DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de SNK Playmore.

Capítulo catorce- Feliz cumpleaños

—¡Ay! ¡Bueno, ya! ¡Puedo subir yo solo, mujer!— gimoteaba K', molesto porque Diana casi le arrancaba la oreja, mientras lo obligaba a subir las escaleras.

—¡Dudo que puedas hacer eso cuando ni siquiera puedes vestirte para ir a la cocina!— respondió Diana, ruda —¡Entra ahí y ponte algo decente, por el amor de Foxy!

K' giró el pomo de su puerta, una vez liberado de la jalada de orejas de Diana, pero repentinamente el día se le había alegrado. Hacía mucho tiempo que no se sentía así, hasta le dolía el estómago de tanto haber reído, ¿por qué desperdiciar la oportunidad? Probablemente no vuelva a estar tan animado como en ese instante por un buen tiempo, dado que él nunca renunciaría a esa actitud gruñona que tenía, pero de vez en cuando podía bajar la guardia y dejarse llevar. Así que, aún consciente de las consecuencias que podría llegar a tener, en su rostro se dibujó una sonrisa picarona que a Diana le causaba mala espina al tiempo que decía:

—No mientas, Diana, que ambos sabemos que lo disfrutaste…— permaneció parado ahí un momento para ver la reacción de Diana, quien se había quedado petrificada ante ese comentario, seria, al parecer procesando el contenido de las palabras de Dash. Cuando éste vio que los ojos de ella empezaban a hacer un tic peligrosamente, abrió la puerta del todo y se metió cuanto antes pudo en el que sería su refugio.

—¡¿QUÉ… ACABAS… DE DECIR?! ¡K' DASH, ABRE LA PUERTA EN ESTE INSTANTE PARA QUE TE ASESINE…!— gritó Diana, golpeando furiosamente la puerta que K' sostenía con su propia vida.

—¡Ni que fuera estúpido!— contestó travieso, y de repente empezó a reír, reír como nunca lo había hecho. De todos modos, era algo que pasaba una vez al año.

—¡ABRE LA MALDITA PUERTA, DASH! ¡¿O PREFIERES QUE VAYA A BUSCAR MI ESPADA?! ¡ABRE Y ENFRÉNTAME!— la voz de Diana sonaba atemorizadora.

—Algún día te cansarás…

Como K' comprobó que las trabas de su puerta (él mismo había instalado varias, porque realmente lo fastidiaba el hecho de que entraran a husmear a su cuarto) eran lo suficiente seguras como para detener a la enloquecida Diana por un momento, aún riendo se dirigió a su armario a buscar ropa. Pero así como aquellas carcajadas vinieron repentinamente, su risa se fue apagando.

"¿Pero qué estoy haciendo? ¡Diana no me dejará vivir!... Debo ser idiota o qué se yo…" pensó mientras se vestía.

—¡ALGÚN DÍA TENDRÁS QUE SALIR DE ALLÍ, NIÑATO!— exclamó aún furiosa Diana, pero al girar para marcharse del lugar, vio a Kula parada en su puerta, frotándose los ojos.

—¡Kula! ¿Te desperté de nuevo?— preguntó una totalmente cambiada guardiana, ahora su tono era dulce.

—No es necesario responder esa pregunta…— respondió bostezando la menor — ¿Qué fue lo que hizo K' para que te enfadas así?

—Bueno, digamos que ese idiota se está queriendo hacer al listo… —respondió con gesto desdeñoso de sólo recordar aquel pícaro comentario.

—¿A quién le dices idiota?— preguntó un amenazante K', saliendo –ya vestido- de su habitación. Kula sonrió, esperando lo que vendría a continuación.

—¿ENCIMA VIENES TODO FRESCO DESPUÉS DE HABER DICHO ESO…?— Diana tomó por los cabellos a K' y empezó a jalonearlo hasta casi hacerlo tocar el suelo con la nariz. Kula rió por eso.

—¡Diana! ¡Au! ¡¿No puedes dejarlo para… otro día que no sea el cumpleaños de Kula?!— preguntó K', algo agotado. Diana soltó repentinamente los cabellos de K' y corrió a abrazar a Kula:

—¡Lo siento, cariño, es que este imbécil me distrajo! ¡Feliz, pero muy feliz cumpleaños!— exclamó eufórica, mientras llenaba de besos a la cumpleañera, a la que sofocaba de tan efusivo abrazo.

—¡Gra…cias… Diana… No respiro!— balbuceó Kula agitada, mientras su protectora la soltaba.

