vez con más interrogantes que quería aclarar.

—¿No es obvio? No quería que me encuentren. Mira: sabía que me iban a buscar, sé cuánto se preocupan por mí. Pero no pensé que lo harían durante tanto tiempo, pensé que se rendirían a eso de las dos semanas… Pero como no lo hicieron, debía asegurarme de que no me encontraran, y no tuve otro remedio que volverme así— explicó Kula, al tiempo que volvía a colocarse la capucha, que al ser tan grande le tapaba cierta parte de los ojos.

—¿Por qué haces esto, Kula? ¿Por qué no vuelves a casa con nosotros?— le preguntó K', después de un instante. Ella suspiró y respiró profundo.

—Porque no quiero… Ya no podía seguir más con esa farsa, K'…

—¿Farsa? ¿Cuál farsa?— la interrumpió K', frunciendo el ceño. De verdad que no entendía nada.

—¡Esa gran farsa! Fingir que éramos una familia… Fingir que Diana es mi madre… Fingir que puedo tener una vida normal, que puedo ser una chica normal… Que no soy un experimento, que un chico como Kensou quisiera salir enserio conmigo… Fingir que mi vida tiene sentido…— de los ojos de la muchacha empezaron a brotar pequeñas lágrimas que K' no pudo notar debido a la capucha.

—¿Qué tu vida tiene sentido? ¿De qué rayos estás hablando, Kula?— saltó K', algo fastidiado por no comprender nada de lo que Kula estaba diciendo.

—¡No finjas que no lo sabes, K'! ¡Es decir, mírame! Tenía una vida antes de toda esta porquería, y me la arrebataron para convertirme en un experimento, en un arma. Me crearon para matarte: ésa es la razón de todo. Y aún siendo la razón por la que he perdido todo en esta vida, sigues vivito y coleando. ¡Soy patética! ¿Qué ganaría si me quedara con ustedes, más que ser una carga? ¿Cuál es el punto de querer tener una vida normal cuando el pasado siempre nos alcanza?— preguntó Kula, con la voz algo quebrada, y K' permaneció serio y en silencio.

—¿No crees que lo tomaste demasiado mal?

—¡¿Qué lo tomé demasiado mal?! ¡Me quitaron mi familia, me alejaron de mi hogar, se llevaron MI vida! ¡Lo he perdido todo, K'…!

—¿Y CREES QUE ERES LA ÚNICA QUE PERDIÓ AQUÍ? ¿POR QUÉ TE CREES ESPECIAL? ¡A MÍ ME HICIERON EXACTAMENTE LO MISMO…!— rugió K', bastante alterado por haber escuchado lo que para él significaban "excusas estúpidas" por parte de Kula, pero fue interrumpido:

—¡ENTONCES TÚ MEJOR QUE NADIE DEBERÍAS ENTENDERME!— gritó Kula, levantando un poco su vista y haciendo que él apreciara las lágrimas que caían de sus ojos.— Tú mejor que nadie… La misma razón por la que abandonaste NESTS… Tú lo dijiste: quería ser libre. Esta fue la manera que encontré: alejándome de todo, como si nunca hubiera ocurrido. Una nueva vida donde el pasado ya no pueda alcanzarme, sé que eso era lo que tú querías en un principio ¿ves? No hay ninguna diferencia…

—Sí la hay— la interrumpió frío K'.— Yo dejé NESTS para poder ser aunque sea un poco más feliz. ¿Tú? Tú dejaste a las personas que te aman y se preocupan por ti. Dejaste amigos verdaderos, a lo que veo no los encontrarás aquí, puesto que hace rato uno te partió el labio— Kula apretó los puños ligeramente.—. Dejaste un hogar, una oportunidad a tener una vida feliz, gente que te protegería con su propia vida. Ahora que lo dices, yo nunca, pero NUNCA hubiese abandonado algo así; al contrario, no puedo estar más agradecido por tener a las personas que tengo alrededor. Quisiera ver que encuentres personas que pasarían más de un mes buscándote en cada rincón de la maldita ciudad. Y pensándolo bien, me alegro de haber sido yo la persona que te encontró: no creo que los demás hubiesen soportado la decepción de verte así…

K' comenzó a caminar en sentido opuesto a la perpleja Kula, y unos pasos más allá, se detuvo.