—¡Oh, lo siento! Enseguida vuelvo…— Diana se retiró camino a su habitación.

Eso dejó solos a K' y a Kula, quienes se miraban mutuamente, uno frente al otro.

—Hola — saludó K', tornando su expresión amable.

—Hola… Te levantaste bastante animado, por lo que veo…

—Sí…— el muchacho giró la vista hacia un costado —Escucha, Kula, quería decirte feli-

—Bueno, ¿vamos a desayunar o qué?— preguntó Diana, tal vez sin darse cuenta de que habría arruinado el momento especial entre aquellos dos. Ambos -Kula y K'- dieron un respingo al escuchar su voz algo chillona. "Maldita seas, Diana…" masculló K' para sus adentros, porque a él le costaba bastante decir lo que quería, y lo que sentía también. Kula miró a Diana y, tras resignarse de que no los iba a dejar a solas, aceptó.

Desde la noche en que Kula había regresado -hacia unas dos semanas atrás- no había tenido tiempo de volver a estar a solas con K'. Todos se habían dado cuenta de lo que había pasado dentro de su habitación pero parecía ser que, cada vez que estaban a punto de lograrlo, aparecía alguien que se incluía en el momento.

Como hace unos días, que K' se encontraba viendo televisión y Kula se sentó a su lado, lo miró con una sonrisa significativa, y él estaba a punto de abrazarla, cuando repentinamente Máxima apareció y se sentó entre ambos, con un gran plato de palomitas en la mano derecha y una cerveza en la izquierda, preguntando si "ya había empezado el partido". Los otros dos lo maldijeron por lo bajo.

O como la vez que K' le preguntó a Kula si quería ir al centro comercial, ella estaba a punto de aceptar, cuando Whip y Diana ya se estaban poniendo sus abrigos, diciendo que "necesitaban ir a comprar algunas cosas".

K' no sabía si lo hacían a propósito o si lo hacían sin querer, pero lo que sí sabía era que esta situación ya empezaba a hartarle. Veía como Diana agarraba de la mano a Kula, y la guiaba hasta la cocina. Quiso protestar, pero decidió que no era el momento. Ahora, era el momento de que Kula disfrutara.

—¡Buenos días, bella durmiente!— saludó Whip, acercándose a Kula para darle un cálido abrazo —¡Feliz cumpleaños!

—¡Oh, gracias!— dijo Kula, feliz, mientras Máxima también se unía a ese abrazo. K' envidiaba en esos momentos a su hermana y a su amigo, a quienes se les hacía muy fácil tener ese gesto con la peli celeste.

—Te hicimos el desayuno— empezó a decir Whip— como te gusta: huevos — rió de tan sólo recordar lo que había pasado en la mañana, al igual que K' y Máxima—con la yema jugosa y tostadas, waffles con MUCHA crema, jugo de fresas, y helado de chocolate.

Kula - quien hace tiempo no probaba helado- miró la comida con sumo cuidado. "Tal vez que coma helado de chocolate, no signifique que aún soy una niña… Pero de todos modos: ¿a quién rayos le importa si lo como o no? He estado tratando de ser madura, pero ¿qué significa madurar? No creo que signifique dejar de lado los dulces…" pensó la joven, que hasta hace unas semanas estaba dispuesta a dejar de lado las golosinas, helados y demás… Los había cambiado por cigarrillos y alcohol, pero eso no era nada bueno. Así que se sentó, bastante sonriente y comenzó a disfrutar de aquel delicioso desayuno, que aparte de saber riquísimo, también sabía al cariño de sus amigos, y eso era mejor que nada.

—¡Muchas gracias! No comía tan rico desde… Bueno, desde hace mucho— comentó satisfecha Kula, después de haber comido hasta la cereza que adornaba la crema (que ya se la había tragado).

—No es nada, linda… Hoy es tu día, mereces esto y más— respondió Whip, abrazando por detrás a la peli celeste.

—¿Y bien? ¿Qué haremos hoy?— preguntó Máxima, curioso.

—Pues… A la tarde invité al equipo, quienes querían felicitar a Kula y darle sus regalos, así que pediremos pizza o algo así, y a la noche… Mmm, ¿qué quieres hacer a la noche?— preguntó Whip, expectativa, al igual que los otros. Kula sonrió ampliamente, una de esas sonrisas picaronas que sólo ella podía hacer.

—Bueno… No quiero que se enojen conmigo, pero… — empezó a decir Kula, como hablaba tan lento, hacía desesperar un poco a los demás.

—¿Pero…?— preguntaron al mismo tiempo Whip, Máxima, K' y Diana.

—Pero… Me gustaría pasar tiempo con K'— los demás se quedaron atontados ante esa respuesta, y parecían no entender lo que había dicho — Tiempo a solas.

Máxima, Diana y Whip abrieron los ojos como platos, incrédulos. K' aún no reaccionaba ante eso.

—Bueno, ya que no dicen nada, iré arriba a cambiarme, ni siquiera me arreglé… — comentó Kula, sonriendo ante la estupefacción de sus amigos y dirigiéndose a su habitación. Dejó la en cocina un silencio algo incómodo.

—¡Buen trabajo, amigo!— felicitó Máxima, tratando de hacer salir a K' de sus casillas.

—¿Por qué quiere pasar tiempo a solas contigo, Dash?— preguntó desdeñosa Diana, quien al ser tan sobre protectora y paranoica, pensaba que K' tenía malas intenciones con Kula.

—¡Aish, no te hagas! Todos sabemos para qué— exclamó juguetona Whip, mientras le daba suaves codazos a su hermano.

—Bueno, es que ustedes no nos dejan tranquilos— sentenció K', muy serio.

—¿Cómo que no?— saltó Whip, tratando de recordar cuándo habían interrumpido a la pareja.

—¡Siempre lo hacen! Ni siquiera podemos charlar tranquilos sin que ustedes vengan a meter las narices— reclamó K', desviando la vista a un costado.

—No es cierto…— se defendió Whip, pero al recordar las últimas dos semanas, se dio cuenta de que inconscientemente habían estado saboteando los encuentros entre esos dos — Bueno, lo sentimos, pero es que es algo difícil acostumbrarse a que ustedes sean algo más que amigos… Has estado tanto tiempo ignorando a Kula que ahora se nos hace raro verlos como pareja.

—¡Pero si ustedes eran los que siempre nos andaban molestando…!— recordó K'.

—Aún así, es difícil acostumbrarse…— concluyó Máxima— Pero tienes, razón, hoy Kula cumple dieciocho, así que ya es lo suficientemente grande como para que nos dejemos de entrometer en su vida, inclusive tú, Diana— la mencionada miró al cyborg asesinamente.

—¿Lo prometen?— preguntó K', arqueando las cejas. Su amigo y su hermana asintieron al toque, pero Diana tardó un instante en asentir. Finalmente lo hizo también.

A K' le costaba un tanto decir esto, pero con esfuerzo lo logró:

—Gracias.

Máxima corrió a revolotear el cabello de su amigo.

—¿Dijiste "gracias"? ¡Van a llover monos!— K' le apartaba la mano pero aún así le seguía molestando —¡Quien hubiera dicho los efectos que tendía el amor sobre K' Dash!

—¡Ya cállate, cyborg!— respondió K', dando codazos en las costillas de Máxima.

—¡Que no soy un cyborg! ¡Ya te dije que modificaron mi cuerpo electrónicamente, pero aún soy un huma…!

—¡Ya basta!— dijo Whip, quien tenía su látigo al alcance en esos momentos, y lo usó para separar a esos dos, al tiempo que Diana reía y Máxima y K' gimoteaban de dolor.

N/A: A unos pasos del final (¡NOOO! xD) trataré de subir los últimos capítulos en los siguientes días (si sigo inspirada, hoy mismo), he estado leyendo los reviews y me siento muy feliz de que una creación mía (suelo ser muy insegura conmigo misma ._.) reciba el apoyo de personas tan magníficas como ustedes. Y sé también que muchos no dejan comentarios pero leen mi historia, igualmente un abrazo muy grande para todos ustedes. De todos modos, si hay algo en la manera cómo escribo que no les gusta, o si cometo algún error, por favor háganmelo notar, yo siempre trato de mejorar así que son bienvenidas las críticas. Había algo más que quería escribir… ¿qué era? ¡Ah, sí! Jeje, a mí se me hace muy entretenido dialogar con ustedes, así que si hay alguna duda acerca del fic que les gustaría saber (o que les estuviera quitando el sueño al tratar de averiguarlo MUAJAJA naa mentira (; ) déjenme un review o PM que en siguiente capítulo se los respondo con mucho gusto n_n . Por ejemplo: "¿qué era lo que estaban haciendo Clark y Whip cuando K' entró sin tocar la puerta?" bueno, esa salta a la vista xD. Como sea, les mando un abrazo enorme y ¡que la pasen muy bien!