—Creo que Whip tenía razón: es mejor seguir con nuestras vidas en vez de seguirnos amargando por ti. Y tampoco les diré dónde estás, si esto es lo que precisas para que tu vida tenga sentido, pues no me queda más que sentir lástima por ti.

Dicho esto, K' se retiró con la intención de nunca más volver a pasar por allí. Sin darse cuenta y sin poder evitarlo, unas lágrimas desgarradoras cayeron de sus ojos, pero no se molestó en secarlas, haría de cuenta de que no estaban ahí, como también haría de cuenta que jamás había visto a Kula. Había escuchado y visto lo suficiente. Lo suficiente como para dejarla ir.

¿No es irónico? En el momento exacto en el que había decidido rendirse en su búsqueda, ella apareció de la nada… ¡Y de qué manera!

Pequeños detalles de la vida que nos juega malas pasadas. Pero a él no le sorprendía: había pasado por tantas cosas que siempre prefirió ser pesimista, así ya estaría preparado para este tipo de cosas. Simplemente dejó que sus piernas lo guiaran de vuelta a casa. Y mientras iba, pensaba en Whip, Máxima y sobre todo: Diana. ¿Cómo hacerle entender que no vale la pena que siga buscando a algo que ya se perdió? ¿Cómo explicarle, sin herirla, que Kula jamás quería volverlos a ver? ¿Con qué cara entraría a la casa, y diría "ni rastro" como solía hacerlo cada vez que volvía de sus exploraciones por media ciudad?

Y no lo merecían. Más allá de lo que le había dicho a Whip, él estaba muy consciente de todo el esfuerzo que habían hecho por encontrar a la menor. Realmente, contrario a lo que dijo Kula, sí eran una familia, y era la mejor que podía pedir.

Entró a la casa, no vio a nadie. Subió al piso de arriba, y sin saber porqué, entró un momento a la habitación de Kula. Diana y Whip la habían dejad como nueva por si ella volvía. "Son tan buenas…" pensó K', en un suspiro, al ver una caja de dulces puesta sobre la cama de Kula, y no pudo evitar sonreír ante el hecho de que tenía grandes personas a su lado. Lástima que Kula no viera eso, lástima que se lo esté perdiendo.

Salió de allí, dispuesto a ir a su habitación, pero notó que la puerta de la habitación de su hermana estaba entreabierta, y se acercó un poco. Asomó la cabeza por ella y divisó a Whip, acostada en su cama, con las luces apagadas, claramente despierta.

Tragó saliva y entró. Ella no se movió. Al estar a su lado, vio que ella lo miraba inquisitivamente y dijo:

—¿Dijiste de superhéroes?

Ella lo miró confundida al principio, pero al ver la pequeña sonrisa en los labios de K', sonrió cálidamente.

—De superhéroes que se alían para detener al malvado Loki, quien planea invadir la Tierra…

—Ya basta. No me cuentes el final de la película, como hiciste con "Avatar"…— la interrumpió él, riendo un poquito, al tiempo que ella soltaba una risita pícara. Se observaron un momento uno al otro, y después, naturalmente, se fundieron en un abrazo fraternal, arreglando así todas sus diferencias.

Tres días habían pasado desde que K' encontró finalmente a Kula, y sería eso de las diez de la noche, mientras Whip, Máxima, Diana (quien había regresado de su búsqueda diaria) y K' se encontraban cenando, cuando el timbre de la puerta sonó.

Los cuatro se pusieron alertas: rara vez recibían visitas. Whip se asomó con cautela a la puerta y asomó su ojo derecho a la mirilla de ésta. De repente, K' sintió una corazonada tan fuerte que casi se cae de la silla en la que estaba.

—No sé quién es… Parece un muchacho— avisó Whip, haciendo confirmar las sospechas de K', que ahora estaba impaciente porque abriera de una vez la puerta. Whip escondió un cuchillo en su espalda y abrió la puerta, lentamente.

—¿Sí?— preguntó. —¿Quién eres y qué deseas?

—Whip… Soy- soy yo, Kula…— dijo la chica, entrando en la casa, haciendo entrar en shock a todos los demás.

N/A: Avengers, ni Whip puede resistirse a verla ;) .